sábado, 11 de abril de 2026

“Te estás convirtiendo”

 

Por Angela Robinson

Estás invitado a dar un paso adelante

Abril es una invitación para dar un paso adelante. Es una estación donde pasan cosas. Las cosas que Dios estuvo formando en los lugares ocultos, ahora empezarán a emerger. No te quedaste atrás: “Estás dando un paso hacia un propósito, un paso fiel a la vez”.

Abril no es una estación de lucha, sino una donde pasan cosas. Ahora empezará a surgir lo que Dios estuvo formando en los lugares secretos. El estiramiento, el refinamiento y la espera... no fueron en vano. Dios nunca pierde el tiempo, ¡lo redime y lo restaura! El resto no fue un contratiempo. Fue una invitación a conocerlo con mayor profundidad, a fortalecerte y a descubrir para qué fuiste creado. Este es un llamado a ir más alto, pero no en la presión, sino en el propósito.

La transformación te prepara para el propósito

2 Corintios 3:18: “Por tanto, nosotros todos… somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.

Dios realiza su obra más profunda en los lugares secretos. El proceso de transformación suele ser lento, invisible y, en ocasiones, incómodo. Hay estaciones de capullo donde parece que no pasa nada, pero todo está cambiando. Con el tiempo Dios revelará las cosas que formó en lo secreto.

Refinados como el oro

Malaquías 3:3: “… los afinará como a oro y como a plata …”. El oro no se forma sin pasar por el fuego. El refinamiento requiere calor, pero no para destruir, sino para purificar. Las Escrituras nos muestran que Dios se sienta como un refinador, respetando cuidadosamente el proceso para eliminar lo que no pertenece, para que pueda permanecer lo valioso.

Asimismo, las estaciones que se sentían prolongadas o inciertas no estaban destinadas para romperte, sino para fortalecer lo que Dios depositó dentro de ti. Hay un peso en lo que cargas ahora. Hay una profundidad que solo se obtiene a través del refinamiento.

La transformación es un proceso

La transformación no es un momento puntual, es un despliegue continuo. El avance no es algo que experimentamos una vez y lo superamos, así como convertirse no es algo que completamos. Dios actúa en capas, refinando y revelando en su momento perfecto.

Tu proceso y tu calendario no se parecerán a los de otra persona. Lo que Dios está formando en ti es intencional, personal y se desarrolla exactamente como debe ser. No retrocedes y no llegas tarde, porque te estás convirtiendo. Y en esta temporada te invita a entrar en un propósito emergente “no de golpe ni de una manera perfecta, sino fiel y obediente”.

Desde lo oculto a ser revelado

Hebreos 10:35: “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón”. Llega el momento cuando lo que estaba oculto comienza a salir a la luz. Esta es la temporada para muchos. Puede que no te sientas completamente preparado, pero la preparación en el Reino no es perfección, es obediencia. Es confianza. Es la disposición para dar el siguiente paso cuando Dios dice que te muevas. Te aseguro amigo que nunca te arrepentirás de seguir obedientemente al Señor.

Avanza en obediencia fiel

Abril no es una estación para permanecer oculto. Es una época para avanzar, pero no luchando o con miedo, sino con una confianza audaz. Dios no te está presionando, te está llamando a ir más alto. No necesitas tener todas las respuestas. No necesitas sentirte completamente preparado. Simplemente tienes que dar el siguiente paso con fe. Allí te esperará.

Declaraciones:

1. Me estoy convirtiendo en la persona que Dios me creó para ser.

2. Estoy siendo refinado para revelar su propósito mayor.

3. Avanzaré con una obediencia fiel y una confianza audaz.

Angela Robinson

(www.elijahlist.com)

 

“Mentiras que creen las personas inteligentes”

 

Por Steve Backlund

Mentiras: Bloqueadores de las aperturas

El avance rara vez se ve bloqueado por una rebelión evidente. Normalmente está limitado por conclusiones razonables. Las mentiras más peligrosas no se ven como malvadas, se perciben inteligentes. Se manifiestan como estos pensamientos:

“Solo soy realista”.

“No nos adelantemos”.

“No quiero volver a sentirme decepcionado”.

“Así soy yo”.

“Solo estoy siendo humilde”.

Ninguna de esas afirmaciones suena rebelde. Suenan maduras. Una mentira lógica es una conclusión que tiene sentido para la mente natural, pero contradice lo que dijo Dios. Suena sabio y se siente responsable, pero en silencio baja las expectativas. Y como suena inteligente, rara vez las desafiamos. Muchas de nuestras limitaciones mayores no provienen de la negatividad, sino desde un acuerdo sutil con los pensamientos que contradicen lo que es posible.

Cuatro mentiras lógicas que creen las personas inteligentes

Expondré cuatro mentiras lógicas que silenciosamente reducen la fe, reducen el gozo y limitan los avances.

1. Las mentiras lógicas se sienten responsables:

“Solo estoy siendo realista”.

“Tenemos que mirar los hechos”.

“Esa es la situación”.

Los hechos no son el problema. El problema surge cuando los hechos se convierten en la máxima autoridad para determinar cómo pensamos y qué elegimos hacer.

2 Corintios 5:7: “… porque por fe andamos, no por vista…”. La fe no niega la realidad, simplemente se niega a dejar que tenga la última palabra. La lógica dice: “Esto es imposible”. La fe dice: “Con Dios, todo es posible”. Cuando reducimos nuestro pensamiento a lo que podemos medir o predecir, limitamos nuestra capacidad para avanzar. La responsabilidad se convierte en una excusa para la limitación. A veces lo que llamamos sabiduría, es simplemente estar de acuerdo solo con lo que podemos ver.

Preguntémonos: “¿Estamos siendo realistas o estamos de acuerdo con un techo?”.

2. Las mentiras lógicas se basan en las experiencias pasadas

“Antes no funcionaba”.

“Así soy yo”.

“Así es la cultura aquí”.

Usamos los resultados de ayer para predecir las posibilidades de mañana, pero Dios no está limitado por nuestra historia. El pasado no tiene el poder para bloquearnos, pero las conclusiones basadas en el pasado sí. Isaías 43:18–19: “No os acordéis de las cosas pasadas… He aquí que yo hago cosa nueva…”.

La decepción pasada puede convertirse en un sistema de creencias silenciosas. El fracaso puede convertirse en una identidad. La historia puede convertirse en destino. Pero las experiencias pasadas se supone que sean puntos de referencia, no son profecías.

Tuve momentos cuando dije “solo estoy siendo realista”. Pero lo que quería decir es “no quiero volver a decepcionarme”. Un avance requiere el valor para creer que esta vez puede ser diferente. La verdadera pregunta no es “¿qué pasó antes?”, sino “¿qué está diciendo Dios ahora?”.

3. Las mentiras lógicas nos protegen de la decepción

Después de ser herido o desanimado, algo por dentro te dice: “No nos adelantemos”. Reducimos la visión para evitar el dolor. Bajamos las expectativas para evitar desengaños. Parece sensato y se siente seguro, pero la seguridad puede convertirse en un techo para nuestro potencial. Efesios 3:20: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”.

Si reducimos lo que pedimos y lo que creemos posible, limitamos lo que nos posicionamos para recibir. Proteger nuestro corazón de la decepción también puede impedir un avance repentino. Antes no quería escuchar a los predicadores esperanzados por miedo a volver a decepcionarme. Entonces me di cuenta de que hay dos formas de vivir:

1) Una vida sin esperanza y sin decepciones

2) Una vida llena de esperanza con decepciones ocasionales

La segunda opción es ciertamente arriesgada, pero es una puerta de entrada hacia las posibilidades inimaginables. La esperanza no es ingenua, es valiente y se atreve a volver a creer. Se atreve a esperar otra vez. Y cuando elegimos la esperanza después de la decepción, declaramos que la experiencia no tiene la última palabra, sino Dios.

4. Mentiras lógicas disfrazadas de humildad

“Solo estoy siendo humilde”.

“No tengo lo que hace falta”.

“Alguien más podría hacerlo mejor”.

Lo llamamos humildad, pero a menudo es un acuerdo con la insuficiencia, en lugar de un acuerdo con la gracia. Romanos 12:3: “… no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura…”.

El pensamiento sobrio es el correcto. La verdadera humildad no es pensar menos acerca de uno mismo, es pensar en concordancia con lo que dice Dios. Si Él dice que estás llamado, equipado y empoderado, entonces estar de acuerdo con tu pensamiento pequeño no es humildad, “es lógica fuera de lugar”. La falsa humildad nos protege de la visibilidad, pero también nos guarda del impacto. No honramos a Dios creyendo que somos incapaces, lo hacemos confiando en la gracia que opera en nuestra vida.

El verdadero peligro

Estas mentiras no nos hacen rebeldes, nos vuelven pasivos. No nos hacen huir de Dios, nos llevan a esperar menos de Él. Reducen la expectativa, reducen la audacia y silenciosamente reducen el gozo. Romanos 15:13: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”.

El gozo y la esperanza prueban lo que creemos. Las personas inteligentes no suelen caer en las mentiras evidentes, “caen en las mentiras lógicas”.

En conclusión, antes de estar de acuerdo con un pensamiento, debes preguntarte: “¿Esto coincide con lo que dice Dios?”.

No todas las conclusiones razonables merecen nuestro acuerdo. La fe no es ilógica, “simplemente responde a una lógica superior”. El avance no comienza cuando cambian las circunstancias. “Comienza cuando cambia el acuerdo”. Y comienza en el momento cuando nos negamos a permitir que la lógica marque nuestro techo.

Steve Backlund

(www.elijahlist.com)