jueves, 18 de junio de 2026

“Junio es el mes de los reinicios”

Por Jeffrey Hardwick

Las cosas están cambiando rápidamente

El Señor dice: “Las cosas cambiarán muy rápido. Atento a los cambios. Muchos ocurrirán sin que tú siquiera sepas de ellos. Estos cambios son necesarios, y muchos ya llevan mucho tiempo realizados”.

“Fuiste paciente conmigo. Sé que algunos se preguntan si los retrasos son culpa de ellos. Todos tenemos nuestras propias responsabilidades. Yo tengo las mías, tú tienes las tuyas y los demás tienen las suyas. Solo puedes ocuparte de lo que te hace responsable”.

“¿Por qué intentarías hacer lo que es mi responsabilidad? Es porque el enemigo te engañó. No quiere que sepas lo que hago. Definitivamente no quiere que hagas aquello de lo que eres capaz. Pregúntame de qué soy responsable en tu vida. Entonces pregúntame qué responsabilidades te entregué personalmente. Voy a dejártelo muy claro”.

Junio es un mes de reinicios

“Junio será conocido como un mes de reinicios. Conozco las intenciones originales de aquellos que creé y las cosas que creé. Es hora de reinicios. Quieres vivir tu vida como yo la quería originalmente, ¿verdad? Pídeme mis reinicios en tu vida, y te mostraré... Este verano (invierno) también habrá reinicios en el mundo que te afectarán. Pídeme Mi voluntad para saber qué hacer cuando ocurran”.

Mantente en tu carril

“Mantente en tu carril. Haz lo que te llamé a hacer. Sé el original que Yo creé. Nunca te creé para ser un imitador. Trabajemos juntos ahora para que puedas hacer lo que te apasiona. Es un esfuerzo de equipo. No lo estás haciendo solo. Estoy contigo. Otros se acercarán a ti para ayudarte. Prepárate para nuestro futuro juntos. Te prometo que ahí es donde vas a vivir tu vida y no en tu pasado”.

“Tu Padre celestial amoroso y alentador”

El propósito de Dios para los reinicios

¿Sabes por qué son tan importantes los reinicios en tu vida? Porque puedes volver a las intenciones originales de Dios para tu vida y cumplir su propósito. ¿Eso es lo que realmente quieres? Si es así, entonces requerirá dejar atrás lo viejo y abrazar lo nuevo. ¿Cómo es eso? Implica centrarte en tu futuro con el Señor.

Te promete que vivirás en el futuro. También quiere que sepas que tu pasado expiró anoche a medianoche. ¿Puedes volver a tu pasado para corregir lo que dijiste o hiciste? No, claro que no. ¿Puedes hacer que alguien más lo haga? No. Los reinicios están diseñados para liberarte de tu pasado y para habilitar el futuro bendito que el Señor planeó para ti.

Jeremías 29:11: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”.

El Señor te promete paz, esperanza y un futuro. ¿Sabías que Dios planificó cada día de tu vida antes de que nacieras?

Salmo 139:16: “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”.

Lecciones de vida

Hace unos años el Señor me reveló una de las lecciones más memorables que jamás me había enseñado. Una vez que entiendas esto, te dará paz sobre tu futuro. Vi al Señor de pie con las manos en la cintura, como hacen los superhéroes en las películas.

¿Puedes verlo?

Después dijo: “Yo soy el Determinador”. Él es quien determina tu vida. Ya conocía tu futuro antes de que entraras en el vientre de tu madre. Esa lección de vida me liberó para confiar en Él y revelar sus planes que tiene para mí. En lugar de intentar averiguar las cosas, vengo a Él cada día y le pregunto cuáles son sus planes para mí.

Te despidieron de “resolver por tu cuenta”

Recientemente estaba hablando con un amigo que se está embarcando en una nueva aventura empresarial. Tenía dificultades para encontrar inversores y dijo que estaba intentando averiguar qué hacer. El Señor me dijo que le dijera esto a mi amigo: “Estás despedido de ‘resolver por tu cuenta’”.

¿Por qué querrías resolver por tu cuenta cuando puedes acudir al Dios omnisciente y confiable que puede revelar sus deseos y sus planes para ti? Si aún estás intentando “resolver las cosas, adivinar o analizar, en lugar de confiar en el Señor”, te animo a arrepentirte. Será una de las mejores decisiones de tu vida.

Deja que el “Determinador” reinicie tu vida

Sabes que Él está a punto de reiniciar tu vida y lo hará a su manera, no a la tuya. El enemigo no quiere que te arrepientas. No quiere que te prepares con el Señor para tu futuro. Y desde luego, no quiere que abraces el cambio y te adentres en lo desconocido.

¿Por qué no hablar cada día de las promesas de Dios, su voluntad y su verdad, para que puedas entrar en ello en tu futuro? Nuestras palabras son como semillas. Crecerán si seguimos sembrándolas de manera constante. Igual que cuando siembras semillas financieras en el Reino de Dios, “Él multiplicará tus semillas y te dará una cosecha”.

Recuerda, no puedes volver atrás y revivir tu pasado. Puedes prepararte para tu futuro con el Señor. Él conoce “todos” los detalles. Si hay alguien que conoce tu futuro, es el Señor. Empieza a prepararte hoy para tu futuro con Él, porque te promete reinicios para tu vida.

Jeffrey Hardwick

(www.elijahlist.com)

 

“¡Prepárate para el desborde!”

Por Andrew Towe

La marea está cambiando

Escuché al Espíritu del Señor que decía: “La marea está cambiando, donde hubo escasez o limitación, ¡habrá un desborde! Ahora brotará lo que se sembró en oración, espera, fidelidad y obediencia. ¡Esta es tu temporada de revelación!”.

No pienses ni por un momento que Dios no es consciente de todas las estaciones difíciles y ocultas por las que pasaste. También ve que oraste y permaneciste fiel, cuando parecía que nadie se dio cuenta, ni siquiera Dios. A pesar de esta falsa percepción, seguiste obedeciendo al Señor, incluso cuando los resultados se retrasaron. Sí, hubo momentos donde te desesperaste, preguntándote si la semilla que plantaste alguna vez daría una cosecha. ¡Escucha! Dios te habla, diciendo: “¡Me di cuenta y tu trabajo no fue en vano!”.

Gálatas 6:9 declara: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”.

En el tiempo oportuno

Ten en cuenta que la Escritura anterior dice: “a su tiempo”. Dios tiene un tiempo designado para el avance. El Cielo funciona con el tiempo profético, no con la frustración humana. Muchos estuvieron en una temporada de poda, pruebas y preparación, pero el Señor dice que la estación está cambiando. Estos meses de verano (otoño) marcan un cambio divino para muchas personas, desde la resistencia hacia el desborde.

La palabra “desborde” significa “más que suficiente”. Es una abundancia que supera las limitaciones anteriores. El desborde es cuando Dios hace que la provisión, el favor, la influencia, la oportunidad, la bendición y la revelación, superen las expectativas naturales. El desborde no es simplemente supervivencia, ¡es un aumento sobrenatural!

Un ejemplo perfecto del desborde de Dios se encuentra en Hechos 2. Tras el derramar del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, el desborde no pudo contenerse en el Aposento alto. ¡No! Se desbordó sobre los 120 y se desbordó por las calles de Jerusalén. El fuego que cayó en privado se convirtió repentinamente en una demostración pública del poder de Dios. Lo que el Cielo desató en un aposento, empezó a afectar a toda una ciudad.

Cuando Dios envía el desborde, nunca está destinado a quedarse confinado a un espacio pequeño. El desborde siempre se extiende más allá del recipiente original. La unción desbordó en valentía, predicación y salvación. Cuando Pedro se levantó con poder, la Biblia dice que el pueblo “se compungió de corazón” y tres mil almas fueron añadidas a la Iglesia en un solo día (Hechos 2:37, 41). Ese es el resultado del desborde y afecta a todos los que están conectados con él.

El Aposento alto se convirtió en la plataforma de lanzamiento de un movimiento global de Dios. La espera se convirtió en cosecha sobrenatural y su oración en poder. La promesa del Padre se hizo realidad y el desborde fue tan grande que no se pudo detener.

Muchos entrarán en su temporada de alegría

Además, oigo al Espíritu del Señor que dice: “El desborde está a punto de derramarse sobre familias, iglesias y sí, naciones. Lo que hago en ti tocará a todos los que te rodean”. Se avecina un derramar innegable del Espíritu Santo, donde el desborde de Dios romperá barreras, se derramará en las calles y atraerá multitudes de vuelta hacia Él. ¡Llegó la época de la cosecha!

Salmo 126:5–6: “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”.

Fíjate en el patrón divino: “sembrar, llorar, esperar y luego regocijarse”. El Señor dice que hay muchos que entrarán en su época de alegría. ¿Eres uno de ellos? ¿Sembraste, lloraste y esperaste? Si es así, ¡entonces lo único que te espera es la celebración! Las lágrimas que lloraste en privado están a punto de dar frutos en público. Estás a punto de tener un avance visible.

Isaías 54:2: “Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas”.

¿Por qué Dios les dijo que agrandaran primero? Porque se avecinaba un desborde. Dios requiere preparación, antes de que llegue la manifestación. Si estás leyendo esto ahora mismo, entonces Dios te está pidiendo que te prepares para aquello que oraste. Prepara tu fe, tu educación, tus finanzas, tu familia, tu ministerio y deja espacio para el aumento.

Desbordarte en presencia de tus enemigos

El desborde de Dios no es solo para bendiciones personales, es para extender el Reino. La bendición sobre tu vida está destinada a fluir a través de ti hacia los demás. No está pensada solo para quedarse contigo.

El salmista David escribió: “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando” (Salmo 23:5).

Fíjate que David declaró que el desborde ocurriría en presencia de sus enemigos. Quienes se quedaron al margen y apoyaron tu caída, se sorprenderán de cómo Dios puede cambiar las situaciones a tu favor y para tu bien. Tendrán un asiento en primera fila para ver cómo Dios te honra. David entendía que Dios no se limitaba a lo suficiente, operaba en el desborde. La copa desbordante representaba “abundancia, bendición, favor y provisión divina”.

Profetizo: “Viene un desborde de salvaciones, milagros, sanidad, restauración y avivamiento sobre tu vida. Ahora se está derramando aceite fresco sobre tu cabeza. Tuviste hambre y sed de Dios, prepárate para que caiga un fuego nuevo sobre tu vida. Guerrero cansado, este es el momento donde el Fiel se está levantando y despertando dones en ti. ¡Te está entregando nueva fuerza! No te rindas ahora. No permitas que el desánimo te robe en el umbral del avance. El enemigo luchó intensamente porque sabía que la cosecha estaba cerca”.

Oigo al Señor que te dice: “Quédate quieto y mira mi salvación. ¡La marea está cambiando! ¡El desborde ha llegado!”.

Andrew Towe

(www.elijahlist.com)

lunes, 1 de junio de 2026

“¿Te sientes estirado por Dios? Este es el propósito de esta temporada”

Por Jeffrey Hardwick

¿Dios te está exigiendo ahora mismo?

¿Sientes que Dios te está estirando ahora mismo? Puede que estés orando por respuestas a problemas difíciles, pero el silencio se siente ensordecedor. Hay tensión, quizá en tu corazón, en tus relaciones o en tu vida diaria. Sentirte estirado por Dios puede llevarte a preguntar: “¿Por qué me siento así en esta temporada?”.

Ya estuve ahí antes. Como entrenador y profesor de salud apasionado por la longevidad (cuerpo, mente, emociones, espíritu, relaciones), sé que estirar rara vez resulta cómodo al principio. Pero cuando Dios te estira esta temporada, no es para romperte; es para hacer espacio para más de su bondad, su libertad y su propósito en tu vida.

Piénsalo como mi rutina matutina: “empiezo con estiramientos suaves para relajar los músculos tensos”. El tirón puede ser un poco doloroso, pero aporta alivio y flexibilidad durante todo el día. Espiritualmente, ocurre lo mismo. Cuando Dios extiende tu fe, abre espacio para cosas mayores. Como dice la promesa en Isaías 54:2: “Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas”. Te promete expansión. El proceso tiene tres partes clave: “estirarse para liberar, fortalecer para sostener y descansar, donde ocurre el crecimiento real”.

Estiramientos: Suelta y haz espacio

Cuando Dios te estira, el dolor a menudo actúa como una señal de que algo necesita cambiar. Puede que sean áreas donde te aferraste a viejas costumbres, a la falta de perdón o a patrones que ya no encajan con su plan. No toda tensión viene de Él. A veces creamos nuestra propia tensión aferrándonos con fuerza. Pero su estiramiento es suave y con propósito, preparándonos para más.

Tómate un momento y pregúntale abiertamente: “¿Qué está causando este dolor ahora mismo a nivel físico, emocional, relacional o espiritual?”. Escucha con atención, porque de la abundancia del corazón habla la boca (Lucas 6:45). Luego suelta lo que no es su voluntad. Perdona libremente, desahógate honestamente con Dios (derrama lo bueno y lo malo al final del día, eso quita el peso) y obedece esos pequeños indicios que estuviste percibiendo. 

En mi propia vida, el dolor de espalda, cuello y hombro persistió durante años. El Señor me guio hacia ejercicios de estiramiento y el alivio fue increíble. ¡Gracias Jesús! Pero el dolor volvió hasta que Él me mostró el siguiente paso. Recientemente, dos nuevos estiramientos del cuello liberaron la tensión por el exceso de tiempo con el ordenador. Ahora pongo un temporizador de veinte minutos para recordarme que debo moverme y mi cuello se siente más flojo que nunca.

El año pasado solté una profunda falta de perdón desahogándome cada día con Dios. La incomodidad inicial fue real, pero ¿la libertad después? Fue muy liberador para mí. Soltar nos estira, pero abre espacio para lo nuevo de Él. Efesios 4:32: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”. Si te sientes estirado por Dios, escucha su invitación: “Suelta lo viejo”. Confía en Él, está ampliando tu tienda para tu bendición.

Fortalecimiento: Construye tu fe

Estirarse abre la puerta, pero reforzarla la mantiene segura. En una temporada de estiramiento, Dios construye músculo espiritual (confianza más profunda, obediencia voluntaria y resiliencia), para que la expansión dure sin que te pierdas bajo la presión.

Después de soltar, pasa a la acción: “obedece con prontitud, aférrate a disciplinas diarias como la oración y las Escrituras, y mantente flexible con lo que Él pida a continuación (incluso en relaciones o hábitos que necesiten ajustes)”. La duda o la vacilación pueden retrasar tu avance, pero la voluntad aporta fuerza. Mi rutina física lo demostraba: “los estiramientos ayudaban, pero añadir ejercicios de fortalecimiento evitaba que el dolor volviera a aparecer”. Espiritualmente, las instrucciones de Dios eran claras: “Estirar abre, pero fortalecer sostiene”. Lo he visto desarrollarse: “pequeños actos de obediencia conducían a una mayor paz y propósito”.

Proverbios 3:5: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia”. Dios te prepara para lo que viene estirando tu fe en esta temporada. Di que sí. Te está haciendo más fuerte.

Descanso: Confianza donde realmente ocurre el crecimiento

No puedes permanecer estirado para siempre, la tensión interminable no es sana. (Imagina una goma elástica estirada tanto que termina rota). El descanso es el espacio sagrado donde ocurre la verdadera reconstrucción y crecimiento (restauración en cuerpo y espíritu). Descansar significa entrar en una posición de confianza: “Creer en sus promesas, esperar pacientemente y soltar el control”. No es pasividad, es fe activa: “Señor, confío en Ti incluso cuando me siento inseguro”.

Dios me dijo directamente: “Después de estirarte y fortalecerte, descansa”. ¡Entonces los músculos se reparan y crecen! En vida, descansar en Él tras la liberación y la obediencia, traía una paz profunda en medio de la incertidumbre. Aprendí que el crecimiento nos florece en la rendición. Descansa en el Señor y espera pacientemente por Él (Salmo 37:7). Hay un descanso de reposo para el pueblo de Dios (Hebreos 4:9–11). Entrar en su obra consumada lo renueva todo. En tu temporada de estiramientos, descansa en Él. Te sostiene firme.

Sentirte estirado por Dios es su invitación amorosa a una confianza más profunda y un propósito mayor. El dolor es un indicador que apunta al cambio. Elige asociarte con Él (libérate, construye, descansa) y Él traerá libertad, expansión y más de su voluntad.

Deja que Dios te estire esta temporada

La próxima vez que te sientas estirado por Dios, sé dispuesto y flexible. Deja que Dios te estire esta temporada. Confía en su corazón hacia ti, El propósito es bueno. Si esto te animó, compártelo con alguien en una época similar y ora conmigo: “Señor, elijo confiar en Ti en este estiramiento. Ayúdame a soltar, fortalecer y descansar en Ti. Amén”.

¿En qué ámbito de tu vida Dios te estuvo exigiendo últimamente?

Jeffrey Hardwick

(www.elijahlist.com)

“La fe del corazón vs la fe de la mente: La clave para mover montañas”

Por Bobby Haaby

Fuiste hecho para caminar con Dios

Imagina sentarte alrededor de una hoguera escuchando a tu tatarabuelo contar historias sobre cómo era la vida al principio. No hablo de historias transmitidas de generación en generación, sino de relatos de primera mano: “recuerdos reales y encuentros reales”. Creo que eso fue lo que pasó con Enoc.

Me imagino a Adán reuniendo a su familia (sus hijos, sus nietos y todas las generaciones posteriores), para contarles cómo era caminar con Dios en la frescura del día, hablando de la relación, la cercanía... la intimidad. Habría hablado con urgencia, porque quería que supieran: “Están hechos para esto. Pueden caminar con Dios igual que yo”. Y de todos los que estaban sentados alrededor de esa hoguera, un niño habría quedado atrapado. Se llamaba Enoc.

Imagino que Enoc lo escuchó y lo logró. La Biblia dice que caminó tan cerca de Dios, que un día simplemente se lo llevó (sin ver la muerte y sin un funeral). Es como si Dios dijera: “De todas formas estás aquí todo el tiempo. Más te vale mudarte conmigo”.

Eso es lo que ocurre cuando caminar con Dios se convierte en tu prioridad. Pero aquí está la realidad: “La mayoría de nosotros tenemos dificultades para creer que realmente podemos caminar con Dios como lo hacía Enoc. No porque Dios haya cambiado o porque la invitación haya desaparecido, sino porque la duda nos convenció de que ese tipo de fe requiere algo que no tenemos”. Es hora de destruir esa mentira.

Los tres demonios de la duda

Hay tres formas específicas en que la duda intentará robar tu fe:

1. Razonamiento mental

Este demonio susurra la “lógica” de la mente natural, para anular la revelación del Espíritu. Quiere que te limites a lo que piensas que puedes superar.

2. Falta de fe emocional

Cabalga en los vientos de tus sentimientos. Si no te sientes fuerte, te dice que eres débil. Si no te sientes sano, te dice que sigues enfermo. Si no sientes que hay un avance, te dice que aún no ocurrió. Te convence de no usar el poder de la cruz.

3. Duda de la mente

Interpreta lo que tú ves como realidad. Quiere que te limites a lo que puedes ver con tus ojos, en lugar de lo que Dios ya dijo en su Palabra. El razonamiento mental quiere que te “limites a lo que piensas”. La falta de fidelidad emocional quiere que te “limites a lo que sientes”. La duda de mente quiere que te “limites a lo que ves”. Y los tres van por el lugar equivocado.

La fe nunca fue diseñada para tu mente

Esto lo cambia todo: “Jesús nunca te pidió que tuvieras una fe mental”Marcos 11:22–24 dice: “Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.

¿Lo viste? No dijo: “No dudes en tu mente”. Dijo: “No dudes en tu corazón”. Eso significa que puedes creer en tu corazón y tener dudas en tu mente al mismo tiempo. La fe seguirá funcionando, incluso con la duda gritando en tu mente, siempre que no permitas que la duda sea la voz más fuerte.

Tu corazón es tu hombre interior, tu espíritu (el lugar donde vive Cristo). Los demonios de la duda no tienen acceso allí. Esa tierra está sellada. Pero sí tienen acceso a tu alma (tu mente, tu voluntad y tus emociones), si se lo permites.

Muchos creyentes estuvieron caminando bajo condenación, pensando que su fe es débil porque sus pensamientos no coinciden. Pero Dios nunca te exigió tener una fe mental. Solo necesita un poco de la fe de tu corazón, nada más.

Cree en tu corazón y confiesa con tu boca

Romanos 10:10 lo deja claro: “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”.

Corazón y boca, esa es la conexión. La fe ocurre en tu corazón. Pero tu mundo está moldeado por lo que hablas. No basta con creerlo en silencio. Tienes que declararlo. Tienes que hablarle a la montaña. Jesús no dijo: “Pídeme que mueva la montaña por ti”. Él dijo: “Dile a la montaña...”.

Cuando tu corazón cree y tu boca declara, las montañas se empiezan a mover (aunque tu mente siga discutiendo). Piensa en Pedro. En Juan 6, Jesús dijo cosas difíciles. La mayoría de los discípulos se alejaron. Jesús se volvió hacia Pedro y le preguntó: “¿Tú también te vas?”. Pedro no dijo: “Entiendo todo lo que acabas de decir”. Dijo: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68).

Pedro no necesitaba entender para creer. Simplemente sabía que cuando Jesús habló, algo ocurrió en su corazón. Su mente podría ponerse al día más tarde. Esa es la fe del corazón.

El diablo no le teme a tu intelecto

El enemigo no se intimida por lo inteligente que eres. No le preocupa tu conocimiento bíblico o tus títulos teológicos. Tiene miedo cuando tu fe golpea tu boca. Cuando crees en tu corazón lo que Dios dijo y empiezas a declararlo en voz alta, el enemigo pierde su voz. Las montañas empiezan a moverse. Las circunstancias empiezan a cambiar. La sanidad se manifiesta y llega el avance. Porque la fe no es la ausencia de síntomas. La fe es la presencia de la Palabra en tu corazón y en tus labios.

Jesús pagó tu deuda hace 2.000 años. Murió por tu espíritu para que pudieras renacer. Era un varón de dolores, familiarizado con el quebranto, para que tu alma (mente, voluntad y emociones) se pueda sanar. Fue magullado y aplastado para que tu cuerpo pudiera tener plenitud (espíritu, alma y cuerpo), redención completa y no parcial, no algún día... sino consumada.

Si crees que ya lo recibiste (pasado), entonces te será concedido. Eso es lo que dijo Jesús en Marcos 11:24. La pregunta es: “¿Estarás de acuerdo con lo que Él ya hizo o seguirás esperando que tu mente se ponga al día?”.

Cómo caminar con fe en el corazón todos los días

Así es como empiezas a destruir la duda y a caminar en la autoridad que Dios ya te dio: “Cada mañana decide en tu corazón que la Palabra de Dios es verdadera”. Entonces decláralo. Dilo en voz alta: “Señor, con mi corazón creo y con mi boca confieso que estoy sano, bendecido, soy perdonado, soy libre y camino hoy en tu autoridad”.

Quizá tu mente te grite. La duda puede intentar apresurarse. Puede que aún las circunstancias no parezcan haber cambiado, pero tu corazón conoce la verdad. Y cuando tu boca coincide con tu corazón, las montañas se mueven. No necesitas una comprensión perfecta. No necesitas que todos tus sentimientos estén alineados... Solo necesitas una semilla de mostaza, una decisión en tu corazón y una declaración en tu boca. Eso es todo.

Oración para romper el acuerdo con la duda

Si estuviste intentando tener fe en tu mente y te agotaste, aquí tienes una oración para hacer ahora mismo:

“En el nombre de Jesús, rompo el acuerdo con la duda. Rompo el acuerdo con el miedo, con la confusión y con los razonamientos profundos. Estoy de acuerdo con la Palabra de Dios. Creo en lo que está escrito. Creo y recibo mi provisión, mi sanidad y mi avance. Abro mi corazón para creer en la Palabra de Dios y abro la boca para pronunciarla. Amén”.

Esto no se trata de rendimiento, se trata de asociación. Dios ya terminó la obra. Simplemente puedes entrar en ello. Enoc no se ganó su camino para caminar con Dios. Simplemente creyó que era posible y lo convirtió en su prioridad. Tú naciste para lo mismo.

Hebreos 11:5–6: “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

Deja que el Espíritu Santo despierte la fe que ya está en tu corazón. ¡Es hora de que dejes de intentar creer en tu mente y comenzar a caminar con la autoridad que ya tienes!

Bobby Haaby

(www.elijahlist.com)