Por Andrew Towe
La marea está cambiando
Escuché al Espíritu del Señor que decía: “La marea está cambiando, donde hubo escasez o limitación, ¡habrá un desborde! Ahora brotará lo que se sembró en oración, espera, fidelidad y obediencia. ¡Esta es tu temporada de revelación!”.
No pienses ni por un momento que Dios no es consciente de todas las estaciones difíciles y ocultas por las que pasaste. También ve que oraste y permaneciste fiel, cuando parecía que nadie se dio cuenta, ni siquiera Dios. A pesar de esta falsa percepción, seguiste obedeciendo al Señor, incluso cuando los resultados se retrasaron. Sí, hubo momentos donde te desesperaste, preguntándote si la semilla que plantaste alguna vez daría una cosecha. ¡Escucha! Dios te habla, diciendo: “¡Me di cuenta y tu trabajo no fue en vano!”.
Gálatas 6:9 declara: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”.
En el tiempo oportuno
Ten en cuenta que la Escritura anterior dice: “a su tiempo”. Dios tiene un tiempo designado para el avance. El Cielo funciona con el tiempo profético, no con la frustración humana. Muchos estuvieron en una temporada de poda, pruebas y preparación, pero el Señor dice que la estación está cambiando. Estos meses de verano (otoño) marcan un cambio divino para muchas personas, desde la resistencia hacia el desborde.
La palabra “desborde” significa “más que suficiente”. Es una abundancia que supera las limitaciones anteriores. El desborde es cuando Dios hace que la provisión, el favor, la influencia, la oportunidad, la bendición y la revelación, superen las expectativas naturales. El desborde no es simplemente supervivencia, ¡es un aumento sobrenatural!
Un ejemplo perfecto del desborde de Dios se encuentra en Hechos 2. Tras el derramar del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, el desborde no pudo contenerse en el Aposento alto. ¡No! Se desbordó sobre los 120 y se desbordó por las calles de Jerusalén. El fuego que cayó en privado se convirtió repentinamente en una demostración pública del poder de Dios. Lo que el Cielo desató en un aposento, empezó a afectar a toda una ciudad.
Cuando Dios envía el desborde, nunca está destinado a quedarse confinado a un espacio pequeño. El desborde siempre se extiende más allá del recipiente original. La unción desbordó en valentía, predicación y salvación. Cuando Pedro se levantó con poder, la Biblia dice que el pueblo “se compungió de corazón” y tres mil almas fueron añadidas a la Iglesia en un solo día (Hechos 2:37, 41). Ese es el resultado del desborde y afecta a todos los que están conectados con él.
El Aposento alto se convirtió en la plataforma de lanzamiento de un movimiento global de Dios. La espera se convirtió en cosecha sobrenatural y su oración en poder. La promesa del Padre se hizo realidad y el desborde fue tan grande que no se pudo detener.
Muchos entrarán en su
temporada de alegría
Además, oigo al Espíritu del Señor que dice: “El desborde está a punto de derramarse sobre familias, iglesias y sí, naciones. Lo que hago en ti tocará a todos los que te rodean”. Se avecina un derramar innegable del Espíritu Santo, donde el desborde de Dios romperá barreras, se derramará en las calles y atraerá multitudes de vuelta hacia Él. ¡Llegó la época de la cosecha!
Salmo 126:5–6: “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”.
Fíjate en el patrón divino: “sembrar, llorar, esperar y luego regocijarse”. El Señor dice que hay muchos que entrarán en su época de alegría. ¿Eres uno de ellos? ¿Sembraste, lloraste y esperaste? Si es así, ¡entonces lo único que te espera es la celebración! Las lágrimas que lloraste en privado están a punto de dar frutos en público. Estás a punto de tener un avance visible.
Isaías 54:2: “Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas”.
¿Por qué Dios les dijo que agrandaran primero? Porque se avecinaba un desborde. Dios requiere preparación, antes de que llegue la manifestación. Si estás leyendo esto ahora mismo, entonces Dios te está pidiendo que te prepares para aquello que oraste. Prepara tu fe, tu educación, tus finanzas, tu familia, tu ministerio y deja espacio para el aumento.
Desbordarte en presencia de tus
enemigos
El desborde de Dios no es solo para bendiciones personales, es para extender
el Reino. La bendición sobre tu vida está destinada a fluir a través de ti
hacia los demás. No está pensada solo para quedarse contigo.
El salmista David escribió: “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando” (Salmo 23:5).
Fíjate que David declaró que el desborde ocurriría en presencia de sus enemigos. Quienes se quedaron al margen y apoyaron tu caída, se sorprenderán de cómo Dios puede cambiar las situaciones a tu favor y para tu bien. Tendrán un asiento en primera fila para ver cómo Dios te honra. David entendía que Dios no se limitaba a lo suficiente, operaba en el desborde. La copa desbordante representaba “abundancia, bendición, favor y provisión divina”.
Profetizo: “Viene un desborde de salvaciones, milagros, sanidad, restauración y avivamiento sobre tu vida. Ahora se está derramando aceite fresco sobre tu cabeza. Tuviste hambre y sed de Dios, prepárate para que caiga un fuego nuevo sobre tu vida. Guerrero cansado, este es el momento donde el Fiel se está levantando y despertando dones en ti. ¡Te está entregando nueva fuerza! No te rindas ahora. No permitas que el desánimo te robe en el umbral del avance. El enemigo luchó intensamente porque sabía que la cosecha estaba cerca”.
Oigo al Señor que te dice: “Quédate quieto y mira mi salvación. ¡La marea está cambiando! ¡El desborde ha llegado!”.
Andrew
Towe

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