lunes, 7 de octubre de 2013

Visión de ángeles guerreros con una nueva asignación

Por Theresa Phillips

clip_image001Los ángeles guerreros y su Comandante

Estaba sentada en mi ventana cuando sonó el teléfono. Era un amigo desde otro país que me pedía oración. Había llamado varias veces y siempre nos agrada oír de nuestros amigos de otras partes. Esta vez ocurrió algo diferente.

Pude percibir la presencia del Espíritu Santo mientras oía cómo Jesús amaba a su país y a su pueblo. Instantáneamente comencé a pensar cuánto ama Jesús a nuestro país y a nuestro pueblo, cuando repentinamente me atrapó una visión que me hizo inmensamente feliz.

Ahí me encontraba atrapada en el mensaje de la oración y sentí como si estuviera bamboleándome entre dos lugares (ver 2 Corintios 12:2-4). Luego pude ver un ejército de seres angelicales. Sí, eran voluminosos en estatura y todos eran guerreros. Usualmente no veo ángeles guerreros, ¡pero esto fue completamente diferente! Estaban en guardia como si el General estuviera a punto de inspeccionar las tropas. Estaba apareciendo y luego… ¡Snap! Oí el sonido de la unidad, mientras todos estaban de pie y en atención. El General era profundamente asombroso y la atmósfera estaba cargada.

Instantáneamente se enfocaron en el Comandante que venía hacia ellos. Estaba vestido con una armadura plateada magnífica y una corona de oro sobre su casco. La corona tenía piedras de tres colores: rubíes, zafiros y perlas. (Rubíes = Sangre, Zafiros = Revelación, Perlas = Precio pagado). Vestía una túnica azul (gracia) debajo de su armadura y sus pies estaban descalzos (humildad). Esto era correcto de alguna manera.

clip_image003Eché una mirada hacia sus espadas. En un lado decían “Defensor del Evangelio” y por el otro “Lealtad, Honor y Compromiso” (era la espada de dos filos de Hebreos 4:12). La escritura era impecablemente hermosa y noté que cambiaba a todos los idiomas.

Ahora el Comandante les estaba hablando. Tenía dos guardias cercanos a Él, uno con vestiduras plateadas (redención) y el otro con vestiduras doradas (gloria). Cada guardia tenía en sus manos un rollo. Los rollos estaban abiertos y el Comandante comenzó a leerlos en voz alta. Su voz era como un trueno y fluía como una fuente que se derramaba sobre este ejército de guerreros como una ola que brota del océano.

Defensores del Evangelio

Desde el occidente temerán el nombre del Señor y desde el oriente respetarán su gloria. Porque vendrá como un torrente caudaloso, impulsado por el soplo del Señor” (Isaías 59:19).

Instantáneamente, el sonido del silencio me envolvió. Me sentí llena de temor por haber invadido un momento santo, cuando repentinamente me encontré de pie ante el Comandante. Me dijo: “Vuelve a decirlo”. Entonces volví a repetir las palabras una vez más, pero esta vez no tuve miedo: Desde el occidente temerán el nombre del Señor y desde el oriente respetarán su gloria. Porque vendrá como un torrente caudaloso, impulsado por el soplo del Señor” (Isaías 59:19).

Luego note que ante mí había una cantidad de líderes de todas las denominaciones en el Cuerpo de Cristo. No los estaba liderando, sólo estaban allí. Todos éramos como uno… ¡Incluso conocía a varios de ellos! El Comandante se volvió y miró a cada uno diciéndoles: “¿Saben que esto es lo que se supone deben hacer?”. Cada líder miraba la armadura y las espadas, extendiendo sus manos para tocar al Comandante con respeto y reverencia. Cada uno quería tocarlo Comandante y cuando tocaban sus manos las llevaban hacia sus oídos, estableciendo una alianza con su Comandante.

Luego Él se volvió y habló de una manera vívida y confidencial: “Despacho este ejército de guerreros para asistirte durante esta fase de tu misión. Son los defensores del Evangelio y te ayudarán a compartir el Evangelio con poder, autoridad y amor. Cada guerrero tiene el aliento del Espíritu sobre ellos (el agua que fluyó mientras Él hablaba era el Espíritu del Señor que los cubría). Se quedarán tanto como sea necesario. Cada uno de esos líderes está recibiendo una nueva asignación. Muchos de ellos ya saben cuál es. Les estoy pidiendo a todos algo muy especial...”.

Su voz era suave y llena de pasión. Sentí que mi rostro se llenaba de lágrimas. Me dijo: “¿Predicarás el Evangelio al mundo y llevarás a los perdidos hacia mi gloria? Lleva mi favor hacia la humanidad, renueva las esperanzas y sana a los enfermos. Alimenta a los hambrientos y lleva las cargas de tus amigos… porque muchos están cansados”.

“Te estoy capacitando con esta realidad angelical”

Miraba a los hombres y mujeres que estaban ante mí. Estaban llorando por el agotamiento y fueron confortados por estas palabras. “¿Se cuidarán unos a otros todos los días? Porque los días que vienen son difíciles y los días que pasaron debilitaron a muchos”.

Repentinamente, todos se abrazaron como si fueran una familia. Yo también estaba sosteniendo a mi hermana con mis brazos. Todos llorábamos juntos de gozo mientras nuestro Señor hablaba. Todos los ángeles guerreros sostenían sus espadas sobre nosotros como diciendo: “¡Aquí están!”. El Señor continuó hablando. “Los estoy capacitando con esta realidad angelical para que los asistan. No teman, Yo estoy con ustedes. Pronto, muy pronto, ocurrirá un cambio y se levantarán muchos de estos líderes. Ámenlos, aliméntenlos, permítanles elevarse, porque ahora los de la lluvia temprana y la tardía reinarán juntos...”.

Estaba oyendo mi propia voz profetizándole esto a mi amiga en el teléfono, cuando me di cuenta que estuve orando por esto todo el tiempo. Luego pude ver otra visión del ejército… ¡estaban por todo el mundo asistiendo a los líderes del Evangelio en cada nación y usando todos los idiomas! Era maravilloso. Cada uno tenía un escriba asignado que llevaba el rollo y una pluma. Estos nuevos guerreros estaban recibiendo órdenes de asistencia momento a momento. En la parte superior del rollo decía: “Nada podrá retenernos”.

Oración de decreto

Ya no estaba más en la visión, me despedí de mi amigo y quedé en silencio. Entonces comencé a escribir esta oración:

“Oh Señor, eres el Todopoderoso, el Comandante de todo lo eterno. Ayúdame a ser sensible a las asignaciones que estableciste para mí. Ayúdame a ser amorosa y atenta”.

Luego de esta oración sentí que mi corazón era más perdonador que en el pasado, un perdón que no había conocido antes. Sólo anhelaba agradar a nuestro Padre.

“Amado Jesús, anhelo recibir lo que tienes para mí, sea grande, pequeño o intermedio, sólo permíteme hacer mi parte. Te agradezco por el Espíritu Santo y la realidad angelical asignada en todo el mundo para asistirnos en nuestros llamados. Me paro confiada en ti, mi Soberano, para poder perseverar hasta el fin. Haz que todos nuestros corazones se alegren y se llenen de amor para con los demás y así defender el Evangelio”.

“Oro para que el Evangelio se derrame en las naciones y en nosotros con mayor claridad, lleno de todas las acciones que tienes para nosotros en él. Oro para que los defensores de la fe, esa realidad del Espíritu, se acerquen y nos ayuden a realizar la tarea que nos encomendaste. Oro para que se suelten la fuerza, el honor, la lealtad y el compromiso que estaban escritos en esas espadas”.

“Oro para que se mueva la palabra amorosa. Oro para que seamos llenos de gozo y la gracia abunde. ¡Señor, oro para que todo lo tuyo sea en nosotros!”.

En el Nombre de Jesús. ¡Amén!

Theresa Phillips

(www.elijahlist.com)

“La victoria se está acercando mientras duermes plácidamente… ¿Ya olvidaste que mi nombre es Señor de los Ejércitos?”

 Por John Kilpatrick

clip_image001El Señor de los Ejércitos le entregó esta palabra reveladora a John A. Kilpatrick el 28 de Septiembre de 2013 a las 2:22 am: “Mis ángeles están cabalgando sobre los circuitos de los cielos. Están ejecutando mis órdenes. ¿Te olvidaste que son poderosos? No ceden, ¡prevalecen! Recuerda que están involucrados en conflictos como resultado de la salvación que compré para ti. Es una salvación completa y perfecta. No temas ni permitas que tu corazón se atribule, porque aún ahora mientras duermes están defendiendo tus intereses y tus asuntos”.

“¿Olvidaste que mi Nombre es Señor de los Ejércitos? Entregué la palabra y es de liberación. ¡Prevalecerás! Cada estrategia de las tinieblas quedará expuesta y cada enemigo de las tinieblas caerá ante la espada del Señor de los Ejércitos. Mi Reino es seguro. Mi voluntad está determinada. Mi Nombre es tu garantía”.

“No tengas una mentalidad dividida y no dudes de esta palabra de confirmación. En estos días el corazón de los hombres los traicionará mientras ven venir sobre la Tierra las cosas que revelé que ocurrirían cuando caminé entre los ellos. Sin embargo, ¿no les advertí que no permitieran que su fe desfalleciera? Levanta tu cabeza, porque tu redención (tu victoria) está cerca. La victoria se está acercando hacia ti, aún mientras duermes plácidamente. ¿Puedes verla acercándose? Te vuelvo a preguntar, ¿puedes verla acercándose?”.

“Fija tus ojos en mi Ejército vencedor. Es mi provisión para mi pueblo, para mis herederos. ¡No estás solo! Te dije que no eran pocos sino muchos los que están cabalgando por los circuitos de los cielos. Tu salvación está asegurada, porque fue comprada por un precio. La batalla no es tuya, es del Señor. Observa la salvación del Señor. Descansa y regocíjate en ella. Estás a las puertas de la mayor y más notable de las victorias”.

“En estos días debes aprender a alabar a Dios. Debes disciplinar tus labios para soltar las alabanzas por las nuevas obras que Él está realizando. Debes dejar atrás las alabanzas comunes que usaste en el pasado porque este es un nuevo día. El Señor está soltando cosas nuevas, hazañas que no viste o experimentaste antes. Es un día de aperturas largamente esperadas que están ganando los ejércitos del Cielo”.

“Ajusta tu alabanza a esta realidad. Entrena tus labios para comenzar a expresar las profundidades de tu adoración. Sé creativo. Nuevas expresiones del alma traerán nuevas profundidades de gloria que no conociste antes. Estos no son días para que tu corazón desfallezca, son días como los del profeta Elías. Guarda tu corazón. Despierta tu corazón. Aquieta tu espíritu y descansa en el Señor tu Dios, porque tu salvación está más cerca de lo que supones”.

¡Mira!

Recibí esta palabra el 28 de Septiembre de 2013 a las 2:22 am y terminé de escribirla a las 3:10 am en punto. Mientras regresaba a la cama para tratar de volver a dormir, era evidente que el Señor aún no había terminado. En conclusión, me entregó estas palabras poderosas que agitaron mi alma: “Mi pueblo conoce muy poco acerca de mis carros y no comprenden a los que los conducen. Mi pueblo aún no comprendió qué significa que todo el poder y la autoridad estén en mis manos”.

“Aún ahora, los cielos están declarando mi gloria y revelando mi gran poder. Mira los cielos y comprende que mi gran poder sacudirá los cielos y todos conocerán que soy el Dios del Cielo y la Tierra. Mis ejércitos están cabalgando en sus carros y están prevaleciendo. Sacudirán los cielos y la tierra que está por debajo. Tu redención se está acercando rápidamente. Asegúrate de estar acercándote a tu redención. Mi palabra para ti es ‘¡mira, mira!’. Los cielos están declarando ‘¡mira!’”.

John A. Kilpatrick