domingo, 4 de junio de 2023

“¡Pentecostés es un tiempo de liberación para muchos!”

 

Por Kathi Pelton

La raíz y los efectos de la condenación

En los últimos meses, el tema de los creyentes luchando con la condenación surgió más veces de las que puedo contar. Estuve muy sorprendida por la cantidad de personas en el Cuerpo de Cristo que están luchando con ella y no saben cómo ser libres.

Mientras oraba el otro día, el Espíritu del Señor me dijo: “Kathi, la raíz de la condenación es un espíritu de religiosidad”. Vi a hombres y mujeres, salvados y liberados del pecado y de la muerte a través de la gracia de Jesucristo, pero luego regresando, una y otra vez a la Ley, como esclavos y no como hijos.

Cristo vino a morir por nuestros pecados y a pagar la pena por todas nuestras transgresiones. Antes de que Él viniera y muriera, los hombres tenían que realizar rituales y ceremonias establecidas en el Pentateuco (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio). Tenían que asegurarse de guardar la Ley y los principios por los que vivir (de acuerdo con la Ley), a través de los medios de la fuerza humana. Pero cuando llegó Pentecostés, después de que la Ley se hubiera cumplido mediante la crucifixión y la resurrección de Jesús, sus seguidores fueron bautizados con el Espíritu Santo, fortalecidos y ayudados por su Espíritu, sin las limitaciones de la fuerza humana.

La condenación entra cuando dejamos la obra terminada de la Cruz y el don que se nos dio en Pentecostés. Este alejamiento de la gracia y de su Espíritu moviéndose en nosotros, está provocando que muchos regresen a la Ley y a la fuerza humana para tratar de “estar bien con Dios”. El espíritu de la religiosidad siempre esclaviza a los hombres a algo que deben hacer por mera fuerza humana para recibir de Dios. La Ley y la religión les dan un sin fin de “aros” que deben saltar y luego los condena por no hacerlo lo suficientemente bien o rápido.

¡Perfección alcanzada!

Bajo la religión o la Ley, los dones del perdón y la gracia ya no son suficientes. Exige más, exige perfección y condena cuando no se alcanza la perfección. ¡Pero la perfección fue alcanzada! Fue alcanzada a través de Cristo solamente, porque Él pagó por cada pecado y defecto que tuvo lugar. Solo tienes que creer que Él es el Mesías (Salvador) y recibir su regalo de Gracia. Entonces tu Pentecostés vendrá y el Espíritu te llenará.

Para aquellos que luchan profundamente con la condenación, sepan esto: “Están luchando con un espíritu de religiosidad que los mantiene regresando a la Ley y negando la obra terminada y completa de la Cruz”. Hoy puedes renunciar a ese espíritu, regresar a la obra terminada de la Cruz y cerrar la puerta a todo acuerdo o alianza con la fuerza humana, la perfección y el impulso de “ganar la posición correcta con Dios” a través de las obras ¡Y sellarlo con la Sangre de Jesús! Haz esto cada vez que la condenación venga hacia ti. Llámala por su nombre y no le sigas la corriente, porque sólo quiere llevarte a la Ley donde te encadena como esclavo. El Señor desea romper todo nombre de Baal (que significa “amo”) que te hizo esclavo de un capataz severo. Él viene con su nombre y lo llamarás “Esposo” y no “amo”.

Oseas 2:14-16: “Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. Y le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto. En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali.

Ishi: Marido mío

Baali: mi dueño o mi amo

Este Pentecostés es un tiempo de liberación para muchos

El 28 de mayo es el domingo de Pentecostés. Vi al Señor destacar esta fecha como un tiempo de liberación para muchos. Específicamente vi una liberación del espíritu de religiosidad que estuvo atormentando a muchos con la condenación. Este espíritu los estuvo llevando desde la Gracia hacia la Ley. Recibimos el Espíritu Santo para fortalecernos, aconsejarnos y llenarnos con todos los beneficios de la obra consumada de la Cruz. Él nos introduce en una Gracia que nos transforma por su Espíritu y no por nuestro propio poder.

Zacarías 4:6: “Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

Como creyentes debemos confiar plenamente en el Espíritu del Señor para que nos guíe hacia toda verdad, justicia y reconciliación. Por su poder comenzamos a vivir en los principios de Dios. Jesús hizo esto perfectamente, cumpliendo la Ley por nosotros. Su Espíritu nos llenó entonces para que podamos caminar en la Gracia y la Justicia de Cristo.

Romanos 8:1-4: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”.

Aquel que el Hijo ha liberado, es verdaderamente libre. ¡El día de tu liberación ha llegado!

Kathi Pelton

(www.elijahlist.com)

 

“Las capas están completas y las recompensas son ricas

 

Por Jamie Rohrbaugh

Amado, ¿estuviste lidiando con dificultades indecibles y con la agonía del alma en esta temporada de tu vida? Si es así, ¡esta palabra profética del Señor y de su Escritura, te va a ministrar en gran manera!

Recientemente, una mañana justo antes de despertarme, oí que el Señor me decía mientras dormía: “Eclesiastés 1:8, las capas están completas y las recompensas son ricas”. Entonces Él me despertó. Inmediatamente escribí lo que me dijo y abrí mi Biblia en Eclesiastés 1:8 para ver qué decía. Eclesiastés 1:8: “Todas las cosas son fatigosas, más de lo que el hombre puede expresar, nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír”.

Una nube del tamaño de la mano de un hombre

El Señor inmediatamente me habló y me mostró estas cosas como una palabra profética para todos nosotros hoy.

Primero, el Señor ve lo difícil que son las cosas para ti en este momento. Ve cuan duro estas trabajando y cuánto te estas esforzando. Él ve los dolores de tu alma y sabe que tu dolor y tu esfuerzo van más allá de lo que las palabras pueden expresar. Él te ve descansando y buscándolo con todo tu corazón, contendiendo en oración por todo lo que deseas.

Segundo, el Señor también ve y reconoce que aún no recibiste muchas de las cosas por las que estuviste orando. Muchas de tus oraciones parecen no haber sido respondidas. En muchos casos, en estos días tus problemas parecen ser más numerosos que tus victorias. Quieres que las cosas sean más fáciles, pero parecen seguir siendo difíciles o más difíciles. Hoy el Padre quiere que sepas que, aunque tu ojo no esté viendo las respuestas por las que estuviste orando y aunque tu oído no esté escuchando las buenas noticias por las que estuviste orando (todavía)... amigo mío, escucho el pequeño sonido de la lluvia. Hay una nube del tamaño de la mano de un hombre en tu horizonte y la lluvia está llegando.

Las capas están completas y las recompensas son ricas

Sólo estás en una capa de experiencia en esta vida. En esta capa las cosas fueron difíciles. Pero, ¿sabes qué? Las capas están completas y las recompensas son ricas. Incluso en las dificultades de esta capa, hubo mucha revelación para ti, estuvo llena de enseñanza y purga. El Espíritu Santo personalmente te estuvo enseñando a confiar más en Él y a estar contento con lo que tienes, para ser humillado y abundante.

Como el apóstol Pablo escribió, mientras estaba bajo la influencia del Espíritu Santo. Filipenses 4:10-14: “En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación”.

El pasaje anterior fue escrito en una época en la que Pablo acababa de atravesar una “capa” de gran necesidad económica. Sin embargo, durante esa capa y otras, el Señor le había enseñado cómo estar contento y mantener sus ojos en Jesús, a pesar de la carencia y la necesidad, e incluso a pesar de la abundancia.

La “capa” de la necesidad y la angustia de Pablo estaba llena de revelación espiritual, aunque era realmente dura para él a nivel físico y financiero.

Trabajando para tu bien

Amado, la “capa” en la que estás ahora mismo, está completa para ti también, pero tienes que aprender a buscar la plenitud. Tienes que estar dispuesto a buscar a Dios, pase lo que pase. Aunque tus ojos no estén satisfechos con ver aquello por lo que estuviste orando y tus oídos no estén llegando a escuchar las buenas nuevas por las que estuviste peleando.

Tienes que preguntarle al Señor cómo está obrando esto para tu bien. Romanos 8:28 dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.

Dios está obrando para tu bien. Las capas están completas y las recompensas son ricas. Esta capa dura va a pasar; no durará para siempre. Salmo 30:5: “Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría”.

Amados, ¡el Señor quiere que sepan que la prosperidad está volviendo a llegar! Las capas están llenas y las recompensas son ricas. ¡Lo que estás aprendiendo y experimentando en esta capa difícil, es una llave para tu crecimiento y para la explosión de tu prosperidad otra vez! Porque la prosperidad vendrá de nuevo.

Dios te está restaurando a un nivel superior a lo que eras antes

¿Cómo lo sé? Porque mira lo que dice Eclesiastés 1:9. Este es el mismo verso después de Eclesiastés 1:8, ¡donde Dios reconoció que “el ojo no se cansa” ahora mismo! Eclesiastés 1:9: “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol”.

Amado, Dios puede tenerte en una capa difícil en este momento, pero la prosperidad está llegando de nuevo. ¡Las capas están llenas y las recompensas son ricas! Esta capa se llenó con la purga espiritual y la revelación; fuiste lleno de crecimiento. ¡A pesar de ser uno de los tiempos más difíciles que puedas recordar! Pero amigo, tú solías prosperar. Solías tener prosperidad en tus pensamientos, en tus acciones, en tus finanzas y en todos los demás aspectos.

Amigo, las recompensas de esta capa serán ricas para ti. Son ricas espiritualmente ahora. Cuando el Señor trabaje tus pruebas en esta capa para tu bien, te verás restaurado en un nivel superior al que nunca antes fuiste restaurado. Las capas están completas y las recompensas son ricas.

Amigo, te animo a que leas y memorices Eclesiastés 1:8-9. Conoce y consuélate por el hecho de que el Padre ve tus dificultades. Él ve que las palabras ni siquiera pueden expresar la agonía de tu espíritu y tu alma. Él ve que sientes como si los cielos fueran de bronce sobre ti, cuando se trata de ciertas áreas de oración contestadas (o aún no contestadas). Pero las capas están completas y las recompensas son ricas.

Busca el crecimiento espiritual y la plenitud de esta capa. Si te cuesta trabajo detectarlo, pídele al Espíritu Santo que te muestre cómo se ven el crecimiento y la plenitud que estás experimentando aquí. Él te animará personalmente.

Las recompensas que cosecharás de este estrato te bendecirán el resto de tu vida. Porque lo que fuiste es lo que serás; lo que ha sido es lo que se hará, ¡y no hay nada nuevo debajo del sol! ¡La prosperidad está llegando de nuevo! La Palabra de Dios es verdad… ¡y Él no puede mentir!

Jamie Rohrbaugh

(www.elijahlist.com)