martes, 18 de agosto de 2026

“Desde la ansiedad hacia la paz: qué pasa cuando finalmente entregamos el control”

Por Gretchen Rodríguez

A veces soltarse parece irresponsable

Si eres alguien que se siente responsable por arreglarlo todo y a todos, puede que te cueste descansar. Puede haber una presión constante por pensar en cada situación, encontrar soluciones y asegurarte de que nada se desmorone. Si somos sinceros, a veces “soltar el control” parece irresponsable. Viví así durante mucho tiempo. 

Durante una época en la que mi familia y yo servíamos como misioneros en Puerto Rico, todo en nuestra vida se sentía atascado. Sabíamos que nuestro tiempo ahí llegaba a su fin, pero no había un camino claro a seguir. Cuanto más duraba, más abrumador se volvía. Me encontré consumida por todo lo que no funcionaba y, con el tiempo, esa presión se convirtió en ataques de ansiedad severos. Como nunca había experimentado algo así antes, estaba convencida de que algo iba mal con mi físico. Fui a un especialista en cardiología, convencida de que había un problema subyacente. Me dijeron que no pasaba nada y que solo estaba experimentando ansiedad.

Durante esa temporada, el desánimo y la desesperanza mantuvieron mi atención fija en todo lo que me parecía mal. Los únicos momentos donde sentía el amor de Dios, era cuando me detenía el tiempo suficiente para notar su presencia. Pero esos momentos fueron breves porque constantemente mi mente intentaba resolver el problema. Durante dos años oré para que Dios abriera un camino para que nos fuéramos. Hice todo lo que se me ocurrió para ayudar a que esa respuesta sucediera. Pregunté, planifiqué y traté de arreglar las cosas por mi cuenta. Nada cambió. El cambio llegó cuando finalmente me rendí.

Llegué a un punto donde dejé mi situación completamente en manos del Señor y le dije que confiaría en Él, sin importar qué sucediera. Si así lo quería, me quedara allí. En lugar de centrarme en lo miserable que me sentía, elegí estar agradecida por lo que Él me había dado y confiar en que quería lo mejor para mi familia y para mí.

Unos días después, soñé que volaba por la casa que parecía mi prisión. Me movía de habitación en habitación con total libertad y alegría. Cuando desperté, la presencia del Señor era tangible y supe que algo había cambiado dentro de mí. La ansiedad desapareció y sentí una profunda sensación de paz.

Menos de un mes después se abrió la puerta para que regresáramos a los Estados Unidos. Pero lo que más importaba era el cambio en mi corazón, antes de que llegara la respuesta. No fue hasta que entregué el control que las cosas empezaron a cambiar.

El descanso que viene con la rendición

Muchos de nosotros tenemos dificultades en esta misma área. Sentimos que, a menos que estemos pensando, planificando y resolviendo activamente, de alguna manera estamos fracasando. Incluso podemos llevar esa mentalidad a la oración, creyendo que necesitamos “pedir, analizar y presionar continuamente” para obtener respuestas. Pero cuando le hacemos una pregunta a Dios, solo queda una cosa por hacer.

“Quédate quieto y reconoce que soy Dios” (Salmo 46:10)

En otras palabras, Él es Dios y tú no. Tranquiliza tu alma, tu esfuerzo y, como un niño, acurrúcate en sus brazos amorosos, permitiendo que Él sea Dios para ti. Nuestro Padre desea hablarnos, darnos sabiduría y guiarnos. Pero a menudo nos cuesta escucharlo, porque somos quienes hablamos o intentamos controlar el resultado. La fe no es solo preguntar. Es confiar en Él lo suficiente como para dejar nuestras peticiones en sus manos y esperar su respuesta.

Uno de los regalos más liberadores que puedes darte, es el permiso para dejar de darle demasiadas vueltas y simplemente disfrutarlo. Dejar de repasar cada problema y tratar de entenderlo todo, soltarte y confiar en que Dios es capaz de conducir tu vida mejor que tú. Esto puede resultar incómodo, especialmente si el temor estuvo guiando tus pensamientos. A menudo existe un falso sentido de responsabilidad que nos convence de que debemos mantener el control. Pero esa presión no viene de Dios.

En su Reino la sabiduría es diferente. A menudo se parece a sentarte a sus pies y esperar sus indicaciones, cuando preferirías actuar. Parece confiar en Él cuando no puedes ver el resultado. Parece una rendición.

Jesús es el Buen Pastor. Sabe cómo guiarte. No tienes que cargar con el peso de averiguarlo todo tú solo. Antes de mi gran avance, creía que necesitaba tener un plan. Pensé que necesitaba hacer más, orar más y esforzarme más para que algo sucediera. Pero nada cambió hasta que me permití “dejarme llevar y confiar en mi Padre celestial”.

Ceder el control rompe el dominio que tiene el miedo sobre nosotros. Mientras sigamos aferrados firmemente a nuestra propia comprensión, el miedo permanece cercano. Pero cuando soltamos ese control y lo ponemos en manos de Dios, entramos en libertad.

Practicando la quietud y la confianza

La quietud es una de las formas de practicar esta entrega. La oración contemplativa, simplemente estar con Dios sin esforzarse, puede resultar desconocida al principio. Sentarse en silencio, sin una agenda, requiere que confiemos en Él de una manera más profunda. Nos pone en una posición donde ya no tenemos el control y eso puede resultar incómodo. Pero también es donde ocurre la transformación.

Aunque parece que no ocurre nada, Dios está obrando. El tiempo que pasan con Él nunca se desperdicia. A medida que seguimos encontrándonos con Él de esta manera, comenzamos a experimentar su amor con mayor profundidad, y ese amor nos cambia. Con el tiempo, el miedo pierde su control. Puede que aún intente salir a la superficie, pero ya no domina nuestros pensamientos de la misma manera. Aprendemos a volver a Él una y otra vez, dirigiendo nuestra atención hacia su presencia cuando nos sentimos abrumados.

Esto se convierte en un nuevo patrón, una nueva forma de vivir. En lugar de estar gobernados por la ansiedad, estamos anclados en su amor. En lugar de esforzarnos constantemente, estamos aprendiendo a confiar. En lugar de intentar controlarlo todo, permitimos que Él nos guíe. Y a medida que nuestra relación con Él se profundiza, nuestras vidas empiezan a reflejar ese cambio. Ya no estamos atados a la necesidad de averiguarlo todo. Somos libres de confiar en Aquel que ya conoce el camino.

Gretchen Rodriguez

(www.elijahlist.com)

“Nuevos caminos y el momento perfecto: Se abren puertas de oportunidades”

Por Kathi Pelton

Atentos a los nuevos caminos y al viento de cola del Espíritu

Recibí una visión de un vehículo que se incorporaba a una autopista. Era una ruta diferente a la que conocían sus ocupantes. Sabía que esta autopista los llevaría hacia lugares donde nunca habían estado, los conectaría con nuevos familiares y les daría nuevas experiencias que les traerían gran alegría.

Escuché al Señor decir que ahora es el momento donde muchos se fusionarán en nuevos caminos que los llevarán hacia lugares que nunca imaginaron posibles, con personas (nuevas conexiones) que los vincularán a su destino profético. Escuché al Señor que decía: “Esto hará que tu familia espiritual crezca y tu influencia se expanda”. 

Debes estar atento a las nuevas salidas, las nuevas oportunidades que se presenten ante ti y las nuevas relaciones que se formen. No temas la ruta desconocida que tienes por delante, porque te llevará hacia un lugar amplio que “extenderá las estacas de tu tienda”.

Isaías 54:2: “Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas”.

Desde tu punto de vista actual, la nueva ruta que tienes por delante puede parecer estrecha, como si tu camino te llevara hacia un mayor aislamiento o hacia un lugar limitante. Pero a medida que avanzas, verás que es un lugar amplio (un lugar de milagros, expansión y fertilidad). Observa lo que Dios hará al incorporarte a este nuevo camino y a esta nueva ruta.

También vi que esta autopista era completamente nueva ¡Recién asfaltada! Será fácil viajar y abrirá una ruta nueva y más directa hacia los lugares y las cosas que el Señor tiene para ti.

Entonces oí: “¡Invoca el soplo del viento de mi Espíritu!”

Su Espíritu te está enviando un viento de cola para acelerar tu camino hacia adelante. El Señor está eliminando el viento en contra que estuvo impidiendo tu avance y ahora su Espíritu envía un viento de cola para acelerarte, actualizarte y superar el punto donde se creó el retraso. ¡Recibe el viento de cola del Espíritu!

El viento de su Espíritu también soplará en provisión sobrenatural para lo que Él te llamó a hacer. Será más de lo que necesitas y te dará espacio para expandirte.

Este viento espiritual eliminará los obstáculos para que tu alma pueda respirar y descansar mientras avanzas, sin los impedimentos constantes que estuviste experimentando. Este viento también creará todo lo necesario para beneficiarte y darte lo que necesitas, en la medida que avances. Los ángeles te rodean y van delante de ti, preparando y allanando tu camino.

Isaías 43:18–19: “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”.

Por último, escuché el Salmo 5:12 para aquellos de ustedes que se funden en un nuevo lugar: “Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor”. El favor será un escudo de protección y será una señal de que “el Señor los envió” para todos aquellos que los vean.

¡Es hora de fusionarse! Te espera una gran alegría en este nuevo camino.

Para los que están ante una puerta cerrada: ¡no es un callejón sin salida!

Escuché estas palabras: “Diles a los que siguieron Mi voz hasta lo que parece un callejón sin salida, que no es un callejón sin salida, sino una puerta cerrada que se abrirá ante ellos en mi momento perfecto”.

Escucho al Espíritu del Señor que dice que muchos de ustedes sienten que llegaron a un callejón sin salida, sin margen para dar la vuelta y se sienten atrapados ahí, sin ningún lugar hacia donde ir. Pero prepárate, porque no estás en un callejón sin salida. Más bien, estás ante una puerta cerrada que está a punto de abrirse de par en par ante ti. La puerta cerrada te protegió de avanzar fuera del momento del Señor.

La apertura de esta puerta trata sobre el tiempo y la alineación divina, para que tus pasos se establezcan según sus planes perfectos. Dios ordena los tiempos y las estaciones. Job 38:12 dice: “¿Has mandado tú a la mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar …”.

Así como Dios ordena el principio desde el fin, el sol y las estrellas, el agua y la tierra, “así ordena los tiempos, las estaciones y los límites de tu vida”.

Este es el momento de centrarte en la esperanza que tienes delante, concretamente en el Autor y Consumador de esa esperanza. Celebra su bondad, su amor y su fidelidad, mientras te preparas para cruzar el umbral de lo que Él preparó para ti.

Verás al Dios de “más de lo que puedes pedir o imaginar” alineando las piezas necesarias para abrir la puerta (Efesios 3:20). Sacude el desánimo y la desesperanza (incluso la frustración y la ira) y vuelve a alinear tu corazón con las promesas de Dios para tu futuro.

El Señor me entregó este verso para ti en 2 Samuel 7:25: “Ahora pues, Jehová Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz conforme a lo que has dicho”.

Asegúrate de preguntarle al Señor si hay algo que Él quiera preparar en tu corazón mientras esperas. Esperar no es en vano cuando estás esperando activamente y permitiendo que el Señor te prepare para avanzar y cruzar hacia la nueva tierra.

Vuelve a alinear tu corazón y tu mente con su Espíritu que vive en ti, ¡y vuelve a creer! Rechaza todo pensamiento que te acuse de no acertar o de no oír bien su voz. Recuerda, tú eres quien hace tus planes según lo mejor que puedas para escucharlo. “Pero solo Dios ordena y establece tus pasos hacia sus planes y sus propósitos para tu vida”.

Si le encomendaste tus planes al Señor y le pediste que ordene tus pasos, entonces en ese lugar de espera se abrirá para ti la puerta de la promesa cumplida.

No retrocedas ni abandones el lugar hacia donde te llevó la “palabra de Dios sobre tu vida”. ¡Hará lo que dijo! No estás en un callejón sin salida, estás frente a una puerta que se abrirá en el momento perfecto de Dios.

Kathi Pelton

(www.elijahlist.com)

sábado, 8 de agosto de 2026

“Rendirse a la voluntad de Dios es la victoria definitiva”

Por Nathan French

Palabra del Señor recibida por Nathan French el 29 de junio de 2026:

Instrucciones para la abundancia de Dios

El Señor me dijo: “Está siendo expuesta la ilusión de la escasez, la carencia y las limitaciones impuestas sobre mi pueblo, que fue influenciado por un espíritu de pobreza. Quiero liberación y libertad para mi pueblo. Soy la fuente de vida y la vida más abundante”.

Postura del corazón para sembrar y cosechar

Gálatas 6:7–8: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”.

2 Corintios 9:6: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará”.

“Sembrar y cosechar se redujo a una mera retórica religiosa. En realidad, se trata más de la postura del corazón que de cualquier otra cosa. Un corazón amoroso siempre querrá bendecir. Yo recompenso a aquellos me buscan con diligencia”.

Hebreos 11:6: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

“Busco el esfuerzo desde la motivación adecuada y siempre lo premio. Ya existen principios, como la ley de la gravedad. Resiste a las fórmulas o los métodos. Se trata de lo que motiva tu corazón: amo, entonces doy. Ayudo porque soy tu ayuda. Bendigo porque soy quien da la bendición. Aumento, porque Mi Reino está cerca, y Mi mano se multiplica”.

“El siervo malvado tiene miedo de dar. Oculta lo que le confío por miedo a la pérdida, y pierde. Invertir conmigo, el que lo sabe todo, trae un retorno. Cuanto más diligente sea una persona, trabajando desde el descanso y el poder del gozo, más crecerá el aumento. Ser luz en la oscuridad y mantenerse salado (provocando sed), cumple tu diseño divino y también es un secreto para Mi abundancia”.

“Anímate y mantente motivado. Motiva y mantente motivado. Llena y sé lleno. Vive, aprende, ama y ponte de acuerdo con la Paloma (el Espíritu Santo). Mi Espíritu desea empoderar a quienes lo quieren, pero la mayoría no lo anhela. Cuando veo las alas abiertas, envío el viento. Cuando veo un corazón dispuesto, lo lleno”.

“El progreso no es accidental. Muchos carecen de motivación, solo funcionan cuando alguien está observando. Ten en cuenta todas las distracciones y las pérdidas de tiempo. Es hora de centrarse. Es hora de levantarse sin encogerse. Es hora de mostrar una búsqueda activa de Mí, el Señor tu Dios, porque no hay nada que no haría por ti, amado”.

Rendirte siempre es mejor

“¿Por qué a menudo hacen falta las crisis para que Mi pueblo se vuelva hacia Mí? La autosuficiencia es rebeldía. Deseo una dependencia total. Es difícil para los ricos confiar en Mi fuerza y Mi poder. Uno de los secretos del gozo verdadero y duradero es la entrega continua hacia Mí. En la guerra, rendirse es la derrota. En Mi Reino, rendirse a Mi voluntad es la victoria definitiva”.

“Ríndete ante lo correcto. Coloca tu corazón con un sí ante la instrucción de la verdad. Siempre serás bendecido haciendo las cosas a mi manera. La mayoría no lo cree. La razón por la que muchos trabajan y se esfuerzan en vano, es porque realmente no creen que yo tenga un mejor plan que el de ellos”.

El Espíritu Santo te está encaminando hacia la victoria

“Tomen decisiones basadas en la guía de Mi Espíritu Santo, como si cada uno tuviera una brújula incorporada. La verdad apunta al norte verdadero. Debes evaluar a menudo para descubrir dónde estás realmente en el mapa de Mi voluntad”.

“Ahora, averigua hacia dónde se supone que debes dirigirte siguiendo Mis instrucciones. Mantente firme cerca de Mí, porque sé exactamente al cien por ciento cómo guiarte hacia la victoria, porque yo soy la Victoria. Soy tu Provisión. Soy tu Libertador. Soy la Fuente de la Sabiduría. Yo soy el Avance. Yo soy la Vida. Soy tu Seguridad. Soy tu Ayudante, tu Consejero y tu Consolador. La paz llega cuando pasas tiempo conmigo, el Príncipe de la Paz”.

Nathan French

(www.elijahlist.com)

 

El tiempo de Dios: ¡El tiempo no está corriendo en tu contra, está corriendo a tu favor!

Por Charlie Shamp

Una estación no es un destino

Hay un diseño de la manera como se mueve Dios y está escrito en el propio tejido del tiempo. La mayoría de la gente vive como si el tiempo fuera una línea plana día tras día, aleatorio e impredecible. Pero las Escrituras revelan que Dios opera en tres modos distintos de tiempo, cada uno con su propósito particular, su propio riesgo y su poder. Conocer la diferencia es caminar con confianza, en lugar de confusión.

Una “estación” no es un destino, es un contenedor. Te sostiene por un propósito específico y cuando ese propósito se cumple, la estación se disuelve.

El profeta Amós preguntó: “¿Pueden dos caminar juntos, a menos que estén de acuerdo?” (Amós 3:3). Una estación es la forma en la que Dios se pone de acuerdo contigo para una obra en particular. Es el terreno donde se profundizan tus raíces.

En el libro de Génesis, José pasó trece años en una época de oscuridad, primero en un pozo y luego en una prisión. Esa temporada no fue un castigo, sino una fragua. Cada traición, cada falsa acusación, cada promesa olvidada, martillaba algo en su carácter que no se podía formar de otra manera.

Una temporada no trata de lo que estás haciendo, sino de lo que se está formando en ti. La duración de una estación no es la medida de su valor, “la profundidad sí lo es”. No desprecies la estación en la que estás, porque “es el único útero que puede dar a luz lo que viene”.

Reconociendo un tiempo designado

Un tiempo designado es una intersección divina. Es un momento donde se encuentran el Cielo y la tierra, invitándonos a dar un paso hacia su propósito en nuestra vida. La palabra hebrea “moed” se traduce como “reunión” u “hora señalada”. Lleva consigo la idea de un nombramiento sagrado (Strong H4150). Dios establece estos momentos, pero no te obliga a respetarlos.

Considera la parábola de las diez vírgenes en Mateo 25. Las diez tenían lámparas. Las diez sabían que el Novio iba a venir. Pero cinco de ellas no estaban listas cuando llegó la hora señalada. La puerta estaba cerrada y la oportunidad se perdió, pero no porque Dios cambiara de opinión, sino porque “no se habían preparado”.

La tragedia de una cita perdida no significa que el plan de Dios haya fracasado. Nunca falla. La tragedia es que pierdes la parte que estaba destinada para ti. En Hechos 13, Pablo y Bernabé se dirigieron a los gentiles cuando los judíos rechazaron la palabra. La asignación se mantuvo, solo que con diferentes personas.

Un tiempo señalado es una prueba de tu alerta. Dios no lo anuncia con trompetas, lo susurra en lo normal. La pregunta no es si Dios aparecerá, es “si llegarás preparado”.

Comprender un tiempo determinado

Ahora llegamos al más poderoso de los tres: “el tiempo establecido”. Esta no es una estación que pueda cambiar. No es una cita que se pueda perder. Es un decreto del trono del Cielo que ninguna fuerza en la Creación puede alterar.

El Salmo 75:2 declara: “Al tiempo que señalaré Yo juzgaré rectamente”. Una vez más, la palabra hebrea traducida como “tiempo señalado” es “moed”, pero aquí lleva el peso de una decisión fija y soberana (Strong H4150). Cuando Dios fija una hora, es como una piedra arrojada a las aguas quietas. Las ondas no se pueden detener.

Piensa en el nacimiento de Isaac. Dios dijo: “Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo” (Génesis 18:14). El cuerpo de Sara estaba muerto. El cuerpo de Abraham estaba prácticamente muerto. Pero el tiempo señalado no dependía de la biología, sino de la palabra del Señor. Y cuando llegó ese momento, “nada lo pudo detener”.

Piensa en la resurrección de Jesús. No fue un golpe de suerte, sino un tiempo señalado. Pedro declaró: “… a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios …” (Hechos 2:23). La cruz no fue un accidente. La tumba vacía no fue una sorpresa. Fue una época establecida y ningún sello romano, piedra o guardia podían deshacerlo.

Un tiempo señalado no se ve afectado por nuestra preparación. No se ve afectado por nuestra dignidad. Solo se ve afectada por el decreto de Dios. Cuando Él establece un momento para nuestro avance, sanidad y ascenso, todo el Cielo conspira para que se cumpla. La única variable es si estarás parado sobre él cuando llegue.

Cuando convergen un tiempo designado y un tiempo señalado

Aquí está el misterio que lo cambia todo: “a veces una estación, un tiempo designado y un tiempo señalado, convergen en un solo instante”. Eso fue lo que ocurrió en Pentecostés. Los discípulos estaban en un tiempo de espera. Había llegado el momento acordado para el banquete. Y entonces la hora señalada para la llegada del Espíritu Santo explotó en el aposento alto.

Puede que ahora mismo estés en una temporada que sientes como una sala de espera. Puede que hayas perdido una cita y te preguntaste si te descalificaron. Pero la hora establecida sigue firme en el calendario del Cielo. No depende de tu pasado. ¡Depende de la promesa de Dios!

El profeta Habacuc escribió: “Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará” (Habacuc 2:3).

No se retrasará, pero no porque seamos perfectos o porque nuestros enemigos se hayan rendido, sino porque el tiempo establecido es un decreto, y un decreto del Cielo no se puede revertir.

El reloj no corre en tu contra. ¡Está funcionando a tu favor! Quédate quieto.

¡Llego la hora señalada!

Charlie Shamp

(www.elijahlist.com)