sábado, 2 de agosto de 2014

“Pídeme que me manifieste en tus situaciones turbulentas”

 

Por Eileen Fisher

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La siguiente palabra profética corporativa fue entregada por Eileen Fisher en su Escuela Profética en Colorado Springs, Colorado:

 

“¿Permitirás que mi paz haga su obra?”

Pude oír al Señor que decía: “Te entregué mi paz. Te la entregué. ¿La recibirás? ¿Permitirás que destierre cada preocupación, cada temor y cada angustia? ¿Permitirás que mi fe se manifieste para derramar aceite de sanidad en tu mente, tu cuerpo, tu espíritu y tu alma?”.

 

“¿Permitirás que mi paz abra y cierre puertas? Aunque una puerta se cierre en tu cara, ¿te volverás a poner de pie en mi gracia para decirme: gracias Señor, por tu paz que me guía?”.

 

“¿Permitirás que mi paz haga su obra? ¿Permitirás que mi paz complete lo que le dije que hiciera? Llama al ‘Príncipe de Paz’ y cuando encuentras la paz, encontrarás al Príncipe de Paz”.

 

clip_image003“Pídeme que me manifieste en las situaciones turbulentas. Permíteme entrar y calmar esas tormentas, así como manifesté mi paz en medio de la noche, cuando existen tormentas que lanzan cosas. Una viene por un lado, la otra viene desde el otro. Fueron atemorizantes y clamaron. Aun así seguí durmiendo porque estaba en los brazos de mi Padre, descansando en su regazo”.

 

“Debes aprender bien esta lección. Cuando la turbulencia te rodee y los ‘no’ se transforman en los ‘sí’ que nadie quiere oír y los ‘sí’ se transforman en los ‘no’ que nadie quiere oír, debes rendirte al Señor”.

 

Conquistando la turbulencia

“Debes tener un corazón sumiso. Debes estar dispuesto a someterte. Aprende a no pelear contra mi voluntad, ni contra mi ritmo o contra mis caminos. Vive con paz y que ningún hombre te robe la paz. No les permitas entrar en tu territorio para robarte la paz, trayendo su turbulencia. En lugar de ello, permite que tu paz conquiste su turbulencia”.

“Muchos de ustedes son como mis barcos que envío entre aguas cambiantes y agitadas que arrojan a mi pueblo hacia un lado y otro. No hay dirección, la noche es oscura y no se ven las estrellas para poder guiarse. Te envío allí con mi paz, para hablar mi quietud, en todo lugar donde puedan oír a mi Espíritu”.

 

clip_image005“No puedes oír mi Espíritu en la turbulencia, sólo si te fatigas, pero no quiero que te fatigues. Quiero que te mantengas en quietud y te familiarices con mi paz. Porque el enemigo no conoce la paz. No puede contrarrestar mi paz. No puede tocar mi paz, porque tomé la victoria sobre la paz”.

 

“Cuando fui declarado como el ‘Príncipe de Paz’, poseo la paz. Permite que mi paz te posea. Declárala en tu casa. Declárala ante el miedo, la angustia y la preocupación. Declárala sobre tu cuerpo y tu mente. Permite que mi paz gobierne tu alma. Permite que mi paz gobierne tus decisiones”.

 

“No temas porque te entregué un cheque en tu espíritu. Mira para ver si no envié una tormenta donde debes declarar ‘calma y aquiétate’. No pelees con mi paz, permite que mi paz te abrace”.

 

“Comprende, cada vez que mi paz toma territorio en tu vida, te metes más en mi territorio. Permíteme poseer tu turbulencia, porque quiero que mi paz te posea”.

 

clip_image007“Abraza a mi hijo, el Príncipe de Paz”

“Clama por la paz sobre todos los que te rodeen, más aún, por la paz dentro de ti mismo. Haz la paz contigo mismo para que puedas reconocer la visitación de mi paz que está sobre tu vida. Porque mi Hijo fue el pacificador, mi Hijo fue la ofrenda para la paz eterna. Entra en tu obra en la Cruz. Participa de la paz por la cual Él murió. Él murió para que puedas vivir en su paz”.

 

“Una vez más digo, ‘te ofrezco mi paz’. Extiendo mi mano de paz. No de una manera impertinente, no sin darte cuenta del valor y el costo. Porque dentro de esa mano te ofrezco a mi Hijo. Por eso te digo, ‘toma a mi Hijo. Abraza a mi Hijo, el Príncipe de Paz’”.

 

“No temas, permite que el Señor te abrace, así como abrazo a los míos en la tormenta. Permite que Él te abrace en la tormenta y no sólo lo conocerás como el Redentor, el Salvador, el Rey de reyes, el Señor de señores, el Sanador y el Libertador, también lo conocerás a Él y clamarás por su dominio como el Príncipe de Paz, Aquel ante quien se doblará toda rodilla  y el que sostiene tu mano en su mano. Él devorará tu turbulencia y la disolverá en su paz. Escoge mi paz”, dice el Señor tu Dios.

 

Palabra profética entregada por Eileen en la Escuela Profética del Espíritu Santo en Colorado Springs, Colorado:

 

“Pongo sobre tu cabeza dignidad, honor, fuerzas y entendimiento”

Pude oír al Señor que decía: “Levántame. Cuando me levantas y me exaltas, todo lo demás reposará bajo mis pies. Mi Palabra dice que la tierra es estrado de mis pies”.

 

“Debes saber que puedo cambiar todas las cosas en un instante. Cambio la maldad en bien, la debilidad en fortaleza, la enfermedad en salud, la muerte en vida, el temor en fe y la pena en gozo. Porque conmigo todas las cosas son posibles. Permite que mi Espíritu te cubra. Permite que mi Espíritu entre en tu corazón, donde había dolor, rechazo, abandono y temor. Donde había tanta confusión que te cansaste de tratar de salir de la jungla por tus propios medios”.

 

“No sólo soy el Dios que hace un camino donde no hay, Soy el Camino. Vendré con la espada de mi Espíritu cuando estés demasiado cansado y abriré una senda nueva. Diré, ‘elévate sobre las alas de un águila’. Permite que mi Espíritu se manifieste y se levante debajo del águila, porque tienes la paz de mi Espíritu y tendrás las fuerzas de un águila. Tendrás la visión de un águila, pero la gentileza de una paloma. No soy el autor de la confusión o el dolor, soy el Autor del amor y la ganancia”.

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“Perdona a todos aquellos que te dañaron. Nunca permitas que ningún hombre, ninguna organización, nada del pasado, el presente o el futuro, tenga las llaves que te puedan volver a llevar al pasado. Devuélveme la llave. No regreses a la prisión de la vergüenza, el rechazo y las incertidumbres, eleva tu cabeza con dignidad. Practica esto”.

 

“Aprende a caminar porque te creé para caminar, con tu cabeza alzada, con respeto, con dignidad y con honor. Esta noche pongo sobre tu cabeza dignidad, honor, fuerzas y entendimiento. Ni siquiera conoces las preguntas, por las respuestas que te quiero entregar”.


“Permite que se manifieste mi paz. Que mi paz se establezca en medio de la tormenta. Que mi paz te atraiga hacia mi Persona y te cubra. Yo te dije que no te dejé solo, porque había enviado a mi Consolador. Él es Mi cobija. Permite que te conforte. Permite que te cubra. Permite que esponje las almohadas y te entregue los sueños de mi Espíritu. Permite que sea el que se sienta contigo para ser el Consolador, para que puedas sentirte cálido, seguro y confiado. Permite que sea Aquel que te levante y te diga cuándo elevarte”.

 

“Mientras aprendes a descansar, verás que las pruebas se alejan y verás cómo el reposo te sostiene. En mi reposo está la fortaleza. Reposa en mi Camino”, dice el Señor.

 

Prof. Eileen Fisher

(www.elijahlist.com)

 

Nubarrones espesos y oscuros: Una visitación divina que trae la justicia de Dios

 

Por Paul Keith Davis

 

clip_image002Hacia finales de Abril, nuestro ministerio organizó una Escuela del Espíritu de tres días. El lunes 28 de Abril, el tema del servicio de la noche se centró en los “vientos de cambio”. Para nuestra sorpresa, poco tiempo antes de la reunión, los vientos y la lluvia comenzaron a caer de una manera extraordinaria sobre el sur de Alabama, en la región de Pensacola. Más de 20 pulgadas de lluvia saturaron el área en las siguientes 24 horas, con una concentración sin precedentes de 7 pulgadas en una sola hora.

 

Mientras la inundación y el daño fueron descomunales, también evaluamos esta situación para ver si había algo que nos quería decir el Señor a través de todo esto. Oré seriamente sobre este punto y sentí que había una gran cantidad de mensajes, pero había uno central que prevalecía. El Salmo 97:2 dice: Oscuros nubarrones lo rodean; la rectitud y la justicia son la base de su trono.

 

clip_image004Ver al Señor llegando en nubarrones densos y oscuros, habla de una visitación divina que trae la justicia de Dios. Este tipo de visitación es como una espada de dos filos. Producirá juicios y bendiciones al mismo tiempo, favor y gracia sobre los justos y disciplina sobre los impíos. Los que se mantuvieron fieles por medio del arrepentimiento y la intercesión, encontrarán que este tiempo producirá limpieza y bendición.

 

Seremos limpios y santificados por el Espíritu Santo para que podamos participar de su naturaleza divina y su carácter santo. Más aún, experimentaremos la liberación del Espíritu de Verdad de una manera profunda para tratar con el pecado de incredulidad dentro de la Iglesia.

 

Juan 16:8-13 dice: Y cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio; en cuanto al pecado, porque no creen en mí; en cuanto a la justicia, porque voy al Padre y ustedes ya no podrán verme; y en cuanto al juicio, porque el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado. Muchas cosas me quedan aún por decirles, que por ahora no podrían soportar. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir.

 

Tenemos el privilegio increíble de vivir en la generación que testificará el despliegue de los grandes misterios y los secretos ocultos reservados para los “tiempos del fin” (vea Daniel 12:4). Damos gracias que el Espíritu Santo está comenzando a desatar “cosas grandes y poderosas” relacionadas con nuestro mandato profético. Estas directivas escriturales imparten visión con entendimiento, concerniente a la revelación de su gloria y su naturaleza.

 

Su naturaleza divina

Las Escrituras estipulan que tenemos sus promesas preciosas y magníficas por medio de las cuales podemos ser partícipes de su naturaleza divina, a través del conocimiento verdadero de Cristo (vea 2 Pedro 1:4-8).

 

El tiempo del fin es un período para revelar y reinstalar grandes verdades y exponer las cosas ocultas de las tinieblas. Una compañía de creyentes vencedores comenzará a “probar la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero” (vea Hebreos 6:5). Por el contrario, los que no fueron fieles a la palabra de Dios en este tiempo, padecerán la corrección y la disciplina divinas.

 

clip_image006La justicia y la rectitud son el fundamento de su trono. Para que haya una verdadera manifestación de la presencia del Señor, debe haber un fundamento de Justicia y Rectitud sobre el cual se establece su autoridad. Estos dos pilares constituyen el marco para la verdadera autoridad real. La Biblia nos dice que los “vencedores” serán pilares en el templo de Dios.

 

Apocalipsis 3:12 dice: Al que salga vencedor lo haré columna del templo de mi Dios, y ya no saldrá jamás de allí. Sobre él grabaré el nombre de mi Dios y el nombre de la nueva Jerusalén, ciudad de mi Dios, la que baja del cielo de parte de mi Dios; y también grabaré sobre él mi nombre nuevo.  

 

Salmo 89:14-15 dice: La justicia y el derecho son el fundamento de tu trono, y tus heraldos, el amor y la verdad. Dichosos los que saben aclamarte, Señor, y caminan a la luz de tu presencia….

 

Debemos ser los pilares de la justicia y la rectitud a través de quienes el Señor ejecutará sus juicios en la tierra. Con la madurez seremos árboles de justicia que cargarán ese fruto que refleja sus atributos divinos.

 

El Señor, nuestra justicia

En Jeremías 33:16, el Señor primero se revela a sí mismo como Jehová Tsidkenu: El Señor, nuestra Justicia. Un Dios justo pronunció la muerte como el castigo por el pecado. Aunque el mismo Dios se hizo carne, la vara de justicia, para probar la muerte en lugar de todos los pecadores y proveer la justicia transferida o imputada por medio de su gracia.

 

Cuando el Señor descendió ante Moisés en una nube, lo describió como compasivo y manso, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad. Aun así, no pasó por alto el castigo por su falta (vea Éxodo 34:5-7). El clamor del corazón del Espíritu es para que haya arrepentimiento y nos volvamos al Señor, sólo así pueden venir tiempos de refrigerio desde su presencia, proveyendo verdadera justicia.

 

En el Antiguo Testamento existe revelación evidente de Israel como una nación que busca justicia, aunque en su deseo apasionado por la justicia, la gente descubre su propia injusticia. Por tanto, nos transformamos en un pueblo que buscamos con corazones de pureza y comunión con Dios, en santidad y por su gracia. Dios siempre tendrá un remanente de gente en la tierra que lo busque a Él y su justicia.

 

clip_image008La justicia de Dios se nos reveló por medio de la Palabra escrita: La revelación de Jesucristo. Cuando se entregó la primera ley escrita con la forma de los Diez Mandamientos, reconocemos que los primeros cinco mandamientos tratan con una relación correcta con Dios. Los segundos cinco mandamientos se relacionan con una relación correcta con los hombres.

 

Todas las relaciones apropiadas primero comienzan con un entendimiento amplio y una relación con Dios mismo. Sólo después de tener el espíritu correcto y restablecer una relación con el Señor, podremos movernos hacia una correcta relación con nuestro prójimo, basada en un sincero amor fraternal. El Señor está buscando a aquellos que puedan caminar juntos en acuerdo y unidad, para que pueda derramar su unción sobre ellos.

 

clip_image010Cuando la justicia se estableció en los corazones de los creyentes por medio de la Palabra, luego podemos movernos hacia un aspecto superior de la justicia: La santidad. El Espíritu de santidad es el mismo poder de la resurrección que se describe en Romanos 1:3-4: Este evangelio habla de su Hijo, que según la naturaleza humana era descendiente de David, pero que según el Espíritu de santidad fue designado con poder Hijo de Dios por la resurrección. Él es Jesucristo nuestro Señor”.

 

El gran poder de Dios se está soltando sobre nosotros por medio del Espíritu de santidad. El Señor desea establecer su justicia y su rectitud como un fundamento de su trono y su presencia manifiesta. Este poder manifestado de Dios reposa en la cruz, como se estipula en 1 Corintios 1:18: El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden; en cambio, para los que se salvan, es decir, para nosotros, este mensaje es el poder de Dios.

 

Mientras buscamos el rostro del Señor en medio de los momentos de intimidad espiritual y quietud, mucho más que su mano, seremos partícipes de su carácter santo por reflejar su imagen. Comenzaremos a conocerlo verdaderamente a Él y al poder de la resurrección, dentro del cual podemos incluir la participación en sus sufrimientos. El poder manifiesto de Dios es esencial para nosotros, si queremos ser la luz del mundo durante los próximos tiempos de grandes tinieblas.

 

Paul Keith y Wanda Davis

(www.elijahlist.com)