viernes, 4 de agosto de 2017

“¡Estamos en un curso acelerado! Los sueños se manifestarán y serán restaurados”


Por Phyllis Ford

El plan redentivo para nuestro destino
Mientras transitaba por este año 2017, observé que hay patrones de dualidad y paradojas. Hubo una serie de paradojas (junto con dualidades) en la búsqueda de “identidad en el propósito y retrocesos en las circunstancias”, donde la intervención de Dios cambió definitivamente las cosas. Si observamos de cerca en la Palabra de Dios, encontraremos escenarios que comenzaron con estas complicaciones y terminaron resultando en “momentos de Dios”. Estos momentos están cargados de principios profundos que revelaron más a la Persona de Cristo, dónde habitamos en verdad y cuánto necesitamos su gracia (y su fortaleza) para atravesar tiempos difíciles.

“En este tiempo los sueños serán manifestados y restaurados”

Recientemente hablaba con un amigo sobre algunas revelaciones que observé durante el pasado mes de Siván o Junio. Discutimos sobre el tema de José. Más tarde en oración, Dios nos reveló algunas cosas sobre este tiempo y la vida de José. Todos conocemos sobre José cuando fue arrojado en la cisterna por sus hermanos para dejarlo morir y cómo terminó la historia. Cómo el Señor, aun en medio de una conspiración, puede cambiar e incluso revertir las obras ocultas. Aunque planearon destruir su vida en cualquier momento, Dios permitió que se echara a andar su plan redentivo y su destino.

Génesis 37:31-32: “En seguida los hermanos tomaron la túnica especial de José, degollaron un cabrito, y con la sangre empaparon la túnica. Luego la mandaron a su padre con el siguiente mensaje: ‘Encontramos esto. Fíjate bien si es o no la túnica de tu hijo’”.

Romanos 8:28: “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito”.

Peleando la buena batalla
En oración pude ver al enemigo obrando en contra de nuestras vidas a través de conspiraciones crecientes. Mientras oraba comencé a pensar sobre la sangre en el manto de José y su significado. Pude oír al Señor confirmando en mi espíritu acerca de este mes, así como este año. El enemigo estableció conspiraciones operando a través de gente que nos rodea y batallando dentro de las mentes del pueblo de Dios. El ataque sobre nuestra mente puede venir por estas personas que operan por mentiras y engaños que llegan a sus vidas debido a la contaminación por experiencias previas. 

Hay momentos donde el enemigo operó a través de otros para establecer escenarios que nos muevan de los sueños y visiones que el Señor estableció en nosotros. Cualquiera sea el caso, creo que esta es una estación para “pelear la buena batalla” sobre las promesas de Dios y al mismo tiempo ver con nuestros propios ojos lo que se está presentando ante nosotros. Debemos comenzar a tomar decisiones y tratar los asuntos que tienen que ver con nosotros.

Todas las cosas que atravesamos no es un montaje para el desastre, pero luego de los tiempos difíciles podemos edificar una confianza infinita con el Señor. Podemos gozarnos en Dios y entrar en la plenitud de lo que planeó originalmente para nosotros: Tener comunión con Él.

La sangre sobre ese manto habla mucho. Fue un tipo y sombra de la sangre de Jesús. Aquí vemos una vestimenta que representaba el favor de José con Dios y ahora quedó cubierta con sangre (la sangre de un carnero que podía utilizarse como un símbolo en el antiguo testamento del sacrificio del Señor). Un sacrificio que más tarde fue reemplazado con Jesús, el último sacrificio. No mucho después de eso, el favor de José quedó cubierto en la sangre y por sus enemigos.

“... el Señor, aun en medio de una conspiración, puede cambiar e incluso revertir las obras ocultas”

¡Estamos en un curso acelerado!
Pude oír al Señor que decía: “La marca de muerte para tus sueños se transformará en lo que sellará su manifestación”Si Dios pudo hacer eso por José, ¿qué no hará por nosotros que tenemos la sangre de Jesús? Ahora que la sangre del sacrificio verdadero está aquí, ¿cuánto más no hará por nosotros que lo que hizo por José? (ver Hebreos 9:11-12). ¿No tiene el poder para cambiar, revertir y manifestar la plenitud de la madurez que es tan necesaria en nuestras vidas?

El Señor me dijo que estamos en un curso acelerado. A veces podemos sentir como si estuviéramos saliendo de una situación para entrar en otra, pero la sangre de Jesús habla de un nuevo y mejor pacto en nuestras vidas, si oímos lo que Él está diciendo y confiamos en su dirección.

La transición de José lo llevó desde la cisterna hacia la casa de Potifar y desde la prisión hacia el palacio. Algo era seguro, Dios fue capaz de completar lo que comenzó en José y su porción fue una gran restauración. Mientras recorremos varias etapas en la vida, no debemos permitir que las cosas difíciles que ocurran sean nuestro final. Necesitamos seguir caminando a través de lo que sea para ver cómo Dios opera hábilmente en todas las cosas.

En este tiempo no debemos limitarnos solo a enseñar revelaciones profundas, necesitamos responder por lo que Dios nos está revelando… Así podremos caminar en integridad piadosa con Él, en el liderazgo y con los demás. Si fallamos en comprender que incluso cuando José trató con sus hermanos, su amor fue un factor activo. Si no comprendemos la manera como José vio a sus hermanos, a pesar de sus pecados, nos perderemos la belleza de la experiencia y continuaremos caminando en amargura, sin mejorar.

El velo se partió en dos y es tiempo de ver las cosas como el Mesías, quien siempre nos traerá de regreso al lugar de restauración. En este tiempo, los sueños se manifestarán y serán restaurados.

Phyllis Ford

(www.elijahlist.com)

“¡Es tiempo de orar por herencias de tierra!”


Por Jamie Rohrbaugh

¿Le gustaría heredar tierra sin contar con el dinero para comprarla, simplemente recibiendo la tierra por el don de Dios? Si es así, ¡es tiempo para orar por herencias!

¿Qué son las herencias de tierra?
Primero, la palabra está en plural. Cuando el Padre me entregó esta palabra fue muy claro que se trataba de muchas herencias. Pero yendo un poco más lejos, son las herencias de cualquier tipo que recibimos por virtud, por línea de sangre o por relación con otra persona.

Usualmente una persona recibe una herencia cuando se produce un evento que la dispara: concretamente, la muerte del benefactor. Cuando muere el benefactor, se lee su voluntad y se ejecutan sus órdenes, repartiendo sus propiedades a la gente mencionada en su voluntad. En nuestro caso, Jesús es el Benefactor. Como Jesús murió, podemos leer su voluntad. Su muerte fue el evento disparador que hizo posible que se ejecute su voluntad. Ahora, gracias al sacrificio de la sangre de Jesús, Dios está repartiendo su propiedad entre el pueblo nombrado en esa voluntad. Conforme a la voluntad escrita de Dios, la Biblia, el pueblo nombrado en ese testamento somos usted y yo.

¿Cómo recibir nuestra heredad?
Primero necesitamos comprender que toda la tierra le pertenece a Dios y Él se la entrega a quien quiere. El Salmo 24:1 dice: “Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan…”. Pero si toda la tierra es de Dios, ¿querría dárnosla a nosotros? ¡Si! Como el Padre es el dueño de todo y siempre fue así, también seguirá siendo el dueño después de entregárnosla. Le pertenece porque es el dueño absoluto de toda la Creación. Sin embargo, su voluntad es entregarnos físicamente las tierras de su propiedad para que la habitemos mientras vivimos en la tierra. Sabemos esto porque Dios siempre le entregó tierra a su pueblo. 

Dios plantó personalmente un huerto para que lo habitaran Adán y Eva. Era de ellos para que la cuidaran. Después de eso, les entregó la tierra a Abraham y a sus descendientes. En Génesis 13:14-17, Dios le dijo a Abraham: “Abram, levanta la vista desde el lugar donde estás, y mira hacia el norte y hacia el sur, hacia el este y hacia el oeste. Yo te daré a ti y a tu descendencia, para siempre, toda la tierra que abarca tu mirada. Multiplicaré tu descendencia como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar el polvo de la tierra, también podrá contar tus descendientes. ¡Ve y recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque a ti te lo daré!”.

“¿Qué tipo de tierra sueña tener?
Dios perpetuó ese pacto que hizo con Abraham. Lo mantuvo siempre y sigue haciéndolo, porque es un pacto eterno. Hizo eso para introducir a Abraham en esa tierra y le pertenece a sus descendientes hasta el día de hoy le sigue perteneciendo al pueblo judío. Las bendiciones que Dios le entregó a Abraham por medio del pacto que hizo con ese hombre de fe, están disponibles para nosotros hoy.

Gálatas 3:13-14 dice: “Cristo nos rescató de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros, pues está escrito: Maldito todo el que es colgado de un madero. Así sucedió, para que, por medio de Cristo Jesús, la bendición prometida a Abraham llegara a las naciones, y para que por la fe recibiéramos el Espíritu según la promesa”.

¿Qué dice Dios sobre entregarnos la tierra?
Veamos algunas Escrituras que nos dicen que Dios quiere darnos su tierra:
Salmo 37:29 dice: “Los justos heredarán la tierra, y por siempre vivirán en ella”.

Salmo 37:34 dice: “Pero tú, espera en el Señor, y vive según su voluntad, que él te exaltará para que heredes la tierra. Cuando los malvados sean destruidos, tú lo verás con tus propios ojos”.

Deuteronomio 6:10-12 dice: “El Señor tu Dios te hará entrar en la tierra que les juró a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. Es una tierra con ciudades grandes y prósperas que tú no edificaste, con casas llenas de toda clase de bienes que tú no acumulaste, con cisternas que no cavaste, y con viñas y olivares que no plantaste. Cuando comas de ellas y te sacies, cuídate de no olvidarte del Señor, que te sacó de Egipto, la tierra donde viviste en esclavitud”.

Deuteronomio 6:20-24 dice: “En el futuro, cuando tu hijo te pregunte: ‘¿Qué significan los mandatos, preceptos y normas que el Señor nuestro Dios les mandó?’, le responderás: En Egipto nosotros éramos esclavos del faraón, pero el Señor nos sacó de allá con gran despliegue de fuerza. Ante nuestros propios ojos, el Señor realizó grandes señales y terribles prodigios en contra de Egipto, del faraón y de toda su familia. Y nos sacó de allá para conducirnos a la tierra que a nuestros antepasados había jurado que nos daría. El Señor nuestro Dios nos mandó temerle y obedecer estos preceptos, para que siempre nos vaya bien y sigamos con vida. Y así ha sido hasta hoy”.

Deuteronomio 8:6-10 dice: “Cumple los mandamientos del Señor tu Dios; témelo y sigue sus caminos. Porque el Señor tu Dios te conduce a una tierra buena: tierra de arroyos y de fuentes de agua, con manantiales que fluyen en los valles y en las colinas; tierra de trigo y de cebada; de viñas, higueras y granados; de miel y de olivares; tierra donde no escaseará el pan y donde nada te faltará; tierra donde las rocas son de hierro y de cuyas colinas sacarás cobre. Cuando hayas comido y estés satisfecho, alabarás al Señor tu Dios por la tierra buena que te habrá dado”.

La Biblia dice con claridad que Dios quiere darnos casas, tierra, viñas y más. Solo para asegurarme que no estaba interpretando estas Escrituras de manera incorrecta, me concentré en la palabra “tierra” que se usa mucho en los pasajes anteriores. Para mi sorpresa, encontré que significa tierra, suciedad y un espacio físico actual en el planeta tierra, es tierra tangible y física. 

Amado, debemos dejar de espiritualizar todas las promesas de Dios. A veces el Señor realmente está hablando de temas físicos. Y en estas promesas, el Señor está hablando sobre tierra física. La tierra que podemos recorrer, comprar, vivir y cultivar. Tierra. ¿Qué tipo de tierra sueña tener? ¿Sueña con una tierra donde vivir? ¿Una tierra donde sus hijos se puedan divertir? ¿Una tierra que use para ministrar?

Salmo 37:4 dice: “Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón”.

Hermanos y hermanas, es tiempo de orar por la tierra de nuestra herencia. Si usted desea deleitarse en el Señor y presentar su palabra ante Él en oración, Él oirá su oración, honrará su palabra y le concederá los deseos de su corazón.

“Necesitamos comprender que toda la tierra le pertenece a Dios y se la entrega a aquellos que Él quiere”.

Hagamos esta oración por la tierra de nuestra herencia:
Padre Dios, en el Nombre de Jesús te agradezco por todas las promesas que me muestran tu deseo de entregarme tierra. Padre, gracias porque la sangre de Jesús, quien murió, resucitó y vive para siempre, compró una herencia para mí. Gracias porque tu palabra dice que si me deleito en ti, tú me concederás los deseos de mi corazón.

Padre, en el Nombre de Jesús, clamo por tu promesa. Tú dijiste que los justos heredarán la tierra. Soy la justicia de Dios en Cristo (2 Corintios 5:21), entonces te pido que me envíes a la tierra que tienes para mí. Entrégame la herencia de tierra que quieres que tenga. Entrégame la tierra perfecta en el tiempo perfecto y ayúdame a habitar en ella para siempre. Padre, gracias por mi tierra. Gracias por entregarme una fe osada para creer en lo que me quieres entregar. Yo sé que recibí mi tierra y por eso te alabo.

En el Nombre de Jesús, amén.

¿Este mensaje le habla hoy a su corazón? Si es así, ¡ore por la tierra de su herencia y no deje de orar hasta que la reciba!

Jamie Rohrbaugh

(www.elijahlist.com)