domingo, 28 de noviembre de 2010

“Oigan, el Espíritu Santo tiene algo que decir”

Por James W. Goll

clip_image002Herramientas prácticas para ayudarnos a oír

“Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca” (Mateo 7:24-25).

Seamos reales y pragmáticos en este punto mientras investigamos algunas herramientas prácticas que nos ayudarán en nuestro camino para aprender a oír mejor al Señor.

Diez herramientas efectivas para oír

Número uno: ¡No complique oír a Dios!

Oír a Dios no es complicado. Tendemos a complicar todo este tema. A continuación veremos algunos pasos sencillos que nos ayudarán a oír a Dios de una manera muy simple.

1) Sométase a su señorío

Pídale que lo ayude a silenciar sus pensamientos, deseos y opiniones. Desde ahora sólo oiga los pensamientos del Señor. Proverbios 3:5-7 dice: “Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos y él allanará tus sendas. No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al Señor y huye del mal”. Santiago dice: “Sométanse a Dios, resistan al diablo y huirá de vosotros”. Antes de resistir, siempre hay que someterse.

2) Resista al enemigo

Use la autoridad que Jesucristo le entregó como discípulo para acallar la voz del enemigo. Aplique la sangre de Jesús sobre su vida y resista al enemigo. Se alejará de usted aterrado. ¡Grandes noticias! Si en primer lugar hace lo que Dios quiere que haga, Él hará por usted lo que no puede hacer por sí mismo.

3) Pregunte y espere la respuesta de Dios

Haga las preguntas que haya en su corazón y no tema llevarlas ante el trono de Dios. Ahora debe esperar que Él le responda. Crea que mientras se somete a Dios y resiste al enemigo, puede esperar ser lleno con el conocimiento de la voluntad de Dios, con toda sabiduría y entendimiento espiritual (Colosenses 1:9). Ahora, a veces la respuesta puede ser inmediata y otras veces demorará un poco más, pero el aspecto más importante es preguntar, esperar y recibir.

Número dos: Permita que Dios hable como Él quiera

No trate de imponerle a Dios el método que usted prefiere. Oiga con un corazón rendido. Postrarse y oír están ligados directamente. Él puede escoger hablarle de una manera que usted no acostumbra. Le hablará a través de su Palabra escrita, una persona, sueños, pensamientos, visiones, en forma audible, etc. Habiéndose sometido, resistido y preguntado, no le ordene cómo responder a su pregunta. Permita que Dios le hable como quiera.

Número tres: Confiese los pecados conocidos

El Salmo 66:18 dice: “Si en mi corazón hubiera yo abrigado maldad, el Señor no me habría escuchado”. Si el Señor no lo oye, no recibirá la respuesta que espera, porque no puede oír su pregunta. El tercer punto de oír la voz de Dios es la piedra fundamental del cristianismo: Confiese sus pecados. Él está esperando para oír y perdonar. Confiese sus pecados a su Padre en el nombre de Jesús. Un corazón limpio es el prerrequisito para oír a Dios.

Número cuatro: ¿Obedeció lo último que Dios le dijo que hiciera?

Si aún no obedeció sus últimas órdenes, ¿por qué piensa que le dará nuevas? Él está esperando que haga lo que ya le dijo. Esta es la razón principal por la cual la gente piensa que Dios no los oye. Él ya habló y usted sabe lo que debe hacer. Ahora vaya y hágalo. Es una cuestión de obediencia. Regresar y terminar sus últimas órdenes puede ser una palabra de sabiduría que necesita para continuar su camino.

Número cinco: Tome la iniciativa

Dios usará a otros para confirmar su guía, pero debemos aprender a oír la voz del Señor por nosotros mismos. Dios es celoso y quiere que usted le hable. Afírmese en su propia identidad en Cristo. Debe darse cuenta que es un hijo o hija del Creador del universo en su propio derecho. Él prometió guiar a los suyos y nos entregó su precioso Espíritu Santo para ser nuestro guía. ¿Él lo está guiando? No dependa equivocadamente de los demás. Al mismo tiempo, no salte en la zanja opuesta como alguien exagerado que cultiva un espíritu independiente y rebelde. Ya lo tiene y debe aprender a hablar con Dios por sí mismo.

Número seis: No hable de su palabra demasiado pronto

Este es un punto verdaderamente sabio. ¡Desearía haberlo conocido antes en mi vida! Creo que el soñador José podría haber deseado lo mimo. El propósito principal de esperar es ayudarlo a reconocer los errores que no son obvios. ¿Alguna vez consideró que Dios podría querer compartir un secreto con un amigo confiable? ¿Consideró pedirle permiso antes de abrir su boca y repetir todo lo que sabe?

Demasiadas veces Dios nos habla algo que ocurrirá antes que suceda. Su palabra viene para prepararnos y cambiarnos para ser vasos calificados para hacer lo que nos habló. Nos preparará para lo que viene.

Número siete: Dios confirmará lo que le está diciendo

Debe darse cuenta que Dios usa a otros para confirmar su palabra. Es parte de su red de protección. 2 Corintios 13:1 establece que Dios confirmará su palabra por medio de dos o tres testigos. Esta verdad particular se repite tres veces en la Biblia. Dios confirmará su palabra por medio de testigos o por el testimonio de dos o tres más. ¡Esto es maravilloso! Si realmente es Dios, hablará lo mismo o de una manera similar más de una vez. En otras palabras, no debe salir corriendo ni bien recibe una palabra. Si realmente viene de Dios, necesita ser confirmada. Descanse en ese hecho. Crea que el Señor hablará por medio de aquellos que están en autoridad sobre su vida. Confíe en el Señor y ore por aquellos que están en autoridad. Hay seguridad en la multitud de consejo.

Número ocho: Reconozca las imitaciones

Satanás ama imitar. Él no tiene nada original porque sólo es una copia. Es una imitación. ¿Qué significa esto? Quiere decir que afuera hay algo auténtico y real. El enemigo sólo imita lo real. Falsifica dinero. ¿Por qué? Porque existe dinero real que tiene poder.

¿Por qué el enemigo imita las voces, lo oculto, las experiencias y aún los encuentros sobrenaturales? Porque nuestro Señor tiene el poder real, los sueños reales, millares de ángeles y el verdadero sistema de guía.

Dios es un ser sobrenatural. La gente nació para rechazar todo aquello que sólo la voz del Padre puede llenar. Pero debe cuidarse de las imitaciones que vienen desde el lado oscuro porque existen para atraparlo. ¡Repréndalas en el nombre de Jesús!

Número nueve: Practique oír la voz de Dios

Sí, practique oír la voz de Dios y será más fácil. Es como levantar el teléfono y reconocer la voz de un amigo. Usted sabe que es su voz porque está acostumbrado a oírla.

Si quiero conocer la voz del Señor, debo pasar tiempo a solas con Él. Hoy la voz del Espíritu Santo es amorosa conmigo. No quisiera entristecerlo. Debemos aprender a conocer la voz de nuestro Maestro y eso sólo ocurre pasando tiempo a solas con Él. Cuanto más practique, más fácil será.

Número diez: Cultive una relación de intimidad

Desde la perspectiva de Dios, la razón más importante para oír su voz no se limita a hacer lo correcto, implica conocer la Fuente. Si no tiene una buena comunicación con una persona, no tendrá una relación vibrante con ella.

La verdadera guía requiere mantenerse cerca del Guía. Crecemos mejor en el conocimiento del Señor cuando nos habla. Mientras lo oímos y obedecemos su palabra, agradamos su corazón. Nuestra relación con el Padre va más allá que la información, guía, sueños, visiones, ángeles y todo el mundo sobrenatural. Va mucho más allá de eso.

Todo tiene que ver con la intimidad con Jesús. Los dones del Espíritu son aperitivos para aumentar nuestro deseo por recibir más de Él. La voz de Dios se usa para crear una necesidad más profunda en nuestro interior para que podamos establecer una comunión íntima con Él. La razón para oír su voz es realmente simple: Cultivar una relación de intimidad con nuestro Padre. Él quiere tener comunión con nosotros aún más de lo que nosotros queremos estar con Él. Acérquese, porque Él se está acercando a usted.

Estos son pensamientos simples sobre cómo oír la voz de Dios. Espero que estas herramientas que se añaden a su vida lo lleven a oírlo mejor. ¡El Espíritu Santo tiene algo que decirle!

¡Bendiciones!

James W. Goll

“Oír y obedecer la voz del Señor será cada vez más crítico”

Por Rick Joyner

clip_image002Para comprender los tiempos, siempre trato de ir hacia el fundamento de un asunto para ver si puedo reconocer la mano de Dios en ello. El Salmo 90:17 dice: Que el favor del Señor nuestro Dios esté sobre nosotros. Confirma en nosotros la obra de nuestras manos; sí, confirma la obra de nuestras manos. Con frecuencia oro sobre esto porque no quiero ocuparme de otra cosa que no sean los negocios del Padre. Quiero saber que lo que estoy haciendo es verdaderamente su obra y que las cosas que estudio son para sus propósitos. Me interesan muchas cosas, pero no estoy aquí para entretenerme sino para hacer la voluntad de Dios, por eso busco confirmación para todo aquello en lo que estoy trabajando.

Como líder de un ministerio que atrae a mucha gente profética pasé décadas tratando de comprender la profecía y nunca encontré un lugar en las Escrituras donde el Señor estuviera obligado a repetir la profecía para confirmarla. Josías, uno de los reyes más justos de la historia de Israel, murió porque no reconoció la voz del Señor hablándole a través de una fuente inapropiada y no recibió una confirmación. Puede ser peligroso presumir cosas, especialmente al enseñar temas como principios que no están establecidos como tales en las Escrituras.

Sólo porque algo aparezca una vez en la Biblia no significa que es un principio. Sin embargo, si aparece una vez puede que sea posible. Un principio teológico básico que creo es correcto, es que si todo el peso de las Escrituras dice una cosa y hay un verso que dice lo contrario, no podemos basar nuestra teología en eso. Debemos hacerlo sobre el punto que sostiene toda la Palabra. Por supuesto que debemos tratar de entender cual parece ser una excepción, pero hasta que lo hagamos no debemos basar nuestra teología o enseñanzas en ello.

Encontramos ejemplos del Señor repitiéndose a sí mismo a la gente, pero es la excepción. Por lejos, vemos que tiende a hablar una sola vez esperando que lo oigamos y obedezcamos. No es como un padre que le repite las instrucciones a un hijo. Entonces el niño aprende que antes de obedecer tiene que oír varias veces las órdenes o que se debe elevar el tono de voz por la irritación. El Señor dijo que nuestro sí debe ser sí y nuestro no debe ser no, otra cosa diferente es una perversión (Mateo 5:37). Podemos esperar que Él les enseñe a sus hijos a oír la primera vez y lo que quiso decir la primera vez.

Oír y obedecer

Traté de enseñarles a mis hijos de la misma manera para que oyeran y obedecieran la primera vez que les hablaba sin discutir, a menos que no me oyeran con claridad. Nunca les impedí que me preguntaran lo que no entendían, pero no les permití desafiar mis instrucciones a menos que hubiera una causa de fuerza mayor que pensaran que era suficiente como para hacerme cambiar mis instrucciones. Aprendí esto durante mi instrucción militar y como piloto.

Cuando estaba en la infantería me dijeron que si no obedecía las órdenes, podría morir y aquellos que estaban bajo mis órdenes también podrían terminar igual. Pero también podría poner en riesgo a toda la fuerza por mi desobediencia. Si me asignaban una posición y cuando llegaba allí me movía hacia una cercaba, podría caer bajo el fuego amigo. ¿Por qué? Si observaban fuego desde una posición donde no habían enviado a nadie, pensarían que es un enemigo. Cuanto más intensa fuera la situación, más peligroso sería desoír las instrucciones y no obedecerlas.

Como piloto si me decían que debía estar a una determinada altitud y dirección, podría verme ocupando el mismo espacio y al mismo tiempo que otro avión, algo muy peligroso. En el vuelo de combate, si no se encuentra en la dirección y la altura asignada, lo considerarían un enemigo y podría ser derribado por sus propias fuerzas de infantería en tierra.

A medida que nos acercamos al fin de este tiempo, oír y obedecer la voz del Señor será cada vez más crítica y en el tiempo correcto será una cuestión de vida o muerte. Como el énfasis de nuestro ministerio es conocer la voz del Señor desde nuestros comienzos y llevamos décadas buscando conocer cada vez más su voz, creo que como ministerio tenemos una gran ventaja sobre casi todos los que conozco. Sin embargo, pude oír repetidamente al Señor que debemos conocer su voz mucho mejor que hoy para poder atravesar los tiempos que vienen.

Rick Joyner