sábado, 30 de noviembre de 2024

“Desde el triunfo hacia el propósito: tu próximo paso después de la victoria

Ryan Johnson

La victoria no es la línea de meta

En la vida de cada creyente, los momentos de victoria son bendiciones innegables de Dios. Estas victorias, ya sean espirituales, emocionales o físicas, sirven como hitos en nuestro camino de fe. Pero no son el final del camino. En cambio, son recordatorios de la fidelidad de Dios y de su llamado continuo a cumplir su propósito para nuestra vida, las regiones y las naciones. Sin embargo, si no tenemos cuidado, estas victorias pueden convertirse en trampas de complacencia, creando un terreno fértil para el compromiso de nuestra fe.

El sutil peligro de la complacencia

La complacencia es una trampa sutil para todos. Después de un avance significativo, susurra: “Ya hiciste lo suficiente” o “Ahora puedes descansar”. Si bien descansar en la presencia de Dios es crucial, descansar en la autosatisfacción es peligroso. La complacencia conduce al estancamiento, permitiendo que el crecimiento espiritual se detenga y cambien las prioridades. Lo que una vez fue una pasión ardiente por la visión de Dios, se convierte en un recuerdo de los triunfos pasados y el impulso por seguir adelante se desvanece.

Las Escrituras nos recuerdan en Proverbios 1:32: “Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder”. La complacencia no es una pausa inofensiva, es una fuerza destructiva. Crea brechas en nuestra armadura espiritual, volviéndonos vulnerables a negociar nuestra fe. Si no se controla, erosiona nuestra obediencia a la Palabra de Dios y obstaculiza el cumplimiento de la visión que nos confió.

Guardando las puertas: ojos, oídos y boca

Para evitar que la complacencia se arraigue, debemos estar atentos y proteger las puertas de nuestros ojos, oídos y boca. Estas puertas son los puntos de entrada a través de los cuales el enemigo busca distraernos, engañarnos y disuadirnos del propósito de Dios.

La puerta del ojo: Todo lo que vemos le da forma a nuestra perspectiva. La victoria no debe llevarnos a tomar distracciones que disminuyan nuestro enfoque espiritual. En cambio, debemos fijar nuestros ojos en Jesús, como instruye el escritor a los Hebreos: “… corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…” (Hebreos 12:1-2).

La puerta del oído: Todo lo que escuchamos influye en nuestra fe. Las voces de la negatividad, la duda y el orgullo, pueden llevarnos a comprometer los valores que defendimos durante nuestra lucha por la victoria. Sé intencional en rodearte de voces que refuercen la verdad de Dios y tu llamado.

La puerta de la boca: Nuestras palabras tienen poder. Después de una victoria, es fácil caer en la autocomplacencia o en un discurso descuidado. En cambio, nuestras palabras deben permanecer alineadas con las promesas de Dios y nuestra devoción hacia Él. Habla vida, declara su Palabra y continúa profetizando su visión sobre tu vida y tu región.

La victoria es un trampolín y no un punto de parada

El peligro de dejar que una victoria se convierta en un marcador permanente, radica en cómo cambia nuestro enfoque. Dios no nos llama a acampar en el lugar del triunfo, sino a seguir avanzando en su Reino. Piensa en Josué y en los israelitas después de su victoria en Jericó. Los muros cayeron por el poder de Dios, pero la misión estaba lejos de terminar. Los israelitas tenían que seguir conquistando la Tierra Prometida.

De la misma manera, tu victoria no es una invitación a quedarte donde estás, sino un desafío a seguir adelante en obediencia. Cada victoria es un peldaño hacia un llamado mayor y una revelación más profunda del propósito de Dios. Cuando dejamos de avanzar, corremos el riesgo de perder el terreno que hemos ganado.

Devoción a la visión

Dios nos entregó a cada uno de nosotros una visión única que se extiende más allá de las victorias personales, para impactar regiones y naciones. Esta visión requiere devoción, oración y acción continuas. La complacencia embota nuestra sensibilidad hacia el Espíritu Santo y debilita nuestra determinación para cumplir esta visión.

Filipenses 3:13-14 nos ofrece el recordatorio perfecto: “… olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Pablo entendió que sus victorias eran peldaños hacia una mayor gloria para Dios. Adoptemos la misma mentalidad, negándonos a permitir que la complacencia obstaculice nuestra misión.

Aplicación: avanzando con propósito

Al reflexionar sobre nuestras victorias, hagámonos estas preguntas:

• ¿Estoy persiguiendo activamente la visión que Dios me entregó o estoy descansando en los logros del pasado?

• ¿Permití que mis puertas espirituales queden desprotegidas, dejando entrar influencias que conducen a negociar mi fe?

• ¿Cómo permanezco obediente a la Palabra de Dios y adelanto su propósito en esta temporada?

El llamado a avanzar no es solo personal, es colectivo. Tu obediencia no solo impacta tu vida, también tu región y la nación. Al enemigo le encantaría que tu victoria marcara el final de tu progreso, pero el deseo de Dios es que sea el comienzo de una temporada mayor de fructificación e impacto.

Estímulo final

Cuídate de la complacencia con diligencia y devoción. Mantén tus ojos fijos en Jesús, tus oídos afinados a su voz y tus palabras alineadas con su verdad. Deja que tus victorias te impulsen hacia adelante y no te detengan. En esta temporada, Dios está llamando a sus hijos e hijas a resucitar y no a descansar. A medida que guardemos nuestras puertas y permanezcamos obedientes, veremos que se hace realidad su visión para nuestra vida, nuestras regiones y las naciones.

La victoria no es la línea de meta, es el punto de partida para cosas más grandes por venir. Sigamos adelante con fe, cumpliendo la visión con una devoción inquebrantable.

¡Lo mejor está por venir!

Ryan Johnson

(www.elijahlist.com)

 

 

“Intercesión profética: Cómo insuflar vida a las semillas de la oración”

 

Por Melissa Nordell

Un día, mientras viajaba desde el sur de California hasta el Valle Central, hacia el norte en Grapevine, el Señor me dio una visión importante. Si nunca se encontró con el “Grapevine” (Viñas), es de hecho una experiencia en la que conducir hacia el norte, desciende por una pendiente del seis por ciento en las últimas cinco millas, descendiendo 1600 pies en línea recta, hasta el vasto valle de abajo. En esta rara ocasión, el aire del valle estaba claro y pude ver a unas 250 millas desde el nivel alto.

Sin embargo, repentinamente, en el espíritu recibí una visión del Señor, superpuesta a mi visión natural, donde pude ver miles y miles de millones de semillas secas, todas apretadas debajo de la tierra, a lo largo del valle. Las semillas parecían de mostaza, así que le pedí al Señor una palabra de sabiduría para interpretar esta visión. Lo que me explicó, ciertamente no era lo que yo esperaba.

La verdadera intercesión

Dijo que esas semillas habían sido plantadas por santos que oraron durante muchos años, pero las semillas no fueron “regadas” y no recibieron vida por la intercesión profética dirigida por el Espíritu Santo. La verdadera intercesión debe ser profética, en el sentido de que primero oramos en el espíritu y luego le pedimos al Señor. Entonces Él responde con lo que nos indica que debemos hacer u oír, y luego seguimos sus órdenes. Esto funciona el cien por ciento de las veces, porque el Espíritu Santo nos está dirigiendo y sabe perfectamente qué hay que hacer.

Jesús solo hizo y dijo lo que vio que el Padre hacía y decía (Juan 5:19; 12:49). Él es nuestro Gran Intercesor, nuestro ejemplo divino que debemos seguir y hacer como Él lo hizo, siguiendo al Espíritu Santo.

Proverbios 3:5-6 dice: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”. Al pedirle algo al Señor, no debemos apoyarnos en nuestro propio entendimiento, porque esto puede hacer que oremos mal y sin resultados (Santiago 4:3). En la medida que nos sometemos o nos rendimos a Él y seguimos al Espíritu Santo, obtenemos resultados perfectos.

Romanos 8:26: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”. La única palabra en toda la Biblia para intercesión está en Romanos 8:26 y es “huperentugchanó” (Strong N.T.5241) y significa “iluminar sobre” y “conferir beneficio”. Todas las demás palabras en la Biblia denotan tipos de oración y no intercesión. Como dice Rick Renner en su enseñanza, “Diferentes tipos de oración”: “Solo hay una Persona que sabe cómo orar con precisión en cada situación que enfrentas y es el Espíritu Santo”. Se necesita al Espíritu Santo para que “ilumine” esas semillas de oración y las riegue cuando nos sometemos a Él y a su dirección.

En el Antiguo Testamento, las palabras para oración no incluyen la intercesión, porque el pueblo de Dios no tenía al Espíritu Santo para que lo ayudara en ese momento... pero gracias a Dios, ahora lo tenemos. El Espíritu Santo quiere darnos las raíces y las soluciones para los problemas. Parece que complicamos las cosas cuando pasamos mucho tiempo orando con nuestra mente.

La Palabra de Dios es muy clara en que no podremos lograr mucho sin el Espíritu Santo, porque “El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz” (Daniel 2:22).

¿Jesús nos dio el Espíritu Santo solo para consolarnos? Absolutamente no. El Espíritu Santo nos guía, nos revela, nos conduce, nos habla y también nos enseña. La Trinidad conoce todos los asuntos e historias profundamente arraigados de todas las naciones, estados, ciudades y pueblos, incluso antes de que se haya escrito cualquier otra historia. Él sabe lo que contaminó la tierra y a su gente, conoce los traumas a los que se enfrentaron las personas. También sabe lo que se necesita para sanarlas y mucho más.

No podemos confiar en nuestro cerebro, ni en nuestra carne. La Deidad es el Creador omnisciente, omnipresente y omnipotente. Los seres humanos no poseemos estos atributos. ¡Él tiene el poder y no nosotros! Así que... conéctese a la fuente de energía y ríndase al Espíritu Santo. Él es el Dios omnisciente que todo lo ve y es todo poderoso.

Soplando vida en las semillas de oración

¿Por qué no estamos usando ese componente precioso y vital de la Trinidad que nos entregó Jesús para propósitos como este, ayudándonos a guiar y a liberar a las personas? La traducción del Mensaje lo dice muy bien, enfatizando que sus palabras, incluidas las pronunciadas por la intercesión, siempre cumplen lo que Él dice:

“Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos, dice el Señor. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse. Pues, así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos. La lluvia y la nieve descienden de los cielos y quedan en el suelo para regar la tierra. Hacen crecer el grano, y producen semillas para el agricultor y pan para el hambriento. Lo mismo sucede con mi palabra. La envío y siempre produce fruto; logrará todo lo que yo quiero, y prosperará en todos los lugares donde yo la envíe” (Isaías 55:8-11. NTV).

Antes de su ascensión, Jesús dijo en Lucas 24:49: “Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos”.

¿Cómo cambió el mundo la primera Iglesia? Siguiendo al Espíritu Santo a quien Jesús envió. Es lo mismo para nosotros en esta época. ¿Quién nos insufló vida a todos nosotros para que pudiéramos vivir? El Espíritu Santo les da vida a las semillas de oración en la intercesión profética.

Despojémonos de nuestro orgullo, sigamos la guía del Espíritu Santo y cosechemos grandes beneficios de sus revelaciones “rhema”, para que podamos cambiar las atmósferas y traer la transformación del Reino. Cuando le pedimos soluciones al Espíritu Santo, cosechamos naciones transformadas y almas salvadas con gozo eterno.

Salmo 126:5-6 dice: “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla, más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”.

Él puede hacerlo mucho mejor de lo que podemos pedir o imaginar, siempre. Efesios 3:20: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”.

Las semillas de oración necesitan vida por su poder y no por el nuestro. Como el Señor le dijo a Zorobabel en Zacarías 4:6: “… No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

¡Aleluya!

Melissa Nordell

(www.elijahlist.com)

 

 

sábado, 2 de noviembre de 2024

“El tiempo señalado está sobre ti”

Por Alane Haynes

Nuevos comienzos y un tiempo de cambios “súbitos”

Actualmente pude experimentar un cambio hacia lo “repentino” en múltiples áreas de mi vida. El Espíritu Santo me recordó una palabra que recibí en el otoño de 2016. Ahora estamos aquí, ocho años después, y creo que esta es una palabra de “nuevos comienzos” para muchos. Hice pequeñas revisiones bajo la unción del Espíritu Santo, ¡y ruego que se animen! Las cosas por las que estuviste creyendo, esperando y orando, ¡repentinamente están aquí!

Repentinamente, la salud se está restaurando. Repentinamente, los pródigos vuelven a casa. Repentinamente, hay provisión financiera. Repentinamente, se recibe la sanidad. Repentinamente, las relaciones se están restaurando. Repentinamente, las puertas se abren. Repentinamente, hay luz en lugares oscuros.

Hechos 9:3: “Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo”.

“Mi tiempo señalado está sobre ti”

Escucho al Señor que dice: “Mientras Saúl estaba de camino, haciendo lo que pensaba que era correcto para su vida, había llegado el tiempo señalado y Mi propósito seguro para él. Así será con ustedes. Estuvieron en su viaje, siendo fieles en las cosas que puse delante de ustedes. Ahora el tiempo señalado está sobre ustedes, para que Mi propósito sea establecido. Mi luz vendrá e iluminará cada lugar oscuro donde perdiste la esperanza. Mi luz vendrá y te mostrará el siguiente paso que debes dar. Mi luz vendrá repentinamente y sabrán, como lo supo Saúl, que yo soy el Señor de gloria”.

“Porque mi gloria vendrá sobre ustedes y ustedes vendrán a mi gloria, y serán mi gloria en la tierra para un tiempo como este. Porque mi gloria cubrirá la tierra a través de mi pueblo, andando en mis caminos. Mis caminos son más altos que sus caminos y mis pensamientos más altos que sus pensamientos. Están cansados de muchos planes, porque la mente del hombre planea sus caminos. Sin embargo, mi respuesta repentina está sobre ti”.

“Repentinamente traeré Mis caminos, y Mi camino se abrirá para ustedes y Me conocerán de una manera que no me conocieron, y Yo los llevaré por un camino que nunca vieron”.

“Ustedes estuvieron tratando de pensar en sus caminos a través y hacia un lugar donde no estuvieron. No conocen el camino, pero como les dije en Mi Palabra, estoy preparando un lugar para ustedes. Mi Reino está cerca. Yo estoy preparando el lugar para ustedes y solo Yo los conduciré hacia él. Este es un lugar en el Espíritu donde, momento a momento, Me daré a conocer a ustedes y los guiaré por el camino que deben seguir”.

“Seguirán el ritmo de mis movimientos”

“No tengan miedo, confíen en Mí. ¿No fui siempre fiel? ¿No les entregué mi provisión siempre? Este es un tiempo para recordar que Yo Soy fiel. Sin embargo, no me busquen de la manera como me vieron en el pasado. Yo siempre los estoy llevando hacia adelante y hacia arriba, hacia Mi gloria. No se verá igual que antes”.

“Repentinamente, la luz brillará. Repentinamente, tu provisión llegará. Repentinamente, te quedarás asombrado y maravillado. Aunque confíes en Mí, tu confianza fue en Mi fidelidad, como se ve en Mi provisión pasada, en un momento presente”.

“Ahora haré brillar la luz en el camino de su futuro y sus ojos se abrirán a las dimensiones ilimitadas de Mi gloria eterna, de maneras que no conocieron. Percibirán en una nueva dimensión que está fuera del tiempo y el espacio, y serán empoderados con una nueva porción de gracia efectiva, para que con Mi movimiento, ahora mantengan el ritmo”.

Alane Haynes

(www.elijahlist.com)

 

 

“Una visión de tres caballos”

 

Por Victoria Boyson

Repentinamente, a través del Espíritu me di cuenta de un evento trascendental que estaba ocurriendo en la dimensión espiritual. Sin aliento, vi a lo lejos tres caballos que salían de una caverna del monte del Señor.

El primer caballo

El primer caballo tenía cabeza de buey y era fuerte y grande. Mientras lo soltaban en la tierra, proclamaba continuamente: “¡Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y hallarán descanso en Mí!”.

Parecía moverse sin rumbo por la tierra, pero su camino era estratégico. Mientras llamaba al pueblo, iba arrastrando un arado enorme. Nadie pareció siquiera notarlo mientras penetraba profundamente en la tierra, estableciendo un espíritu hambriento de arrepentimiento en la tierra seca.

El segundo caballo

El segundo caballo desatado en la tierra tenía la cabeza de un hermoso león. Su melena era enorme, rodeando su cabeza de paz. Sentí que podía perderme en él. Cerca de él no sentí absolutamente ningún temor. Era muy majestuoso y vino a la tierra para entregar un entendimiento y un aprecio más claros por la verdadera reverencia y el temor al Señor.

Pude verlo devorando los libros de historia del hombre y lanzando el “tiempo de la cruz” sobre la tierra, dando a luz a un nuevo comienzo para la Iglesia. ¡Verdaderamente entenderían el verdadero poder en la Cruz de Jesús! Como un bebé, comenzarían a caminar como Él siempre supo que lo harían. La cruz será su grito de guerra, su himno. Y mientras luchaban por el Reino de los Cielos, ¡la Cruz sería su victoria!

Observé a la gente tratando de subirse a este caballo para tratar de montar sobre sus crines, pero él les recordó que el Señor conoce la diferencia entre aquellos que verdaderamente le pertenecen y aquellos con corazones perversos, que solo buscan usarlo para manipular y controlar. Con un movimiento de su melena, se deshizo de todos los que intentaron controlarlo. No era un títere.

Las personas ya no dirían que hablaban en el nombre de Dios, si ni siquiera lo conocían. Ya no evitarían que sus hijos lo recibieran. Ya no tratarían de controlar a los siervos del Señor ni dominar a su Novia. ¡Él está haciendo que su casa sea incontrolable!

El tercer caballo

El tercer caballo llevaba cabeza de águila. Con plumas blancas y lisas que adornaban su rostro, el águila consolaba a quienes la necesitaban, pero también traía un tremendo fuego sobre la tierra. Dondequiera que iba el águila, purificaba la escoria de la Iglesia y todos los cristianos se regocijaban con su obra.

Todos los ministerios creados por el hombre caerían bajo el fuego del águila. Ella nos enseñó la gran importancia del señorío de Dios, trayendo la alarma necesaria para muchos ministerios que servían y adoraban la alabanza del hombre, pero aún no estaban sometidos al Señor.

Este es el movimiento de su Reino y el cumplimiento de la Escritura: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:9–10).

La Reforma viene a prepararnos para el Reino de los Cielos. ¡Su voluntad es su gobierno y debemos estar listos para recibir su gobierno! Él tiene el derecho de gobernar a su creación. Su amor por nosotros y nuestro amor por Él, claman para que su reino se establezca en la tierra. ¡Él está respondiendo a nuestras oraciones!

“¿De dónde vinieron todos estos profetas?”

El Padre dice: “¡Cuántos profetas! ¡Cuántos profetas! ¿De dónde vinieron todos estos profetas? ¡Yo no los envié! ¿De dónde salieron? Ellos hablan por Mí, pero Yo no los conozco”.

“Aquellos que Me siguen reconocerán la voz de un impostor. Traeré una reforma radical sobre Mis hijos y sobre aquellos que son llamados a hablar por Mí. La reforma se extenderá a través de Mi casa como un servicio de limpieza”.

“Mis águilas están aquí para consolar, proteger y también para traer fuego sobre Mi casa. Desataré Mi fuego sagrado en y a través de ellos. Me verás en el fuego si dejas que te limpie y elimine la sujeción del mundo de tu mente. ¡Eres Mío y no te compartiré con nadie más!”.

“Iglesia, regocíjense en esta noticia. ¡Vengo a ti! Vengo a reclamar lo que es Mío. Mi Novia está despertando y ha comenzado a buscarme. No te preocupes. No lo he olvidado. Yo soy para ustedes, estaré con ustedes y compartiré Mi gloria con ustedes. Eso es lo que elijo hacer”.

“Vuélvete a Mí, llámame. ¿No dice Mi Palabra que si deseas sabiduría me la debes pedir? (ver Santiago 1:5). Ven a Mí y apártate del engaño. Te recompensaré con Mi palabra segura... una palabra de Mi corazón”.

“Aléjate de las multitudes y busca solo Mi rostro. Yo soy el único que puede darte la vida que buscas; Yo soy el único que puede perdonar tu pecado y restaurar tu alma. Ven, y llenaré tu corazón vacío. Aléjate del amor del hombre y búscame por lo que Soy, y nunca volverás a ser el mismo”.

“Ríndete a Mi juicio mientras te lo ofrezco y experimentarás un amor por Mí que no sabías que existía. Esta es tu hora de conocerme como realmente Soy”.

“¡Ven a Mí! Escucha a los que hablan por Mí. Los conocerán porque ellos te conducirán hacia Mí”.

“En verdad, estás cansado. Trataste de trabajar en Mi fuerza, pero sigues cayendo en la tuya. Ven ahora. Ríndete al ministerio de Mi yugo. Deja que haga lo que quiera en tu corazón y en tu mente. Yo me encargaré de que estés a salvo de tus enemigos, confía en Mí. Este tiempo es imperativo. Tu tiempo en Mi presencia te transformará y cambiará cada aspecto de tu vida”.

“Permanece en Mí y tus enemigos se desintegrarán delante de ti. El arrepentimiento te llevará hacia Mí, hacia Mi presencia. Permanece en Mí y Yo te injertaré en Mis manos y en Mis pies”.

“Seremos uno, y tu trabajo se convertirá en el Mío. Lo haremos juntos y todo en tu vida cambiará. Entrégame tu trabajo a Mí, entrégame tu corazón a Mí. Ríndelo todo. Estoy aquí con un estandarte de amor para que entres en Mi lugar secreto, y seré tuyo y tú serás Mi amado”.

“Ustedes oran y me suplican que haga Mi voluntad en la tierra. En verdad, nadie entenderá Mi voluntad a menos que Me conozca. Mi voluntad está contigo y en tu mismo corazón. Al decirle ‘sí’ a Mi voluntad en tu corazón, abrumaré tu vida con la fuerza gozosa y la paz que anhelas”.

“Me libraré de los soberbios que quieren ser vistos como importantes, haciendo cosas importantes para Mí. Pero solo Yo levantaré a aquellos que encuentren sus vidas en Mí. A menos que rindan su voluntad a la Mía, siempre serán vulnerables al control de otros que quieren dejar de lado su victoria”.

“Refiné a mis águilas en el fuego de mi amor y lo suportaron maravillosamente. ¡Esta hora es verdaderamente de ellas! Aparté este tiempo para que se levanten. Yo los preparé para esta hora y derramé Mi verdad y Mi entendimiento en ellas, porque Mi Novia Me necesita. Mi Novia piensa que Me conoce, pero le mintieron. ¡Es hora de que ella me ame como Yo Soy!”.

“El juicio se levantó sobre Mi Esposa como dagas, pero ellos serán juzgados por su propio juicio. Serán gobernados por su propia falta de misericordia. El orgullo los llevará hacia su humillación, pero incluso entonces, si solo se rinden, los lavaré en Mi amor y los sanaré en Mí”.

“¡Esta es tu hora, amado! Acéptame como realmente Soy. Permanece en Mí y Yo Me revelaré a tu vida. Permíteme lavar la mancha de tu rebelión y tu orgullo. Inclínate Conmigo y verás el mundo que te prometí. Anhelo que me conozcas”.

Tu misión estará cumplida

“Estás cansado porque la batalla fue difícil y larga. Piensas que te olvidé o que negaste Mis promesas de alguna manera, pero estuve contigo todo el tiempo. Yo soy tu fuente. Yo estuve contigo, proveyéndote de todo lo que necesitas para soportar. Regocíjate en la victoria y lucha por las promesas a las que renunciaste. Tu misión es la fe, cuando perdiste toda esperanza. ¡Estoy haciendo un guerrero y te estoy entrenando para confiar!”.

“No quieres creer, pero ¿qué opción tienes? ¿Qué ganarías si te rindes? Me siento atraído por tu quebrantamiento. Nunca negaré el arrepentimiento quebrantado. De hecho, el parto puede ser intenso, ¡pero el bebé nacerá!”.

“Vengan a Mí, tengan fe en Mí, y permítanme darles refugio bajo la bóveda de Mis alas. ¡Refúgiense en Mí, pídanme y yo les enviaré un ejército!”.

Victoria Boyson

(www.elijahlist.com)