jueves, 31 de octubre de 2019

“Dios dice: ‘Abraza la aventura, abraza lo desconocido…’”


Por Kiwanda Redner
Salmo 118:5-6: “Desde la angustia invoqué a JAH, y me respondió JAH, poniéndome en lugar espacioso. Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”.

Hace poco mi esposo Mark y yo entramos a un nuevo lugar en nuestras vidas. En dos meses cambiamos de una posición donde pastoreamos durante 15 años y, al mismo tiempo, cada uno de nuestros hijos también fue transformado, dejando nuestro hogar, comprometiéndose, mudándose y comenzando la escuela. No teníamos más estructura, los recursos eran limitados y no había ingresos. En lo natural no era cómodo e incluso se crearon muchos temores porque había demasiadas incógnitas. Tratamos de aferrarnos a algo familiar, solo para tener un sentido de seguridad, ¡pero descubrimos que no podíamos volver atrás!

Dios dijo: “¡Estoy haciendo todas las cosas nuevas!”. ¿Por qué? Porque clamamos, porque buscamos el corazón de Dios, porque quisimos someternos a los caminos del Espíritu. No nos dimos cuenta de lo que significaría lo nuevo cuando lo pedimos. ¡No sabíamos lo que significaba que todas las cosas iban a cambiar! Nuevos caminos, nuevos pensamientos, nuevos procesos, nuevas relaciones y nuevos diseños a seguir.

Mientras clamábamos a Dios, Él nos estableció en un lugar amplio: ¡La nación y las naciones! El Espíritu Santo nos habló y dijo: “Para que se muevan en lo nuevo, estoy quebrando todas las cargas que no tienen que ver conmigo”. Dios nos reveló lo pequeño que se había convertido nuestro mundo, porque sin darnos cuenta, nos atamos a nuestras propias habilidades, a las estructuras del mundo, al pensamiento religioso, a las relaciones, a la influencia, a los dones y a las responsabilidades, más que a los caminos de Dios.

Nos humillamos, nos arrepentidos y pusimos todo en el altar ante Dios. Pensábamos que sabíamos qué hacer y cómo actuar, pero ahora que estábamos posicionados en una completa rendición, ¡nos dimos cuenta que no sabíamos hacia dónde ir o qué hacer por nosotros mismos! Cada día decíamos lo mismo: “No sé qué hacer hoy, pero el Espíritu Santo sí lo sabe”.

La parte hermosa del camino fue que ahora podíamos ver las viejas ataduras que nos retuvieron en la incredulidad, el temor y en el falso sentido de seguridad. Todas se quebraron cuando clamamos por más del Espíritu Santo. Él nos hizo libres de las ataduras que nos mantuvieron cautivos y nos estableció en un lugar amplio con mucha más libertad para ser aquello para lo cual fuimos creados por Dios, y caminar en la expansión de sueños y la abundancia que Él había diseñado ante nosotros.

¡Es tiempo para experimentar lo nuevo!
Este es un tiempo de transición hacia lo nuevo para el Cuerpo de Cristo. Hay libertad en lo nuevo, ¡es tiempo para experimentarlo! Él está posicionando a cada uno en un lugar amplio, si anhelamos rendirnos ante su trono. Esta transición no es solo un cambio en las situaciones diarias, es una transformación completa en nuestra vida, porque esta es una nueva era. Necesitamos estar preparados como si este fuera el tiempo para que el pueblo de Dios se levante y tome su posición.

2 Corintios 6:2 dice: “En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación”.

¡Dios tiene una agenda para las familias, las regiones y las naciones que requiere que estemos alineados con su corazón, listos para movernos sin ataduras!

Habacuc 2:14 dice: “Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”.

En lo nuevo habrá responsabilidades y estructuras, pero no serán iguales a las antiguas, porque fuimos desvestidos de esa mentalidad, mientras nos establecemos en la mente de Cristo. ¡Porque todos tenemos la mente de Cristo!

1 Corintios 2:14-16 dice: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio, el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”.

“Deja lo familiar y abrázame a Mí”
Hoy el Espíritu Santo está diciendo: “Te establecí en este lugar amplio. Escuché tu clamor. ¿Por qué temes? ¿Por qué temes? ¡Clamaste y te respondí! Tengo mucho más para ti de lo que alguna vez imaginaste o soñaste. No lo pudiste imaginar o soñar debido a las ataduras. Tu mundo quedó limitado porque tu enfoque estaba en lo que podías hacer, en quienes te rodeaban y en lo que conocías. Tu seguridad estaba en ti misma, no en Mí”.

“Vuelvo a decirte, ‘¡oí tu clamor!’. Escuché el anhelo de tu corazón. Resuena con mi corazón. Por eso te establecí en un lugar amplio. Pero para entrar en la plenitud de lo nuevo, debes dejar que se vayan todas las ataduras del pasado”.

“Pasa tiempo conmigo y permíteme mostrarte el camino. Este es el tiempo para dejar que se vaya todo lo familiar y dejar que te muestre el camino. Este es el tiempo para dejar que se vaya todo lo familiar y te aferres solo a Mí. Sí, es desconocido, pero solo para ti, no para Mí. Yo soy tu refugio. Es un lugar amplio, más grande que lo que conociste, libre de las ataduras del mundo, listo para que lo explores conmigo”.

“Abraza la aventura, abraza las incógnitas, abrázame a Mí, para que puedas abrazar lo nuevo”.

Kiwanda Redner


“¡Manténgase expectante! Preste atención mientras ve y oye muchas situaciones repentinas”


Por Alane Haynes

Hubo un cambio claro y tangible con el inicio del año 5780, un movimiento definitorio hacia respuestas repentinas. Recientemente, muchas cosas ocurrieron en mi vida personal que dan testimonio de esto. Cosas por las cuales estuve creyendo, ahora están ocurriendo: sanidades repentinas, milagros creativos repentinos, puertas abierta repentinas, encuentros divinos repentinos, restauración repentina de los miembros de mi familia, etc.

Pude oír al Señor que decía: “Envié un viento de limpieza y los que están hambrientos por más de mi presencia y obedecieron la guía de mi espíritu, ahora están oyendo, viendo y percibiendo mi presencia como nunca antes. El velo fue removido y se soltó la inmediatez”

Busqué “inmediatez” en el Diccionario Webster. El Espíritu Santo me hizo notar algunas de las definiciones menos comunes:

1) “Ocurrir, actuar o cumplir sin pérdida o intervalo de tiempo”.
2) “Existe sin intervención de espacio o sustancia”.
3) “Ser el próximo en la línea o relación”.
4) “Actuar o ser, sin la intervención de otro objeto, causa o agencia”.
5) “Presente para la mente, independientemente de otros estados o factores”.

Pude oír al Espíritu Santo decir que esas cosas que existen fuera del tiempo y el espacio, son las siguientes en la línea del tiempo perfecto de Dios y se están manifestando de manera independiente. Dios dice: “¡Ahora es el tiempo!”. Es el tiempo actual moviéndose en la fe de ahora, en la intersección del tiempo y el espacio. Repentinamente, así como en el Cielo, será en la tierra.

Repentinamente, ¡las puertas se abrieron!
¡Siga orando y alabando! Hay un sacudón y las puertas se están abriendo, ¡una expansión poderosa del Reino se está manifestando!

Hechos 16:25-26 dice: “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron”.

Algunos meses atrás, el Espíritu Santo me mostró cuál sería una oportunidad ministerial que impactaría a muchos y afectando a toda una región. Estuve orando, declarando y afirmándome en lo que Dios me reveló, confiando en su tiempo y en sus caminos, alabándolo en todo. Justo después de Rosh Hashanah 5780, la puerta se abrió y Dios está comenzando a manifestar esto, mientras entramos en el año calendario 2020. ¡Crea! Las puertas se están abriendo. Habrá una gran intervención de ángeles y nuevas asignaciones manifestarán el propósito de Dios.

Pude oír a Dios que decía: “Presten mucha atención al sonido de este nuevo tiempo. Desaté una apertura sobre lo que estuvo velado. Cree y recibe un nuevo nivel de discernimiento y sensibilidad para el mover de mi Espíritu en cada área de tu vida. Ejercitaste bien tus sentidos, pero ahora recibe del lugar donde Yo habito. Con mi Espíritu verás, oirás, probarás, tocarás y olerás. Mientras obedeces, verás sofocarse los mecanismos de las tinieblas y a su poder dispersándose”

Repentinamente, ¡sanidad!
Hay un mover poderoso de sanidad y milagros creativos para este tiempo. ¡Crea y hable en fe!

Mateo 9:20-22 dice: “Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora”.

Esta mujer oyó que Jesús sanó a muchos, creyó y habló eso para sí misma. ¡Jesús dijo que su fe la había sanado! Tenemos la profecía más segura en el poder de la resurrección del Señor Jesucristo. El tiempo de Dios dice que ahora, para este tiempo, ¡debemos atraparlo y no dejarlo pasar! Siga clamando por lo que Dios puso en su corazón, ¡declárelas y alábelo a Él por lo que se está manifestando! 

2 Pedro 1:19 dice: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones…”.

¡Hace poco recibimos un milagro semejante! Por su trabajo mi esposo está de pie todo el día y lleva 50 años en esa misma línea de tareas. Comenzó a experimentar mucho dolor en sus pies desde hace algunos años. El doctor le dijo que dos huesos habían crecido juntos y comprimían un nervio, y eso requeriría una cirugía.

Sin embargo, ¡Dios dijo otra cosa! Mientras oraba por sanidad, mi esposo oyó al Señor que le decía: “Yo soy el Señor que te sanó”. Poco tiempo después, supe que el velo había sido retirado. La fe se levantó y volvimos a orar. ¡Dios se movió y mi esposo lleva seis semanas libre del dolor! La fe en la Palabra de Dios, alineada con su tiempo perfecto, desata la inmediatez y ocurren las respuestas repentinas.

Repentinamente, ¡llega la provisión!
Pude oír al Señor que decía: “¡Confía en mi bondad, pide y recibe, porque todas las cosas son posibles para el que cree!”.

Marcos 11:24 dice: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.

Experimentamos dos circunstancias recientes donde parecía que perdimos nuestra fe, pero Dios proveyó mucho más allá de lo que pedimos o habíamos imaginado. La primera fue una situación donde parecía que un ministerio llegaría a su final, debido a la necesidad abrumadora que la gente asumiera roles de liderazgo. Oramos y Dios respondió de manera desbordante. Pude oír al Espíritu Santo que decía: “Las cosas que parecían estar a punto de ser derrocadas por el enemigo, pronto sobreabundarán con mi bondad generosa. Las cosas que fueron removidas, harán espacio para lo abundante que Yo tengo reservado”. 

La segunda fue una situación similar, pero en el lugar de trabajo de mi esposo. Tenían muy poco personal y eso le estaba causando a mi esposo un gran stress mental y físico. Oramos en fe y Dios proveyó los recursos desde lugares inesperados. Lo que parecía imposible, en realidad fue la oportunidad de Dios para moverse y mostrar su gran habilidad. Pude oír a Dios que decía: “Veo y oigo tu gemido. Te digo, ¡lleva tus oraciones ante mi Trono y verás las bendiciones que vienen solo de mi mano!”

Repentinamente, ¡restauración de lo que parecía perdido!
Este es el tiempo, ¡porque la restauración de todas las cosas está al alcance de la mano! Hechos 3:19-21 dice: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”.

Verá esto en múltiples situaciones con los miembros de la familia y con amigos cercanos. El Espíritu Santo se está moviendo entre nosotros para traer arrepentimiento de las obras muertas hacia un “ahora mismo”, ¡viviendo cada momento y una relación poderosa con el Dios viviente! Él está revelando áreas en nuestras mentes y corazones donde no estamos viviendo en fe, donde entristecemos a su Espíritu porque no creemos y confiamos. Estamos en un estado de inmediatez donde podemos redimir el tiempo, donde podemos ver el cambio en las relaciones en un momento y ser restauradas al diseño original para nuestros linajes. 

Declaro sobre su vida: ¡Se levanta la fe! Porque oí al Señor que decía: “Tus preciosos están ante mis ojos, sigue confiando en Mí y verás cómo las cosas equivocadas se corrigen. Mi Espíritu se está moviendo y mis mensajeros están siendo enviados para unir las almas que el enemigo desgarró. El velo fue removido, las mentiras quedaron expuestas y verás al enemigo depuesto”.

Jeremías 23:23-24 dice: “¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos? ¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?”.

El Señor dice: “Debes ser expectante, manteniendo tus sentidos alertas hacia el mover de mi Espíritu. Presta atención mientras ves y oyes muchas respuestas repentinas. Muchos encontrarán repentinamente a Jesús, como ocurrió con Saulo camino a Damasco. Los pródigos repentinamente recuperarán el sentido. Repentinamente, muchos serán sanados, los muertos volverán a la vida. Repentinamente cesará la tormenta. Repentinamente las redes de provisión se llenarán. Repentinamente un sonido del Cielo llenará a muchos con el Espíritu Santo”. Cuando Dios desata la inmediatez ocurrirán las respuestas repentinas, trayendo restauración para todo lo que parecía perdido.

Pude oír al Señor que decía: “Estoy abriendo puertas y aclararé el camino, debes mantenerte en fe para que puedas oír. Obedece rápidamente y otros verán que estoy cerca. Confiar en Mí te hará vencer el temor. Yo soy tu Dios y haré provisión. En fe encontrarás la posición apropiada. ¡No temas ni te espantes en los días que vienen, porque Yo soy el Vencedor!”

Juan 16:33 dice: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.
1 Juan 5:4 dice: “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”.

Alane Haynes

martes, 22 de octubre de 2019

“¡Vienen los camellos! Su recompensa es grande”



Por Christianna Schreifels

¡Vienen los camellos!
El día 7 de julio de 2019, me desperté de un sueño donde pude oír al Señor que me decía con voz audible: “¡Vienen los camellos, vienen los camellos, vienen los camellos!”.

Luego de oír la voz del Señor, me desperté con un gozo increíble y una gran expectativa. La tercera vez que oí al Señor diciéndome que venían los camellos, tuve una visión clara. Pude ver una ciudad que estaba desolada, un desierto lleno de gente. Yo estaba dentro de las puertas de la ciudad que estaba en ruinas. El Señor me dijo que prestara atención a aquellos que vivían allí y el plano del terreno de la ciudad.

Sus edificios estaban destruidos y la tierra era escasa, aunque la gente estaba llena de una gran expectativa y gozo. Comprendí con toda claridad que eligieron adorar y confiar en el Señor durante sus pruebas. El Espíritu Santo decía: “Grande fue su recompensa”.

Mientras oraba sobre lo que estaba viendo, sentí la impresión sobre mi espíritu que estas personas eran los favoritos del Señor. Entre estas personas sentían un amor y un honor muy profundo unos por otros, y por los caminos del Señor. Debido a esto, su entorno desolado no afectó ni empañó su foco en su Señor y Salvador. ¡Mantuvieron su gozo!

Mientras trataba de comprender todo esto, pude oír el golpe de pezuñas sobre el terreno a una distancia cercana. Cuando me volví hacia ese sonido, pude ver una caravana enorme de camellos corriendo para entrar por las puertas de las ciudades.

Tan pronto como los camellos entraron en las puertas de la ciudad se detuvieron, esperando que la gente hermosa que habitaba allí tomara los suministros que cargaban. Los camellos sabían qué se esperaba de ellos. La gente luego trató a los camellos con mucho cuidado. Cada camello tenía una mochila a cada lado que rebosaban con monedas de oro, joyas y muchos tipos de riquezas.

Me asombró cuando el Señor señaló que, durante todo el recorrido de los camellos, no se perdió ninguna de estas piezas de riquezas. Estos camellos eran dromedarios y llegaban desde lejos. El Señor me dejó en claro que Él los había enviado y proveyó las riquezas que cargaban para su pueblo. Se aseguró que nada se perdiera por el camino. 

Mientras esperaba en el Señor, supe en mi espíritu que su provisión de riquezas se estaba por derramar sobre su pueblo. Comencé a adorar al Señor y a agradecerle por lo que acababa de compartir conmigo. Supe que quería que compartiera este mensaje para el Año Nuevo Hebreo 5780.

Recursos para reparar los muros de nuestra ciudad y bendecir las naciones
Mientras estaba orando sobre este sueño, pude oír al Señor que decía: “Pueblo mío, vivieron demasiado tiempo en el desierto. He visto sus ciudades en ruinas, pude oír sus clamores y recibí su adoración. Envié mis camellos para entregarte todo lo que te prometí. Con esta provisión no tardarás en reedificar los lugares desolados y reparar la brecha dentro de los muros de las ciudades. Mientras obedeces lo que te digo que hagas, bendeciré las obras de tus manos. Te estoy enviando a ti que pusiste tu confianza en Mí, mientras sufrías en la oscuridad y en la incertidumbre”.

Santos preciosos, veremos la restauración de muchos sueños que el Señor nos entregó. Mientras el Señor derramaba su provisión abundante sobre su pueblo en este nuevo año, se cumplirán las directivas que el Señor entregó sobre los años. Tendremos recursos para reparar nuestras ciudades, ser una bendición para ellas y para sus habitantes, y proveer para los que pusieron sus manos en el arado y recoger la cosecha.

Recibí este pasaje sobre mi sueño, mientras esperaba en el Señor: “Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar” (Isaías 58:12). El Señor está diciendo: “Mi pueblo tendrá el despojo de los perversos. Estoy haciendo volver hacia ellos las riquezas para que sean bendecidos y puedan bendecir a las naciones”.

Mientras continué intercediendo, pude oír al Señor que decía: “Ahora les estoy enviando lo que les pertenece. La provisión vendrá de muchas formas y maneras inesperadas”

Pude ver deudas que se cancelaban de manera sobrenatural. Oportunidades de trabajo, promociones, nuevas asociaciones de negocios y nuevos emprendimientos. Los que lucharon con la burocracia, sepan que eso ahora está siendo removido para que puedan avanzar. Habrá entregas de dinero a personas en el umbral de sus puertas, con alimentos y provisión para sus necesidades. Habrá dinero que llegue a sus manos, dinero encontrado y ganado, y herencias de tierras, casas, negocios y finanzas llegando hacia ustedes.

Será tan inexplicable que ningún hombre podrá reclamar el crédito y le daremos la alabanza y el crédito al Señor por lo que hizo. Dios les está dando esto a aquellos en quienes puede confiar que harán lo que Él les diga que hagan con esos recursos. Estas riquezas son para compartir. Estas riquezas son para edificar y cumplir lo que el Señor nos ordenó hacer. Sí, Señor. ¡Amén!

¿Por qué camellos?
Le pregunté al Señor: “¿Por qué los camellos me llamaron tanto la atención en esta visión?”Luego me respondió que los camellos eran una fuente de riquezas para los patriarcas de la Biblia. Génesis 12:16 dice: “… E hizo bien a Abram por causa de ella; y él tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos”.

La Biblia muestra que los patriarcas ricos del pasado, como Abraham y Job, tenían camellos. La entrega de las riquezas de estos patriarcas es una honra del Señor sobre sus hijos obedientes. Además, gente, tomen nota: “El mundo verá que es el Señor abriendo camino para nosotros. El derramar de las riquezas es por causa de Él, nuestro Señor y Salvador, y no por causa del hombre y/o del hombre”. ¡Gloria a Dios! La gran transferencia de riquezas comienza desde el inicio de este Nuevo Año 5780. El Señor nos está fortaleciendo y preparando para los días que vienen.

El Señor no hace nada por coincidencia y sus mensajes son tanto prácticos como misteriosos. Mientras continué intercediendo por este mensaje, recibí el siguiente pasaje sobre esta palabra. ¡El comienzo de la transferencia de riquezas está sobre nosotros! El Señor le dice esto a su pueblo: “Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas” (Deuteronomio 28:13).

El significado del año hebreo 5780
Estoy poco familiarizada con el alfabeto hebreo, entonces le pregunté a un amigo que conoce bien el hebreo, para que confirme lo que el Señor me estaba mostrando sobre este año. Hay muchos mensajes que recibí, pero el que más me enfatizó el Señor fue este: “El año 5780 contiene la letra hebrea ‘pey’ (tiene asignado el valor numérico 80). Representa una boca, la boca abierta del cuerpo, dándonos la habilidad para hablar. El Espíritu Santo me hizo prestar atención a ‘pey’ y encontré que sigue a la letra ‘ayin’, que representa la visión”.

El Señor nos está instruyendo que primero debemos ver y luego hablar lo que Él está diciendo. Habacuc 2:2 dice: “Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella”.

Estamos siendo enseñados para reflejar la Palabra de Dios, declarando las Escrituras por toda la tierra para que todos puedan oírla, dondequiera que se encuentren. Debemos escribir la visión que el Espíritu Santo tiene y nos está entregando en este tiempo, y hacerla sencilla. Los que la leamos seremos animados y “correremos” con el mensaje, como portadores del mensaje, entregándoselo a todos. Amados, presten atención: Correr es un verbo.

Sus “bocas” serán oídas
El Señor también está diciendo que sus voces proféticas vendrán a la vanguardia de la Iglesia. Las “bocas” de los profetas serán oídas tanto por los salvos, como por aquellos que no lo son.

Los profetas están llamados a preparar, exhortar, advertir, animar y edificar a la Esposa. Por todo el mundo habrá muchos que se levantarán como heraldos del Señor y correrán con el mensaje. Tendrán mensajes similares de pies a cabeza. Su Esposa ya conocerá esto y estos mensajes serán confirmaciones.

El Señor me entregó una impresión que en este año muchos de ustedes aprenderán a estar quietos en un mayor grado. En la quietud podremos discernir lo que el Espíritu Santo está diciendo, antes que lo declaren sus profetas, entonces correremos con el mensaje que hemos recibido.

El Señor también está revelando su sabiduría a través de su Esposa, como está escrito en Efesios 3:10-13: “… para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria”.

Veremos tanto la manifestación física como espiritual de esto en el tiempo, mientras la Iglesia crece en unidad.

Escogiendo la honra y la unidad
Mientras estaba sentada esperando en el Señor por este mensaje, el Espíritu Santo me entregó una impresión donde escoger honrar en esta hora es crítico para seguir avanzando. Para poder cumplir lo que el Señor estableció ante nosotros, mientras recibimos su provisión abundante, debemos trabajar juntos en unidad.

Salmo 133:1 dice: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”.

Santos, cada uno de nosotros tenemos algo para hacer. En este tiempo, quiero alentarlo a decir y hacer rápido, todo lo que el Señor lo esté guiando a realizar. Cada uno tiene una parte importante, como dice la Palabra: “Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1 Corintios 13:9-11).

Cada uno de nosotros es una pieza y juntos somos la Esposa de Cristo. Qué bendición. Anímese, en este tiempo creceremos en el cuidado de nuestras palabras. Estamos en el año de declarar, entonces solo declare vida. Muchos de nosotros están siendo impulsados por el Espíritu Santo sobre esto. Digo: “Corre, amado de Dios, ¡corre!”.

Durante el tiempo que busqué al Señor por esta palabra profética, me arrepentí por todas y cada una de las palabras que salieron de mi boca sin su inspiración. Iglesia, estamos en un tiempo maravilloso donde somos testigos del cumplimiento de la Palabra de Dios en muchos niveles. Entonces, ¡levántese en el nombre de Jesús!

Mantenga sus cuentas cortas, arrepiéntase si es necesario. El principio de la siembra y la cosecha es verdadero. Por tanto, arrepiéntase si sus palabras, pensamientos y acciones estuvieron lejos de los parámetros de santidad del Señor. Podemos, porque Él lo hizo por nosotros primero.

Debemos permanecer como un vaso de honra para el Señor para que, como sus mensajeros, maestros de la Palabra y ministros del Espíritu Santo, podamos entregar el mensaje puro de Dios, haciendo de la restauración de nuestro hermano nuestra prioridad y que todos los perdidos puedan ser salvos por nuestro testimonio.

Las bendiciones de la obediencia están bien relatadas en Deuteronomio 28. A lo largo de las Escrituras, el Señor enfatiza en su Palabra que la obediencia trae bendiciones. ¿Para qué estamos siendo preparados? Para desarrollar la habilidad de desplegar el plan de nuestro Padre celestial y darle la gloria que merece sobre la tierra, usando los recursos que Él nos entrega para edificar su Reino y ocupándonos en los negocios del Padre hasta que Él vuelva.

Santos, estamos en un tiempo muy excitante. Oro para que este mensaje sea de aliento para muchos y una confirmación de lo que el Señor está diciendo. Dios lo bendiga.

Christianna Schreifels


“Tres fases de la transición y las claves para introducirlo en su promesa”



Por Jermaine Francis
     
Nos encontramos en un tiempo de transición divina. Mientras comenzamos la transición hacia la siguiente década en lo natural, está ocurriendo una transición en el espíritu. Estamos siendo transicionados hacia un tiempo de cumplimiento de las promesas proféticas.
     
Cumplimiento: Alcanzar algo deseado, prometido o predicho. Satisfacción o felicidad, como resultado del desarrollo completo de nuestras habilidades o carácter.
     
Estamos entrando en un tiempo de cumplimiento masivo de las promesas y las palabras proféticas que el Señor nos impartió a nivel personal y corporativo. Dios está agitando nuestra fe y participando con nosotros para llevar sus promesas hacia el cumplimiento.
     
Percibo que estamos ante la puerta de la transición para entrar en ese tiempo. Para tener lo que nunca antes tuvimos, debemos ser lo que nunca fuimos. La transición no es solo sobre las cosas y las situaciones que nos rodean, tiene que ver con nosotros. Dios nos está llevando por la transición desde quiénes fuimos, para ser aquellos que Él nos llamó a ser. Estamos yendo de esperar en las promesas de Dios a caminar en ellas.
     
Hay tres fases de este proceso de transición en las que usted se puede encontrar: desconocimiento, muerte y resiembra.

1. Lo desconocido     
Génesis 12:1 dice: “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”. En el proceso de transición de Abram, Dios lo llamó a dejar todo lo que era familiar para su vida. Tuvo que dejar la cultura y las costumbres que tenía, para asumir lo desconocido.
     
El proceso de lo desconocido puede causar mucha frustración porque muchos elementos parecen inciertos e inestables. Quiero alentarlo con esto: Tendrá todo lo que necesita para atravesar este tiempo de transición. Hay una gracia sobrenatural.

2. Muerte     
La segunda fase de esta transición es el proceso de muerte. En este proceso, hay una muerte a lo que usted siempre tuvo y conoció. Se siente como si estuviera perdiendo algo precioso, porque está abandonando lo que era familiar. Hay una angustia que opera cuando está dejando atrás todo lo viejo. Las cosas que están por delante son más grandes que las que dejó atrás.
     
La clave para navegar por este lugar es tener la fe de un niño, confiando que Dios nos guía a avanzar a través de la transición. Nuestra fe debe estar arraigada en Jeremías 29:11: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. Dios tiene un plan para llevarlo a través de la esperanza y un futuro. El Señor tiene lo mejor en mente para usted en este tiempo de transición.

3. Resiembra     
La tercera fase de la transición es resiembra y reedificación. Esto es como desarraigar una planta que superó el espacio de su maceta. Para que la planta sea todo lo que debe ser, hay que volver a plantarla en una maceta más grande, porque le permite un mayor potencial y capacidad. Sus raíces pueden ir más profundo y la planta puede crecer más grande, fuerte y dar más fruto. Dios quiere que profundicemos nuestras raíces en Él durante este tiempo de transición.
     
Juan 15:5 dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.
     
El propósito del proceso de transición es ayudarnos a crecer y ser más fructíferos, para poder manejar y poseer correctamente la promesa que se está manifestando.
     
¡Estamos entrando en nuestro mayor tiempo de cumplimiento profético!

Jermaine Francis

sábado, 12 de octubre de 2019

“El año del decreto poderoso para restituir lo que estaba perdido”





Por Christy Johnston

Llamas sobre su lengua
Antes de entrar en el año hebreo 5780, pude oír un decreto continuo en mi espíritu: “El año del rescate y la restitución”. Fui impulsada a leer el Salmo 80 y me asombré al encontrar que se titulaba “rescate y restitución”.

En el subtítulo está escrito: “Canción poética de Asaf, ajustando la melodía a ‘Sus decretos son como los lirios’”. Cuando leí esto, supe inmediatamente que debemos decretar el “año del rescate y la restitución”. Los lirios hablan de Jesús y también de nuestros labios, hablando palabras dulces y fragantes.

Quiero mostrarle lo profundo que es este Salmo para el año 5780 y el próximo año gregoriano 2020. Quiero alentarlo a estudiarlo, escribirlo en su diario y alinear su corazón con él, profetizando sus promesas sobre su vida, su familia y su nación.

Como usted ya debe saber, el número 80 en hebreo se correlaciona con la letra 17ª del alfabeto y es la letra “pey”. Esta letra tiene un valor numérico de 80 y simbólicamente significa “boca, palabra, expresión, vocalización, discurso y aliento”. Este es el año del decreto poderoso. Mientras decretamos las respuestas por adelantado, Dios vendrá con gran poder para rescatar y restaurar todo lo que se había perdido. 

Hay un misterio asombroso escondido dentro de esta letra pey, como se cree que esta letra también es la combinación de otras letras “kaf” y “yod”. Sin profundizar demasiado, pinta una imagen de la chispa divina (yod) de Dios dentro del alma o el lugar en el cuerpo donde se actualiza (kaf) el potencial. La imagen de la letra se ve como una chispa dentro de una boca abierta. Este año contiene una invitación divina para que abramos nuestra boca con la chispa o el decreto de Dios, que encenderá la llama de los fuegos del avivamiento.

Mientras desata las chispas de revelación que Él le revela, profetizando sus respuestas anticipadas, su plan de rescate y restitución se pondrá en acción. Comenzará a ver o quizá lo haya notado, que muchas de las palabras proféticas que vienen, tienen que ver con decretar en el próximo año. Preste atención a estas palabras, porque están alineadas con lo que Dios está diciendo.

Este será un año para incrementar la intercesión, la oración y la declaración, y resultará en respuestas y cosechas rápidas. La pregunta es, ¿qué debemos decretar? Creo que hay seis decretos que encontramos en el Salmo 80.

1. Decreto: “Que el Dios entronado sea revelado en esplendor”
Estuve percibiendo desde algún tiempo hasta ahora que este año nuevo será significativo. Cada año es como un capítulo con Dios y cada capítulo revela otra faceta de quién es Él. Dentro de cada capítulo tenemos una nueva invitación a entrar y descubrir otra dimensión de su gloria. Creo que este año descubriremos su esplendor, según el Salmo 80:1: “Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, que estás entre querubines, resplandece”.

Donde crecieron las tensiones y aumentaron las discordias en las naciones, no son otra cosa que el despliegue de un escenario para que el Rey de reyes sea revelado en todo su esplendor y majestad. Es significativo que José sea mencionado aquí. José fue esclavizado y cautivo muchos años, hasta que llegó el tiempo donde Jesús se reveló a través de su vida. Este será un año donde muchos José que estuvieron ocultos, entrarán en la escena. Repentinamente, aparecerán con las respuestas de Dios. Son aquellos de ustedes que estuvieron en cautividad, pero Dios estuvo plantando en secreto sus respuestas dentro de ellos todo este tiempo hasta ahora.

Veremos a estas personas entrando en escena de una manera profunda e impactante. Los años que las orugas comieron de sus vidas, repentinamente serán removidos en un momento. Dios se revelará en su majestad y esplendor a través de sus vidas. Esto no solo es así para las personas, también para las naciones. Donde el pueblo de Dios estuvo experimentando persecución por toda la tierra, estallará la luz brillante de su gloria sobre ellos y brillará a través de ellos en las naciones donde vivan. 

2. Decreto: “El doble de fruto por los años del dolor”
Salmo 80:2 dice: “Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, y ven a salvarnos”. El nombre Benjamín significa: “Hijo de mi mano derecha” (señalando a Jesús). Efraín significa “Doble fruto”. Manasés significa: “Me hizo olvidar”. Esto habla de aquellos que pasaron años en el exilio, la esclavitud y el sometimiento, también apunta a la imagen completa de las naciones que sufrieron bajo las manos de los perversos.

Dios les está diciendo a las naciones y a las personas: “Mi poder está por ser desplegado en plenitud, me estoy manifestando a través de tu vida mientras sigues clamando ante Mí. Vengo en tu rescate y me dirás: ‘El Hijo de tu diestra me rescató, me hizo fructificar al doble y me hizo olvidar los años de mi miseria’”.

Esto me recuerda el Salmo 90:15-16: “Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y los años en que vimos el mal. Aparezca en tus siervos tu obra, y tu gloria sobre sus hijos”.

3. Decreto: “Oh Dios, vuelve a darnos vida”
El Salmo 80:3 dice: “Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro y seremos salvos”. Mientras clamamos en su nombre para que nos vuelva a revivir, veremos los avivamientos de las generaciones pasadas, culminando en la tierra como un fuego rugiente y arrasador. Dios está renovando y reviviendo loa fuegos en este nuevo año y la llama de estos fuegos se encenderá por nuestros decretos.

También sentí que esto hablaba de los hijos e hijas pródigas que se apartaron del Señor. Está ocurriendo un llamado en el espíritu para que vuelvan, mientras decretamos sobre ellos: “Revívelos, Señor, porque entonces nada los podrá detener”.

4. Decreto: “Oh Dios, ¡vuelve y restaura!”
El Salmo 80:4-6 habla de los años pasados, el dolor, el sufrimiento, el maltrato y el exilio que muchas personas e incluso naciones, tuvieron que sufrir. El Salmo 80:7 dice: “Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos”. En esta hora, Dios está diciendo: “Clama a Mí para que vuelva y restaure”. Puedo ver esta restauración viniendo con poder y fuerza sobre los matrimonios y las familias quebradas. También puedo ver esto sobre las naciones que se apartaron de Dios.

Puedo ver esto específicamente para los EEUU, que en años pasados tuvieron escuelas y gobiernos guiados por Dios. Para los que viven en los EEUU, tengo la impresión de decirles que mientras continúan clamando a Dios “¡vuelve, vuelve Dios y restaura!”, verán la intervención de su mano barriendo las tinieblas con movimientos rápidos y ágiles.

Puedo ver puertas abiertas donde Dios volverá a ser invitado inesperadamente a las escuelas, los gobiernos y los montes de influencia que restaurarán la salud y el bienestar a los EEUU y, finalmente, a todas las naciones de la tierra. Este es un año de redención para usted y lo conocerá por la manera de gritar y patalear del enemigo.

El Señor le dice: “¡No los temas! ¡Se inclinarán ante Mí por causa tuya!”. También puede tomar esto personalmente, pero tengo una impresión profunda que esto es para los EEUU en particular. Cuando leemos el Salmo 80:8-9, me habla proféticamente sobre los fundamentos de los EEUU: “Hiciste venir una vid de Egipto; Echaste las naciones, y la plantaste. Limpiaste sitio delante de ella, e hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra”.

5. Decreto: “¡Que la bendición se extienda a cada monte de influencia!”
Hay una declaración profética en el Salmo 80:10-11, tanto para las personas como para las naciones. Decreto sobre su vida, su familia y su nación: “Debido a tu favor en tu viña, se extiende la bendición sobre todo monte de influencia. Desde esta viña floreciente fueron levantados los poderosos. Las naciones fueron bendecidas por su viña fructífera de Israel, todo el camino desde el Mediterráneo hasta el Éufrates”.

El Dios de los Ejércitos de ángeles está levantando a sus poderosos en esta hora (ese es usted). Su bendición se extenderá a cada monte de influencia a través de las palabras de fuego que usted declare. Estamos por ver la mano de Dios extendida y tomando cada monte de influencia a través de su pueblo, donde el enemigo gobernó demasiado tiempo en los montes de influencia.

Dios está en una misión de rescate y restauración sobre personas, familias y naciones. También puedo ver esto en un nivel práctico… veo muchas familias siendo impulsadas a adoptar bebés y niños, porque esta misión de restauración y rescate es para la familia. Puedo ver muchas personas entrando en dimensiones de gobierno con la misión de volver a restaurar los valores piadosos de la familia en la legislación. Incluso veo muchas familias siendo guiadas a comprar casas que necesitan restauración.

Todas estas son señales proféticas de lo que Dios está haciendo en un nivel más profundo. La familia está siendo restaurada y serán lugares de seguridad y rescate, donde los pródigos vendrán desde lejos y se sentarán en estas mesas, porque volverán a encontrarse con Jesús. Veremos la mano de liberación del Señor moviéndose de una manera poderosa a favor de los destituidos, los desamparados, los nonatos, los perdidos y los quebrantados.

6. Decreto: “¡Fortalece a los renuevos!”
Finalmente, el Salmo 80 termina con este decreto de los versos 15-19. Una vez más, habla de la familia como el fruto de nuestras vidas: “La planta que plantó tu diestra, y el renuevo que para ti afirmaste. Quemada a fuego está, asolada; Perezcan por la reprensión de tu rostro. Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste. Así no nos apartaremos de ti; Vida nos darás, e invocaremos tu nombre. Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¡restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos”.

Quiero animarlo a decretar esto sobre su año:
“Oh Dios, vuelve, rescátame y restáurame. Levántame como uno de tus poderosos en la tierra, fortalece a este Renuevo en mi vida, en la vida de mi familia y en mi nación. Revíveme y que nada me vuelva a detener. ¡Derrama tu Espíritu!”.

¿Qué está hablando?
El Salmo 80 señala una visión reciente que el Señor me entregó sobre la puerta que está lista para abrirse, con la llave dentro y esperando que la giren. Creo que el Espíritu Santo está señalando este mensaje muy importante para el Cuerpo de Cristo ahora mismo:

“¿Qué están hablando? La puerta está lista y esperando que la abran; la abrirán con decretos poderosos. ¿Qué están diciendo sobre su vida? Les imploro que elijan la vida, ¡elijan palabras de destino! Hablen y profeticen mis respuestas sobre el próximo año y me verán derramando mi Espíritu como nunca antes. ¡Estoy en el negocio de rescatar y restaurar! Verán el despliegue glorioso de mi majestad y mi poder viniendo sobre ustedes, ¡mientras rugen con mis decretos!”.

Salmo 81:10 dice: “Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; Abre tu boca, y yo la llenaré”.

Christy Johnston