lunes, 27 de septiembre de 2021

“Un nuevo camino ante usted que lo lleva a las casas de gloria”

Por Lana Vawser

Palabra profética recibida el 19 de septiembre de 2021:

Durante las últimas 48 horas, escuché al Señor hablar sobre sus caminos y un nuevo sendero que está ante muchas personas en este momento. El Señor dijo: “Hay un nuevo camino ante ustedes; no se desvíen de él, porque este camino lleva a las casas de mi gloria”. 

En una visión, empecé a ver una comisión del Señor, mientras Él revelaba un nuevo camino puesto ante muchas personas, pero era un camino que requería más enfoque y diligencia que nunca.

Al margen de este camino, muchas cosas intentaban distraer a la gente de caminar por él. Podía ver que las expectativas del hombre y la “multitud”, iban en una dirección diferente. Podía ver la duda, el miedo y la inseguridad. Pude ver la pena, el dolor, el cansancio y el trauma que muchas personas habían atravesado en temporadas anteriores. Pude ver el miedo al hombre y el miedo al cambio. Pude ver la temporada pasada y la atracción por aferrarse a ella. Todas estas cosas intentaban quitarles el foco.

Entendí que para aquellos que querían caminar por este nuevo camino, se requeriría un enfoque osado y obediencia al Señor. Requeriría silenciar todas las demás voces y una determinación para mirar sólo a Jesús, para seguirlo dondequiera que Él los lleve, incluso si otros iban en una dirección diferente, y a pesar de lo que pudieran pensar o decir.

El plantío

Al mirar más de cerca, me di cuenta de que el punto de entrada a este camino era un plantío. Supe que los que deseaban caminar por él debían entrar en este plantío de una manera más profunda; era necesario “morir al yo” de una manera más profunda.

Había una “lucha” en el espíritu, mientras el Salmo 32:8-9 llenaba la atmósfera: “El Señor dice: ‘Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti. No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti’”.

Aunque había un sonido de “morir a muchas cosas” como: la vieja estación, correr con ciertas personas, hacer las cosas de cierta manera, el miedo a perderse, preocuparse por lo que piensan los demás, etc., podía oír el sonido de la vida. El sonido resonaba más fuerte de lo que había escuchado en mucho tiempo.

En medio de esta transición y “lucha” espiritual, esta confrontación con el alma, la carne y el enemigo, donde incluso se requieren conversaciones duras con ciertas personas, apenas podía contener la emoción en mi espíritu. En el caso de los que eligieron este camino, aunque parecía que iban “a contracorriente” en lo natural, yo sabía que en realidad estaban siguiendo la guía del Espíritu Santo. Estaban asociándose con Dios para albergar su gloria y establecer casas de su gloria en toda la tierra.

Mientras esta gente estaba acostada en el plantío, comencé a verlos levantarse con una profunda dependencia de Él, rindiéndose a sus caminos y a su dirección. Me recordó la fuerza de la Sulamita que salió del desierto, apoyándose en su amado (Cantar de los Cantares 8:5).

Siguiendo este nuevo camino en obediencia al Señor, y adhiriéndose a sus caminos, lo está posicionando para asociarse con Él... no sólo en una revelación de su gloria, sino en un movimiento de su gloria, un movimiento que es mucho más grande de lo que podría imaginar o soñar.

Dando su “sí”: El nacimiento de un movimiento

Las personas que entraron en el plantío, que se sentía como un profundo desierto, salieron de ahí con un fuerte “sí”.

Cuando su “sí” se unió al “sí” del Padre, vi nacer un movimiento. Fue como si hubiera un efecto dominó, un momento muy significativo. El efecto dominó de este movimiento estaba naciendo dentro de las familias, las comunidades, las ciudades y las naciones.

El Señor comenzó a mostrarme que la aceleración y la multiplicación que tendrá lugar dentro de estos rendidos, no será contenida y nunca podrá ser fabricada. Es una ola de su Espíritu, fluyendo desde el trono y atrapada por los puros de corazón que están ardiendo con el fuego del “primer amor”; aquellos que están dispuestos a pagar el costo y seguirlo a Él, cualquiera sea su apariencia.

En el plantío, muchos experimentaron la más intensa e implacable oposición, pero también experimentaron el fuego refinador para purificarlos y prepararlos. Ahora su gloria será vista y revelada, y su asociación con el Espíritu de Dios traerá una alegría que no experimentaron antes.

Su sí fue costoso; vino a un alto precio... pero, aunque fue doloroso, fue dado en alegre entrega hacia Él, por adoración y amor a su Amado.

Encontraron una gran alegría al obedecerlo. Aunque nadie supiera nunca lo que estaban haciendo, las diferentes maneras en que estaban extendiendo su Reino, no importaba. No había autopromoción en ellos. No había miedo a perderse. No había necesidad de cubrir todas las redes sociales o gritar desde los tejados para que todo el mundo pudiera saber cómo Dios los estaba usando. Vivían en profunda humildad ante Jesús. El puro deseo de sus corazones era darle a Él toda la gloria y vivir ante la audiencia de Uno.

A través de muchas pruebas y desafíos, salieron tan puros como el oro. Ahora, al salir del plantío y entrar en esta nueva estación, se les confiaba más de lo que jamás habían llevado, caminado o visto.

Visión divina

Comencé a ver que la palabra “sí” cambiaba a la palabra “ojos”. Entonces el Señor dijo: “Ellos me dieron su sí y están recibiendo la vista divina y la visión de lo que estoy haciendo, y voy a hacer en la tierra, de una manera más profunda que nunca experimentaron. Voy a llenar las tinas de sus vidas con revelación, con mucha claridad y sabiduría, para administrar y asociarse con mi Espíritu en lo que haré en los días venideros”.

Continúen por el camino

Amigos, los animo: continúen entregándose de todo corazón al camino por donde el Señor los está guiando. No se distraigan con lo que está al margen. Sigan al Pastor; sigan al León hacia donde Él los conduce. Él los guiará, les proveerá y los sostendrá. Él los está guiando por un camino para asociarse con Él en las nuevas cosas que está haciendo, en un movimiento de su gloria y para vivir su gloria, en formas que ni siquiera pueden imaginar ahora mismo.

Su sí al Señor los está posicionando para conocer su corazón, su voz y su gloria de una manera más grande y con el mayor impulso que jamás hayan conocido.

No hay necesidad de temer; Él está con usted y ha ido delante de usted. Continúe buscando su sabiduría y obedeciendo sus instrucciones mientras camina por este sendero. Permanezca tierno en un lugar de sensibilidad ante Él, mientras Él lo conduce y lo guía en su sabiduría (Santiago 1:5).

No se está perdiendo si va en la dirección opuesta a la “multitud”. Permanezca en su carril; permanezca en el camino por donde Él lo está llevando. Está entrando en una temporada de experimentar el peso y la manifestación de su gloria en formas sin precedentes.

Lana Vawser

(www.elijahlist.com)

 

“¿En qué tormenta se encuentra?

 

Por Lance Wallnau

Amigo, ¿está enfrentando una tormenta? Sé que muchos de nosotros hemos pasado por temporadas en las que parecía que la luz del sol nunca volvería. Lo interesante es que no todas las tormentas tienen el mismo origen o intención detrás de ellas. 

En realidad, hay tres tormentas que podemos encontrar en la vida:

1) La tormenta que Dios envía

2) La tormenta que es resultado de una mala decisión

3) ¡La tormenta que lanza el enemigo!

Cada tormenta se navega de manera diferente. Exploremos este tema y cómo debemos responder.

Tormenta 1

La tormenta que Dios envía es intensa, pero está diseñada para que lleguemos al otro lado, con mayor capacidad y más liberados, que si hubiéramos evitado el mar y hubiéramos jugado por lo seguro.

Dios envió una tormenta para expulsar a Jonás de la resistencia y llevarlo hacia la perfecta voluntad de Dios en Nínive, el mismo lugar que estaba evitando (Jonás 1-4). Desde el vientre del gran pez, Jonás gritó: “¡Los que siguen a ídolos vanos abandonan el amor de Dios!” (El pez lo escupió en el lugar, véase Jonás 2:8-10).

Un ídolo es algo que nos aleja de lo más grande de Dios: su misericordia y su bendición inmerecida. Un ídolo es cualquier cosa que usted ama más que a Dios. Muchas tormentas son enviadas para romper un apego oculto en nuestra vida. Puede ser el miedo al hombre, una adicción, una persona o una influencia que no pertenece allí. El ídolo casi siempre busca algo más que lo que agrada al Señor. Jonás hizo su propia agenda, más grande que la agenda de Dios. Fue liberado cuando cedió y todo el tiempo que estuvo en peligro, el pez lo estaba llevando hacia su destino.

Tormenta 2

La tormenta de las malas decisiones pueden ser elecciones que nosotros hicimos o que otros hicieron y nos afectaron.

Pablo estuvo a punto de ahogarse cuando otros decidieron zarpar, porque deberían haberse quedado en el puerto. Muchos cristianos se sienten francamente frustrados con las decisiones de los líderes en el gobierno, porque saben que el resultado final será la pérdida de la carga (económica) o peor aún, el propio barco del Estado (naufragio). Sin embargo, Pablo oró y ayunó hasta que un ángel se involucró y el barco fue desviado hacia una isla donde pudo hacerse cargo. Desembarcó con seguridad en Roma, alcanzando incluso más territorio del que estaba en el plan original (Hechos 27).

Dios anulará las malas decisiones para hacer surgir la sabiduría y llevarnos hacia donde necesitamos estar. Mire cómo terminó Salomón, el “hijo sabio” de David, de la desastrosa decisión que tomó David cuando se acostó con Betsabé. La tormenta que creamos se convierte en una tormenta en la que está Dios, una vez que lo dejamos tomar el timón.

Tormenta 3

La tormenta que el diablo envía es un ataque diseñado para detenernos, derrocarnos y finalmente destruir el propósito de Dios para nuestra vida.

Cuando Jesús estaba en la barca con los discípulos, se levantó una gran tormenta que amenazaba sus vidas. Ellos eran pescadores experimentados, pero este era un tipo de tormenta que nunca antes habían encontrado. Jesús se levantó y reprendió la manifestación en el viento y el mar, y hubo una calma inmediata (Mateo 8:26).

Jesús desafió a sus discípulos: “¿Dónde está vuestra fe?”. Jesús le habló al viento y a las olas, y se sometieron a su voz. Encuentre la palabra que Dios le está dando en el ataque satánico y háblele a la situación. La palabra de Dios es suficiente para vencer al diablo.

Jesús les habló a las cosas, a los árboles que no producen y a los espíritus invisibles al ojo humano. Los pensamientos se transforman en “cosas” cuando toman el poder del miedo. La enfermedad, el ataque financiero, el robo y la violencia, son obras del infierno. Hable lo que Dios dice y mire cómo el Cielo respalda su pronunciamiento.

Dios está presente en cada tormenta, y cada tormenta será hecha para cumplir la palabra de Dios sobre su vida.

El Salmo 148:8 dice: “… el relámpago y el granizo, la nieve y la neblina, el viento tempestuoso que cumple su mandato”.

El Espíritu Santo conoce el camino a través de cada tormenta, y está dentro de usted. Dios nunca lo dejará ni lo abandonará ante los elementos tormentosos; los elementos deben ceder ante Él.

Las tres tormentas son comunes para el hombre, pero usted, amigo mío, es un recipiente poco común. Las dificultades por las que pasa se convierten en un testimonio para los demás. Usted es un hijo del Dios altísimo que se mueve en las tormentas.

Puede contar con esto: no importa la causa de la tormenta, ¡tenemos un Padre fiel que redime la historia!

Lance Wallnau

(www.elijahlist.com)

 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

“5782: Nos encontramos en un momento límite”

 


Por Kathi Pelton

Rosh Hashaná, el Año Nuevo hebreo, comenzó el 7 de septiembre. Septiembre es el noveno mes del año en el calendario gregoriano y el primer mes del año en el calendario civil hebreo. Es interesante notar que cuando se juntan los dos, se tiene un final y un principio.

Nueve es un número de terminación o un final (bíblicamente): Jesús murió en la novena hora del día. Su vida terrenal y su misión de redimir a la humanidad del pecado y de la muerte habían terminado y se habían abierto para todos las puertas de la salvación y del perdón por la gracia.

El número uno es un símbolo de Dios: hay un solo Dios en el cielo y en la tierra. La última oración de Jesús antes de ir a la Cruz se encuentra en Juan 17:21-23, donde ora para que seamos uno, como Él y el Padre son uno. Uno es también un nuevo comienzo o un umbral, de una estación o un año hacia otro: un nuevo año.

Un año Shmita

El año hebreo en el que entramos es el 5782. Este es un año Shmita o un séptimo año. El séptimo año es de descanso ordenado.

En Deuteronomio 15 aprendemos que durante el año sabático las deudas eran canceladas y los esclavos liberados. Le pedimos al Señor que “perdone nuestras deudas” como naciones y como personas. Hemos estado trabajando bajo el peso de nuestros pecados (nuestras deudas), como personas y como naciones que se alejaron de Dios. Pero hay un remanente en toda la tierra que se puso en la brecha para humillarse y orar. La Palabra de Dios dice que la deuda nos convierte en esclavos del tenedor de la deuda. Por tanto, es interesante que, en el año sabático, las deudas son canceladas y los esclavos liberados (ver Proverbios 22:7).

Hace muchos años, el Espíritu Santo me habló claramente sobre “cruzar umbrales” en el espíritu. Me mostró cómo hay una gran oposición cuando el pueblo de Dios está a punto de cruzar hacia una nueva tierra de herencia y promesa. Vi la imagen de una novia que no podía entrar en la puerta de su suite nupcial, porque muchos enemigos violentos se interponían en su camino. En ese momento, vi al Señor vestido de novio y se alzaba sobre esos enemigos. Se detuvo en el umbral para recoger a la novia y llevarla a la habitación. Al hacerlo, ella fue elevada por encima de toda oposición. Fue llevada por la gracia y la intimidad cara a cara, hacia la plenitud de estar unida a Él.

Entrando en la temporada de “quédate quieto y conoce”

Debemos entender que el enemigo teme la “unidad” por la que Jesús oró en Juan 17, más que cualquier otra cosa. La intimidad nupcial representa la unidad espiritual. Al igual que “los dos se convierten en una sola carne”, somos llevados a la unidad con Cristo y Jesús intercede para que se establezca la unidad en el Cuerpo de Cristo.

Nos encontramos en un momento de umbral, un momento en el que debemos ser llevados en los brazos de la gracia íntima. No puede cruzar este umbral por usted mismo y no está destinado a hacerlo. Este es un momento en el que debe entregarle su fuerza, su poder y su potencia al Señor. Estamos entrando en una temporada de “estate quieto y conoce” y es “por su Espíritu” que se ganarán victorias y se revelará su gloria ante un mundo que necesita respuestas y salvación (ver Salmo 40:10; Zacarías 4:6).

La semana pasada entramos en el año hebreo 5782 y en menos de tres meses, entraremos en el año 2022. La letra 22 del alfabeto hebreo es Tav. Todas las letras del alfabeto hebreo tienen valor numérico y el valor de Tav es 400. Como sabemos, 400 es un número umbral muy significativo en la Biblia que marca finales y comienzos:

·  Después de 400 años los hijos de Israel fueron liberados de ser esclavos en Egipto.

·  Hubo un tiempo de silencio de 400 años desde el último de los profetas del Antiguo Testamento, hasta el nacimiento de Jesús. Es interesante ver cómo este año sabático se alinea con un 400, donde las deudas son pagadas, los esclavos liberados, su voz es escuchada y el pueblo de Dios es apartado.

Este es el mío: ¡La salvación viene a su casa!

Además, la letra Tav simboliza dos cosas: marcar o firmar algo; y la verdad.

Estamos en un tiempo para ser “marcados”. Esto no es una marca demoníaca sino una marca “apartada” de Dios que dice: “¡Este es mío!”. Así como los hijos de Israel, viviendo como cautivos en Egipto, pusieron la sangre del cordero en los dinteles de sus casas para marcarlas como pertenecientes a Yahvé, para que el ángel de la muerte pasara, así hay una marca de la Sangre de Jesús que nos identifica como hijos o hijas de Yahvé. ¡La salvación está llegando a su casa!

Fuimos marcados con la verdad que nos hizo libres (ver Juan 8:32). Creo que este año marcará a muchas personas con la verdad del mensaje de salvación a través de la sangre de Jesús. Aquellos que ya fueron salvados por la gracia, están entrando en una mayor entrega de sus fuerzas y un sometimiento ante su fuerza y su poder para salvar. Seremos marcados por su poder y su autoridad como hijos e hijas.

La delimitación entre los marcados por la Sangre y los que demandan la ley y las obras, será cada vez más clara. Los que dejaron de luchar y permitieron que los brazos del Esposo los lleven a su casa de bendición y unidad, serán hallados por la paz, el descanso y la fecundidad.

Este será un año donde se saldrá de la deuda, la esclavitud, el esfuerzo y la fuerza de los hombres. Será un año para entrar en un nuevo descanso, libertad y una “carga más ligera” (ver Mateo 11:28-30), porque fueron marcados por la Sangre.

Las bendiciones se derramarán sobre los hogares de los creyentes, las casas de culto y las reuniones de oración. La bendición manifiesta del Salmo 91 se les dará a conocer a los que hicieron del Señor su refugio. Las plagas y la muerte pasarán de largo.

Permita que los tres primeros meses de este Año Nuevo judío marquen su rumbo para los nueve meses siguientes, mientras descansa en su fuerza y su gracia. El Señor renovará la tierra de su vida, haciendo que esté llena de salud para la siembra que viene.

“¡Shanah Tovah!”

Kathi Pelton

(www.elijahlist.com)

 

“5782: El año de la recuperación”


Por Chantie Holland 

Un año para el remanente

Llevaba tiempo esperando este nuevo año en el calendario hebreo. Cuanto más se acercaba la fecha, más retrocedía el enemigo. ¿Por qué? Los celestiales también lo estuvieron esperando. Algunas personas pueden rechazar inmediatamente esta palabra.

La verdad es que creo que este será un año para el remanente. Este no es solo el año de la manifestación de los hijos de Dios, también es el año de la aparición de muchos ríos y de la sanidad de las naciones. Habrá mucho retroceso mientras esto sucede. Debemos caminar por fe y no por vista.

La palabra principal que escuché una y otra vez, con respecto a este nuevo año, viene de Jesús en el jardín de Getsemaní. “Estén alerta y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil” (Mateo 26:41). Getsemaní representaba la prensa de aceite.

Por tanto, para las personas que eligieron no permanecer aceitadas, este prensado se convertirá en algo demasiado difícil de soportar. Debemos recordar que el aceite de Dios está disponible en esos momentos y cuanto más permitas que Él se derrame en ti, más fácil será el prensado. Su yugo es fácil y su carga es ligera.

Debemos recordar que el hecho de que Jesús fuera a la Cruz por nosotros y resucitara de entre los muertos, fue lo mejor que le pasó al pueblo de Dios, pero no les parecía eso a los que estaban allí. No les pareció algo bueno a los discípulos de Jesús y a los que habían estado observando desde lejos, para ver si eso de Jesús era real. Para ellos, todo hacía parecer que la misión de Jesús había fracasado, como si no tuviera remedio.

¡Ore y manténgase alerta!

Lo que viene es una de las mejores cosas que hemos visto en nuestra vida, pero debemos orar, permanecer despiertos y caminar por fe y no por vista, lidiando con cualquier cosa dentro de nosotros que nos haga ceder ante nuestra carne.

Nuestro espíritu puede estar dispuesto, pero la carne es débil. Muchas personas serán entregadas a la autoridad de hombres pecadores, pero Dios usará esto para su gloria. Ahora es el momento de escudriñar realmente su corazón. Lo animo a preguntarse: “¿Estoy haciendo esto por la recompensa o lo estoy haciendo porque Él ya es mi recompensa y quiero que todos los demás lo conozcan, sin importar el costo?”.

Pasé los últimos años permitiendo que Dios me prepare durante este tiempo. Me senté mientras muchas personas me daban su simpatía, por la traición y los problemas que experimenté. Sin embargo, el remanente son personas que reconocen que el traidor es aquel por quien Jesús sintió pena. Este será el año de las bienaventuranzas. Debemos empezar a reconocer que somos bendecidos, incluso por ser parte de todo esto. Debemos darnos cuenta de que la bendición del Señor es la que nos hace ricos. Si reconocemos esto, no sólo no tendremos tristeza al caminar por los tiempos venideros, también nos alegraremos por ello.

Este es el momento para todas las personas que sintieron que su vida tenía un propósito. Su propósito es para un tiempo como este. Su doble porción está llegando. Su doble porción por sus problemas está llegando, pero es por un propósito… y también su dolor. Fue posicionado. El tiempo que lo guio hasta ahora fue casi insoportable por momentos, pero fue preparado para la batalla de todas las batallas, llegará al otro lado de ella y traerá gente con usted.

El año de los libertadores

Este es el año de los libertadores. Aférrese a Jesús, porque el enemigo hará todo lo que se le ocurra para impedir que camine en la liberación. La única manera en que puede detenerlo, es si usted se da por vencido. Incluso entonces puede estar animado, porque Dios vio de antemano y tuvo en cuenta sus momentos de humanidad, esos momentos donde retrocede en la batalla y piensa que ya no puede seguir. Él es fiel hacia los infieles (ver 1 Juan 3:20; 2 Timoteo 2:13).

Veremos su gloria. Veremos su presencia. Él será un anillo de fuego a nuestro alrededor. La manifestación de los hijos de Dios traerá una iluminación dentro de nuestras ciudades que transformará a otros. Algunas personas se salvarán al ver la gracia de Dios y la fe que llevan. Este será el año del Salmo 24. Nos posicionamos, despertamos y el mismo Rey de la Gloria vendrá a través de nosotros para la batalla. Este será el año de la recuperación.

Este es el año para evaluar realmente si hemos aprendido a amar o no. Así el mundo sabrá quién es Jesús y quién es suyo (Juan 13:35). Tendremos que amarnos los unos a los otros. Tendremos que amar a nuestros enemigos. Necesitaremos compartir el pan con nuestros traidores, pero sólo cuando oigamos a nuestro Padre decir que lo hagamos; porque éste es también un año para ser astutos como una serpiente y mansos como una paloma.

Todavía estamos en la década de la boca. Sin embargo, las bocas tendrán que saber cuándo callar y cuándo hablar. Cuando hablen, digan sólo lo que el Padre les ordena decir. Su discurso necesita ser el aliento de Dios. Necesita ser de peso. Necesita mover montañas. La única manera en que puede hacerlo, es escucharlo primero a Él. De esta manera, puede saber que sabe. Más que nunca, esto será importante.

El don de la fe y la audacia se levantará en los amantes de Dios. Ellos harán milagros, incluso los tipos de milagros que están por encima y más allá de las cosas que leímos en los libros. Todavía no han visto nada. Cualquiera que se preocupe por lo que piense el hombre y se preocupe por su propia reputación, tendrá problemas en este tiempo que viene (ver Proverbios 29:25). Hable lo que Dios dice, no lo reescriba para adaptarlo a la audiencia que quiere. Este será el año de “El que tenga oídos, que oiga” (Mateo 11:15).

Las llaves del Reino

Muchos de los que están leyendo esto sintieron que todas las puertas que tuvieron por delante se cerraron, justo después de abrirlas. Pero en este tiempo el Señor está diciendo: “Les he dado las llaves y ahora también tendrán la sabiduría y la madurez para saber qué puertas deben estar cerradas y cuáles serán abiertas”.

La madurez de los santos comenzará a manifestarse de forma tangible. Comenzará a tener discernimiento, no sólo de los espíritus presentes, también de su tiempo y su propósito. Discernirá lo que debe permitir y lo que debe combatir porque, al igual que Judas, algunas traiciones tienen un propósito. Al igual que la espina en la carne de Pablo, algo que lo rodea es para desarrollarlo para lo que está llamado a hacer. Será capaz de discernir cuándo es el enemigo y cuándo es Dios tratando con su carne. Sabrá qué atar y qué soltar.

Legiones serán expulsadas de aquellos que estaban destinados a ser capitanes de miles. Usted se sorprenderá de quién es liberado este año. Sólo Dios reina. Sus caminos no son nuestros caminos y Él puede usar la necedad del mundo para confundir a los sabios. Así que, ¡posicione su corazón, amante de Dios, para que no se pierda lo que Él está haciendo!

Chantie Holland

(www.elijahlist.com)

miércoles, 1 de septiembre de 2021

“Los profetas de esperanza acabarán con los cuervos”

Por Mandy Woodhouse

Palabra entregada el 2 de agosto de 2021: He visto dos cuervos muertos en las últimas 24 hs. El cuervo siempre representó (para mí) la muerte, lo demoníaco y la oscuridad. Varios de mis libros de interpretación profética dicen que los cuervos significan proféticamente “los que arrebatan la vista espiritual”.

Proverbios 30:17 dice: “Al que mira con desdén a su padre, y rehúsa obedecer a su madre, que los cuervos del valle le saquen los ojos y que se lo coman vivo los buitres”.

Los cuervos que intentan merodear por nuestro patio ahuyentan constantemente a los pájaros que realmente queremos tener aquí, como los alegres cucaburras y numerosos pájaros cantores que viven en el campo y los árboles detrás de nuestra casa.

Cuando fui misionera a corto plazo en un país musulmán, los cuervos solían rodear los minaretes de las mezquitas islámicas por la noche, una y otra vez, con cualquier tiempo. Los misioneros de allí sabían que se trataba de una señal demoníaca. Incluso el recuerdo de esta espeluznante imagen me produce escalofríos.

Anoche, después de haber visto a los dos cuervos muertos con apenas unas horas de diferencia, mi marido y yo vimos la película “La comunidad del anillo”. Había una escena donde los espías de Sarumán (el malvado) salían a buscar a Frodo y el anillo, y venían en forma de (adivinó)... cuervos.

Últimamente parece haber un aumento de estos “espías” del enemigo. Estos espíritus demoníacos son enviados a vigilar cualquier abertura por la que puedan colarse, causando tanta distracción (y en algunos casos perturbación), que realmente terminan robando nuestra visión espiritual y ahuyentando nuestro gozo y nuestra paz. Estos espíritus hacen todo lo posible para abortar el nuevo canto de gozo que el Señor quiere poner en nuestros corazones.

Si se les da la oportunidad, ofrecerán una invitación para operar desde un espíritu mundano y carnal, en lugar de un espíritu del Reino. Tienen la misión de evitar que veamos la forma como el Padre espera que veamos en esta temporada.

Mi esposo y yo fuimos a caminar, y fue cuando vimos nuestro primer cuervo muerto. Él bromeó diciendo: “Mira eso... supongo que los profetas estuvieron por aquí”. Mi marido es un profeta reconocido, así que, aunque estaba interpretando esta escena difícil, comprendía perfectamente el peso de lo que estaba diciendo sobre este cuervo muerto.

Profetas de la esperanza, ¡adelante y de pie!

2 Reyes 6:15-17 dice: “Por la mañana, cuando el criado del hombre de Dios se levantó para salir, vio que un ejército con caballos y carros de combate rodeaba la ciudad. ‘¡Ay, mi señor!’, exclamó el criado. ¿Qué vamos a hacer? ‘No tengas miedo’, respondió Eliseo. Los que están con nosotros son más que ellos. Entonces Eliseo oró: ‘Señor, ábrele a Guiezi los ojos para que vea’. El Señor así lo hizo, y el criado vio que la colina estaba llena de caballos y de carros de fuego alrededor de Eliseo”.

Los profetas de la esperanza no son aquellos que están ciegos a los ejércitos que rodean al Cuerpo de Cristo en este momento. Los profetas de la esperanza no son los que pretenden apaciguar y hacer sentir cómodo al Cuerpo de Cristo, como si estuviera formado por bebés. Los profetas de la esperanza ven las trampas, ven los caballos y los carros que rodean a las ciudades de Dios… sin embargo, también “ven más allá de esto”.

Los profetas de la esperanza mantuvieron su mirada fija solo en Jesús, con tanta firmeza que los cuervos no pudieron arrancarles los ojos. Mantienen su vista por el lugar donde se encuentran. Los profetas de la esperanza realmente entran en el caos, habiendo superado el espíritu de intimidación para ellos mismos, y ahuyentan a los pájaros por todos los demás (Mateo 13:3-4). Entonces son capaces de devolverles la vista espiritual a quienes la perdieron (véase el relato anterior de 2 Reyes 6), y le recuerdan a la gente la victoria que les corresponde porque Cristo vive en ellos, la esperanza de la gloria (Colosenses 1:27).

Profetas de un espíritu diferente

Números 13:30-33 dice: “Caleb hizo callar al pueblo ante Moisés, y dijo: ‘Subamos a conquistar esa tierra’. Estoy seguro de que podremos hacerlo. Pero los que habían ido con él respondieron: ‘No podremos combatir contra esa gente. ¡Son más fuertes que nosotros!’. Y comenzaron a esparcir entre los israelitas falsos rumores acerca de la tierra que habían explorado. Decían: ‘La tierra que hemos explorado se traga a sus habitantes, y los hombres que allí vimos son enormes. ¡Hasta vimos anaquitas! Comparados con ellos, parecíamos langostas, y así nos veían ellos a nosotros’”.

Números 14:6-9 dice: “Allí estaban también Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, los cuales habían participado en la exploración de la tierra. Ambos se rasgaron las vestiduras en señal de duelo y le dijeron a toda la comunidad israelita: ‘La tierra que recorrimos y exploramos es increíblemente buena. Si el Señor se agrada de nosotros, nos hará entrar en ella. ¡Nos va a dar una tierra donde abundan la leche y la miel! Así que no se rebelen contra el Señor ni tengan miedo de la gente que habita en esa tierra. ¡Ya son pan comido! No tienen quién los proteja, porque el Señor está de parte nuestra. Así que, ¡no les tengan miedo!’”.

Números 14:24 dice: “En cambio, a mi siervo Caleb, que ha mostrado una actitud diferente y me ha sido fiel, le daré posesión de la tierra que exploró, y su descendencia la heredará”.

El Señor me recordó una palabra que tuve a principios de 2020, de que era el momento para que se levantaran los Caleb. Creo que esto todavía está en el corazón del Padre.

Caleb y Josué fueron a la Tierra Prometida como espías para su pueblo. Vieron lo mismo que los demás: gigantes, dificultades, cosas que vencer, territorios que tomar y muros que destruir. Nunca negaron lo que vieron, pero no mantuvieron su enfoque allí. Se centraron en la verdad de su Dios victorioso, y eso debería haber sido una voz de esperanza para el pueblo. Los ojos de fe de Caleb hicieron que las Escrituras lo describieran como un hombre con un “espíritu diferente”.

El espíritu que actuaba en el pueblo era de temor, decepción, trepidación e intimidación. Era como si un cuervo les hubiera robado la visión espiritual de sus ojos y les hubiera hecho concentrarse en las cosas equivocadas. Caleb y Josué incluso llamaron al pueblo al arrepentimiento, pero no escucharon. Números 14:10 afirma que la situación se puso tan mal con el pueblo, que querían apedrear a Caleb y a Josué por hablar con un espíritu diferente.

Una voz profética que trae esperanza, también puede realinear a una nación con sus palabras y su fe. Esta es una temporada de reajuste para muchos, y las voces de esperanza (que llevan un espíritu diferente), pueden ser el catalizador mismo para aquellos que necesitan ajustarse de nuevo al latido del corazón del Padre.

Romanos 2:4 dice: “¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?”.

Está regresando el gozo de la salvación

He visto a los cuervos ahuyentando a las cucaburras de nuestra propiedad. Las cucaburras representan diferentes cosas en contextos diversos, pero fueron aves especiales para mí durante muchos años, porque su risa y su alegría son contagiosas. Las cucaburras suelen despertar el amanecer con risas y permanecen juntas en pequeñas “familias”. Para mí, personalmente, y para muchos de mis amigos aquí en Australia, estas encantadoras aves representan el gozo.

A principios de esta semana, mientras miraba desde mi terraza trasera hacia los hermosos matorrales australianos, escuché que el Señor me decía: “Deja de permitir que los cuervos ahuyenten tu gozo”. Entonces vi que un gran cuervo negro empezaba a abalanzarse sobre una cría de cucaburra y la echaba del árbol.

El Señor me hizo volver a los fundamentos del cristianismo, como a muchos en el Cuerpo de Cristo. La pregunta estuvo flotando en mi espíritu desde enero de este año: “¿Por qué dejaste todo para seguir a Jesús?”. Creo que articular una respuesta a esta pregunta, con convicción, es realmente imperativo en esta temporada de incertidumbre. También creo que el Señor le pidió a su Esposa que no sólo vuelva a su primer amor, también al “gozo de su salvación” (Salmo 51:12).

Al igual que los pájaros vienen a comer las semillas que se echan en el camino (Mateo 13), creo que los cuervos no sólo vinieron a quitarnos la visión espiritual y causar distracción, también a ahuyentar el gozo de nuestra salvación. Desafortunadamente, esto fue una tarea fácil para estas aves oscuras porque muchos creyentes fueron abrumados por espíritus de decepción, intimidación, temor, miedo, etc. Los cuervos vinieron, y muchos los sintieron y se preguntaron si el gozo volvería a ser una posibilidad.

La respuesta

La respuesta está en Jesús operando a través de sus profetas de esperanza. Es hora de que esas voces de un espíritu diferente se levanten y hablen, una vez más, de la victoria y las promesas del Señor sobre las naciones, incluso en medio del caos y la oscuridad. Es hora de que los Caleb se den a conocer y no le recuerden al pueblo lo terrible del panorama, sino lo bueno y fiel que es Dios. Incluso si esto significa enfrentarse a su propia gente, que puede malinterpretarlos y querer “apedrearlos”, deben permanecer en el Espíritu del Reino para ahuyentar a los pájaros oscuros.

También es hora de que la niebla y la decepción abandonen el Cuerpo de Cristo, y una de las mejores maneras de romper con esto es recordando la alegría de nuestra salvación. ¿Qué es lo que tiene Jesús que lo hizo dejar todo para seguirlo, como los pescadores de Mateo 4? Pídale al Espíritu Santo que se lo muestre, comience a agradecerle y a recordar quién es Él y lo fiel que ha sido. Recuerde construir una convicción acerca de su transformación en Cristo, y esto se convertirá en una herramienta muy poderosa cuando el enemigo trate de lanzarle dudas y mentiras.

A pesar de lo que podamos ver o sentir en lo natural, no estamos llamados a negar la oscuridad. Sin embargo, tampoco fuimos llamados a morar en ella. Estamos llamados a ser victoriosos en ella. Alabado sea Jesús quien, a través de la fe y el poder del Espíritu Santo, hace que la victoria y la libertad sean nuestra herencia.

Juan 1:5 dice: “Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla”.

(Nota: No estoy abogando por la crueldad hacia los animales, ni tampoco matamos a estos cuervos nosotros mismos. Mi enfoque aquí es espiritual... El que tenga oídos para oír, que oiga).

Mandy Woodhouse

(www.elijahlist.com)

 

“Dios dice: ¡Permite que la Palabra trabaje a tu favor!”

 


Por Dra. Sandie Freed

Uno de mis personajes bíblicos favoritos es Abraham. Puedo identificarme con alguien que recibió una palabra, una promesa de Dios, y luego pasó por el proceso de esperar el cumplimiento de esa palabra. Me identifico especialmente con alguien que intentó que la promesa se cumpliera por su propio esfuerzo humano. Ismael fue el resultado de eso. Y, aunque ninguno de nosotros desea dar a luz a un Ismael, muchos lo hemos hecho. ¿Por qué? 

Bueno, permítanme retroceder un poco y compartir mi propia historia. Hace varias semanas, mi marido Mickey y yo dimos positivo en la prueba del virus. Hasta entonces habíamos permanecido sanos y libres del virus. Aunque nuestros amigos, la iglesia y muchos intercesores estaban orando, el proceso de sanidad tomó tiempo.

Una mañana estaba en la cama y elevé una oración. Recuerdo que le pregunté al Señor: “¿Qué hice mal para llegar a este punto?” y “¿Qué puedo hacer ahora para salir de este lugar y curarme?”. Estaba fuertemente enfocada en mí misma, como si de alguna manera hubiera causado esta enfermedad (abriendo una puerta para el espíritu de enfermedad) y sanarme dependiera de mí.

Ahora, por favor, comprenda que yo me juego por los mensajes de fe. Como resultado, enseño sobre nuestra necesidad de hablar palabras de fe respecto a nuestras circunstancias. Soy autora de más de catorce libros y en cada libro usted puede leer el viaje de mi vida y cómo Dios literalmente me resucitó varias veces de situaciones cercanas a la muerte.

Mi corazón (mientras escribo, hago webinars y pastoreo nuestra iglesia en Hurst, Texas), es animar a otros para ser vencedores y vivir en la victoria a través de la fe en Dios. Ya sea que el empoderamiento venga por mis libros, enseñanzas u oraciones, sé que la Palabra de Dios es poderosa y su Palabra contiene sanidad, liberación y avance. Pero, ¿a qué se aferra cuando no siente que tiene la energía para citar las promesas de sanidad, hacer oraciones de fe para sanarse o estar de acuerdo con las profecías concernientes a su futuro?

Como no tenía la energía para hacer mi guerra espiritual normal (mi “baile del puño o la danza del grito con el pelo abajo”, unos términos que usábamos en mi pasado de adoración y baile pentecostal), o para gritar tan fuerte que espante al diablo; me acosté y oré en mi mente. La realidad era esta: No podía luchar contra esto en mis propias fuerzas. La batalla era realmente del Señor. Fue sólo después de esa revelación que escuché al Señor decir: “Sandie, ¡deja que la Palabra trabaje a tu favor!”

Yendo de Gloria en Gloria

¡Wow! Cuando escuché al Señor decirme esas palabras breves y profundas “deja que la Palabra trabaje a tu favor”, las repetí en mi mente una y otra vez. Cada vez permitía que las palabras echaran raíces más profundas. Debo haber meditado en lo que Él me dijo durante al menos treinta minutos.

Ahora, por favor, comprenda que lo había escuchado decirme esas mismas palabras en un momento anterior de mi vida. De hecho, enseñé sobre este tema antes. Pero ese día, en ese mismo momento, las palabras tenían gloria. Sí, cuando las escuché, fue como si un manto cayera sobre mí y me cubriera. Ahora me doy cuenta de que era la gloria de Dios me cubría y las palabras llevaban el “peso” de su gloria y su poder. También supe que esas palabras exactas, “deja que la Palabra trabaje a tu favor”, serían fundamentales para mí en los días venideros.

Amado, quédese conmigo. Hay más cosas que compartir. Dios quiere que cada uno de nosotros se levante y brille con su gloria y su poder (ver Isaías 60).

La palabra “gloria” en el Antiguo Testamento es la palabra hebrea “kabod”. La palabra hebrea que se usa para gloria en el Antiguo Testamento, tiene el significado simple de “pesadez” o “peso”. Se utilizaba en el lenguaje cotidiano para expresar el valor de una persona, pero también la importancia de una instrucción y el poder detrás de esa instrucción. Por ejemplo, cuando un rey daba una orden o una instrucción, había una “pesadez” detrás de esa instrucción.

En mi situación, las palabras que me fueron dadas en ese momento llevaban el peso de la gloria del Padre, ¡pero también su habilitación divina vino con ellas para cumplirlas! Adherirse a su palabra (el peso y la gloria adjunta a esa palabra), libera la habilitación divina para hacer lo que se nos ordenó. Dios nos ama tanto que cuando habla, también libera su poder y su gloria, para que cumplamos esas palabras.

Las Escrituras son claras en cuanto a que nos movemos de fe en fe, de fuerza en fuerza y de gloria en gloria. Tomaría varias páginas para explicar este pasaje, pero por ahora quiero enfatizar la importancia de abrazar ciertas palabras de instrucción que tienen “peso”, ¡porque esas palabras de peso nos empoderarán para movernos hacia un mayor nivel de gloria!

Estableciendo su Reino a través del descanso

Soy una persona que disfruta completando un proyecto, marcando las casillas y tachando las listas de cosas por hacer. En pocas palabras, permítanme decirlo: puedo adelantarme fácilmente a Dios. Como Abraham, lo hice a mi manera. Estoy seguro de que muchos de ustedes pueden identificarse con la incapacidad de confiar en lo que Dios prometió y esperar por ello. La paciencia no es mi virtud, pero cada uno de nosotros debe tenerla para experimentar plenamente los niveles superiores de gloria.

Los hijos de Israel endurecieron sus corazones hacia Dios porque no quisieron confiar en Él. Su viaje fue difícil, su fe desafiada y no les gustaban sus líderes. Dios usó el desierto para probar sus corazones y como resultado de su rebelión, murieron en el desierto. El grupo original que salió de Egipto murió en el desierto, excepto Josué y Caleb.

Tómese un tiempo para leer Hebreos 3:15-4:1. En este pasaje comprenderá la importancia de confiar en las promesas de Dios. Está claro en estas Escrituras que necesitamos entrar en su descanso y confiar en las palabras de Dios. En otras palabras, los israelitas tendrían que haber “dejado que la Palabra de Dios trabajara a su favor” y descansar en lo que Él les prometió. Hebreos 3:15, dice: “Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón como sucedió en la rebelión”. Hoy nos exhorta a entrar en ese descanso y experimentarlo para no caer ni perecer, como ocurrió con Israel en el desierto. Amado, ¡este es tu “hoy”!

Descansa en lo que Dios te prometió

Dios nos entrega palabras que no se cumplieron, invisibles en ese momento. Él mismo fue invisible y luego se hizo visible, sólo para volverse invisible de nuevo. Sin embargo, Él quiere que confiemos, obedezcamos y creamos lo que no podemos ver.

Desgraciadamente, siempre que creamos que Dios no nos escucha, no se preocupa por nosotros o no cumple su palabra, recurriremos a nuestras propias manos o a nuestras propias fuerzas, e intentaremos hacerlo realidad. ¿Seremos impacientes durante esas temporadas “invisibles” e intentaremos resolver todo con nuestras propias manos? Abraham fue el patriarca de la fe y, sin embargo, intentó cumplir una promesa a través de su propia carne. Todos podemos dar a luz a un Ismael... y tal vez algunos de nosotros lo hemos hecho. Sin embargo, esta es una nueva temporada. Nos estamos moviendo hacia un nuevo nivel de gloria.

Creyentes, descansen en lo que Dios ya les prometió. ¿Significa esto que no debemos ir a la guerra por nuestras promesas? Bueno, ¡la fe es la guerra! Hablar la Palabra y creer la Palabra es una guerra. En 1 Timoteo 1:18, Pablo le dijo a Timoteo que guerreara por sus promesas (profecías). Sin embargo, nuestra guerra es siempre desde un lugar de descanso... sabiendo que, si Dios lo prometió, lo hará. Eso es descanso.

Deje que la Palabra luche por usted. Deje que la Palabra trabaje por usted. Hable la Palabra y deje que esa Palabra, originalmente declarada por Dios, salga y cumpla lo que Él prometió. Dios le dijo a Jeremías que velaría por sus palabras y las vería cumplidas. Dios está prometiendo lo mismo para usted hoy.

¡Aunque me recuperé del virus (¡Mickey también!), me di cuenta de que la revelación que estoy compartiendo ahora, es una revelación que se mantendrá! Dios me lo dijo y ahora quiero compartirlo con ustedes. Deje que este entendimiento lo lleve a través de cualquier temporada; enfermedad, pérdida, desesperación, estrés financiero, angustia, etc.

Estoy convencida de que el enemigo nos está mintiendo a muchos de nosotros con respecto al cumplimiento de nuestros destinos. Me gustaría recomendarle uno de mis libros que le dará poder en esta temporada: “Silenciando al Acusador: Ocho mentiras que satanás usa contra los cristianos”. Este libro le recordará la victoria que Cristo ganó para usted en la Cruz. Si usted está luchando contra diferentes mentiras del enemigo, es una lectura obligatoria. En realidad, cada uno de nosotros es el blanco de las mentiras, y este libro lo reduce a simples verdades que le ayudarán a reemplazar las mentiras con la Palabra de Dios.

¡Levántate y brilla!

Preciosos santos, ¡es hora de levantarse y brillar! La gloria de Dios lo cubrirá para su nueva temporada. Confíen en Él y confíen en sus palabras respecto a su futuro. ¡Él es un Dios bueno y no miente! Hará por ustedes lo que hizo por Jeremías. Si recuerda, Jeremías tenía todo tipo de excusas con respecto a sus habilidades para ser usado por Dios. En cierto modo, Jeremías estaba decepcionado consigo mismo y era difícil creer lo que Dios le estaba prometiendo. Sin embargo, Dios tocó su boca y puso sus palabras en la boca de Jeremías. Entonces Dios prometió proteger a Jeremías en su misión.

La palabra “tocar” en este pasaje (Jeremías 1:9) es la palabra hebrea (naga) y significa literalmente tocar a alguien, pero también implica golpear con una emoción violenta. ¡Vaya! En este caso Dios estaba golpeando al enemigo, lanzando un golpe violento contra el acusador que le mentía a Jeremías respecto a su verdadera identidad. Jeremías se veía a sí mismo como demasiado joven, incapaz de hablar bien e incapaz de hacer lo que Dios le pedía. Pero Dios soltó un golpe violento contra esa mentira y dijo esto: “Jeremías, ¿qué ves?” (Jeremías 1:11). Jeremías respondió que veía una rama de almendro. El almendro es el primer árbol que florece en una nueva estación. Lo que Jeremías estaba viendo era su nueva estación. Entonces el Señor le dijo a Jeremías lo siguiente: “Has visto bien, dijo el Señor, porque yo estoy alerta para que se cumpla mi palabra” (Jeremías 1:12).

Amado, ¡quiero que vea su nueva estación! Dios está prometiendo golpear al enemigo de su pasado que le mintió y afectó su fe. Dios es su vencedor. Él luchará por usted. ¡Deje que la Palabra haga su guerra!

Oración

Por favor, permítame orar por usted:

Padre Dios, Tú eres nuestro Hacedor. Tú sabes todo sobre nosotros. Estás al tanto de lo que cada uno de nosotros está pasando hoy. Te pido, Espíritu Santo, que toques a cada persona que lea este artículo y que ministres vida sobre cada uno de ellos hoy. Como Jeremías, muchos de nosotros dudamos de nuestros llamados y destinos. Algunos de nosotros incluso hemos dudado de nuestra capacidad para derrotar al enemigo. Sin embargo, Tú prometiste ser nuestro vencedor en cada situación. Así como tocaste a Jeremías, te pido que toques a cada lector. Tócalos y cámbialos a su nueva estación.

Hoy elegimos dejar que Tu Palabra trabaje a nuestro favor. Dejamos de esforzarnos en nuestras propias fuerzas. Escogemos no estar enredados con el legalismo o con las obras religiosas (muertas), para ser guiados por el Espíritu de Vida.

Confiamos en ti, Señor, para que cuides tu Palabra y la cumplas. En el nombre de Jesús, amén.

Sandie Freed

(www.elijahlist.com)