jueves, 25 de agosto de 2016

“Habrá un viento en tus velas”


Por Cindy Jacobs

Esta es una palabra profética de Cindy Jacobs sobre los vientos de revelación, paz y provisión de Dios.

El Señor dijo: “Tendrás el viento a tus espaldas. Ahora mismo puedo ver que hay personas que son como barcos que no tienen viento en sus velas. Simplemente se sienten estancados, detenidos y no pueden seguir avanzando en sus caminos”.

Pero el Señor dice: “Comenzaré a soplar sobre sus velas. Habrá viento en sus velas. No permitas que tus emociones comiencen a agitarte en este momento, porque estoy hacienda un plan ahora mismo. Estoy comenzando a trabajar en lo oculto en algunas cosas para proveerte los fondos que necesitas, el sistema de apoyo que necesitas, el soporte emocional y físico”.

El Señor dice: “Yo Soy el que Soy, y estoy muy atento por ti. Estoy muy atento por las cosas que te importan. Estoy muy atento por tu familia y por tus finanzas. Estoy muy atento por tu futuro, porque soy un Padre amoroso”, dice el Señor.

“Ponte de pie y comienza a regocijarte, porque Yo soy bueno”, dice el Señor.

El Señor dice: “Comienza a regocijarte y conoce que en este mismo momento, aun cuando no puedas ver con tus ojos naturales, abriré tus ojos espirituales y te diré lo que estoy preparando para ti. Tengo un plan para tu vida, para darte un futuro. Tengo un plan para darte esperanza”

Cindy Jacobs

(www.elijahlist.com)

“Un nuevo tiempo de soluciones repentinas”


Por Sandie Freed

El domingo de Pentecostés de este año me encontraba ministrando en nuestra congregación “Lifegate Church International”, en Hurst, Texas. Como la mayoría de ustedes saben, Pentecostés es un tiempo que celebran tanto los judíos como los cristianos. Por causa de este artículo, no voy a tratar el aspecto histórico de la celebración de Pentecostés, me enfocaré en la perspectiva cristiana. Parece que la mayoría de los evangélicos reconocen al Pentecostés como el momento del nacimiento de la Iglesia. Sin embargo, ¡en Pentecostés ocurrieron muchas cosas más!

En este domingo de Pentecostés pude oír con claridad al Señor que decía: “Estoy por introducir a mi pueblo en un nuevo tiempo de soluciones repentinas”. Ahora, cuando oí eso esperé un poco para oír un viento recio… para ver llamas de fuego… para ver a los ángeles con carbones encendidos desde el altar, viniendo hacia mí para encenderme y limpiarme. Pero cuando no experimenté ninguna de estas manifestaciones, me volví a Dios cuando me habló de las cosas repentinas. Inmediatamente me sentí excitada, mientras pensaba sobre la correlación entre la descripción de las cosas repentinas de Pentecostés y Hechos 2:1-2:

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos”.

La palabra “repentino” en el pasaje anterior, es la palabra griega “afno” que significa “inconsciente, inesperado”. Creo que podemos estar de acuerdo que aquellos que se reunieron en el aposento alto desconocían por completo lo que iba a pasar y se sorprendieron por la manera cómo se manifestó el “poder” (que Jesús les dijo que debían esperar). Al seguir estudiando lo repentino, podemos darnos cuenta que está conectado con otras palabras que se traducen como la manifestación de algo que antes no se veía o algo que se iluminó.

Sabemos por los hechos que ese día realmente hubo un sonido repentino desde el Cielo como un viento recio que llenó toda la casa donde se encontraban. Luego aparecieron lenguas como de fuego sobre cada uno de ellos. Además, fueron repentinamente llenos con el Espíritu Santo (Hechos 2:2-4). Piense acerca de esto mientras consideramos la palabra “repentino”.

En el día de Pentecostés se soltó un poder que hasta ese momento no se había visto y era desconocido para los seguidores de Cristo. El Espíritu Santo se reveló y la voluntad perfecta de Dios también se manifestó y se iluminó. Este nuevo “bautismo” del Espíritu Santo los llenó con un fuego fresco, un celo y la unción para ser enviados a predicar el Evangelio.

Creo que fuimos transformados repentinamente en un impulso apostólico que nos moverá hacia adelante, con una presencia fiera y la osadía para demostrar plenamente el poder absoluto de Dios. Quizá no se sienta encendido en fuego ahora mismo o estuvo clamando para recibir una pasión fresca de su presencia, pero le aseguro que está entrando en el tiempo de su promesa repentina. Yo sé que usted es como yo, hambrienta por demostrar el amor del Señor y sí, su poder, su sanidad, su liberación, su seguridad y su restauración.

¡Dios está desatando cosas repentinas asombrosas!
¿Quiere que Dios haga un milagro repentino en su vida? ¿Se regocijaría si repentinamente fuera libre de una adicción, una atadura o una situación problemática? Si usted es como yo, estoy lista para testificar más del poder asombroso de Dios. ¡Sí, Dios es asombroso! ¿No estaría de acuerdo? ¿Puede identificar por qué también podría creer eso? Espero que haya sido testigo sobre la parte asombrosa de “recibir” en lugar de solo ejercitar otro sermón o confesión bíblica tipo “repita después de mí”.

Por favor no me interprete mal, creo en declarar la Palabra. Sin embargo, viene un tiempo en el cual necesitamos testificar el poder, los milagros, las demostraciones, las aperturas y los cielos abiertos del Señor. Siga leyendo si anhela posicionarnos para una presencia increíble y la manifestación de cosas divinas repentinas por edificar una gran fe.

Nuestro Cielo abierto
Todos estuvimos clamando por más experiencias de “cielos abiertos”. Amado, preste atención. Dios lo visitará repentinamente con sueños y visiones. Jacob no esperaba una visitación del Cielo y al final del día, recostó su cabeza sobre una roca y luego repentinamente experimentó un Cielo abierto por medio de un sueño. Génesis 28:10-16 es el relato bíblico del viaje de Jacob desde Harán y cómo, durante un sueño, Jacob vio una escalera que alcanzaba el Cielo y a los ángeles que ascendían y descendían por ella.

Luego Jacob vio al Señor y lo oyó confirmar su identidad como el Dios de Abraham y de su padre Isaac, junto al pacto que hizo con Abraham y sus descendientes (incluido Jacob). Jacob se despertó del sueño habiéndose dado cuenta que fue testigo de la puerta del Cielo. Yo la llamaría una experiencia de Cielo abierto. Piense acerca de esto, porque usted puede tener una experiencia similar con el Señor, experimentando confirmación, coraje, revelación y cielos abiertos por medio de un sueño. ¡Prepárese para lo repentino!

Jacob no tenía una almohada suave y mullida, sino una piedra. Esto es simbólico. Jesús es la Roca y cuando podemos reposar completamente en Él, repentinamente podemos vivir las aperturas que ocurren conectadas con un cielo abierto. Tratar de abrir los cielos en nuestras propias fuerzas y con nuestro conocimiento (o doctrinas) para buscar más revelación, no nos conectará con nuestro futuro.

Recuerde, Jacob soñó con una escalera. Las escaleras nos conectan con lo que ven los ojos de nuestro corazón. Lo que vemos con los ojos de nuestro corazón es más real que lo que vemos en lo natural. Experimentar una situación repentina que nos transforme de vivir circunstancias naturales a estar bajo cielos abiertos, requiere que reposemos en el Señor.

Otras situaciones repentinas
Recuerdo otras escrituras donde se experimentaron situaciones repentinas asombrosas. Una de ellas fue Noé, quien edificó fielmente un arca durante cerca de un siglo sin ver señales de lluvia. Luego un día, repentinamente, comenzó a llover. Amado, si usted se encuentra dentro de un proceso de edificación y no ve señales de apertura, permita que su fe se eleve. Su situación repentina fue ordenada por el Cielo, prepárese para edificar. Quizá se encuentre en un tiempo de sequía y necesite lluvia. Amados, Dios está abriendo las compuertas a su favor. ¡Recíbalo!

Otro relato de una situación repentina ocurrió en el Nuevo Testamento, cuando Pablo y Silas estaban presos por echar fuera un espíritu de adivinación, mientras se encontraban ministrando en Grecia. Aunque se encontraban encadenados y con grilletes, comenzaron a cantar y alabar a Dios. Creo que querían salir de ese foso, pero creo mucho más que se concentraron en enfocarse en Dios y en su amor abrumador. Como resultado, hubo un terremoto que sacudió todo el lugar y fueron libres de la cautividad.

Podemos aprender de su ejemplo para alabar a Dios en todas las cosas… en medio de cualquier tormenta… cuando somos confrontados por las preocupaciones de este mundo… cuando perdimos toda esperanza… y repentinamente el Señor se moverá a nuestro favor. Amado creyente, permítame alentarlo: ¡Algo repentino está a punto de ocurrir en su vida! El Señor está por sacudir todos los yugos, las cadenas y las ataduras de su vida. Sacudirá los cielos y la tierra a su favor.

¡El Ejército del Señor de los últimos tiempos lo incluye a usted!
Hay un ejército poderoso que se está levantando en esta hora, completamente equipado para ser usado para su gloria. ¡Usted está destinado a ser parte de ese arsenal! Dios nos está liberando de las falsas acusaciones del enemigo. El Señor probará su fidelidad al destronar cada profecía falsa que satanás y sus huestes hablaron sobre nuestra vida.

En mi último libro “Silenciando al acusador: Ocho mentiras que satanás usa en contra de los cristianos”, identifico cómo el enemigo seduce nuestra fe. Cuando el enemigo alcanza nuestra fe, nos miente acerca de nuestra identidad. Con frecuencia el resultado será la duda, la incredulidad y el temor. Los aliento a leer este libro si se sienten abrumados por la vergüenza, la culpa, la desvalorización o cualquier otra cosa relacionada con su identidad.

Muchas veces cuando los cielos parecen de bronce, en realidad no son así. Debemos recordar que Dios nos prometió abrir los cielos. Por esta razón el enemigo viene para acusarnos falsamente durante los tiempos de sequía. Cuando no creemos todo lo que dice Dios sobre quienes somos en Él, nos abrimos a los argumentos del enemigo. Debemos posicionarnos con una fe divina. El diablo no desea que tengamos fe para que ocurra algo repentino. Permítame volver a asegurarle una vez más: Algo repentino está esperando para manifestarse a su favor.

¡Debemos prepararnos para las cosas repentinas del Señor! ¡Él nos ama y promete cuidar cada palabra que habló sobre nuestro futuro y nuestro destino divino!

Oremos juntos:
Padre Dios, estoy agradecida porque hiciste entrar a tus hijos en un tiempo de situaciones repentinas. Capacítanos para cambiar mientras nos hablas por sueños y visiones. Gracias por la revelación divina que nos permite ver nuestras circunstancias como Él las ve. Padre, tú dijiste que tus hijos son bendecidos. En consecuencia, abrirás los cielos y soltarás nuestras herencias de bendición. Señor, gracias por las cosas repentinas que se desatan a nuestro favor. En el Nombre de Jesús, Amén.

Sandie Freed

(www.elijahlist.com)