miércoles, 22 de octubre de 2014

Palabra del Señor para su vida: “Trepe fuera del pozo y corra a la luz de la Palabra de Dios”

 

Por James W. Goll

 

clip_image002Puede imaginarlo, después que Adán y Eva conocieron a Dios y Él los conoció a ellos, ¿cuán rápido cambió el clima espiritual? Como resultado de su desobediencia, experimentaron barreras instantáneas en su intimidad con Él. Se levantaron muros. Después de su pecado tuvieron que recoger hojas de higuera del arbusto más cercano tan rápido como pudieron y las cosieron para vestirse con ellas. Por primera vez en sus vidas se estaban escondiendo del Señor, su Creador.

 

Pero Dios, en su búsqueda apasionada, continuaba a su lado. Se produjo una nueva sensación dentro de ellos en la medida que Dios se les acercaba. Antes corrían hacia Él cuando oían sus pasos, pero ahora se escapaban de Dios en otra dirección. Antes, su respuesta era de gozo: “¡Señor, estás aquí!”. Ahora tenían miedo y temblaban: “¡Oh no, es el Señor!”. Se llenaron de culpa. ¡Nunca antes tuvieron semejante reacción emocional o aún un pensamiento como ese! No conocían la condenación, el temor o la vergüenza. Ahora, como resultado de su desobediencia, corrieron y se escondieron de la voz de Dios.

 

Obviamente, estas fueron hojas reales que recogieron y cosieron para cubrirse. Sin embargo, nosotros también recogemos hojas de higuera, las cosemos para cubrirnos y nos escondemos. Desde el momento que nos escondemos detrás de nuestros pensamientos defensivos de “hojas de higuera”, huyendo de la voz reveladora de Dios, su corazón, sus obras y su poder, nuestra vida comienza a complicarse cada vez más. Quizá hoy no estamos cosiendo hojas de higueras, pero las obstrucciones a la comunión en nuestros corazones y almas, impiden efectivamente (o inefectivamente) que nos acerquemos a la presencia de Dios. ¿Puedo señalar algunas de las hojas detrás de las que nos escondemos? Son progresivas, escondernos detrás de un juego de hojas nos lleva a ocultarnos detrás del siguiente.

 

El pozo de los sentimientos de culpa

El primer juego de hojas detrás del que muchos se esconden es la culpa. Este lugar oculto es el terreno donde se crían la condenación, la acusación y otras actitudes perversas. Sin embargo, todas estas se pueden rechazar por la confesión de pecados y la limpieza por la sangre de Cristo.

Existen varias categorías de culpa. Por un lado, la culpa real debido al pecado, culpa exagerada debido a la combinación del pecado real y las obras del “acusador de los hermanos” (Apocalipsis 12:10) y por otro, la culpa falsa como resultado de la voz del destructor que suelta espíritus de condenación y mentira (1 Reyes 22:21–23, Juan 8:44 y 10:10). Todas estas formas de culpa son muy reales en la dimensión de nuestras emociones.

 

clip_image004El remedio es simple y directo. 1 Juan 1:7 dice: … pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Debe pararse en la luz. Allí es donde encontramos limpieza. La palabra del Señor para usted es esta: trepe fuera del pozo y corra a la luz de la Palabra de Dios. Juan 8:32 dice: “… y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. El perdón, la limpieza y el amor sanador lo están esperando allí.

 

La máscara de las heridas del pasado

La segunda capa de hojas que nos esconden del amor de Dios y nos impiden acceder a la intimidad con Él es la máscara religiosa, ocultando profundamente las heridas del pasado. La gente religiosa usa muy bien las máscaras, pretendiendo que todo está bien con sus almas mientras se mantienen a un brazo de distancia del Señor, el Amado de sus vidas. Nos transformamos en simuladores, enmascarados en la procesión del “cristianismo congregacional hipócrita”.

 

Pero el Jesús real viene a sanar a los quebrantados y libertar a los que están golpeados (Isaías 61:1, Lucas 4:18–19). Jesús es nuestro Sanador. Debemos quitarnos las máscaras y permitirle cavar profundo a veces, tocando cada fuente de nuestro dolor. Permitámosle probarnos y aún atravesar las heridas infectadas para que la luz de su amor inconmovible penetre nuestro ser. Expóngase a la luz, ríndase, perdone y siembre bendiciones sobre otros. Este es el camino fuera de la máscara, manteniéndonos abiertos ante Dios para soltar su misericordia y su perdón por las heridas del pasado y permitirle a Él que haga lo mismo.

 

El banco de los espectadores del temor

Consideremos la tercera hilera del camuflaje. A veces nuestras heridas, recrudecidas por las burlas del enemigo, nos mantienen en la banca, mirando mientras otros disfrutan del juego. Nos volvimos observadores cautos, temerosos de correr hacia el campo de juego.

 

Esta es el área donde tuve más problemas. ¿Cómo me vería si hiciera esto? ¿Qué pensarían otros de mí? ¿Lo llevaría bien? Si nos permitimos quedarnos atrás por el temor al rechazo, el temor a la autoridad o a las opiniones de los demás, eventualmente trataremos de agradar a los demás, estrangulados anticipadamente por sus opiniones.

 

Escuche esto: Si Dios puede ayudarme a salir del banco de los espectadores, puede ayudarlo a usted también. El temor puede paralizarnos mientras la auténtica fe nos impulsará hacia adelante. Por esta razón, debemos tratar con estos temores y llevarlos a la cruz (Isaías 8:12–13). Necesitamos ser valientes como un león por causa de Jesús. Salte del banco, pisotee a estos espíritus de intimidación (Lucas 10:19) y sea más que un conquistador (Romanos 8:37).

 

clip_image005Verdaderamente, el remedio es el gran amor de nuestro Padre. Caliéntese en la luz de su devoción insondable, la versión King James lo llama longanimidad. Sumérjase en la realidad que “si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31). Él no sólo lo tolera, fue creado a su imagen y para su placer (Apocalipsis 4:11). Usted es el objeto de su amor consumidor.

 

Crítica negativa

Existe una cuarta capa de hojas de higuera que podemos usar para proteger nuestra imagen. Antes de conocerla, usted no sólo es un espectador sentado en una banca, es el árbitro de los juegos. Primero desarrolla una doble cara y luego operará desde un espíritu religioso llamado crítica. Usted tendrá los diez puntos para juzgar todo lo que lo rodea. Como los jueces en las olimpíadas, califica a todos los participantes de los juegos. Cuando sale de una reunión o un evento dirá: “Bien, podría haber sido mejor si tan sólo…”.

Se necesita la luz penetrante de la verdad para hacer estallar nuestros escudos protectores. La verdad puede lastimar por un momento, pero cuando oramos sobre ella y la declaramos con la motivación del amor, nos limpia y nos libera.

 

La fortaleza de las limitaciones impuestas

Esto nos lleva a la quinta capa de hojas: Las limitaciones impuestas. En esta clip_image007etapa comenzamos a creer las mentiras ridículas del enemigo acerca de nosotros mismos y esas mentiras se transforman en fortalezas negativas en nuestra mente (2 Corintios 10:4–6). El enemigo transmite palabras y pensamientos que no tienen que ver con la voluntad y la Palabra de Dios desde su campo para atacar nuestra mente. Su efecto es confinarnos en espacios con techos bajos y falsas expectativas. Mientras creemos esos reportes perversos o las palabras de maldición que se sueltan en nuestra contra “como siempre ocurrió”, quedaremos encerrados en cajas oscuras.

 

Ed Silvoso dice: “Una fortaleza espiritual es una mentalidad impregnada de desesperanza que nos lleva a aceptar como permanentes las situaciones que sabemos que son contrarias a la voluntad de Dios”.

 

Aunque sabemos que Dios declara que la desesperanza se puede cambiar, al menos en parte nos alineamos con los procesos de pensamientos y los planes de las tinieblas en contra de nosotros. En este quinto escenario ya atravesamos la realidad de la culpa, las heridas, el temor y la crítica. Ya no queremos pararnos más en la luz. Nos sentimos aplastados pensando que Él no nos acepta, nos ama o tiene un plan para nosotros; ni siquiera un plan B.

 

Simplemente esto no es verdad. Dios nos ama y ama a los luchadores. Necesitamos saber que hay momentos donde tendremos que pelear la guerra con el Nombre y la Sangre de Jesús para quebrar la caja de las limitaciones impuestas. Sin embargo, existe una salida. La puerta es la cruz de nuestro amado Señor Jesús.

 

Oportunidades y tentaciones

Cuando vamos al libro de Génesis, vemos a la serpiente hablándoles las siguientes palabras a Adán y Eva: Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal” (Génesis 3:5). ¿Qué hizo Eva? El verso 6 dice que comió: La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió.

 

Existen tres estamentos aquí que representan tanto oportunidades como tentaciones: El árbol prohibido era bueno para comer, era delicioso a los ojos y era deseable para adquirir sabiduría. Vemos tentaciones similares en 1 Juan 2:16–17: Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. La tentación original continúa centrada en estas mismas cosas: La lujuria de los ojos, los deseos de la carne y la vanagloria de la vida.

 

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La lujuria de los ojos

Dios quiere que nuestra visión sea clara y simple. Quiere que sus ojos brillen ardientemente a través de los nuestros (Efesios 1:17–19, Apocalipsis 1:14). Pero cuando apartamos nuestros ojos hacia el campo del enemigo, permitimos que los filtros oscuros y los obstáculos visuales bloqueen la presencia profética. Estamos escondidos y la dimensión reveladora profética en la que el Señor quiere que caminemos estará vedada. Cuando nos entregamos a la lujuria de los ojos, la dimensión del vidente comienza a opacarse.

 

Jesús enseñó en el Sermón del Monte: Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8). Es imperativo que guardemos la “puerta de los ojos” y mantengamos los ojos de nuestros corazones limpios y puros. Por esta razón el dios de este mundo (Juan 14:30 y 2 Corintios 4:4) está enviando una barrera de suciedad sobre los ojos del mundo. Se está desarrollando una batalla, la batalla por las pasiones. ¿Permitiremos que nuestros ojos se llenen de basura y desechen el don profético del vidente en medio nuestro? Pero si mantenemos ojos puros, podremos acceder a la realidad de la revelación y ver con mucha claridad. No estoy tratando de abogar por la gracia y los dones de Dios. No podemos ganar un presente. Pero debemos mantenernos limpios de la lujuria de los ojos para recibir por gracia lo que el Padre tiene para ofrecernos.

 

Los deseos de la carne

La segunda tentación mencionada es “los deseos de la carne”. ¡Los impulsos y las tentaciones que este cuerpo debe arrastrar y nos hablan a cada uno de nosotros! Debemos atravesar la limpieza y crucificar los deseos de la carne. ¿Sabe por qué? Porque Dios quiere que su poder se mueva a través de vasos humanos. Quiere que nuestras manos estén limpias y nuestros corazones puros, como lo describe el Salmo 24:3–4: ¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Sólo el de manos limpias y corazón puro, el que no adora ídolos vanos ni jura por dioses falsos.

 

Romanos 6:13 nos exhorta: No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia. El asunto se reduce a la presentación. Somos esclavos de aquel ante quien presentamos nuestros miembros. Si lo hacemos ante el Señor, seremos esclavos del Espíritu Santo, pero si lo hacemos ante el pecado, seremos esclavos del pecado. ¡Qué promesa!

 

¡Qué advertencia!

clip_image011Sí, qué promesa. Dios quiere que usemos nuestras pequeñas manos para impartir el poder de su gran presencia. ¿No suena loco? ¡Nuestras manos usadas para soltar el poder de su presencia! Mientras nos presentamos, nos santifica. Las cosas que santifica, las llena de poder. Luego, como Isaías, cuando somos tocados por el fuego auténtico, tocará a otros a través de nuestras vidas con su fuego milagroso. No se puede poner mejor que eso.

 

La vanagloria de la vida

Luego existe la vanagloria de la vida. ¿Quién se lleva el crédito? ¿Quién recibe la gloria? Eva vio que el fruto era deseable para adquirir sabiduría. ¿Pero sabiduría a los ojos de quién? Si, sabiduría en comparación con nosotros mismos y en comparación con otros, pero no según los parámetros de Dios. Si está caminando en la vanagloria de la vida, finalmente es un asunto de auto exaltación. El significado básico de la adoración en hebreo es “inclinarse y postrarse”. El orgullo es la antítesis de la adoración. La adoración exalta a otro, mientras que el orgullo se sienta en su propio trono.

 

El acto de adoración es una de nuestras herramientas más poderosas en la guerra espiritual. Edifica un trono en los cielos donde el gobierno de Jesús se puede soltar y los poderes demoníacos de las tinieblas se dispersan. La adoración desplaza a las tinieblas. Cuando caminamos en una adoración apasionada y extravagante, ¿sabe qué ocurre? Su alabanza apasionada hacia nuestro Señor desplaza el trono de orgullo de nuestro camino y Él toma su lugar de honor. Él se acerca. La adoración es una acción profética que suelta el espíritu opuesto a la vanagloria de la vida.

 

La alabanza y la adoración tienen mucho por hacer con un estilo de vida profético de intimidad y ministración. Está conectado con darle a Dios su lugar correcto en nuestras vidas, en nuestras congregaciones y aún en nuestras ciudades. De hecho, la alabanza extravagante es una clave que abre su presencia con nosotros.

 

Toma y come

Volvamos a la lectura de Génesis, donde ocurrió el primer “toma y come” en la Biblia. Estas palabras se las mencionó por primera vez el enemigo a Adán y Eva (Génesis 3:1–5). Desobedecieron a Dios e hicieron como la serpiente los sedujo a obrar. Vino el pecado y con él las barreras para la intimidad. Pero el siguiente “toma y come” en la Biblia es el remedio para nosotros: Jesús le estaba hablando estas palabras a sus discípulos. Cuando les entregó el pan, Jesús dijo: Mientras comían, Jesús tomó pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a ellos, diciéndoles: Tomen; esto es mi cuerpo” (Marcos 14:22).

 

La mayor cura para todas las barreras detrás de las cuales nos escondemos es tomar y comer de la cruz de Cristo. Es tomar y comer de la vida del único Hijo de Dios. “Toma y come” de este glorioso hombre, Cristo Jesús. Él ya lo hizo todo. Entregó su sangre para comprarnos. Cuando se nos revela quién es Jesús, Dios el Padre nos envuelve con sus brazos y recibimos esta presencia cálida llamada pasión con nuestros corazones y la revelación comienza a burbujear y fluir.

 

Los amigos de Jesús se acercarán a su pecho para oír el latido de su corazón. El estilo de vida del profeta está marcado por la intimidad. Esta vida de intimidad con Cristo está disponible para nosotros. Jesús está buscando nuevos reclutas que oirán el sonido apasionado de su amor latiendo a través de sus corazones. ¿Quiere aprender a oírlo de esta manera?

 

Oración devocional:

Padre amado, deseo inclinarme con anticipación cuando sienta por el Espíritu Santo que estás cercano a mi vida. En el pasado también me cubrí con mi versión de hojas de higuera. Ahora vengo ante tu luz, la graciosa luz de tu semblante que brilla sobre mi vida. Confieso que estuve tentado por la lujuria de los ojos, los deseos de la carne y la vanagloria de la vida. Perdóname. En respuesta, te alabo y te agradezco por el Cuerpo y la Sangre de Jesús que se entregó por mí para que pudiera caminar en la novedad de vida, para la gloria de tu Hijo. Amén.

 

Dr. James W. Goll

(www.elijahlist.com)

Vivimos días como los de Elías: ¡Demostrando y experimentando el poder de Dios en nuestra vida!

 

Por Sandie Freed

 

clip_image002Tengo una fe inagotable por lo sobrenatural. ¡Yo sé que usted también! Creo que como hijos e hijas de Dios estamos experimentando un derramar fresco del Espíritu de Dios y el poder que se profetizó en Joel 2:28-30. Muchos de nosotros estamos familiarizados con estos versos y somos conscientes que esta profecía se cumplió el día de Pentecostés. Esto está documentado en el pasaje de Hechos 2. Sin embargo, como usted sabe, la demostración del Espíritu Santo fue continua.

 

Sabemos esto por la oración que Jesús les instruyó a sus discípulos: … venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:10, Lucas 11:2). Cuando oramos como nos enseñó Jesús, estamos orando para que el cielo toque la tierra. Piense acerca de ello, ¡cuando Jesús vino nos entregó su mundo! Demostró el Reino de Dios en la tierra. Su ejemplo de la demostración del amor de Dios a través de señales, maravillas, milagros y manifestaciones poderosas, deben ser herramientas de enseñanza para que nosotros hagamos lo mismo en la tierra hoy.

 

Creo que es seguro decir que en el Cielo no existen las enfermedades y, en consecuencia, ¡tampoco deben existir en la tierra! Además, en el Cielo no existen la pobreza, la escasez o la desesperanza. Por tanto, tampoco le pertenecen a la tierra. Jesús les ordenó a sus discípulos: Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los que tienen lepra, expulsen a los demonios. Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente” (Mateo 10:8, Lucas 10:9).

 

Recuerdo que cuando recién me convertí me dijeron qué cosas “no debía hacer” y me enseñaron que necesitaba ser “perfeccionada”, clip_image004haciendo mucho énfasis en mí, en mi habilidad y en mi desempeño religioso. Nunca me presentaron al libro de los Hechos hasta que fui capaz de seguir la dirección del Espíritu Santo y aterricé en una congregación llena del Espíritu donde me enseñaron acerca de la demostración del poder de Dios. Amados, la Iglesia estuvo atada con muchas limitaciones que le impidieron alcanzar la plenitud del Evangelio. Permítame aclarar más este concepto.

 

Una limitación principal es la creencia equivocada que Dios sólo usó a los profetas para declarar y demostrar los milagros en el Antiguo Testamento y esos milagros murieron con los apóstoles mencionados en el Nuevo Testamento. Quiero discutir más sobre las limitaciones que nos retuvieron a muchos de nosotros, porque deseo que cada uno camine en libertad completa. Por ahora quiero hablar de alguien que todos relacionamos con el Antiguo Pacto: Elías. Sin embargo, sigue siendo un ejemplo para todos los creyentes en el Nuevo Pacto.

 

Los días de Elías

La mayoría de los cristianos, aún aquellos que no creen que Dios hoy sigue llenando de poder a sus santos para moverse en lo sobrenatural, reconocen que Elías fue escogido para moverse en demostraciones poderosas de su poder real. Desafortunadamente, como dije antes, muchos limitan los milagros a los profetas del Antiguo Testamento y creen que cesaron cuando murieron los apóstoles de Dios ungidos del Nuevo Testamento. Sólo porque Elías fue usado en el Antiguo Testamento, no significa que no pueda ejemplificar el tipo de ministerio profético y el poder en el que nosotros podemos caminar hoy. De hecho, hacia el final del Antiguo Testamento leemos que Malaquías profetizó que el espíritu de Elías sería enviado a la tierra.

 

clip_image006Por supuesto, Elías murió pero su espíritu, la misma unción que desplegó los milagros y demostró el poder de Dios para destronar al enemigo en todas sus formas, fue enviado desde el Cielo. ¿Por qué? Bien, Malaquías establece que esta unción traería reconciliación en los corazones de los padres hacia los hijos y vice versa. Además, en mi opinión, el espíritu de Elías fue enviado a nuestra vida hoy para volver nuestros corazones, como hijos, otra vez hacia el Padre (Malaquías 4:6). Como la gracia de Dios que nos conduce al arrepentimiento, creo que las demostraciones de señales y maravillas, sumadas a las manifestaciones del Cielo, son las herramientas para guiar a muchas personas al arrepentimiento (un cambio de mentalidad). Por tanto, podrán experimentar más del amor y el poder de Dios en sus vidas.


Además sabemos que Juan el Bautista, un ejemplo del Nuevo Testamento, demostró el mismo poder de Elías (Mateo 11:14). Luego el Ungido se transformó en nuestro ejemplo a seguir mientras avanzamos demostrando el poder de Dios sobre la tierra. Jesús les demostró el poder del Cielo a sus discípulos. Como creyentes tenemos el registro de las historias bíblicas como nuestra guía de instrucción para hacer lo mismo. Existen muchos hijos de Dios demostrando el poder del Cielo en la tierra, aunque muchos de nosotros seguimos tropezando con la inseguridad, las doctrinas religiosas y la incredulidad. Para demostrar completamente la voluntad de Dios en lo sobrenatural, cada uno de nosotros como creyentes, sea como recién convertidos o como discipuladores de otros, necesitamos recordar nuestro fundamento bíblico para lo milagroso.

 
Una vez más, en el Antiguo Testamento notamos a Elías decretando que no habría lluvia, desatando la prosperidad sobre una viuda y su hijo, resucitando un muerto, haciendo caer fuego del cielo, destruyendo a los profetas falsos de Baal y ungiendo a Jehú y Eliseo. En 1 Reyes 18-19 puede leer acerca de la unción de Elías, los milagros que realizó, la matanza de los falsos profetas y la unción de Jehú y Eliseo. Luego estudiamos sobre su siervo y sucesor, Eliseo, realizando también muchos milagros. En el Nuevo Testamento leemos sobre Juan el Bautista, quien caminó con el mismo espíritu de Elías sobre su vida. Juan bautizó a Jesús, luego el Maestro demostró el Reino de Dios sobre la tierra.

 

Avance más allá de sus limitaciones

clip_image008Para mí es asombroso ver que hoy muchos de nosotros limitamos a Dios. Podemos ver un milagro e inmediatamente caer en la duda y la incredulidad. Cuando pienso en Eliseo, creo que mientras sirvió a Elías tuvo que perseverar a través de muchos pensamientos y posibles rechazos antes de recibir la doble porción de la unción. Aún así, hizo todo lo necesario para recibir el manto. Tuvo que dejar atrás cualquier limitación que pudiera impedir la apertura que lo llenaría del poder para hacer milagros.

 

El punto es el siguiente, ¡Eliseo tenía un destino y lo sabía! Su destino era demostrar el poder de Elías. Ocurre lo mismo con nosotros hoy, pero estamos llamados a demostrar el Reino de Dios, así como lo hizo Jesús mientras estuvo en la tierra. Sin embargo, esto no se puede cumplir en nuestras propias fuerzas, se demuestra obedeciendo para cumplir nuestra comisión divina en la tierra por la gracia de Dios.

 

Concretando destinos

Mi anhelo es alentarlo y recordarle que como fuimos salvos por la obra completa de Jesús en la Cruz, ese poder sobrenatural de Dios para transformar está disponible para concretar nuestro destino divino. Yo sé que lo estoy martillando con esto, ¡pero quiero que cambie!  Sí, parte de nuestro destino como hijos de Dios es demostrar y experimentar su poder. Con eso en mente, permítame recordarle que usted nació con un propósito que debe cumplir. Dios lo hizo con un propósito específico. La palabra propósito significa “razón por la cual algo existe”.

 

Por tanto, fácilmente podemos concluir que Dios nos creó por una razón específica. La humanidad, como un todo, fue creada a imagen y semejanza de Dios con el propósito de ejercer dominio. Aunque este no quiere ser un “mensaje de dominio”, necesito ser clara respecto de algo: Cuando usamos la autoridad que Dios nos entregó, somos capacitados para demostrar su poder divino sobre la tierra. Amado, es tiempo de demostrar y experimentar el poder de Dios en nuestra vida.

 

En el momento de la creación, tanto Adán como Eva fueron creados para ser como Dios y experimentar lo que defino como una “vida sin límites”. Este estilo de vida implica experimentar nuestras vidas sin ningún tipo de impedimentos o limitaciones. Vivir sin límites no es por propósitos egoístas, sino experimentarla para que podamos cumplir nuestro destino y propósito. Y, sin limitaciones, podremos demostrar y experimentar en plenitud el poder de Dios sobre la tierra. ¿Cierto? Permítame explicarme un poco más.

 

Siempre creí que parte de mi propósito incluye darle gloria a Dios. Siempre fui una persona determinada y enfocada. También soy extremadamente apasionada sobre las demostraciones del Reino de Dios mientras esté en la tierra. Esto incluye no sólo tener un propósito, sino cumplir con nuestra asignación divina. De hecho, aún podemos considerarlas como una misma cosa.

 

Jesús tenía un propósito

Según 1 Juan 3:8, Jesús también tenía un propósito: “… deshacer las obras del enemigo”. Recientemente discutimos que Jesús introdujo su mundo dentro de nosotros. Sin embargo, necesitamos profundizar en esto un poco más. En griego la palabra propósito es “tupos” y significa “modelo o imitación”. Conforme a esta traducción, queda muy claro para nosotros que Jesús, cuando destruía las obras del enemigo, se transformó en un modelo para que lo imitáramos. Como nosotros también estamos en una asignación, en nuestro propósito, estamos imitando a Dios. De hecho, ¡imitarlo es una de las maneras de darle gloria!

 

Satanás es todo maldad, todos sabemos eso. Sin embargo, también se consume por atacarnos, como lo hizo con Eva en el Edén, tratando de provocarnos dudas acerca de nuestra identidad en Cristo. Si creemos lo opuesto a lo que somos (hijos e hijas de Dios, hechos a su imagen divina), perdemos la capacidad para imitar plenamente a Dios. ¿Qué es eso? Cuando dudamos de nuestra identidad en Dios, también dudamos de nuestra habilidad para demostrar su poder. Ambas van de la mano. De hecho, conocer quiénes somos en Dios nos capacita para demostrar el poder del cielo y manifestar su gloria. Wow, ¿no desea todo ese paquete? Quiero decir, ese paquete del cielo, ser creados a su imagen y demostrar su poder.

 

clip_image010Amo los regalos y me deleito abriendo presentes y paquetes. ¡Creo que a todos nos pasa lo mismo! Por tanto, me siento en confianza para decirle que deseo que reciba regalos de Dios, los dones espirituales y los use para su gloria. El problema es que el enemigo estableció muchas limitaciones diferentes sobre nosotros para impedir que los demostremos. ¡Es tiempo de remover todas las limitaciones de nuestro pasado!

 

Demonstración de su poder

Para mí siempre fue importante concretar mi destino, pero existe un deseo creciente dentro de mí por ser alguien conocida por demostrar su gloria. Ser un demostrador del poder ilimitado de Dios en este tiempo ha sido uno de los viajes más excitantes que experimenté desde que nací de nuevo. La palabra “demostrar” significa que algo se está “mostrando o probando”.

 

En otras palabras, cuando permitimos que Dios nos use y oramos para que alguien se sane milagrosamente, somos imitadores del Padre. Así como Elías, Eliseo, Juan el Bautista, Jesucristo y otros. Probamos el amor de Dios mientras oramos por los enfermos o las necesidades de sus hijos. Pero además, considere este hecho: Cuando se sanan se cumple la perfecta voluntad de Dios, probada y demostrada. Qué privilegio es para Dios usarnos para probar su amor a través de la demostración.

 

Como lo establecí anteriormente, creo que cada uno de nosotros tenemos nuestro propósito personal en la vida. Estoy completamente convencida que Dios me llamó a orar para que los cielos toquen la tierra y su voluntad se cumpla en la tierra como en el cielo (Mateo 6:10, Lucas 11:2). Mi propósito incluye tocar el cielo en oración y recibir revelación divina para desenvolver diferentes misterios ocultos.

 

Hablando claro, estoy llamada a soltar la revelación divina a través de mis libros, enseñanzas y directivas proféticas. Para mí, ese es todo un tipo de demostración. Sin embargo, debo ser honesta con usted y admitir que muchas veces me siento limitada. ¿Por qué? Porque satanás ataca mi mente con mentiras.

 

Las mentiras del enemigo que nos limitan suenan así:

No eres lo suficientemente inteligente para enseñar la Palabra de Dios.

• ¿Qué te hace creer que Dios usaría a alguien con un pasado como el tuyo?

• Eres un completo fracaso en la vida. ¿Cómo te puede usar Dios?

• Si oras por los enfermos, quizá no se sanen. Sólo piensa en lo que la gente diría de ti.

• No estás calificado para demostrar el poder de Dios.

• Eres defectuoso. Dios no puede usar a alguien como tú.


Más limitaciones

Amado, existen muchas otras limitaciones que el diablo usa para robarnos el privilegio de demostrar el poder milagroso de Dios. La religión niega por completo nuestra necesidad de relacionarnos con Dios. De hecho, muchas veces la reemplaza. Pasé mucho tiempo discutiendo cómo se ve la religión, cómo comienza a arraigarse en nuestro sistema de creencias y además, cómo salir de ella para demostrar la gloria de Dios.  

 

Otra limitación que discutí y creo que es un asunto serio en la Iglesia, es la presión por obtener resultados. Esta situación está arraigada en el desempeño, el perfeccionismo y la introspección. ¿Cuántas veces hemos creído la mentira que somos un fracaso porque no mostramos los resultados deseados? Amado, el enemigo usará esta mentira para limitarlo. Por otro lado, Dios desea que experimentemos su estilo de vida sin límites. Después de todo, ¿Jesús no dijo que todas las cosas son posibles para los que creen? ¿Existe alguna otra razón por la cual el diablo ataca nuestra fe? Sí, la falta de fe termina siendo otra limitación.

 

¿Qué nos retiene?

Permítame hacerle un par de preguntas:

¿Qué cree que lo está reteniendo?

¿Cuáles son sus limitaciones?

Creo que Dios desea llenarlo de poder para ser libre de limitaciones como:

• Confianza en sí mismo

• Esforzarse por agradar a Dios por sus obras religiosas

• Desengaños

• Dolor emocional y trauma

• Actitudes defensivas y derrotistas

• ¡Y muchas otras más!

 

Amado, una de mis enseñanzas favoritas sobre este punto es: ¡Dios nunca deja de perseguirlo! Sí, es correcto. Nunca dejará de buscarnos. Estoy muy contenta que Él crea en mí. Bueno, también cree en usted. Dios desea restaurarnos, sanar nuestro quebranto y demostrar el poder del Reino.

 

Permítame orar por usted:

Padre, oro para que cada lector hoy se llene de tu poder para demostrar tu Reino en la tierra.

 

Padre, me pongo de acuerdo con lo que dice tu Palabra respecto del destino y el propósito de cada uno, porque fuimos creados para darte gloria.

 

Padre, oro para que reveles las limitaciones que nos están robando la capacidad para demostrar tu Reino.

 

Padre, oro para que transformes a cada uno de tus hijos en tiempos permanentes de una vida sin límites. Decreto que no existen límites para lo que hacemos o experimentamos en Dios. En el Nombre de Jesús, ¡Amén!

 

Ahora sólo debe creer y la vida sin límites es suya para que pueda experimentarla. Sí, ¡estos son los días de Elías, Eliseo y usted demostrando el poder del Reino de Dios en la tierra!

 

En su gracia infinita,

 

Dra. Sandie Freed

(www.elijahlist.com)