sábado, 24 de septiembre de 2016

Seminarios de planificación en Gestión de Vida


El día sábado 9 de septiembre, el Señor nos permitió realizar con todo éxito el Seminario de planificación en el ministerio "Sin Fronteras", en la Ciudad de Lanús, Buenos Aires, bajo el liderazgo de los pastores Lito y Adriana Chodakovsky. Contamos con la asistencia de un grupo de más de 50 personas que decidieron planificar sus vidas para ser más efectivos en su gestión en el Reino de Dios. 





















Con una asistencia superior a los 80 participantes, el día 17 de Septiembre celebramos el primer Seminario de planificación en Gestión de Vida en la congregación Manantial de Vida en la Ciudad de Godoy Cruz, Mendoza, Argentina. Nos recibieron los pastores Walter y Laura Dupans, quienes nos atendieron con mucho cariño y esmero. Fue una jornada de trabajo intensa, donde luego de realizar un diagnóstico personal, cada participante pudo discernir las áreas más problemáticas de su vida y elaborar un plan de objetivos, metas y desafíos para resolver esas áreas críticas. Todos se comprometieron a avanzar en este plan de vida para ser más efectivos en su gestión diaria. Otro logro que Dios nos permitió alcanzar en este nuevo tiempo en Argentina. GRACIAS SEÑOR!
















martes, 13 de septiembre de 2016

“Es el tiempo de las recompensas del Cielo”


Por Cornelius Quek

Recientemente, el Señor me entregó una asignación: “Hijo, quiero que te pongas de acuerdo con los santos sobre las semillas que sembraron y llames a las recompensas y las cosechas correspondientes”. Inmediatamente supe que esta asignación vendría en el poder del acuerdo y la unidad, para desatar y liberar las aperturas del Cielo.

Semillas implican recoger una cosecha
Una ley natural del universo, es que las semillas germinen y eventualmente lleven fruto. El principio de la siembra y la cosecha es tanto espiritual como natural. Génesis 8:22 dice: “Mientras la tierra exista, habrá siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, y días y noches”.

Muchas personas hacen bien en sembrar semillas como finanzas, tiempo o ministerio, pero algunas fallan al recibir las “recompensas y la cosecha”. En la parábola del sembrador de Mateo 13:3-23, el sembrador que recibe 30, 60 o 100 por uno es el que oye y entiende la Palabra y la voluntad de Dios, sin permitir que la decepción, las preocupaciones y la ansiedad atenten contra la vida de esta semilla. 

Sabía que parte de mi asignación era ponerme de acuerdo con el Cuerpo de Cristo para una restauración y una resurrección de lo que habían perdido, semillas que sembraron pero se secaron y murieron. Cuando era estudiante en el seminario de la Universidad Oral Roberts, Oral solía enseñarnos los tres principios de la semilla de fe: Dios es nuestra Fuente, sembrar una semilla y esperar una cosecha milagrosa.

Cambiando hacia una mentalidad de recompensa
El Señor me dijo: “El Cuerpo de Cristo necesita conocer que hay recompensas ligadas a cada semilla de obediencia que sembraron. Los creyentes necesitan salir de la mentalidad de esclavos para entrar en una mentalidad de recompensa”. Muchos sacrificaron y dijeron “sí”, en obediencia a las cosas que el Señor les habló. Pero fueron lentos y pasivos a la hora de anticipar y creer por la cosecha.

El Señor me entregó una imagen y me mostró que cada vez que un creyente le dice “sí” al Señor en obediencia, el Cielo se mueve y en el Espíritu se desata un momentum sobrenatural de inmediato. Los ángeles son asignados y despachados para desatar las cosechas en base a las semillas de obediencia.

Una mentalidad de esclavo es lenta para anticipar la bondad y la piedad de Dios. Es irónico creer que Dios es un Padre bueno y generoso, pero es lento para recompensarnos. Cada vez que siembro una semilla, me apresuro a celebrar con gozo y fe, creyendo que en el espíritu algo se puso en movimiento y las recompensas del Cielo están en camino.

Permítame darle un ejemplo simple. Desde hace años, cada vez que siembro una semilla financiera, en lugar de decir “adiós dinero”, digo “ve y multiplícate, nos vemos luego”. El principio no solo se limita a las semillas financieras, se extiende a las semillas de tiempo, amistad, sonrisas, acciones piadosas, compasión, etc.

El Señor me dijo: “Muchos están estresados y agotados, tratando de servirme, tratando de encontrar un balance entre los compromisos de la vida y el ministerio. Diles que suelten un espíritu de celebración y gozo sobre cada acción y cada semilla que sembraron para el Reino y observen lo que haré. Les devolveré multiplicados el tiempo, el reposo y los recursos. Yo soy su escudo y su recompensa sobreabundante”. 

La clave es esperar en fe para ver a Dios como nuestro Galardonador, no como un amo miserable, avaro y esclavista.

¡Es tiempo para recuperarlo todo!
En este tiempo, para causa del avance del Reino de Dios, los santos no pueden estar en escasez y alejados de su herencia. Es tiempo para detener el saqueo del enemigo sobre los santos de Dios. Es tiempo que el Cuerpo de Cristo recupere todo lo que le robó el enemigo. Las semillas de fe y obediencia están siendo recompensadas en este tiempo. La tierra está lista para una manifestación poderosa del favor de Dios y las recompensas del Cielo. La generosidad de Dios será reconocida por toda la tierra debido a la abundancia de los santos.

Quiero ponerme de acuerdo con usted en este tiempo.

Declare conmigo:
• Me arrepiento por la mentalidad de esclavo y elijo abrazar la mentalidad de recompensa.

• Estoy prosperando, entonces puedo impulsar el Reino y los propósitos de Dios.

• Caminaré siguiendo al Señor mi Dios y solo le temeré a Él.  Guardaré sus mandamientos y obedeceré su voz, lo serviré y estaré dispuesto para Él (Deuteronomio 13:4).

• Desato la cosecha y las recompensas del Cielo sobre cada semilla de obediencia que sembré (Lucas 6:38).

·   Estuve dispuesto y fui obediente. Permíteme comer del bien de la tierra (Isaías 1:19).

• Seré recompensado con días de prosperidad y mis años en placer, porque obedezco y sirvo al Señor (Job 36:11).

Todas las bendiciones del Señor vienen sobre mi vida y me cubren porque obedecí la voz del Señor, mi Dios (Deuteronomio 28:2).

• Observaré y obedeceré todo lo que me ordenaste, para que me vaya bien a mí y a mis hijos para siempre (Deuteronomio 12:28).

• Camino bajo Cielos abiertos, esperaré y celebraré la bondad de Dios en este tiempo. ¡Amén!

En su amor,

Cornelius Quek

(www.elijahlist.com)