martes, 3 de mayo de 2016

“Quebrando la mentalidad de asedio”

Por Rebecca Francis

Años atrás tuve una colaboradora maravillosa en la universidad que creció en medio del movimiento feminista. Experimentó varios golpes en su carrera y en su estima personal debido a su género. En el momento que la conocí, yo tenía 20 años y ella rondaba los 40 años. Mi mundo era diferente al que ella había tenido, en parte debido a ella. Pero su “guerra” pasada quedaba evidente en los tipos de cosas que notaba y decía. Por ejemplo, si yo obtenía una baja nota en algo que merecía una mejor calificación, me preguntaba si mi profesor era un hombre al que ella veía como demasiado chauvinista. Asimismo, si se publicaba un artículo o una obra de arte de una mujer en nuestra universidad, comentaría con alivio que fue escrito en igualdad de importancia con la obra de su contraparte masculina.

Ese tipo de pensamientos nunca cruzaron por mi mente, pero nunca me trataron con prejuicios debido a mi género. Mi amiga fue afectada de tal manera que permanecía a la defensiva, aun cuando ya no estaba bajo ataque. Su experiencia la llevó a atarse a mi persona para buscar apoyo y protección debido a nuestro género, aunque ninguna de nosotras fuimos maltratadas. Mi amiga tenía una mentalidad de “asediada”. Recientemente el Señor me habló que la Iglesia también tiene una mentalidad de asedio y debemos quebrarla para entrar en el Jubileo, el gozo, la unidad y todo lo que Él tiene para nosotros.

La Iglesia estuvo bajo asedio
La “mentalidad de asedio” es el término militar para los efectos psicológicos por estar asediados. El asedio es una táctica de guerra para rodear y atacar un lugar fortificado, aislándolo de toda ayuda para forzarlo a rendirse. Es un esfuerzo persistente para vencer la resistencia o un período prolongado de pruebas. Significa estar rodeado de opresión y acoso, abrumar, sobrecoger o bombardear. ¡Incluso significa inundar con quejas o pedidos!

Durante un asedio, el asediado puede ser destruido desde adentro hacia afuera. El hambre, las peleas entre camaradas y la desesperanza, pueden quebrantar la determinación para vencer en el asediado. Los ejércitos se volvían contra sí mismos o elegían rendirse, simplemente debido a la sobrecarga psicológica. Por tanto, es más una guerra psicológica que un combate.
Cómo se presenta una mentalidad de asedio
El propósito del asedio es que el asediado abandone porque ya no puede resistir más. Es una estrategia terrorista de largo plazo. Así se establece una mentalidad de asedio:

La mentalidad de asedio es un sentimiento compartido de victimización y defensa… Es un estado mental colectivo, donde un grupo de personas cree que está siendo atacado, oprimido o aislado de una manera constante, para enfrentar las intenciones negativas del resto del mundo. Aunque es un fenómeno grupal, el término describe tanto las emociones y los pensamientos del grupo como un todo, pero también se refiere a los individuos. El resultado es un estado de temor opresivo por estar rodeado y una actitud defensiva intratable.

Esencialmente, la mentalidad de asedio es la camaradería que se forma alrededor de la idea de ser “nosotros contra ellos”. La mentalidad de asedio se puede reconocer en una cultura por las cosas que decimos, celebramos o nos sentimos cómodos, y sutilmente por las interacciones diarias con los demás. Mientras puede ser difícil verla desde el interior, es notoria para quienes se encuentran en el exterior, como ocurría con mi colaboradora en la Universidad.

La mentalidad de asedio se afirma sobre los símbolos de los traumas del pasado. Mi buena amiga manifestaba esto. Tristemente, los hombres eran el símbolo de su trauma pasado, ¡pero los hombres están por todas partes! El trauma mismo imprime el cerebro de manera tal, que perpetúa esa experiencia indefinidamente. Por ejemplo, si su auto es golpeado en una intersección por otro que cruzó con luz roja, volverá a experimentar esas emociones horribles cada vez que cruce una intersección similar o cada vez que vea a alguien cruzando con luz roja. Esto continuará hasta que usted reciba terapia o liberación del Señor. Así es como un símbolo de un trauma de la vida real pueden mantener firme una “mentalidad de asedio”.

Cuando las naciones o las culturas desarrollan una mentalidad de asedio, se puede sostener y perpetuar por canales sociales, instituciones culturales, sistemas educativos y aun por el ejercicio del gobierno. Ejemplos actuales de esto incluyen a Corea del Norte, donde se cree que Kim Jong-un mantiene viva en todos sus ciudadanos una mentalidad de “nosotros contra ellos”. Siria es otra nación actualmente bajo una mentalidad de asedio.

La gente con una mentalidad de asedio ha sido víctima de la violencia real, aunque en el presente ya no sea victimizada. La clave es que ya no son víctimas, aunque alguna vez lo fueron.

La presencia de la mentalidad de asedio en la Iglesia es indeseable y contraria a las Escrituras. La presencia de la mentalidad de asedio implica que estamos detrás de una barricada para defendernos de los ataques constantes del enemigo. Esto es verdad, porque las tinieblas cubrieron la tierra y el asalto de las tinieblas no termina, sino aumenta de manera constante. Sin embargo, las Escrituras dicen que las puertas del infierno no prevalecerán contra nosotros. No dicen que las puertas de la Iglesia no prevalecerán contra el infierno. Entonces, si nuestras puertas psicológicas le dieron lugar a la mentalidad de asedio, tenemos la oportunidad para ajustar nuestra posición y vencer.

Quebrando la mentalidad de asedio
Para quebrar la mentalidad de asedio debemos librarnos de la victimización, cambiando cómo hablamos y cómo nos relacionamos con los demás, eligiendo el gozo y saliendo de nuestras barricadas para entrar en el campo de batalla.

Ser libre de la victimización es simple. Reconocer que Dios es bueno, mientras le damos alabanza y gratitud en todas las circunstancias, quebrará la mentalidad de víctima. Actualmente estoy terminando mi libro sobre la verdadera gratitud en la Biblia, el cual creo que liberará a la Iglesia de la victimización.

La victimización también es quebrada y el trauma se sana leyendo la Palabra de Dios. El trauma es lo que provoca la victimización y también se debe revertir. La Biblia dice que podemos renovar nuestras mentes lavándolas por la Palabra. Así como haber sido asediados no significa que nuestros cerebros sean víctimas del trauma, ¡podemos ser renovados por la Palabra! Escoger el gozo es esencial para quebrar una mentalidad de víctima y una mentalidad de asedio. El gozo es sobrenatural, es una elección y es posible en cualquier situación.

Conectarnos apropiadamente con otras personas es otra manera clave de quebrar la mentalidad de asedio. Si la mentalidad de asedio se mantiene firme por los pensamientos “aborrecedores” inapropiados, adhiriéndonos a dificultades compartidas y compartiendo “enemigos”, entonces la misma mentalidad se puede desactivar cambiando nuestras conversaciones. Debemos conectarnos con lo positivo: Lo que Dios está diciendo y haciendo, la belleza y el bien de Dios en otros, y la celebración gozosa de la vida.

Asimismo, extendernos más allá de nuestra zona de comodidad, desactiva la mentalidad de asedio. Parte de ser asediado incluye el aislamiento y la pérdida de confianza. Cuando elegimos extendernos con piedad, quebrantamos el aislamiento y removemos el sitio del acoso por la inseguridad y la falta de confianza.

Finalmente, para salir de una mentalidad de asedio, debemos escoger entrar en la Tercera Guerra de Dios, que también será la última Guerra Mundial. Cuando nuestro ‘pie está descansado’, mientras Dios nos guía como su ejército hacia la batalla, nos arrastraremos en actitud defensiva. En lugar de ello, debemos armarnos, alistarnos voluntariamente y asumir cada día con una mentalidad de victoria. La victoria viene por ganar la pelea. Para tener la victoria, ¡debemos pelear para ganar!

Rebecca Francis
(www.elijahlist.com)


“Abrace lo ilimitado de Dios y descubra sus posibilidades infinitas”

Por Bobby Conner

Dios es verdaderamente infinito
Amado, este es mi año 470 predicando la Palabra de Dios, con un promedio de cinco mensajes a la semana durante todos estos años. ¡Aquí está mi confesión! Cuanto más conozco a Dios y su gracia asombrosa, más comprendo que apenas lo estoy conociendo.

Considere estos versos: “¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos! ¿Quién ha conocido la mente del Señor, o quién ha sido su consejero? ¿Quién le ha dado primero a Dios, para que luego Dios le pague? Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén” (Romanos 11:33-36).

Muchísimo más que todo
En una experiencia profética electrizante, el Señor Jesucristo me dijo: “Bobby, te doy mi autorización personal para que exageres lo que estoy por hacer”. Asombrado por esta notable sugerencia, le pedí una Escritura de referencia. El Señor Jesús me respondió de inmediato: “¡No hay problema!”. Me entregó estos versos de Efesios 3:20-21: “Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén”.

Planes súper abundantes para nuestra vida
El Salmo 103:11 dice: “Tan grande es su amor por los que le temen como alto es el cielo sobre la tierra”. Amados santos, Dios desea llevarnos hacia nuevos niveles de victoria en cada área de nuestra vida, espíritu, alma y cuerpo (Romanos 8:37). Puedo decirle con gran confianza que los mejores días para el pueblo de Dios están ante nosotros y no detrás. En realidad, Dios puede hacer cualquier cosa (Génesis 18:14) y tiene planes firmes para cada uno de nosotros. Estos planes son más seguros y “súper abundantes” en maravillas de lo que podemos imaginar o pedir.

Simplemente no podemos exagerar acerca de lo que Él está por hacer, porque su obra en nuestros corazones y en nuestras vidas siempre sobrepasa todo lo que podríamos pensar o imaginar.

Los planes espectaculares de Dios para nosotros son solo para nuestro bien (ver Jeremías 29:11). Aun si estamos atravesando tiempos difíciles, debemos recobrar el ánimo: “Tenemos sus promesas preciosas para nuestro consuelo, gozo y seguridad”. Sin importar cuál sea la prueba que estamos experimentando en nuestra salud, finanzas, matrimonio, hijos o con nuestros seres queridos, Dios tiene grandes bendiciones inimaginables reservadas para nosotros, en la medida que nos volvamos a Jesús, a su Espíritu dentro de nosotros y a su Palabra viviente (ver Romanos 8:28).

Sabemos que todas y cada una de las promesas del Señor son ciertas: “La Palabra nos promete un cambio radical divino”. Todo el Cielo y la tierra pueden pasar, pero la Palabra de Dios nunca fallará. ¡Nunca!

Súper abundante intimidad
El Señor quiere específicamente que incrementemos nuestra capacidad para tener una comunión íntima con Él. El Señor anhela hablarnos de “un abismo a otro abismo”, de Espíritu a espíritu. Así como el Señor le prometió al profeta Jeremías, nos asegura que responderá a nuestro clamor por conocerlo y tener comunión con nuestro Hacedor: “Clama a Mí y te responderé, y te mostraré cosas grandes y poderosas que no conoces”. La palabra traducida como “poderosas” (Strong 1219) viene del hebreo “bâtsar” y significa estar aislado, inaccesible por la altura o por una fortificación, cercado, amurallado.

Aquí el Señor está diciendo que si clamamos a Él, nos revelará absolutamente todo lo que es inaccesible para nosotros, los misterios del Reino, asegurados dentro de su magnificente corazón de amor, donde todo es mucho más abundante de lo que podemos pensar o pedir. Amado, clamemos con el apóstol Pablo: “Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte” (Filipenses 3:10). ¡El Señor responderá esta oración con una medida que excederá nuestros sueños más salvajes!

Súper abundante sabiduría
El Señor Jesucristo también quiere darnos su sabiduría de una manera “muchísimo más abundante” para que podamos tomar mejores decisiones. Considere Santiago 1:5: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie”. En el Salmo 32:8 tenemos la promesa del Señor: “Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti”. ¡Esta es una palabra profética segura! Tenemos la Palabra del Señor y la mente de Cristo para proveernos sabiduría abundante y extravagante en cada hora de nuestras vidas.

Tomemos esta Escritura con nuestro corazón: “Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia” (Proverbios 3:5). La palabra hebrea que traduce “descansar” es “shâ'an” (Strong 8172), que significa descansar, reposar, apoyarse y permanecer. Estamos llamados a permanecer y reposar en las promesas de nuestro Dios, la mente de Cristo, no sobre nuestros propios razonamientos y observaciones, aunque sean bien intencionados. Este es un llamado a una dependencia extravagante, una fe y una confianza como la de los niños (ver Salmo 55:22).

Si le ofrecemos al Señor nuestro súper abundante descanso, dependencia, reposo y confianza, responderá con su súper abundante sabiduría y dirección.

Súper abundante unción
Cristo también anhela darnos una unción más fuerte para que podamos tener una mayor influencia para el Reino. Considere el Salmo 92:10: “Me has dado las fuerzas de un toro; me has ungido con el mejor perfume”. Tener una unción “súper abundante” para cada ocasión, nos capacita para hacer las obras de Dios en la tierra, porque: “El que afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió” (1 Juan 2:6). Esta unción súper abundante no solo nos capacita para hacer las mismas señales, maravillas y milagros que nuestro Maestro, el Señor Jesucristo. También nos capacita para comprender su voluntad y hablar su verdad en cada situación.

Según la Palabra de Dios somos “señores representantes” del Todopoderoso, enviados con poder para funcionar (ver 2 Corintios 5:20). Nunca debemos olvidar que Cristo estableció: “Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18). En consecuencia, el Señor nos comisionó para que hagamos sus obras en la tierra.

Meditemos en esta promesa más asombrosa del Señor: “Todos ustedes, en cambio, han recibido unción del Santo, de manera que conocen la verdad” (1 Juan 2:20). La palabra hebrea para “unción” (Strong 5545) en este verso, es en griego la palabra “chrisma”, derivada de “chrio” (Strong 5548), que significa frotar o untar con aceite, consagrar para un oficio o un servicio religioso, ungir.

Fuimos frotados con el Espíritu Santo, consagrados para el oficio del sacerdocio real para servir a nuestro Señor. Esta unción es impartida con libertad, con liberalidad y de manera súper abundante sobre nosotros, amado hermano. Debemos creer esta promesa y comenzar a actuar en la unción que ya nos fue dada para hacer las obras del Reino en la tierra.

Provisión súper abundante
Nuestro Padre también quiere bendecirnos con una provisión súper abundante en nuestras finanzas y en los lugares de trabajo, para que podamos ser una gran bendición para otros (2 Corintios 9:6-8). Cristo Jesús establece que si somos fieles en nuestra generosidad, otros nos retribuirán de una manera abrumadora (Lucas 6:38).

Amado, cuando enfrentamos las facturas pendientes y las deudas o los problemas en nuestro lugar de trabajo, ministerio o inversiones, no podemos quedarnos en shock, débiles, impotentes, estancados o paralizados en las mismas viejas rutinas de temor, duda e incredulidad. Debemos someternos al Dios de paz, resistir a esos demonios y luego huirán de nosotros (Santiago 4:7).

Debemos recordar que estas “emociones” de temor y ansiedad no solo son negativas, sino espíritus demoníacos y fortalezas con la asignación de destruir nuestra vida y robarnos nuestro destino (2 Timoteo 1:7). En lugar de recibirlos y ponernos de acuerdo con estos demonios de temor e incredulidad, debemos recibir al Espíritu Santo y sus promesas preciosas acerca de su provisión para nosotros.

Amados, su Palabra es una verdad como una roca sólida (Mateo 7:24-27). Afirmarnos en la Roca de Cristo y comenzar a actuar conforme a esta realidad, echando todas nuestras preocupaciones sobre Dios, dando abundantemente y con liberalidad según nos guíe el Espíritu, y regocijándonos grandemente porque nuestro Padre está haciendo “muchísimo más” de lo que podemos pedir o imaginar en nuestras finanzas, carreras, ministerios e inversiones. No veamos las noticias desde los reportes de Wall Street, donde los mercados globales suben y bajan, o desde los pronósticos que nos ofrecen los simples mortales. En lugar de ello, debemos mirar a nuestro Creador eterno, omnipotente y omnisciente que desatará provisión abundante en nuestra vida y en las vidas de nuestros seres queridos.

Gloria súper abundante
El Señor Jesucristo nos está invitando a elevar nuestra visión por encima de nuestras circunstancias y situaciones naturales, para fijarlos solo en Él y en su Palabra (Salmo 34:5). Mientras hacemos esto, podemos esperar ver la gloria súper abundante de Dios llenando toda la tierra. Por encima de todo esto, necesitamos aceptar su invitación para elevarnos hacia nuevas dimensiones de gloria (Apocalipsis 4:1-2), enfocándonos en Cristo como nuestro Proveedor, Redentor, Libertador, Guía y Sanador. No debemos enfocarnos y habitar en nuestras dificultades, sin importar cuán doloroso pueda ser esto para nuestra carne (Isaías 26:3). Dios nos está invitando a volver nuestros ojos hacia Jesús y quitarlos de los desafíos naturales y terrenales, porque Él tiene nuevas fronteras del Espíritu para que exploremos y montes más elevados de fe y gloria para que trepemos.

Nuestro caminar con Cristo no puede ser monótono o mundano. Por el contrario, puede estar lleno con aventuras y manifestaciones “súper abundantes”, más allá de lo que podemos imaginar. Cada día con Jesús puede traernos emociones y gran excitación acerca de su gloria creciente sobre la tierra y dentro de cada uno de nosotros. Cada día somos invitados a enamorarnos más y más de nuestro precioso Rey y nuestro amado Salvador.

Hay mucho más para vivir en Cristo de lo que podemos imaginar (Salmo 36:9). En su presencia encontramos plenitud y gozo inagotable, un “gozo indecible y lleno de gloria” (Salmo 16:11, 1 Pedro 1:8). No podemos permitirnos distracciones por las pruebas de este mundo. En lugar de ello, debemos elegir este día vivir ante el brillo de su gloria, creyendo en el  amor, misericordia y gracia “súper abundantes” de Jesucristo dentro de nosotros.

Bobby Conner

(www.elijahlist.com)