domingo, 6 de marzo de 2011

“Se revelan fuentes ocultas: un nuevo fluir de su presencia traerá nuevas asignaciones”

Por Garris Elkins

clip_image002En una mañana hace poco estaba haciendo una caminata por las colinas cercanas a mi casa, como suelo hacer cada semana. Seguí el mismo camino durante los últimos ocho años y encuentro que esto es muy reconfortante. Normalmente soy una persona muy observadora. Quizá esto es porque hace treinta años fui oficial de policía y en esa profesión uno se mantiene con vida conociendo lo que ocurre en su entorno. Esta mañana me di cuenta que no estaba viendo todo.

Cuando pasé por encima de un puente familiar, me detuve a mirar un arroyo estacional que fluye por esta época del año cuando comienza a llover. Ciento cincuenta años atrás este arroyo estaba lleno de buscadores de fortuna en la fiebre del oro en Oregón.

Las aguas comenzarán a correr

Me encanta el sonido del agua corriendo, me refresca y me restaura, por eso me quedo más de lo normal sólo a escuchar. Cerca de allí encontré otro arroyo como a 20 metros y me pude dar cuenta que nunca antes lo había visto. El fluir del agua ahora se hacía visible. Durante la mayor parte del año, este arroyo está seco y oculto por la vegetación. Estos dos arroyos ahora corrían juntos a 20 metros de mí. ¿Cómo fue que nunca vi este arroyo en los últimos ocho años? La única razón es que nunca estuve sobre ese puente cuando comenzó a llover.

Mientras cruzaba el puente y seguía andando, me detuve para recuperar aliento y mirar hacia atrás hacia los dos arroyos que se unían y pregunté: “Señor, ¿hay algo en esto que me quieras mostrar?”.

El Señor comenzó a depositar en mi corazón lo que traería el 2011 para algunos de nosotros. Se revelarán los arroyos de su presencia que estuvieron escondidos de nuestra vista. Estos arroyos no se veían porque el fluir de su presencia no se había soltado en esas áreas. Dios está por traer un fluir de su presencia que nos harán conocer nuevas asignaciones y una nueva dirección. Donde nunca esperaríamos ver a Dios moverse, lo veremos obrar ante nuestros ojos.

El profeta Isaías escribió: “Se abrirán entonces los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; saltará el cojo como un ciervo, y gritará de alegría la lengua del mudo. Porque aguas brotarán en el desierto, y torrentes en el sequedal” (Isaías 35:5-6).

Dios nos está preparando para fluir por lechos de ríos que aparecerán de una manera sobrenatural en nuestros desiertos personales. Estos nuevos cursos estaban escondidos en el pasado. Literalmente caminamos por ellos en nuestra vida diaria. Cuando el fluir comience, veremos surgir los planes del Señor y muchos comenzarán a moverse en sus destinos en Cristo por los lechos de los ríos que no habían visto hasta ese momento.

¿Qué significará esto?

Se revelará lo oculto

En esas áreas de nuestra vida y ministerio que son habituales y predecibles, donde esperamos más de lo mismo, Dios planea revelar lechos de arroyos ocultos que se llenarán con su presencia para llevarnos hacia lo nuevo. Regresará el gozo y se renovará la esperanza.

El fluir de su presencia está por aumentar

Mientras las lluvias naturales saturan los bosques y llenan los arroyos estacionales, Dios está por aumentar el fluir de su presencia y mostrarle dónde invertir su vida en la temporada que viene. Su mayor inversión para la manifestación del Reino será estar en el fluir de lo que Dios está haciendo.

Dios quiere que experimentemos el renuevo y la restauración que viene cuando nos movemos en el poder y el placer de su Río. Como dijo Isaías: los ojos de los ciegos se abrirán, los cojos saltarán y los mudos gritarán de gozo, y el agua de su presencia fluirá en su desierto personal.

Garris Elkins

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