sábado, 2 de mayo de 2026

“Pasaste la prueba: ¡estás recibiendo un manto renovado!”

Por Rosangela Atte

Mientras pasaba tiempo con el Señor, lo oí decir: “Tu tiempo de refinamiento llegó a su fin. Superaste la prueba”. Inmediatamente, mi mente fue hacia el Salmo 105:18–19: “Afligieron sus pies con grillos; en cárcel fue puesta su persona. Hasta la hora que se cumplió su palabra, el dicho de Jehová le probó”. Este pasaje habla de José y del refinamiento que el Señor le impuso para que pudiera manejar el poder, la influencia y la autoridad que Dios pondría en sus manos.

Cuando profundizamos en el hebreo, vemos que no se trataba solo de un encarcelamiento físico. La palabra “afligir” es la palabra hebrea “anah” (H6031 de Strong). Significa “afligir, humillar, oprimir” y proviene de la raíz que significa “bajar” (H6030 de Strong). La idea de esta palabra incluye tanto la aflicción externa, como el proceso de humildad. El orgullo de José estaba siendo humillado y su alma estaba siendo presionada.

La palabra utilizada en el Salmo 105:18 para “persona” es “nefesh” (H5315 de Strong), que significa “la vida interior, la persona, el alma, la voluntad y las emociones”. En este verso, literalmente transmite la idea de que su alma se convirtió en hierro. ¡Eso es muy poderoso! José no solo estaba encadenado físicamente. Su alma estaba en un lugar de presión. Su mente, su voluntad, sus emociones, sus creencias, sus reacciones, sus respuestas al trauma y sus mecanismos de supervivencia (todo dentro de él), estaban siendo refinados.

Cuando el enemigo va detrás de tu identidad y tu reputación

Fue el hijo favorito y le dieron un manto de muchos colores. Recibió sueños de Dios. Sabía lo que se sentía al ser amado, elegido y apartado, entonces el enemigo fue por su identidad.

En Génesis 37:23, cuando José fue a ver a sus hermanos le quitaron la túnica, el manto de muchos colores que llevaba puesto. Esa túnica no era solo un vestido. Representaba el favor, la identidad y la distinción que su padre le había impuesto. La envidia de sus hermanos no podía tolerar lo que esa prenda anunciaba cada vez que lo veían. Les recordaba su insuficiencia. Así que, el primer ataque fue contra su identidad. Lo despojaron de la señal visible de su favor, pero no pudieron despojarlo del favor de Dios.

Aquí es donde debemos aprender a discernir lo que ocurre realmente en el espíritu cuando pasamos por pruebas. El enemigo suele usar “la envidia, la traición y el rechazo” para hacerte cuestionar quién eres. Usará a las personas más cercanas para intentar despojarte de lo que Dios depositó sobre ti. Los hermanos de José le quitaron la túnica, pero no pudieron eliminar los sueños que Dios había puesto en su interior. Podían llevarse la prenda, ¡pero no podían tomar el manto! ¡Guau! Luego, cuando eso no funcionó, el enemigo atacó su carácter y su reputación.

En Génesis 39:12, la esposa de Potifar atrapó a José por su túnica e intentó seducirlo, pero él dejó la túnica en su mano y huyó. Esa misma prenda fue utilizada como prueba en su contra. Una vez más, vemos la prenda. Primero, sus hermanos lo despojaron por envidia. Entonces la esposa de Potifar sostuvo su prenda y la usó para acusarlo.

Verás, cuando el enemigo no puede destruir tu identidad, intentará destruir tu reputación. Vendrá por tu carácter. “Intentará hacerte caer, torcer tu obediencia y usar lo que debería cubrirte, como una prueba en tu contra”. Pero José se mantuvo humilde. No se defendió en persona. No se rebeló, no murmuró y no inició una revuelta en la prisión. No se amargó porque la gente lo malinterpretara. Se mantuvo fiel. Se dejó llevar por el proceso.

Las pruebas que refinan

Salmo 105:19: “Hasta la hora que se cumplió su palabra, el dicho de Jehová le probó”. La palabra hebrea para “probado” aquí significa “refinado”, como el metal purificado por el fuego (H6884 de Strong). José estaba siendo refinado, hasta que la promesa pudiera cumplirse con seguridad. La promesa ya se había pronunciado, pero José aún tenía que formarse para poder manejar el poder, la influencia y la autoridad que se avecinaba. Dios se enfrentaba a todo lo que pudiera corromper a José cuando asumiera la autoridad: “orgullo, resentimiento, desconfianza, amargura, autoprotección, miedo, ira y la necesidad de demostrarse a sí mismo”.

Necesitaba sanarse, porque si José hubiera llevado el anillo del Faraón con un alma herida, ¡podría haber usado el poder para castigar a las mismas personas que lo traicionaron! Cuando sus hermanos se presentaron ante él, José no estaba gobernado por la venganza. “Estaba gobernado por la sabiduría”. Esa es la prueba de refinamiento y santificación.

El favor te acompañará, incluso cuando cambien tus vestiduras

Incluso en prisión, José siguió usando el don que Dios le dio. Génesis 39:21–23 dice que el Señor estaba con José, le mostró su amor firme y le dio favor ante el guardián de la prisión. El Señor hizo prosperar todo lo que hizo José. Eso significa que el favor lo siguió, incluso cuando cambiaban sus vestiduras. Tenía favores en la casa de su padre. Tenía favor en la casa de Potifar. Tenía favor en la prisión. Finalmente, ganó favor en el palacio del faraón. ¿Por qué? Porque sus vestidos nunca fueron la fuente del favor, ¡siempre fue Dios!

La palabra griega “himation” (usada a menudo para las vestiduras), significa “prenda, capa, túnica, ropa o vestimenta” (G2440 de Strong). La prenda representaba más que ropa. En las Escrituras, las prendas a menudo hablaban de cobertura, identidad, cargo, estatus, autoridad y manto”. El manto habla de la unción. ¡Anuncia lo que llevas, incluso antes de entrar en una habitación! Así que, cada vez que alguien “tocaba, despojaba, sostenía, cambiaba o mejoraba el vestido de José”, ocurría una imagen profética.

En Génesis 37, sus hermanos le quitaron la túnica. En Génesis 39, su manto fue sostenido por la esposa de Potifar y lo usó para acusarlo. En Génesis 41:14, el faraón llamó a José y lo sacaron rápidamente de la cárcel. Antes de que José se presentara ante el rey, se afeitaba y se cambiaba de ropa. Ya no iba vestido como un prisionero. Ya no llevaba la apariencia del pozo. Fue convocado para un nuevo reino de autoridad.

Luego, en Génesis 41:42, el faraón se quitó el anillo de sello de su mano y lo puso en la mano de José, lo vistió con prendas de lino fino y le colocó una cadena de oro alrededor del cuello. Sus vestiduras fueron mejoradas por última vez. El que fue despojado por la envidia, fue vestido por la autoridad. El que usó la prenda para acusarlo, lo vistió de lino fino. El que cuya alma se convirtió en hierro, llevaba oro alrededor del cuello.

El refinamiento tenía un propósito

Esto es lo que creo que el Señor me mostró cuando dijo: “Tu tiempo de refinamiento llegó a su fin. Superaste la prueba”. El refinamiento tenía un propósito. La humillación tenía un propósito. Desvestirlo tenía un propósito. El retraso tenía un propósito. Las acusaciones tenían un propósito. La prisión tenía un propósito. ¡Todo tenía un propósito!

El Señor usó todo para purgar su alma. Trató los lugares internos: “las mentalidades, las creencias falsas, las máscaras, los mecanismos de supervivencia, la desconfianza, las heridas de la traición, el dolor de la injusticia y los lugares donde la carne aún quería levantarse y defenderse”.

Dios se encargó primero del trauma. ¿Por qué? Porque los efectos del trauma crean lentes que distorsionan cómo nos vemos a nosotros mismos, a Dios y a las personas. Durante todo el proceso, José se mantuvo humilde. Dejó que Dios hiciera lo que necesitaba para que el verdadero José saliera a la luz. Esa humildad hizo espacio para promoverlo, porque la promoción sin humildad es peligrosa. La influencia sin purificación puede destruir a las personas y las relaciones. La autoridad sin sanidad puede convertirse en control y manipulación.

José fue lo suficientemente aplastado como para mantener el poder sin corromperse. Fue lo suficientemente humilde como para liderar, sin necesidad de venganza. Fue lo suficientemente purificado como para ver la mano de Dios, incluso en lo que la gente quiso para mal. Por eso, al final de su historia, José pudo decir en Génesis 50:20: “Envió el rey, y le soltó; el señor de los pueblos, y le dejó ir libre”. Esa es la voz de un hombre refinado. No negó el mal, no fingió que la traición no le doliera, pero reconoció que Dios era más grande que lo que le habían hecho.

Se caen los grilletes y se está promoviendo el manto

Creo que esta es la palabra que el Señor está entregando ahora: “Las cadenas se están cayendo. Se están cambiando las prendas de la prisión. La temporada de humillación, prueba, presión y refinamiento llegó a su final designado. Cediste ante el proceso. Permitiste que el Señor queme la paja, las capas extra, las identidades falsas, las reacciones antiguas y las cosas que no pudieron acompañarte en tu próxima misión. Ahora se está mejorando el manto”.

El mismo enemigo que intentó despojarte de tu identidad y atacar tu reputación, pero no pudo detener lo que Dios depositó en tu vida. Se llevaron la túnica. La usaron en tu contra, pero el manto permaneció. Ahora Dios está preparando una mesa en presencia de tus enemigos.

Al igual que José, llegará un momento cuando te presentarás ante las mismas personas que te malinterpretaron, te traicionaron, te rechazaron o te acusaron, y no estarás allí amargado. Te afirmarás ahí sano. Te pondrás de pie refinado. Te pondrás de pie vestido con la autoridad que Dios mismo te impuso. Porque lo que el enemigo tramó para mal, Dios lo revirtió para bien, para su gloria y para la salvación, la sanidad y el fortalecimiento de muchas vidas.

Dios está equilibrando la balanza y levantando a los José

El Señor comenzó un proceso de purificación, porque la purificación trae alineación y la alineación trae justicia. Oro para que alguien entienda lo que el Espíritu está diciendo ahora mismo. Está llevando una recalibración a las balanzas amañadas de cada sistema mundano, para reflejar los sistemas del Cielo. Me dijo que está empezando por el sistema financiero, la economía. Por eso está levantando a los José. Aún no recibí toda la imagen o la revelación, pero Dios me la está revelando pieza por pieza de una manera sistemática, mientras se mueve en la tierra como en el reino espiritual, “con orden, alineación y justicia”.

Rosangela Atte

(www.elijahlist.com)

“Lo nuevo y lo bello”

 

Por Steve Porter

Algo mejor está por venir

2 Corintios 5:17: “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. Todo jardinero sabe algo que los principiantes suelen olvidar. Antes de que crezca algo bonito, es común que el suelo se vea peor durante un tiempo. Hay que retirar las piedras. Hay que arrancar las raíces. Se cortan las ramas viejas. Durante una breve temporada, el suelo parece alterado e inacabado.

A veces Dios actúa igual en el corazón humano. Hay momentos en la vida cristiana donde el Señor empieza a tocar áreas a las que nos hemos acostumbrado: “viejas actitudes salen a la superficie, palabras que antes pasábamos por alto, repentinamente nos preocupan e incluso la forma como les respondemos a las personas empieza a sentirse diferente”. Al principio puede resultar confuso. Pero el Señor no intenta hacer la vida incómoda. Simplemente está limpiando el terreno. Algo mejor está por llegar.

Las cosas que llenan la tierra/alma

Con el tiempo, las pequeñas cosas tienden a asentarse en el corazón, como las hojas y los restos que se acumulan en un jardín que no fue cuidado. Rara vez llegan todas de golpe. A veces empieza con algo pequeño... Un dolor que nunca se fue del todo. Ya ni siquiera piensas mucho en ello. Simplemente está ahí.

Otras veces es irritación, nada grave, solo pequeños momentos que te molestan. Los ignoras, pero siguen volviendo. Y luego están esos días donde las quejas se escapan un poco más fácil de lo que deberían, no porque quieras hacerlo, sino porque las cosas no salieron como esperabas. Nada de esto se siente serio. Eso es lo que pasa. Pero con el tiempo, sin darte cuenta realmente de cuándo ocurrió, esas pequeñas cosas empiezan a asentarse y a moldear la forma en que tu corazón responde ante la vida.

Tomemos la amargura, por ejemplo. La amargura suele empezar con algo muy real. Alguien nos hiere. Ocurre algo injusto. Si ese dolor permanece demasiado tiempo en el corazón, endurece silenciosamente la tierra. En lugar de sanar, la mente regresa al momento una y otra vez.

Luego está la envidia. Se cuela a través de la comparación. Vemos la bendición de otra persona y repentinamente, nuestra propia vida se siente más pequeña que antes. Un temperamento explosivo puede crecer igual. Lo que comienza como una frustración, se convierte en el tono habitual de nuestras reacciones. Incluso un espíritu gruñón cambia lentamente la atmósfera del alma. La gratitud se desvanece. La mente comienza a buscar lo que está mal, en lugar de notar la bondad de Dios que nos rodea a diario.

A veces la basura es más profunda. El orgullo se asienta silenciosamente debajo de la superficie. La autosuficiencia se vuelve cómoda. La oración se hace más corta. Nada de esto ocurre de la noche a la mañana. Se va acumulando poco a poco, como piedras sueltas esparcidas por un camino.

Cuando Dios empieza a mover las piedras

Cuando el Señor empieza a tratar estas cosas, no es porque esté disgustado con nosotros, todo lo contrario. Es una señal de que Él pretende construir algo mejor.

El Espíritu comienza a eliminar lo que no pertenece. Y poco a poco el corazón empieza a cambiar. La amargura afloja su anclaje y el perdón encuentra un espacio para respirar. La envidia se desvanece cuando la gratitud regresa en silencio. La paciencia crece donde antes vivía la irritación. Las palabras se suavizan. Las reacciones se ralentizan. La vida de Cristo empieza a manifestarse de maneras que antes no existían.

Así es como Dios restaura a una persona, no todo de golpe, sino de manera constante, piedra por piedra.

Lo que Dios realmente está construyendo

La belleza que el Señor forma en una vida, no proviene del éxito exterior, viene del carácter. “Un espíritu pacífico que estabiliza una habitación, un corazón que perdona rápido, una bondad que percibe el dolor, la fidelidad que continúa en silencio año tras año, la ternura que trata a las personas con cuidado y el dominio propio que permite al Espíritu guiar nuestras respuestas”. Estas cosas crecen despacio, como flores en un jardín. Pero una vez que empiezan a florecer, ocurre algo maravilloso. La presencia de Cristo se hace visible en la vida del creyente. Y esta es una belleza que el mundo no puede fabricar.

Amado, si el Señor estuvo removiendo últimamente cosas en ti, no te desanimes. No está destrozando cosas. Está preparando la tierra: “preparándola para la paz, para un amor más profundo y para la vida que siempre quiso que vivieras”. Dios nunca despeja el suelo, solo para dejarlo vacío. Lo limpia para que la belleza pueda crecer.

Quizá hoy el Espíritu Santo señale suavemente algo dentro de tu corazón, algo que permaneció más tiempo del que debería. Entrégaselo a él. Dile honestamente: “Señor, si aquí hay amargura, quítala. Si el orgullo se instaló sin ser notado, humíllame con suavidad. Si se crearon hábitos que no pertenecen a la vida que estás formando, ayúdame a dejarlos”.

Cuando ponemos estas cosas en sus manos, el Señor nunca deja el espacio vacío, “lo llena con Él mismo”. Y dondequiera que Cristo llena una vida, algo nuevo comienza a crecer, algo sagrado y silenciosamente hermoso.

Ora conmigo:

“Señor, confío en que tus planes para mí son buenos. Incluso cuando la vida se siente inestable y las cosas se están reorganizando dentro de mi corazón, ayúdame a no resistirme a Tu mano. Busca en mi corazón con suavidad. Elimina todo lo que obstaculice el trabajo que haces en mí. Limpia lo que no pertenece a tu propósito y prepara mi vida para la belleza que deseas manifestar. Que la fragancia de Cristo se eleve de mi vida. Amén”.

Steve Porter

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sábado, 25 de abril de 2026

“El año de la reposición y el descanso”

Por Kent Christmas

El año de la reposición y el descanso

Palabra del Señor publicada por Kent Christmas en la Iglesia “Lord of Hosts” el 19 de abril de 2026: La forma en la que hacemos Iglesia va a cambiar de manera sobrenatural. La adoración no será la misma. “De hecho”, dice el Señor, “vendrán momentos donde toda la congregación comenzará a cantar el cántico del Señor sin practicar, sin ninguna preparación. Esta presencia constante del Espíritu de Dios se asentará en la casa. De hecho, la gloria de Dios será tan fuerte que los sacerdotes no podrán ponerse de pie para ministrar, y se pondrán de pie al lado de la plataforma o postrados sobre sus rostros en los altares, por la magnificencia de la gloria del Señor”.

Dios dijo: “Estoy quitando el control de las manos de los hombres y se lo devolveré al Rey de reyes y Señor de los señores. Solo oyeron hablar de ello, solo leyeron acerca de ello”.

El Señor dijo: “A veces voy a desatar mi gloria sin medida en la tierra... así como yo le di el Espíritu sin medida al Señor Jesucristo”.

Dios dijo: “Me estoy preparando para abrir las ventanas del Cielo y todo lo que queda en el Cielo comenzará a ser liberado en la casa del Señor en esta hora”.

El Señor dijo: “El ojo no vio, el oído no oyó, ni entraron en el corazón de los hombres aquellas cosas que preparé para los que aman al Jehová”.

El dolor fue por un parto

Dios dijo: “La semilla que plantaste en la tierra, la tribulación por la que pasaste, el duelo que salió de tu boca y el llanto que tuviste, es porque hubo un embarazo dentro de ti. Pero está ocurriendo un parto y el sufrimiento que padeció Mi pueblo se olvidará cuando nazca el bebé. No podrás describir la gloria que se está liberando en la tierra”.

Dios dijo: “No solo haré esto en los Estados Unidos, este último mover del Señor golpeará a todas las naciones y a todos los continentes. Y por una temporada voy a derrocar dictadores. Voy a eliminar a los gobernantes impíos. Voy a despojarlos de su poder. De hecho, voy a eliminar a algunos de ellos por la mano soberana del Señor. Porque el espíritu de paz y el espíritu de gozo comenzarán a cubrir la tierra, y la canción del Señor comenzará a salir de sus espíritus y sus pies danzarán como becerros saliendo de un establo”.

Estoy quebrando la mentalidad de esclavo

Dios dice: “Estoy sacando del horno de hierro a los de mi pueblo que estuvieron bajo el espíritu de esclavitud y el espíritu de cautividad. Y estoy rompiendo la mentalidad de esclavo en la casa del Señor, sobre los que fueron avergonzados y los que fueron calumniados”.

Dios dijo: “No se preocupen por la muerte. ¿Cuánto más se preocupa el Señor por ustedes que por un gorrión o una flor? Porque reservé esta hora para magnificarme en medio de mi pueblo, porque sigo siendo Dios. Así que hoy les doy esperanza. Pongo una canción en su espíritu. Pondré un espíritu de gozo sobre ustedes”.

Dios dijo: “Esta no será una batalla que requiera una espada en tu mano. Será una batalla que hará que un sonido de gozo salga de tu espíritu. De hecho, muchos quedaron agotados. Salió mucha virtud de mi pueblo para intentar resistir al enemigo, pero este es el año del descanso... Este es un año de descanso. Voy a reabastecerte. Este es el año de la reposición”.

Kent Christmas

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“Visión Abierta: El caballo blanco”

Por Barry Wunsch

Visión abierta de un jinete y su caballo blanco

Un par de días atrás, recibí una visión abierta. Para ser sincero, realmente me afectó (en el buen sentido). Luego, durante un tiempo de oración y búsqueda al día siguiente, ¡el Padre me volvió a llevar a esa visión! Así que, aquí está sin abreviar, tal y como me llegó. La comparto hoy por obediencia al Padre y con el temor del Señor. No comparto esto a la ligera en absoluto.

Visión recibida el 19 de abril de 2026:

Me encontraba de pie frente a una fortaleza enorme. Estaba edificada con piedras rugosas y muy bien construida. De hecho, estaba en tan buen estado como el día en que se construyó. Las murallas eran altas y anchas, con soldados de guardia paseando y mirando por encima de los muros de la cornisa. Había altas torres en cada esquina que se alzaban sobre la estructura. No había nada que pudiera pasar por encima de estos tipos.

Al acercarme me di cuenta de que esto era más que una fortaleza común. Era cien por ciento de naturaleza del Reino, ya que había un despliegue que la acompañaba: “Un ángel enorme que acompañaba a los soldados en la tierra”.

Al principio estaba de pie fuera del foso que rodeaba la fortaleza, pero no solo parecía agua profunda, sino agua en movimiento, como un río. Sería imposible que el hombre cruzara. Vi cómo caía el puente levadizo grande y pesado. Al cerrarse en su sitio, la gran puerta de acero se levantó y las puertas grandes, gruesas y robustas se abrieron de par en par.

Aquí fue donde cambió para mí. Repentinamente me encontré con el Señor dentro de la fortaleza. Me entregó una espada brillante, nueva y pulida que me quedaba perfecta, junto con mi nueva armadura.

Lo siguiente que supe fue que estaba montado en un caballo, galopando por el puente levadizo y el Señor (el Capitán de los ejércitos), estaba delante de mí, montando un caballo blanco.

El Señor vestía la mejor armadura. ¡Llevaba una corona en la cabeza y un cetro en la mano! Con una gran sonrisa en el rostro, nos miró desde encima del hombro, pues de la fortaleza surgía un ejército de jinetes y caballos que cruzaba el puente levadizo, y un ejército angelical que lo seguía.

Mientras cabalgaba y guiaba el camino por el bosque, otros salían de las carreteras y los caminos para unirse a nosotros, mientras cabalgábamos juntos al galope siguiendo al Señor. ¡Fue emocionante! Había una expectativa y un entusiasmo positivos, mientras todos nos preparábamos y cabalgábamos juntos. Supe por el Espíritu que esto seguiría hasta la victoria. ¡Era para triunfar! ¡Se trataba de derrotar a los poderes de la oscuridad! ¡Era un nuevo día! Sabía que este era un punto de inflexión importante para las naciones. ¡Sabía que Él conquistaría! Sabía que conquistaríamos.

Una nueva vida y una esperanza saturaban el ambiente. Hombres, mujeres y niños salían de su escondite a salvo, protegidos, amados y preservados, ¡listos para prosperar en su bondad! Estaba muy claro que la esperanza, la sanidad, la liberación y la libertad se estaban desatando en todas las naciones. ¡Esto es lo que estuvimos esperando!

Palabras esperanzadoras y victoriosas de Dios para nosotros

Mientras escribía esto, el Padre me habló: “Barry, dile a mi pueblo que soy el primero y el último. Soy el Alfa y la Omega. Soy fiel y verdadero. Soy el único Dios verdadero y vivo, ¡no hay otro como Yo ni superior a Mí!”.

“Soy el Señor de los ejércitos, el Gran Yo Soy y el Creador del universo. ¡Conocí a cada uno de Mis hijos desde antes del principio de los tiempos! Y cuánto he deseado reunirlos bajo el refugio de Mis alas”.

“Barry, ¡dile a mi pueblo que no pierda la esperanza! Dile a mi pueblo que el llanto puede durar toda la noche, ¡pero la alegría llegará por la mañana, porque sé que parece que todo lo que conoces son lágrimas! ¡Sembraste con lágrimas y cosecharás con alegría!”.

“De nuevo, te digo que hay un tiempo para la paz y un tiempo para la guerra. No me alegra eliminar reyes y regímenes malvados. Cuánto desearía que voltearan sus corazones hacia Mí, pero se entregaron al mal”.

“Mis amados pequeños, deben confiar en Mí en esta hora y confiar en que aún hablo con los reyes. Porque aún tengo a aquellos llamados por Mi nombre para servirme, proteger a Mis hijos y discipular a las naciones. Así que, ¡tengan cuidado de no juzgar lo que ordené para esta hora!”.

“Barry, dile a Mi pueblo que se avecina un gran despertar y habrá temblores entre ustedes, hasta que caigan todos los muros de división y aprendan a amar como yo. Porque vengo por una Novia hermosa, sin manchas ni arrugas. ¡No me conformaré con menos!”.

“Barry, dile a Mi pueblo que salga de la oscuridad a Mi luz gloriosa. Realmente depende de ti, la elección es tuya. Recuerda que solo avanzas a la velocidad de tu obediencia. ¡No esperes a mañana para lo que puedes hacer hoy!”.

“¡No temas, porque mis caminos son para ti y no en contra tuya! Es la hora. ¿Cabalgarás conmigo hoy? ¡Estoy listo para ti!”.

Santa es la Palabra del Señor.

Barry Wunsch

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sábado, 11 de abril de 2026

“Te estás convirtiendo”

 

Por Angela Robinson

Estás invitado a dar un paso adelante

Abril es una invitación para dar un paso adelante. Es una estación donde pasan cosas. Las cosas que Dios estuvo formando en los lugares ocultos, ahora empezarán a emerger. No te quedaste atrás: “Estás dando un paso hacia un propósito, un paso fiel a la vez”.

Abril no es una estación de lucha, sino una donde pasan cosas. Ahora empezará a surgir lo que Dios estuvo formando en los lugares secretos. El estiramiento, el refinamiento y la espera... no fueron en vano. Dios nunca pierde el tiempo, ¡lo redime y lo restaura! El resto no fue un contratiempo. Fue una invitación a conocerlo con mayor profundidad, a fortalecerte y a descubrir para qué fuiste creado. Este es un llamado a ir más alto, pero no en la presión, sino en el propósito.

La transformación te prepara para el propósito

2 Corintios 3:18: “Por tanto, nosotros todos… somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.

Dios realiza su obra más profunda en los lugares secretos. El proceso de transformación suele ser lento, invisible y, en ocasiones, incómodo. Hay estaciones de capullo donde parece que no pasa nada, pero todo está cambiando. Con el tiempo Dios revelará las cosas que formó en lo secreto.

Refinados como el oro

Malaquías 3:3: “… los afinará como a oro y como a plata …”. El oro no se forma sin pasar por el fuego. El refinamiento requiere calor, pero no para destruir, sino para purificar. Las Escrituras nos muestran que Dios se sienta como un refinador, respetando cuidadosamente el proceso para eliminar lo que no pertenece, para que pueda permanecer lo valioso.

Asimismo, las estaciones que se sentían prolongadas o inciertas no estaban destinadas para romperte, sino para fortalecer lo que Dios depositó dentro de ti. Hay un peso en lo que cargas ahora. Hay una profundidad que solo se obtiene a través del refinamiento.

La transformación es un proceso

La transformación no es un momento puntual, es un despliegue continuo. El avance no es algo que experimentamos una vez y lo superamos, así como convertirse no es algo que completamos. Dios actúa en capas, refinando y revelando en su momento perfecto.

Tu proceso y tu calendario no se parecerán a los de otra persona. Lo que Dios está formando en ti es intencional, personal y se desarrolla exactamente como debe ser. No retrocedes y no llegas tarde, porque te estás convirtiendo. Y en esta temporada te invita a entrar en un propósito emergente “no de golpe ni de una manera perfecta, sino fiel y obediente”.

Desde lo oculto a ser revelado

Hebreos 10:35: “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón”. Llega el momento cuando lo que estaba oculto comienza a salir a la luz. Esta es la temporada para muchos. Puede que no te sientas completamente preparado, pero la preparación en el Reino no es perfección, es obediencia. Es confianza. Es la disposición para dar el siguiente paso cuando Dios dice que te muevas. Te aseguro amigo que nunca te arrepentirás de seguir obedientemente al Señor.

Avanza en obediencia fiel

Abril no es una estación para permanecer oculto. Es una época para avanzar, pero no luchando o con miedo, sino con una confianza audaz. Dios no te está presionando, te está llamando a ir más alto. No necesitas tener todas las respuestas. No necesitas sentirte completamente preparado. Simplemente tienes que dar el siguiente paso con fe. Allí te esperará.

Declaraciones:

1. Me estoy convirtiendo en la persona que Dios me creó para ser.

2. Estoy siendo refinado para revelar su propósito mayor.

3. Avanzaré con una obediencia fiel y una confianza audaz.

Angela Robinson

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“Mentiras que creen las personas inteligentes”

 

Por Steve Backlund

Mentiras: Bloqueadores de las aperturas

El avance rara vez se ve bloqueado por una rebelión evidente. Normalmente está limitado por conclusiones razonables. Las mentiras más peligrosas no se ven como malvadas, se perciben inteligentes. Se manifiestan como estos pensamientos:

“Solo soy realista”.

“No nos adelantemos”.

“No quiero volver a sentirme decepcionado”.

“Así soy yo”.

“Solo estoy siendo humilde”.

Ninguna de esas afirmaciones suena rebelde. Suenan maduras. Una mentira lógica es una conclusión que tiene sentido para la mente natural, pero contradice lo que dijo Dios. Suena sabio y se siente responsable, pero en silencio baja las expectativas. Y como suena inteligente, rara vez las desafiamos. Muchas de nuestras limitaciones mayores no provienen de la negatividad, sino desde un acuerdo sutil con los pensamientos que contradicen lo que es posible.

Cuatro mentiras lógicas que creen las personas inteligentes

Expondré cuatro mentiras lógicas que silenciosamente reducen la fe, reducen el gozo y limitan los avances.

1. Las mentiras lógicas se sienten responsables:

“Solo estoy siendo realista”.

“Tenemos que mirar los hechos”.

“Esa es la situación”.

Los hechos no son el problema. El problema surge cuando los hechos se convierten en la máxima autoridad para determinar cómo pensamos y qué elegimos hacer.

2 Corintios 5:7: “… porque por fe andamos, no por vista…”. La fe no niega la realidad, simplemente se niega a dejar que tenga la última palabra. La lógica dice: “Esto es imposible”. La fe dice: “Con Dios, todo es posible”. Cuando reducimos nuestro pensamiento a lo que podemos medir o predecir, limitamos nuestra capacidad para avanzar. La responsabilidad se convierte en una excusa para la limitación. A veces lo que llamamos sabiduría, es simplemente estar de acuerdo solo con lo que podemos ver.

Preguntémonos: “¿Estamos siendo realistas o estamos de acuerdo con un techo?”.

2. Las mentiras lógicas se basan en las experiencias pasadas

“Antes no funcionaba”.

“Así soy yo”.

“Así es la cultura aquí”.

Usamos los resultados de ayer para predecir las posibilidades de mañana, pero Dios no está limitado por nuestra historia. El pasado no tiene el poder para bloquearnos, pero las conclusiones basadas en el pasado sí. Isaías 43:18–19: “No os acordéis de las cosas pasadas… He aquí que yo hago cosa nueva…”.

La decepción pasada puede convertirse en un sistema de creencias silenciosas. El fracaso puede convertirse en una identidad. La historia puede convertirse en destino. Pero las experiencias pasadas se supone que sean puntos de referencia, no son profecías.

Tuve momentos cuando dije “solo estoy siendo realista”. Pero lo que quería decir es “no quiero volver a decepcionarme”. Un avance requiere el valor para creer que esta vez puede ser diferente. La verdadera pregunta no es “¿qué pasó antes?”, sino “¿qué está diciendo Dios ahora?”.

3. Las mentiras lógicas nos protegen de la decepción

Después de ser herido o desanimado, algo por dentro te dice: “No nos adelantemos”. Reducimos la visión para evitar el dolor. Bajamos las expectativas para evitar desengaños. Parece sensato y se siente seguro, pero la seguridad puede convertirse en un techo para nuestro potencial. Efesios 3:20: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”.

Si reducimos lo que pedimos y lo que creemos posible, limitamos lo que nos posicionamos para recibir. Proteger nuestro corazón de la decepción también puede impedir un avance repentino. Antes no quería escuchar a los predicadores esperanzados por miedo a volver a decepcionarme. Entonces me di cuenta de que hay dos formas de vivir:

1) Una vida sin esperanza y sin decepciones

2) Una vida llena de esperanza con decepciones ocasionales

La segunda opción es ciertamente arriesgada, pero es una puerta de entrada hacia las posibilidades inimaginables. La esperanza no es ingenua, es valiente y se atreve a volver a creer. Se atreve a esperar otra vez. Y cuando elegimos la esperanza después de la decepción, declaramos que la experiencia no tiene la última palabra, sino Dios.

4. Mentiras lógicas disfrazadas de humildad

“Solo estoy siendo humilde”.

“No tengo lo que hace falta”.

“Alguien más podría hacerlo mejor”.

Lo llamamos humildad, pero a menudo es un acuerdo con la insuficiencia, en lugar de un acuerdo con la gracia. Romanos 12:3: “… no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura…”.

El pensamiento sobrio es el correcto. La verdadera humildad no es pensar menos acerca de uno mismo, es pensar en concordancia con lo que dice Dios. Si Él dice que estás llamado, equipado y empoderado, entonces estar de acuerdo con tu pensamiento pequeño no es humildad, “es lógica fuera de lugar”. La falsa humildad nos protege de la visibilidad, pero también nos guarda del impacto. No honramos a Dios creyendo que somos incapaces, lo hacemos confiando en la gracia que opera en nuestra vida.

El verdadero peligro

Estas mentiras no nos hacen rebeldes, nos vuelven pasivos. No nos hacen huir de Dios, nos llevan a esperar menos de Él. Reducen la expectativa, reducen la audacia y silenciosamente reducen el gozo. Romanos 15:13: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”.

El gozo y la esperanza prueban lo que creemos. Las personas inteligentes no suelen caer en las mentiras evidentes, “caen en las mentiras lógicas”.

En conclusión, antes de estar de acuerdo con un pensamiento, debes preguntarte: “¿Esto coincide con lo que dice Dios?”.

No todas las conclusiones razonables merecen nuestro acuerdo. La fe no es ilógica, “simplemente responde a una lógica superior”. El avance no comienza cuando cambian las circunstancias. “Comienza cuando cambia el acuerdo”. Y comienza en el momento cuando nos negamos a permitir que la lógica marque nuestro techo.

Steve Backlund

(www.elijahlist.com)