sábado, 8 de agosto de 2026

El tiempo de Dios: ¡El tiempo no está corriendo en tu contra, está corriendo a tu favor!

Por Charlie Shamp

Una estación no es un destino

Hay un diseño de la manera como se mueve Dios y está escrito en el propio tejido del tiempo. La mayoría de la gente vive como si el tiempo fuera una línea plana día tras día, aleatorio e impredecible. Pero las Escrituras revelan que Dios opera en tres modos distintos de tiempo, cada uno con su propósito particular, su propio riesgo y su poder. Conocer la diferencia es caminar con confianza, en lugar de confusión.

Una “estación” no es un destino, es un contenedor. Te sostiene por un propósito específico y cuando ese propósito se cumple, la estación se disuelve.

El profeta Amós preguntó: “¿Pueden dos caminar juntos, a menos que estén de acuerdo?” (Amós 3:3). Una estación es la forma en la que Dios se pone de acuerdo contigo para una obra en particular. Es el terreno donde se profundizan tus raíces.

En el libro de Génesis, José pasó trece años en una época de oscuridad, primero en un pozo y luego en una prisión. Esa temporada no fue un castigo, sino una fragua. Cada traición, cada falsa acusación, cada promesa olvidada, martillaba algo en su carácter que no se podía formar de otra manera.

Una temporada no trata de lo que estás haciendo, sino de lo que se está formando en ti. La duración de una estación no es la medida de su valor, “la profundidad sí lo es”. No desprecies la estación en la que estás, porque “es el único útero que puede dar a luz lo que viene”.

Reconociendo un tiempo designado

Un tiempo designado es una intersección divina. Es un momento donde se encuentran el Cielo y la tierra, invitándonos a dar un paso hacia su propósito en nuestra vida. La palabra hebrea “moed” se traduce como “reunión” u “hora señalada”. Lleva consigo la idea de un nombramiento sagrado (Strong H4150). Dios establece estos momentos, pero no te obliga a respetarlos.

Considera la parábola de las diez vírgenes en Mateo 25. Las diez tenían lámparas. Las diez sabían que el Novio iba a venir. Pero cinco de ellas no estaban listas cuando llegó la hora señalada. La puerta estaba cerrada y la oportunidad se perdió, pero no porque Dios cambiara de opinión, sino porque “no se habían preparado”.

La tragedia de una cita perdida no significa que el plan de Dios haya fracasado. Nunca falla. La tragedia es que pierdes la parte que estaba destinada para ti. En Hechos 13, Pablo y Bernabé se dirigieron a los gentiles cuando los judíos rechazaron la palabra. La asignación se mantuvo, solo que con diferentes personas.

Un tiempo señalado es una prueba de tu alerta. Dios no lo anuncia con trompetas, lo susurra en lo normal. La pregunta no es si Dios aparecerá, es “si llegarás preparado”.

Comprender un tiempo determinado

Ahora llegamos al más poderoso de los tres: “el tiempo establecido”. Esta no es una estación que pueda cambiar. No es una cita que se pueda perder. Es un decreto del trono del Cielo que ninguna fuerza en la Creación puede alterar.

El Salmo 75:2 declara: “Al tiempo que señalaré Yo juzgaré rectamente”. Una vez más, la palabra hebrea traducida como “tiempo señalado” es “moed”, pero aquí lleva el peso de una decisión fija y soberana (Strong H4150). Cuando Dios fija una hora, es como una piedra arrojada a las aguas quietas. Las ondas no se pueden detener.

Piensa en el nacimiento de Isaac. Dios dijo: “Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo” (Génesis 18:14). El cuerpo de Sara estaba muerto. El cuerpo de Abraham estaba prácticamente muerto. Pero el tiempo señalado no dependía de la biología, sino de la palabra del Señor. Y cuando llegó ese momento, “nada lo pudo detener”.

Piensa en la resurrección de Jesús. No fue un golpe de suerte, sino un tiempo señalado. Pedro declaró: “… a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios …” (Hechos 2:23). La cruz no fue un accidente. La tumba vacía no fue una sorpresa. Fue una época establecida y ningún sello romano, piedra o guardia podían deshacerlo.

Un tiempo señalado no se ve afectado por nuestra preparación. No se ve afectado por nuestra dignidad. Solo se ve afectada por el decreto de Dios. Cuando Él establece un momento para nuestro avance, sanidad y ascenso, todo el Cielo conspira para que se cumpla. La única variable es si estarás parado sobre él cuando llegue.

Cuando convergen un tiempo designado y un tiempo señalado

Aquí está el misterio que lo cambia todo: “a veces una estación, un tiempo designado y un tiempo señalado, convergen en un solo instante”. Eso fue lo que ocurrió en Pentecostés. Los discípulos estaban en un tiempo de espera. Había llegado el momento acordado para el banquete. Y entonces la hora señalada para la llegada del Espíritu Santo explotó en el aposento alto.

Puede que ahora mismo estés en una temporada que sientes como una sala de espera. Puede que hayas perdido una cita y te preguntaste si te descalificaron. Pero la hora establecida sigue firme en el calendario del Cielo. No depende de tu pasado. ¡Depende de la promesa de Dios!

El profeta Habacuc escribió: “Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará” (Habacuc 2:3).

No se retrasará, pero no porque seamos perfectos o porque nuestros enemigos se hayan rendido, sino porque el tiempo establecido es un decreto, y un decreto del Cielo no se puede revertir.

El reloj no corre en tu contra. ¡Está funcionando a tu favor! Quédate quieto.

¡Llego la hora señalada!

Charlie Shamp

(www.elijahlist.com)

jueves, 18 de junio de 2026

“Junio es el mes de los reinicios”

Por Jeffrey Hardwick

Las cosas están cambiando rápidamente

El Señor dice: “Las cosas cambiarán muy rápido. Atento a los cambios. Muchos ocurrirán sin que tú siquiera sepas de ellos. Estos cambios son necesarios, y muchos ya llevan mucho tiempo realizados”.

“Fuiste paciente conmigo. Sé que algunos se preguntan si los retrasos son culpa de ellos. Todos tenemos nuestras propias responsabilidades. Yo tengo las mías, tú tienes las tuyas y los demás tienen las suyas. Solo puedes ocuparte de lo que te hace responsable”.

“¿Por qué intentarías hacer lo que es mi responsabilidad? Es porque el enemigo te engañó. No quiere que sepas lo que hago. Definitivamente no quiere que hagas aquello de lo que eres capaz. Pregúntame de qué soy responsable en tu vida. Entonces pregúntame qué responsabilidades te entregué personalmente. Voy a dejártelo muy claro”.

Junio es un mes de reinicios

“Junio será conocido como un mes de reinicios. Conozco las intenciones originales de aquellos que creé y las cosas que creé. Es hora de reinicios. Quieres vivir tu vida como yo la quería originalmente, ¿verdad? Pídeme mis reinicios en tu vida, y te mostraré... Este verano (invierno) también habrá reinicios en el mundo que te afectarán. Pídeme Mi voluntad para saber qué hacer cuando ocurran”.

Mantente en tu carril

“Mantente en tu carril. Haz lo que te llamé a hacer. Sé el original que Yo creé. Nunca te creé para ser un imitador. Trabajemos juntos ahora para que puedas hacer lo que te apasiona. Es un esfuerzo de equipo. No lo estás haciendo solo. Estoy contigo. Otros se acercarán a ti para ayudarte. Prepárate para nuestro futuro juntos. Te prometo que ahí es donde vas a vivir tu vida y no en tu pasado”.

“Tu Padre celestial amoroso y alentador”

El propósito de Dios para los reinicios

¿Sabes por qué son tan importantes los reinicios en tu vida? Porque puedes volver a las intenciones originales de Dios para tu vida y cumplir su propósito. ¿Eso es lo que realmente quieres? Si es así, entonces requerirá dejar atrás lo viejo y abrazar lo nuevo. ¿Cómo es eso? Implica centrarte en tu futuro con el Señor.

Te promete que vivirás en el futuro. También quiere que sepas que tu pasado expiró anoche a medianoche. ¿Puedes volver a tu pasado para corregir lo que dijiste o hiciste? No, claro que no. ¿Puedes hacer que alguien más lo haga? No. Los reinicios están diseñados para liberarte de tu pasado y para habilitar el futuro bendito que el Señor planeó para ti.

Jeremías 29:11: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”.

El Señor te promete paz, esperanza y un futuro. ¿Sabías que Dios planificó cada día de tu vida antes de que nacieras?

Salmo 139:16: “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”.

Lecciones de vida

Hace unos años el Señor me reveló una de las lecciones más memorables que jamás me había enseñado. Una vez que entiendas esto, te dará paz sobre tu futuro. Vi al Señor de pie con las manos en la cintura, como hacen los superhéroes en las películas.

¿Puedes verlo?

Después dijo: “Yo soy el Determinador”. Él es quien determina tu vida. Ya conocía tu futuro antes de que entraras en el vientre de tu madre. Esa lección de vida me liberó para confiar en Él y revelar sus planes que tiene para mí. En lugar de intentar averiguar las cosas, vengo a Él cada día y le pregunto cuáles son sus planes para mí.

Te despidieron de “resolver por tu cuenta”

Recientemente estaba hablando con un amigo que se está embarcando en una nueva aventura empresarial. Tenía dificultades para encontrar inversores y dijo que estaba intentando averiguar qué hacer. El Señor me dijo que le dijera esto a mi amigo: “Estás despedido de ‘resolver por tu cuenta’”.

¿Por qué querrías resolver por tu cuenta cuando puedes acudir al Dios omnisciente y confiable que puede revelar sus deseos y sus planes para ti? Si aún estás intentando “resolver las cosas, adivinar o analizar, en lugar de confiar en el Señor”, te animo a arrepentirte. Será una de las mejores decisiones de tu vida.

Deja que el “Determinador” reinicie tu vida

Sabes que Él está a punto de reiniciar tu vida y lo hará a su manera, no a la tuya. El enemigo no quiere que te arrepientas. No quiere que te prepares con el Señor para tu futuro. Y desde luego, no quiere que abraces el cambio y te adentres en lo desconocido.

¿Por qué no hablar cada día de las promesas de Dios, su voluntad y su verdad, para que puedas entrar en ello en tu futuro? Nuestras palabras son como semillas. Crecerán si seguimos sembrándolas de manera constante. Igual que cuando siembras semillas financieras en el Reino de Dios, “Él multiplicará tus semillas y te dará una cosecha”.

Recuerda, no puedes volver atrás y revivir tu pasado. Puedes prepararte para tu futuro con el Señor. Él conoce “todos” los detalles. Si hay alguien que conoce tu futuro, es el Señor. Empieza a prepararte hoy para tu futuro con Él, porque te promete reinicios para tu vida.

Jeffrey Hardwick

(www.elijahlist.com)