jueves, 18 de diciembre de 2008

“2009: se cerró el ciclo de la cosecha”

 

(Segunda parte)

Por Bladimiro Wojtowicz

clip_image002Durante un tiempo de oración, el Espíritu Santo me impartió una visión acerca de las características que tendrá la cosecha a partir del año 2009.

“En la visión me encontraba dentro de un campo de trigo inmenso que se extendía más allá de lo que podía ver. Las espigas tenían un tamaño muy inusual, llegándome hasta la cintura. Pero mucho más inusual fue lo que vi cuando me acerqué a examinarlas con mayor detalle. Pude distinguir tres tipos de espigas diferentes, en tres estados de desarrollo y crecimiento.

Las primeras eran espigas maduras de un color dorado intenso y estaban listas para ser cosechadas. Sobresalían del resto porque eran las más altas dentro del campo.

Las segundas eran brotes que llegaban hasta la mitad de la altura de las espigas anteriores. A diferencia de las espigas maduras, estaban verdes y eran tiernas. Pude tocarlas y me di cuenta que eran muy flexibles porque no estaban secas. También estaban cargadas de granos, pero aún no estaban en condiciones de ser cosechados porque estaban verdes.

El tercer grupo de espigas llegaba hasta la mitad de las anteriores y se limitaba a un pequeño tallo verde que aún no tenía ninguna señal de fruto. A diferencia de las anteriores, eran extremadamente delicadas y al tratar de manipularlas, se dañaban con facilidad.

Como el campo tenía tres niveles de madurez diferente, era imposible realizar la cosecha con cualquier tipo de maquinaria, porque cosecharía sólo las espigas maduras y arruinaría las otras dos.

En ese momento pude oír la voz del Espíritu Santo que me decía: ‘Toma sólo los granos maduros. Tendrás que hacer la cosecha a mano, espiga por espiga. Debes tener sumo cuidado de no dañar las espigas que aún se encuentran en proceso de desarrollo porque representan las cosechas futuras’.

Comencé a hacerlo según me instruyó el Espíritu Santo hasta que me fue imposible seguir cargando la bolsa con granos y decidí regresar a mi casa para acomodar la cosecha. Cuando llegué pude ver a mi esposa en la cocina que me miraba asombrada, pero al mismo tiempo con un rostro sonriente porque sabía que en la bolsa se encontraba la cosecha que habíamos esperado por tantos años. Rápidamente dispuso toda clase de recipientes para guardar el grano para que nada se echara a perder. Nos sentíamos tremendamente agradecidos al Señor por la cosecha que habíamos esperado tanto tiempo.

Al día siguiente el Espíritu Santo me dijo que volviera al campo para seguir cosechando y así lo hice, respetando las indicaciones que me había dado el día anterior. Cuando ya no pude con la bolsa de granos, regresé a mi casa. Durante el camino, pensaba qué iba a hacer con la cosecha de ese día, porque la del día anterior ocupó todos los espacios disponibles para almacenarla.

“Todavía estarán comiendo de la cosecha del año anterior cuando tendrán que sacarla para dar lugar a la nueva” (Levítico 26:10).

Cuando entré en la casa, hablé con mi esposa y ambos comenzamos a hacer una lista de las personas con quienes podríamos compartir nuestra cosecha. El Señor nos advirtió que debíamos oírlo con sumo cuidado para no equivocarnos con los nombres que pondríamos en esa lista, ya que Él no multiplicaría nada que sembráramos fuera de su voluntad. Luego de esto comenzamos a llamar a las personas con quienes compartimos la cosecha de ese día.

Cuando regresé al campo el tercer día, me sorprendí en gran manera al ver que las espigas maduras no habían mermado y era como si no hubiera transitado nadie por el campo donde había cosechado el día anterior. Pero esta vez sucedió algo que llamó poderosamente mi atención. Cada vez que cortaba una espiga madura, los brotes verdes crecían y maduraban al instante, mientras que los pequeños, crecían hasta la medida de los segundos. En ese momento, brotaban desde el suelo brotes verdes muy tiernos. Todo ello ocurría al mismo tiempo, luego de cortar la espiga madura”. Allí el sueño llegó a su final.

En ese momento, el Espíritu Santo trajo a mi corazón la interpretación de este sueño:

El campo sembrado representa todos los actos de justicia que hicimos dentro del Reino de Dios.

Las tres clases de espigas representan los tres estados de desarrollo en los que se encuentra nuestra cosecha personal.

Los campos debían cosecharse a mano para no dañar las espigas que no estaban en condiciones de ser cosechadas porque su fruto aún no estaba maduro. También me dijo que debía mantener un contacto personal y directo con el fruto para aprender a valorarlo. Las cosechas mecanizadas no respetan esto, porque el obrero que opera la cosechadora sólo es un asalariado que desconoce el costo de la siembra.

La primicia de la cosecha era para disfrutar la dicha de la victoria con los míos, el resto de las cosechas estaban destinadas a bendecir a otras personas que Dios nos indicó. Debíamos respetar esto porque Él no avalaría las siembras que hiciéramos en personas o lugares fuera de su voluntad.

Al cosechar las espigas maduras, esto activaba de inmediato la madurez de las anteriores.

El Señor me dijo que todo esto era posible porque se había cerrado el “ciclo de las cosechas”.

“Vienen días, afirma el Señor, en los cuales el que ara alcanzará al segador y el que pisa las uvas, al sembrador. Los montes destilarán vino dulce, el cual correrá por todas las colinas” (Amós 9:13)

Al hablar de cosechas no quiero limitar el término a las finanzas; quiero extenderlo hacia todos los actos de justicia que realizamos a diario. El Señor me dijo que en este tiempo los campos que albergaron todas esas semillas de justicia que sembramos a lo largo de nuestra vida están a punto para la cosecha.

Fuimos creados para reflejar la gloria de Dios por medio de todos los actos de justicia que realizamos en obediencia a su voluntad. Por lo tanto, la cosecha que se desata a partir del año 2009 será ilimitada e indetenible, reflejando niveles cada vez mayores de la gloria de Dios en todo lo que realicemos.

Los amamos y bendecimos,

Bladimiro y Magui

domingo, 14 de diciembre de 2008

“Dios dijo: 2009, año de apertura total y acceso ilimitado”

 

(Primera parte)

Por Bladimiro Wojtowicz

clip_image002Siempre nos reunimos a comienzos de Enero con el Apóstol Raúl Ávila y el resto del ministerio para fluir proféticamente en un servicio íntimo, donde Dios le habla de una manera directa al liderazgo. A comienzos de este año 2008, la palabra profética fue: “Tiempos de honra”. Esa frase resumió todo lo que hizo Dios a lo largo de este año.

El año 2009 estará caracterizado por dos cosas: apertura total y acceso ilimitado

Esta es la primera parte de la palabra que recibí para el año que viene. Surgió durante uno de los servicios de intercesión y adoración profética que se celebran en el ministerio CCN, en la Ciudad de Caracas, todos los días a las 5,30 am.

Esta es la palabra que Dios le habló a mi espíritu:

“En estos últimos días hubo lluvias inesperadas y fuera de tiempo que produjeron inundaciones por todo el país, incluso en otros países. Fueron lluvias que no debían producirse en esta época del año porque estamos ingresando en la temporada seca. (En Venezuela llueve desde marzo hasta noviembre). Dios nos mostró que esas tormentas representaban las respuestas a las oraciones y los actos de justicia que sus santos hicieron durante mucho tiempo. Cada acto de justicia o cada oración son como el vapor que sube permanentemente hacia el cielo. No podemos ver el vapor mientras se eleva, pero cuando las nubes se cargan de agua y se saturan, desciende un aguacero torrencial. ¿En qué momento llegó toda esa cantidad de agua a las nubes? Subió gradualmente y de una manera imperceptible en forma de vapor.

En este tiempo, el Señor está volcando su copa sobre todos aquellos que se mantuvieron fieles a su propósito, aunque muchas veces no comprendieron qué sucedía o ni siquiera tuvieron fuerzas para orar. Su fidelidad fue como una oración expresada a través de sus vidas. Este es el tiempo de todos aquellos que no negaron al Señor como muchos otros que abdicaron a sus propósitos y se fueron detrás de muchas cosas que no glorificaron al Rey, sino a ellos mismos.

El Señor me mostraba que Él mismo está preparando la mesa del festejo para aquellos que se mantuvieron fieles a su Palabra. Podía verlos entrar en un gran salón a disfrutar del banquete en su presencia. Pero también podía ver un gran ángel parado en la puerta del salón que solamente dejaba ingresar a los fieles. El resto, aquellos que hicieron muchas cosas buenas y aún excelentes, pero no las que Dios los llamó a realizar, miraban desde las ventanas.

El poder de la dicha

La palabra que el Señor hablaba en voz alta era “dicha”. Decía que la sabiduría de la vida se resume en aprender a disfrutar de la dicha de la victoria en su presencia. Solamente aquellos que se mantuvieron fieles al propósito eterno de Dios en sus vidas, están en condiciones de aprender el significado y el alcance de esta palabra. El resto sólo sentirá carga o hasta culpa cuando vean la mesa del banquete que el mismo Señor preparó para aquellos que le aman.

Este fue un año de preparación, donde todos pudimos acceder a cosas que durante años sólo acariciábamos con las manos de la Fe en el terreno del Espíritu. Pero las primeras aguas ya se desataron, dando lugar a arroyos que formarán ríos que abrirán caminos nuevos de bendición.

En este año que pasó, el Señor nos abrió la ventana para que pudiéramos ver con nuestros ojos naturales lo que sucedía en la realidad espiritual. En el 2009 no sólo podremos ver, tocaremos la bendición con nuestras manos y podremos demostrarle al mundo que no creíamos en sueños, sino en realidades tangibles.

El 2009 será el año de la apertura total y el acceso ilimitado. Todo aquello que desarrollemos según el propósito por el cual fuimos llamados, comenzará a dar fruto de una manera incontenible. Vienen contactos sobrenaturales y conexiones que hasta ahora jamás soñamos que pudieran suceder. Esas conexiones nos imprimirán un nivel de aceleración hasta ahora desconocido para nosotros. Seremos lanzados hacia la órbita de gobierno que siempre estuvo preparada para nosotros en todas las áreas de la sociedad y desde allí manifestaremos la voluntad redentiva del Señor. Dios está poniendo el mundo al revés, sólo por causa de aquellos que se mantuvieron fieles a su palabra y no lo negaron delante de los hombres.

Tiempos de favor

Se terminaron los años de mirar hacia el Cielo y no ver ni una sola nube a nuestro favor. A partir de este año habrá señales extrañas en los cielos y en la tierra que confirmarán los mensajes proféticos que Dios habla por boca de sus hijos. Pero sólo aquellos que se mantuvieron fieles y esperaron con paciencia, serán capaces de ver esas respuestas contundentes. Ya no mostraremos el Reino del Señor, lo demostraremos en toda su plenitud.

Esta es la primera parte de la palabra que Dios me habló. Seguramente la ampliará con el correr de los días. Estamos ante el comienzo del tiempo donde el favor y la gracia de Dios serán la característica imperante en las vidas de sus hijos.

Un gran abrazo, los bendigo

Bladimiro y Magui Wojtowicz