miércoles, 29 de abril de 2015

“Poseyendo las promesas: Levantémonos como un pueblo de coraje”

 Por Paul Lackie

 

clip_image002Deuteronomio 31:6 dice: Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará. En Noviembre de 2014, el Señor comenzó a mostrarme que estábamos entrando en una temporada y un tiempo en la Iglesia donde su pueblo se levantaría con coraje y osadía como nunca antes para poseer las promesas de Dios. Como Josué, pelearíamos con el pacto de Dios, caminaríamos de una manera sobrenatural mientras obedecemos la voz del Señor y comenzaríamos a poseer nuestra Tierra Prometida.

 

1. Entenderemos nuestro pacto con Dios… y el coraje vendrá por medio de este pacto

Josué 1:1-9 dice: Después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, Dios le dijo a Josué hijo de Nun, asistente de Moisés: Mi siervo Moisés ha muerto. Por eso tú y todo este pueblo deberán prepararse para cruzar el río Jordán y entrar a la tierra que les daré a ustedes los israelitas. Tal como le prometí a Moisés, yo les entregaré a ustedes todo lugar que toquen sus pies. Su territorio se extenderá desde el desierto hasta el Líbano, y desde el gran río Éufrates, territorio de los hititas, hasta el mar Mediterráneo, que se encuentra al oeste. Durante todos los días de tu vida, nadie será capaz de enfrentarse a ti. Así como estuve con Moisés, también estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré. Sé fuerte y valiente, porque tú harás que este pueblo herede la tierra que les prometí a sus antepasados. Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito dondequiera que vayas. Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.

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Como nunca antes, comenzaremos a comprender el pacto. Conoceremos la salida en cada situación, conoceremos el final desde el principio porque tenemos la Palabra del Señor y conocemos nuestro pacto con Dios. Desde este lugar de pacto con el Señor nacerá un nuevo coraje. Eleanor Roosevelt dijo una vez: “¿Qué no podríamos lograr si supiéramos que no podríamos fallar?”. Como un pueblo de pacto, sabemos que aunque pudiéramos fallar, Dios nunca falla y es fiel a su Palabra. Descansaremos en las promesas de Dios. Comprenderemos que por medio de la Sangre del pacto de Jesús, tenemos acceso pleno al Reino. Somos coherederos creados para dominar y gobernar. Desde esto tendremos todo el coraje y la osadía para enfrentar cada situación imposible y poseer nuestra Tierra Prometida (ver Romanos 8:16-18 y Gálatas 4:1-7).

 

2. Venceremos el espíritu de temor que infectó la Iglesia

Creo que este es el año para desechar a la fortaleza del temor que detuvo al pueblo de Dios. Enfrentaremos al enemigo del temor y veremos una liberación masiva del espíritu de temor. En lugar del temor, caminaremos en autoridad, habilitación y poder. Donde estuvimos paralizados por el temor, correremos hacia adelante para arrebatar el campo del enemigo. Aún se sanarán los cuerpos físicos marcados por las preocupaciones, el stress y la ansiedad.

 

Números 13:30 dice: Caleb hizo callar al pueblo ante Moisés, y dijo: Subamos a conquistar esa tierra. Estoy seguro de que podremos hacerlo.

 

Dios nos quiere liberar de cada temor para que podamos descansar en la promesa. El coraje no significa dejar de enfrentar el temor… frente al temor hay algo que se levanta dentro de nosotros que es mayor que ese temor, porque sabemos que Dios pelea por nosotros con sus ejércitos de ángeles. Comenzaremos a vernos a nosotros mismos como una Iglesia vencedora. No evitaremos enfrentar al enemigo porque sabremos Quién pelea por nosotros.

 

3. Seremos guiados por la voz del Señor… ¡oír y obedecer!

Creo que Dios requiere que nosotros aprendamos simplemente a confiar. Cuando oímos la voz del Señor, obedecemos. Tenga o no sentido para nuestra mente natural, nos volveremos muy sensibles a la voz de Dios y como niños pequeños, aprenderemos a confiar en Él y a obedecer su voz. En situaciones imposibles seremos capaces de ser guiados estratégicamente hacia la victoria por la voz del Señor.

 

En Josué 1-6, Josué fue continuamente guiado por la voz del Señor. Dios le daba instrucciones y él obedecía:

La voz del Señor quiebra todo el poder del temor.
La palabra del Señor agitará el coraje dentro de nosotros.
La palabra del Señor le hablará a nuestra identidad para que seamos quienes fuimos creados en Dios.

Esto no significa que no enfrentaremos la adversidad, conoceremos la  fidelidad de Dios a su palabra.

 

4. Vivir una vida sobrenatural será la norma

Josué 3:15-17 dice: Ahora bien, las aguas del Jordán se desbordan en el tiempo de la cosecha. A pesar de eso, tan pronto como los pies de los sacerdotes que portaban el arca tocaron las aguas, éstas dejaron de fluir y formaron un muro que se veía a la distancia, más o menos a la altura del pueblo de Adán, junto a la fortaleza de Saretán. A la vez, dejaron de correr las aguas que fluían en el mar del Arabá, es decir, el Mar Muerto, y así el pueblo pudo cruzar hasta quedar frente a Jericó. Por su parte, los sacerdotes que portaban el arca del pacto del Señor permanecieron de pie en terreno seco, en medio del Jordán, mientras todo el pueblo de Israel terminaba de cruzar el río por el cauce totalmente seco.

 

clip_image006La gente de coraje sabe que no está limitada por los medios o las circunstancias naturales. Creen en el poder sobrenatural de Dios para hacer lo imposible. Creo que este año comenzaremos a caminar en los caminos sobrenaturales de Dios como nunca antes. Mientras oímos y obedecemos la voz del Señor, nuestra obediencia producirá milagros, señales y maravillas sobrenaturales. Lo sobrenatural no solo será para “algo esporádico”, será la norma de vida de los creyentes.

 

En nuestros servicios, en nuestras familias y en nuestras comunidades, veremos la mano sobrenatural de Dios moviéndose de una manera extraordinaria. No será algo raro, caminaremos en ello todos los días. Debemos atrevernos a soñar y creer en este tiempo, porque en la medida que podamos creer, Dios se podrá mover.

 

5. Poseeremos nuestras promesas generacionales… seremos una generación de cumplimiento

El 2015 es el año para ver el cumplimiento de las promesas incumplidas. Mientras nos levantamos con coraje, comenzaremos a poseer nuestras promesas. ¡Dios está buscando a aquellos que pelearán con Él! Josué vio el cumplimiento de la promesa que Dios le hizo a Moisés. Creo que hay promesas en nuestras generaciones que siguen esperando su cumplimiento y Dios quiere que las manifestemos en nuestra generación. ¡Prepárese para ver sus promesas en el 2015!

 

Paul Lackie

(www.elijahlist.com)

“La sinergia de las generaciones”

 Por James W. Goll

 

clip_image002Si la Iglesia espera ser relevante y suplir las necesidades del Siglo XXI y más allá, debe estar dispuesta a atravesar un cambio de paradigma. La revolución de Elías a Eliseo confronta el statu quo desafiando a la Iglesia a reexaminar muchas de sus suposiciones. Una de estas suposiciones es lo que se podría llamar “mentalidad escapista”. Por más de un siglo se les enseñó a muchos creyentes que el fin de los tiempos está cercano y debían esperar que Cristo arrebatara a su Iglesia en cualquier momento. Esta enseñanza ha prevalecido especialmente en partes de las ramas evangélicas y pentecostales de la Iglesia. Mi punto principal no es si esta interpretación de la profecía es exacta o no. Lo importante es la influencia que ha tenido en la mentalidad de la Iglesia.

 

Un resultado positivo de la “mentalidad de rapto” es que creó en muchos cristianos una sensación de urgencia respecto al evangelismo y las misiones. Si Cristo pudiera retornar “cualquier día”, entonces no hay tiempo que perder para compartir con otros a Jesús. Por otro lado, la misma mentalidad puede tener consecuencias desafortunadas en la planificación a largo plazo. Si indefectiblemente todo está a punto de llegar a un final, ¿por qué enfocarnos en el futuro?

 

Mis años de juventud estuvieron plagados por esta mentalidad a corto plazo que emergió del Movimiento del Pueblo de Jesús. El celo abundaba y el Espíritu Santo se estaba moviendo por toda la Universidad a la cual asistía. Me transformé en una persona de Jesús y viví con otros jóvenes en una Casa de Jesús. Pensaba que el regreso de Jesús se podía producir en cualquier momento para sacar a su pueblo de este mundo desordenado.

 

clip_image004Un par de líderes jóvenes plantaron un pequeño rosal en el jardín de la Casa de Jesús. Cuando vi al árbol recién plantado me sentí perturbado y establecí: “¿Qué hacen gastando el dinero para plantar ese árbol? ¡No saben que Jesús regresará mucho antes que ese árbol llegue a madurar!”. Pasó el tiempo y el árbol creció. Para mí se convirtió en un recordatorio hermosamente floreado y persistente que me decía que quizá Dios tiene una mentalidad a largo plazo para que se manifieste la plenitud de su propósito. El tiempo cambió y hoy pienso “generacionalmente”.

 

Pensando generacionalmente

La Iglesia moderna redescubrió la mentalidad de pensar de manera generacional. Por demasiado tiempo demasiados miembros del Cuerpo de Cristo se consideraron a sí mismos como parte de una “generación terminal”. Es tiempo de cambiar esa manera de pensar. Cada generación de cristianos necesita verse a sí misma como una generación puente que edifica sobre el pasado, vive en el presente y planifica para el futuro. Es importante vivir cada día como si Cristo fuera a regresar hoy, pero debemos seguir planificando para mañana como si Él no regresaría en años.

 

Parte de esa mentalidad de una generación puente es reconocer y tomar seriamente la responsabilidad de pasarle a la siguiente generación un legado sólido de fe y valores piadosos. ¿Cuán importante es esta “transferencia generacional”? Tiempo atrás alguien señaló que la Iglesia nunca está a más de una generación del paganismo. Lo único que se necesita para perderlo todo es que una generación falle en transferirle sus creencias y sus principios a la siguiente.

 

Una de las necesidades más críticas de la Iglesia de hoy es renovar su compromiso con la “transferencia generacional”. No debe pasarle solo sus principios, teologías y creencias doctrinales, sino también un corazón apasionado. Cada generación debe aprender a amar a Dios por sí misma y es responsabilidad de la generación precedente enseñarles al modelar ese amor. Este es un principio fundamental conocido como “mentoreo espiritual”, ejercido por padres y madres.  

 

Mentoreo espiritual

La transferencia generacional no ocurre en una noche. No existen los atajos, las fórmulas mágicas o una lista de 25 palabras y frases para impartir fe y valores. El éxito solo viene con el compromiso, la disciplina, la diligencia y la paciencia. Estas cualidades se están transformando rápidamente en nociones elegantes del pasado adecuadas a la sociedad actual del “microondas” o de la “satisfacción instantánea” en diez segundos.  

 

clip_image006Esta misma actitud se volvió muy común en gran parte del Cuerpo de Cristo. En verdad, el rápido inicio del avivamiento y el lento desarrollo del mentoreo espiritual son críticos para la estrategia de Dios de alcanzar las naciones. El avivamiento desata fe y los cambios en las vidas de las personas mientras el mentoreo espiritual transformará la cultura.

 

El fuego de Dios que descendió en el Monte Carmelo determinó el inicio rápido del avivamiento. Soltó fe en los corazones de los israelitas para afirmar que Dios era mayor que Baal, pero no cambió el corazón de la nación. Acab y Jezabel siguieron en el poder. Al mismo tiempo comenzó a ocurrir un cambio. El avivamiento del Monte Carmelo también encendió una llama lenta que agitó un movimiento subterráneo que desató una revolución espiritual que alcanzó su clímax años más tarde con una transformación cultural. Por su fidelidad como padre espiritual, Elías estableció el escenario, pero la siguiente generación bajo el liderazgo de Eliseo y Jehú destruyó a Jezabel. Esta reina representaba la dominación de la cultura por los poderes de las tinieblas y trajo la transformación de la tierra.

 

Una sinergia de generaciones

Se define a la sinergia como la condición donde distintos grupos trabajan juntos de manera cooperativa para que el efecto total sea mayor que la suma de los efectos individuales. En otras palabras, el grupo concreta más trabajando junto que sus miembros trabajando de manera independiente. Una de las cosas que representa la revolución de Elías a Eliseo representa el deseo de Dios para volver a unir múltiples generaciones en una relación sinérgica. Tres generaciones moviéndose juntas hacia una meta compartida pueden lograr más que lo alcanzado por la suma de cada generación por separado. Esta sinergia de generaciones es algo que Dios prometió que gestaría en los últimos días. Con frecuencia me refiero a esto como la “convergencia de los tiempos”.

 

Estamos por ver una “convergencia de los tiempos”. El fuego Pentecostal, las cruzadas de liberación y sanidad, la carga por los perdidos, la impartición de los dones carismáticos, el celo del movimiento del pueblo de Jesús, la credibilidad de la tercera ola, la revelación del mover profético y la red apostólica de reforma; todo ello resultará en una marea que causará un mayor impacto que el producido por la Reforma que ocurrió quinientos años atrás y creó la que se llamaría “generación de transformación”.

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Antes del retorno de Cristo, Dios soltará una explosión de su Espíritu Santo que destruirá los paradigmas mentales de las personas y hará que toda la Iglesia comience a pensar de manera generacional, en lugar de desarrollar un pensamiento egoísta. Una generación completa comenzará a entregarse a sus “Eliseos” para levantar a los hijos e hijas de la “doble porción”, quienes dominarán su cultura en el poder del Espíritu Santo.

 

Cuando Dios se describe a sí mismo como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, no solo se está identificando por su nombre, describe su mismo ser y cómo su propósito procede a lo largo de la historia. Dios le dijo a Abraham que sus hijos serían como las estrellas del cielo o la arena de la playa, aunque Abraham solo tuvo un hijo de la promesa: Isaac. Isaac le pasó la promesa a su hijo Jacob, quien se la pasó a sus 12 hijos. Uno de ellos fue José, quien alcanzó la prominencia en Egipto. Después de un pequeño comienzo, en la cuarta generación apareció uno que gobernó una nación. Todos los hijos de Jacob fueron fructíferos, sus descendientes se multiplicaron por muchas generaciones hasta llegar a ser las 12 tribus de la nación de Israel.

 

¿Con qué visión está corriendo?

El mayor deseo del Padre es llenar la tierra con una descendencia madura. Esto no ocurrirá por medio de un curso de colisión hacia la santidad, sino por medio de una generación que no solo le pasará con paciencia y fidelidad a la siguiente un caudal de información y conocimiento, sino sabiduría, pasión, integridad, fe, compasión y visión. Cada generación debe aprender a honrar a quienes los precedieron, los pioneros de la Iglesia que siguieron su visión y forjaron un camino para que caminaran sus descendientes. Muchos padres y abuelos espirituales que hoy siguen con vida, están doloridos en su ser interior porque aún no vieron el cumplimiento de lo que Dios les habló 20, 30 o aún 50 años atrás. Anhelan ver el cumplimiento de su visión en sus hijos.

 

clip_image010Justo después de mudarme desde Kansas City, Missouri, hacia Nashville, Tennessee, recibí un sueño sorprendente. En el sueño pude ver una agenda con el año 1988 escrito en la cubierta. Ese fue un año de mucha actividad profética en el Cuerpo de Cristo y un tiempo fresco de nuevos comienzos. Mientras abría esa agenda en el sueño, pude leer oraciones y decretos que gente comprometida hizo en 1988. Luego, para mi sorpresa, cuando fui a la página cuatro encontré mi propia letra (y podía leerla) donde establecí el siguiente voto.

 

“Yo, Jim Goll, me comprometo a ser el vaso único que Dios creó y me comprometo a hacer todo aquello para lo cual me creó”. Luego continuó, “me comprometo a ayudar a otros a ser los vasos únicos que Dios creó y ayudarlos a ser todo lo que deben ser en Él”. ¡Luego pude leer mi propia firma como si estuviera escrita con sangre! Sí, Dios quiere que estemos seguros, seamos únicos y nos multipliquemos. Él quiere que seamos fructíferos.

 

¿Dónde están los padres y madres espirituales?

La necesidad de esta hora es grande. ¿Dónde están los padres y madres espirituales que orarán en el espíritu de Elías, clamando ‘Dios, dame un hijo o una hija espiritual?’”. ¿Dónde están los “ancianos” que bendecirán a los hijos con su tiempo, conocimiento y todas las cosas buenas que Dios les entregó? ¿Dónde están los mentores que compartirán su vida, conociendo que la transferencia generacional tiene que ver con la impartición de vida y no solo con información? ¿Dónde encontrarán los hijos e hijas a los padres espirituales que soñarán con ellos y para ellos, ayudándolos a afirmarse en la pasión y el destino que Dios les impartió, alentándolos e intercediendo por ellos? Soy un sobreviviente de muchas pruebas y aprendí muchas lecciones. Pude ver surgir y desaparecer a muchos movimientos en mi propia vida y quiero pasarle estas lecciones de sabiduría a mis siguientes generaciones.

 

¡Ese es mi sueño!

La responsabilidad desarrolla la madurez, mientras que la madurez nos lleva a mayores responsabilidades. La revolución de Elías a Eliseo llama a la unidad de las generaciones. Significa impartir bendiciones por la palabra hablada o por un toque significativo, entregándoles una valoración elevada de su valor y ayudándolos a ver su futuro en la familia de Dios. Significa ayudarlos con pasos prácticos, proveyendo los recursos necesarios y desatando autoridad sobre ellos para que puedan cumplir la comisión que Dios les encomendó. ¿Quién asumirá el desafío? ¿Quién clamará al Señor para ayudar a una generación huérfana para pedirle que le entregue un hijo o una hija espiritual? ¿Será usted?

 

¡Que mi techo se transforme en su piso!

 

James W. Goll

(www.elijahlist.com)