jueves, 6 de noviembre de 2014

“Puertas sobrenaturales: Una invitación a las dimensiones celestiales”

Por Kathie Walters

 

clip_image002Puertas sobrenaturales en el aeropuerto

La primera puerta sobrenatural fue en el aeropuerto de Sydney, Australia. La segunda quiero mostrarle una imagen de una puerta donde algo sobrenatural me ocurrió recientemente. Hace dos años arribé al aeropuerto de Sydney (Kingsford Smith). Vuelo hacia y desde Sydney con frecuencia, entonces conozco bien el aeropuerto, así como conozco el de Atlanta. Tenía tres maletas grandes, dos de ellas con libros y CD para mi conferencia. Cuando usted lleva libros y material hacia otro país, a menudo requiere 20 minutos (luego de estar en la fila esperando 40 minutos) para explicar para qué son los libros y que no soy parte de un culto extraño.

 

Mientras viajaba desde Atlanta me sentí cansada y no tenía ganas de estar en la fila larga para tratar de darles una explicación a los funcionarios de aduana. Me encontraba en la sección de entrega de equipajes y llevaba mis tres maletas sobre el carrito. Entonces me quejé ante Dios y le dije: “¿Me puedes sacar de aquí sin pasar por todas estas colas?”. Luego una mujer de seguridad caminó hacia donde me encontraba. Me dijo: “Permítame ver su declaración de aduanas”. Le entregué los formularios blancos y ella los analizó. Trazó una gran línea roja en ellos y pensé que se había enloquecido. “Cruce la puerta que está en ese rincón”, señalando hacia la derecho del área de entrega de maletas.

 

Como dije antes, conozco muy bien el aeropuerto y nunca antes había notado esa puerta. Pensé: “Me están esperando y me harán pasar un rato largo allí porque llevo tres maletas”. Caminé con mi carrito hacia el rincón y atravesé la puerta esperando ver un hombre esperándome con cara larga. Para mi sorpresa, me encontraba en el terminal principal. ¡Había saltado toda la seguridad! Entonces grité: “Gracias Señor”. ¡Estaba muy feliz!

 

Una vez más… aparece otra puerta en el aeropuerto

Tenía varias reuniones esa semana y las semanas siguientes. Viajé hacia Nueva Zelanda como siempre lo hacía. Pasé un tiempo maravilloso en Nueva Zelanda y regresé a Sydney luego de dos semanas. Volé por el mismo terminal internacional y la misma área de entrega de maletas. Me sentía feliz, porque aunque tenía tres maletas (alguien en Nueva Zelanda hace los CDs para mí), sabía hacia cual puerta me debía dirigir. Fácil. Me dirigí hacia la taquilla inicial donde revisaron mi pasaporte y luego fui al sector de entrega de equipajes para recoger mis tres maletas. Empujé mi carrito hacia el rincón para cruzar la puerta por la que había pasado dos semanas antes. Cuando llegué a ese rincón, para mi sorpresa me di cuenta que allí no había ninguna puerta.

 

No tenía opción sino ir hasta el final de la cola de las personas que debían atravesar la seguridad, pero no estaba feliz de estar allí. Me quejé con el Señor acerca de esto, diciéndole: “No entiendo nada acerca de abrir puertas y luego hacerlas desaparecer. Ahora tengo que hacer esta larga cola”.

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Estaba ahí de pie porque no tenía opción. Luego de cinco minutos, un hombre de seguridad caminó hacia mí y me dijo: Usted y la persona que está a su lado (una mujer que no conocía), crucen esa puerta que está allí”. Señaló una puerta justo delante de nosotros. Nos miramos y ambas caminamos hacia la puerta. Aparecimos en el terminal principal.

 

Más tarde le dije al Señor: “¿Por qué removiste la primera puerta y abriste otra?”. No me dio ninguna respuesta teológica: “Yo Soy la puerta, puedo hacer lo que quiera”. Entonces pensé que Él puede hacer lo que quiere y lo que desea, porque es la Puerta, es la llave, es el comienzo y es el final. ¡Puede hacer un camino donde no existen caminos y una puerta donde no hay puertas! Así de simple. Sólo necesitamos usar la fe que ya tenemos. Romanos 12:3 dice: Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado.

 

Es una puerta y una invitación celestial

Había regresado de Gales e Inglaterra, donde pasé un tiempo hermoso. En abril siempre llevo un grupo a Irlanda y Escocia, en octubre lo llevo hacia Inglaterra y Gales. Acababa de regresar del viaje de octubre. Mientras nos encontrábamos visitando el área de Bedford, fuimos a la Iglesia donde predicó John Newton (autor del himno famoso “Sublime gracia”) y donde luego fue sepultado, la Iglesia de San Pedro y San Pablo de Onley Parish. Juan Bunyan, autor del libro “La senda del peregrino”, estuvo preso en Bedford por predicar sin haber sido ordenado.

 

El famoso político y abolicionista de la esclavitud William Wilberforce, también iba a descansar a menudo a Moggerhanger, en Bedford. Cuántas historias de gracia ocurrieron en Bedford. Mientras nos encontrábamos en la Iglesia Olney Church, cantamos “Sublime gracia” junto a la tumba de John Newton. Regresé a la puerta del frente y entré al templo por una puerta lateral. La puerta tenía un color marrón y estaba rodeada por una piedra gris con un diseño de arcos que la rodeaba. Me detuve y tomé una foto de la puerta porque noté un patrón en ella, aunque en realidad la puerta no era muy atractiva. Regresamos en un pequeño bus y fuimos con Michele Grandfield al siguiente lugar. Michele tiene un gran ministerio en Bedford llamado “La fragancia del Señor”.

 

clip_image006En el bus abrí la aplicación de fotos en mi teléfono para verlas. Me quedé asombrada cuando vi que la puerta marrón estaba pintada. Tenía un asombroso color azul (ver la foto) y la piedra gris que la rodeaba tenía matices hermosos. No manipulé para nada el color de la foto. Ninguna de las otras fotos que tomé en ese momento tuvo alteraciones en el color. Era un día nublado, entonces ninguna de las fotos tenía brillo. Es una puerta celestial y creo que es una invitación para entrar en la dimensión celestial. Este es un recordatorio que Jesús es sobrenatural y esta realidad del Espíritu Santo es nuestra herencia.

 

Debemos cruzar la puerta Celestial (Jesús) y recordar que Él puede hacer una puerta donde parece que no existe ninguna, porque es el Camino, la Verdad y la Vida, nada es imposible para Cristo, porque Él nos ama.

 

Kathie Walters

(www.elijahlist.com)

 

1 comentario:

karelis velásquez alcalá dijo...

amen, excelente palabra y revelación...