lunes, 1 de junio de 2026

“¿Te sientes estirado por Dios? Este es el propósito de esta temporada”

Por Jeffrey Hardwick

¿Dios te está exigiendo ahora mismo?

¿Sientes que Dios te está estirando ahora mismo? Puede que estés orando por respuestas a problemas difíciles, pero el silencio se siente ensordecedor. Hay tensión, quizá en tu corazón, en tus relaciones o en tu vida diaria. Sentirte estirado por Dios puede llevarte a preguntar: “¿Por qué me siento así en esta temporada?”.

Ya estuve ahí antes. Como entrenador y profesor de salud apasionado por la longevidad (cuerpo, mente, emociones, espíritu, relaciones), sé que estirar rara vez resulta cómodo al principio. Pero cuando Dios te estira esta temporada, no es para romperte; es para hacer espacio para más de su bondad, su libertad y su propósito en tu vida.

Piénsalo como mi rutina matutina: “empiezo con estiramientos suaves para relajar los músculos tensos”. El tirón puede ser un poco doloroso, pero aporta alivio y flexibilidad durante todo el día. Espiritualmente, ocurre lo mismo. Cuando Dios extiende tu fe, abre espacio para cosas mayores. Como dice la promesa en Isaías 54:2: “Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas”. Te promete expansión. El proceso tiene tres partes clave: “estirarse para liberar, fortalecer para sostener y descansar, donde ocurre el crecimiento real”.

Estiramientos: Suelta y haz espacio

Cuando Dios te estira, el dolor a menudo actúa como una señal de que algo necesita cambiar. Puede que sean áreas donde te aferraste a viejas costumbres, a la falta de perdón o a patrones que ya no encajan con su plan. No toda tensión viene de Él. A veces creamos nuestra propia tensión aferrándonos con fuerza. Pero su estiramiento es suave y con propósito, preparándonos para más.

Tómate un momento y pregúntale abiertamente: “¿Qué está causando este dolor ahora mismo a nivel físico, emocional, relacional o espiritual?”. Escucha con atención, porque de la abundancia del corazón habla la boca (Lucas 6:45). Luego suelta lo que no es su voluntad. Perdona libremente, desahógate honestamente con Dios (derrama lo bueno y lo malo al final del día, eso quita el peso) y obedece esos pequeños indicios que estuviste percibiendo. 

En mi propia vida, el dolor de espalda, cuello y hombro persistió durante años. El Señor me guio hacia ejercicios de estiramiento y el alivio fue increíble. ¡Gracias Jesús! Pero el dolor volvió hasta que Él me mostró el siguiente paso. Recientemente, dos nuevos estiramientos del cuello liberaron la tensión por el exceso de tiempo con el ordenador. Ahora pongo un temporizador de veinte minutos para recordarme que debo moverme y mi cuello se siente más flojo que nunca.

El año pasado solté una profunda falta de perdón desahogándome cada día con Dios. La incomodidad inicial fue real, pero ¿la libertad después? Fue muy liberador para mí. Soltar nos estira, pero abre espacio para lo nuevo de Él. Efesios 4:32: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”. Si te sientes estirado por Dios, escucha su invitación: “Suelta lo viejo”. Confía en Él, está ampliando tu tienda para tu bendición.

Fortalecimiento: Construye tu fe

Estirarse abre la puerta, pero reforzarla la mantiene segura. En una temporada de estiramiento, Dios construye músculo espiritual (confianza más profunda, obediencia voluntaria y resiliencia), para que la expansión dure sin que te pierdas bajo la presión.

Después de soltar, pasa a la acción: “obedece con prontitud, aférrate a disciplinas diarias como la oración y las Escrituras, y mantente flexible con lo que Él pida a continuación (incluso en relaciones o hábitos que necesiten ajustes)”. La duda o la vacilación pueden retrasar tu avance, pero la voluntad aporta fuerza. Mi rutina física lo demostraba: “los estiramientos ayudaban, pero añadir ejercicios de fortalecimiento evitaba que el dolor volviera a aparecer”. Espiritualmente, las instrucciones de Dios eran claras: “Estirar abre, pero fortalecer sostiene”. Lo he visto desarrollarse: “pequeños actos de obediencia conducían a una mayor paz y propósito”.

Proverbios 3:5: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia”. Dios te prepara para lo que viene estirando tu fe en esta temporada. Di que sí. Te está haciendo más fuerte.

Descanso: Confianza donde realmente ocurre el crecimiento

No puedes permanecer estirado para siempre, la tensión interminable no es sana. (Imagina una goma elástica estirada tanto que termina rota). El descanso es el espacio sagrado donde ocurre la verdadera reconstrucción y crecimiento (restauración en cuerpo y espíritu). Descansar significa entrar en una posición de confianza: “Creer en sus promesas, esperar pacientemente y soltar el control”. No es pasividad, es fe activa: “Señor, confío en Ti incluso cuando me siento inseguro”.

Dios me dijo directamente: “Después de estirarte y fortalecerte, descansa”. ¡Entonces los músculos se reparan y crecen! En vida, descansar en Él tras la liberación y la obediencia, traía una paz profunda en medio de la incertidumbre. Aprendí que el crecimiento nos florece en la rendición. Descansa en el Señor y espera pacientemente por Él (Salmo 37:7). Hay un descanso de reposo para el pueblo de Dios (Hebreos 4:9–11). Entrar en su obra consumada lo renueva todo. En tu temporada de estiramientos, descansa en Él. Te sostiene firme.

Sentirte estirado por Dios es su invitación amorosa a una confianza más profunda y un propósito mayor. El dolor es un indicador que apunta al cambio. Elige asociarte con Él (libérate, construye, descansa) y Él traerá libertad, expansión y más de su voluntad.

Deja que Dios te estire esta temporada

La próxima vez que te sientas estirado por Dios, sé dispuesto y flexible. Deja que Dios te estire esta temporada. Confía en su corazón hacia ti, El propósito es bueno. Si esto te animó, compártelo con alguien en una época similar y ora conmigo: “Señor, elijo confiar en Ti en este estiramiento. Ayúdame a soltar, fortalecer y descansar en Ti. Amén”.

¿En qué ámbito de tu vida Dios te estuvo exigiendo últimamente?

Jeffrey Hardwick

(www.elijahlist.com)

No hay comentarios: