miércoles, 18 de febrero de 2015

Seamos como Cristo siguiendo el ejemplo de la vida de Eliseo: Las pruebas y el doble manto

 

Por Barbie Breathitt

 

clip_image002Las pruebas y el doble manto

Luego que Elías entrenó a su siervo Eliseo para que aprendiera a ver, oír y profetizar la palabra del Señor, había llegado su tiempo para regresar al cielo. El carruaje celestial de Dios cargó a Elías y lo alejó de Eliseo hacia la expansión espiritual eterna de los cielos, más allá del tiempo. Elías le dijo a Eliseo: “Has pedido algo difícil, pero si logras verme cuando me separen de tu lado, te será concedido; de lo contrario, no” (2 Reyes 2:10).  

 

Eliseo tuvo que atravesar muchas pruebas y perseverar para caminar en la doble porción del manto de Elías (ver 2 Reyes 2:1-18). Elías le pidió a Eliseo que se quedara en Gilgal, el lugar del corte, la circuncisión y donde se separaban del reproche, pero se negó. Esta es una representación que nos muestra que cuando Dios remueve nuestro pasado y nuestros reproches, debemos caminar a través de las puertas de autoridad hacia el nuevo lugar que Dios preparó. Entonces Eliseo se mudó hacia Betel, el lugar de la casa de Dios, las puertas del cielo. Betel era el lugar donde la gente iba a buscar el consejo de Dios. Eliseo siguió a Elías hacia Betel para aprender cómo obtener consejo de Dios.

 

Debemos seguir la guía del Espíritu Santo hacia el próximo lugar de prueba para progresar espiritualmente. No podemos continuar siendo complacientes o estáticos, cuando el río de Dios está fluyendo.

 

clip_image004“Allí los miembros de la comunidad de profetas de Betel salieron a recibirlos, y le preguntaron a Eliseo: ¿Sabes que hoy el Señor va a quitarte a tu maestro, y a dejarte sin guía? Lo sé muy bien; ¡cállense!” (2 Reyes 2:3). Los hijos de los profetas en Jericó, el lugar de la fragancia y la guerra, también pudieron ver que ese día Elías sería arrebatado de la vida de Eliseo.

 

Desde Jericó, Elías y Eliseo viajaron hacia el Jordán, el lugar desde donde se desciende o que fluye hacia abajo, donde cincuenta hombres de los hijos de los profetas se quedaron esperando en la margen opuesta del Jordán. Elías tomó su manto, lo enrolló, golpeó las aguas del Jordán y lo dividió, permitiendo que ambos profetas cruzaran por terreno seco.

 

“Al cruzar, Elías le preguntó a Eliseo: ¿Qué quieres que haga por ti antes de que me separen de tu lado? Te pido que sea yo el heredero de tu espíritu por partida doble, respondió Eliseo. Has pedido algo difícil, le dijo Elías, pero si logras verme cuando me separen de tu lado, te será concedido; de lo contrario, no. Iban caminando y conversando cuando, de pronto, los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo en medio de un torbellino. Eliseo, viendo lo que pasaba, se puso a gritar: ¡Padre mío, padre mío, carro y fuerza conductora de Israel! Pero no volvió a verlo. Entonces agarró su ropa y la rasgó en dos” (2 Reyes 2:9-12). A pesar de todo esto, Elías no le entregó el manto a Eliseo; tuvo que recogerlo luego que Elías fuera arrebatado hacia el Cielo.

 

¿Cuál era el significado del manto de Elías para Eliseo?

En hebreo la palabra manto es addereth y su raíz es adar, la misma palabra para el último mes del calendario hebreo. El mes de Adar es el mejor tiempo para remover cualquier barrera personal para la santidad y el mejor tiempo para crear el potencial para el mayor gozo. Adar es el último mes del año. Completa el año y señala un tiempo de plenitud. El significado de adar es glorioso, espléndido, maravilloso y poderoso. Como sustantivo, significa manto o capa.

 

clip_image006“Luego recogió el manto que se le había caído a Elías y, regresando a la orilla del Jordán,  golpeó el agua con el manto y exclamó: ¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías? En cuanto golpeó el agua, el río se partió en dos, y Eliseo cruzó” (2 Reyes 2:13-14).

 

La tradición judía indica que el manto que dejó caer Elías era su talit o manto de oración. El talit de un profeta o un maestro tenía flecos color azul oscuro en su borde. La gente cree que los flecos púrpura contenían el poder para hacer milagros. Por esta razón la mujer con flujo de sangre quiso tocar el talit de Jesús. Cuando fue sana, Jesús declaró: “¿Quién me tocó? Sentí que virtud salió de mí”. Luego le dijo: “Tu fe te ha sanado”, no la sanó un fleco color púrpura (vez Mateo 9:20-22 y Lucas 8:43-48).

 

El manto, talit o adar de Elías, simbolizaba que Eliseo removió todas las barreras en su relación con Dios. Ya no era el siervo, ahora debía pararse como el profeta a quien había servido. El manto de Elías era la puerta a través de la cual se manifestaba el poder de Dios. Elías le dijo a Eliseo que si lo veía irse de su lado, obtendría su deseo de caminar en el ministerio profético con una doble porción de su espíritu.

 

clip_image008El manto es un símbolo de gozo y plenitud. Elías dejó su manto como la señal que había completado su tarea. Eliseo recogió el manto indicando que comenzaba un nuevo año, lo recogió donde lo dejó Elías y comenzó su propio ministerio como profeta. El manto de Elías era un símbolo del pacto de poder y autoridad entre Elías y Dios. Eliseo recogió el manto de Elías simbolizando que entraba en el mismo acuerdo con Dios. Cuando Eliseo usó el manto de Elías para abrir el Jordán, Dios estableció su acuerdo o su pacto con Eliseo.

 

Como se ve la doble porción

Todos estamos en un nivel diferente para oír y ver en nuestro entendimiento espiritual. Eliseo había caminado con Elías, quien lo entrenó personalmente durante años. Fue probado y tratado en todas las disciplinas espirituales. Los hijos de los profetas también atravesaron ese entrenamiento, pero no poseían el nivel de visión que Eliseo había desarrollado. Eliseo vio los carros de fuego y los caballos descendiendo para separarlo de Elías. “Eliseo, viendo lo que pasaba, se puso a gritar: ¡Padre mío, padre mío, carro y fuerza conductora de Israel! Pero no volvió a verlo. Entonces agarró su ropa y la rasgó en dos” (2 Reyes 2:12).

 

Los hijos de los profetas sólo vieron el torbellino que crearon los carros y se quedaron preguntándose si Elías había sido trasladado al Cielo o si fue transportado hacia otro territorio. Tuvieron que buscarlo durante tres días en lo natural para estar en paz. Eliseo sabía que Elías había sido arrebatado hacia el cielo porque pudo ver más allá de lo natural, entrando en contacto con la realidad invisible del Espíritu.

 

“Los profetas de Jericó, al verlo, exclamaron: ¡El espíritu de Elías se ha posado sobre Eliseo! Entonces fueron a su encuentro y se postraron ante él, rostro en tierra. Mira, le dijeron, aquí se clip_image010encuentran, entre nosotros tus servidores, cincuenta hombres muy capaces, que pueden ir a buscar a tu maestro. Quizá el Espíritu del Señor lo tomó y lo arrojó en algún monte o en algún valle. No, respondió Eliseo, no los manden. Pero ellos insistieron tanto que él se sintió incómodo y por fin les dijo: Está bien, mándenlos. Así que enviaron a cincuenta hombres, los cuales buscaron a Elías durante tres días, pero no lo encontraron. Cuando regresaron a Jericó, donde se había quedado Eliseo, él les reclamó: ¿No les advertí que no fueran?” (2 Reyes 2:15-18).

 

El Nuevo Testamento nos presenta un ejemplo de la voz de Dios hablando desde el cielo cuando Jesús anunció su muerte. Algunos de los que estaban ahí no oyeron nada. Otros de los que estaban presentes en la multitud oyeron la voz de Dios manifestándose como un trueno, mientras otros pensaron que era un ángel. “La multitud que estaba allí, y que oyó la voz, decía que había sido un trueno; otros decían que un ángel le había hablado. Esa voz no vino por mí sino por ustedes, dijo Jesús” (Juan 12:29-30).

 

Tanto el nombre de Elías (“el Señor es mi Dios” o campeón espiritual) como el de Eliseo (“Dios me salvará o me protegerá”) cargan el registro de lo que representaron, pero no necesariamente cómo vieron, si se suponía que estaban llamados a ser videntes. El nombre Elías significa Dios es Jehová o YHVH es mi Dios. Toda su vida funcionó como el “registro” del Padre en la tierra.

 

En el caso del siervo de Elías, el carro fue un transporte trans dimensional del siervo de Dios. El carro de Dios transportó a Elías fuera del tiempo, hacia la realidad eterna donde este profeta siempre existió en lugares celestiales. Cuando llegue la plenitud del tiempo, Dios descenderá para reproducir el registro de sí mismo que estableció dentro de Elías.

 

Elías vino a restaurar todas las cosas de vuelta hacia Dios. Este pasaje refleja el llamado de Elías: “Él hará que los padres se reconcilien con sus hijos y los hijos con sus padres, y así no vendré a herir la tierra con destrucción total” (Malaquías 4:6). La unción de Elías era para restaurar la justicia y proteger la dimensión terrenal de ser destruida por una maldición provocada por el pecado. El nombre Eliseo significa “Dios es salvación” o “Mi Dios es salvación”. Él operó bajo una doble porción del espíritu de Elías.

 

Caminar como el profeta Eliseo

Los ojos de Eliseo vieron más allá del velo de lo natural hacia la realidad sobrenatural, donde habitan el ejército y los carros de los ángeles guerreros de Dios. Sus ojos no estaban limitados por las circunstancias o los hechos impactantes. Sabía que estaba mirando más allá de lo natural para ver la provisión de Dios. Confiaba más en la dimensión de la fe que en la manifestación aparente del plano natural.

 

clip_image012Cuando el temor cegó los ojos del siervo de Eliseo, la oración del profeta fue capaz de abrir sus ojos espirituales cegados para que pudiera ver la realidad coexistente de los ángeles. Saber que son más los que están a nuestro favor que en contra nuestra, nos traerá paz más allá de nuestro entendimiento presente.

 

La oración nos libera del temor. La oración abre nuestros ojos para ver la respuesta permanente de Dios. Al mismo tiempo, nuestro decreto profético cegará los ojos de nuestros enemigos y los pondrá bajo nuestra misericordia. Para que Dios nos pueda confiar este nivel, necesitamos desarrollar elevados niveles de obediencia y compasión. Dios quiere confiarnos las vidas de nuestros enemigos. Dios prueba y nos examina hasta tener la seguridad que no ejecutaremos nuestro propio juicio o dañaremos de alguna manera a la gente.

 

Cuando Dios entrega a nuestros enemigos en nuestras manos, debemos devolver bien por mal, bendición por maldición y amor por el abuso. El Señor es el único que se debe mover en juicio. Dios dice: “Mía es la venganza”. No tenemos derecho a la venganza. Dios retiene la responsabilidad de reivindicarnos.

 

Estamos llamados a amar a nuestros enemigos, pero a ser amables con aquellos que nos persiguen, usan y abusan de nuestra bondad. Debemos guiar a nuestros enemigos hacia la salvación y sus ojos serán abiertos por la palabra de salvación de Dios, su espíritu amoroso y su gracia. Es tiempo de amar como Dios ama, ver como Dios ve, obedecer lo que Dios dice en su Palabra y luego hacer las obras de Dios.

 

“Por la mañana, cuando el criado del hombre de Dios se levantó para salir, vio que un ejército con caballos y carros de combate rodeaba la ciudad. ¡Ay, mi señor! exclamó el criado. ¿Qué vamos a hacer? No tengas miedo, respondió Eliseo. Los que están con nosotros son más que ellos. Entonces Eliseo oró: Señor, ábrele a Giezi los ojos para que vea. El Señor así lo hizo, y el criado vio que la colina estaba llena de caballos y de carros de fuego alrededor de Eliseo” (2 Reyes 6:15-17).

 

clip_image014Cuando los enemigos de Eliseo descendieron del monte para perseguirlo, Eliseo oró. Debemos seguir su ejemplo. Las oraciones de Eliseo paralizaron a sus enemigos por medio de la ceguera. Esto les quitó a sus enemigos el poder y el control. Fueron forzados a ir hacia un lugar donde quedaron vulnerables, vagando en tinieblas y confusión.

 

El ejército se movilizó para atacar al profeta, pero Dios lo protegió. El profeta fundamentó su confianza en Dios. En este nuevo estado de total dependencia y humillación, el enemigo tuvo que confiar en Eliseo y seguirlo a ciegas hasta Samaria. “Como ya los sirios se acercaban a él, Eliseo volvió a orar: Señor, castiga a esta gente con ceguera. Y el Señor hizo lo que le pidió Eliseo. Luego Eliseo les dijo: Ésta no es la ciudad donde iban; han tomado un camino equivocado. Síganme, que yo los llevaré donde está el hombre que buscan. Pero los llevó a Samaria” (2 Reyes 6:18-19).

 

Los enemigos de Eliseo tuvieron que atravesar un proceso, confiando en aquel a quien fueron enviados a destruir. Una vez que llegaron al lugar prometido, Eliseo oró para que Dios volviera a abrir sus ojos y su visión fue restaurada. Recibieron una nueva visión, pero estaban en medio de sus enemigos. “Después de entrar en la ciudad, Eliseo dijo: Señor, ábreles los ojos para que vean. El Señor así lo hizo, y ellos se dieron cuenta que estaban dentro de Samaria” (2 Reyes 6:20).

 

Muchos de nosotros fuimos heridos por un enemigo o traicionados por un amigo cercano, pero debemos responderles con el amor y la compasión de Dios.

 

“Cuando el rey de Israel los vio, le preguntó a Eliseo: ¿Los mato, mi señor? ¿Los mato? No, no los mates, contestó Eliseo. ¿Acaso los has capturado con tu espada y tu arco, para que los mates? Mejor sírveles comida y agua para que coman y beban, y que luego vuelvan a su rey” (2 Reyes 6:21-22).

 

clip_image016Eliseo le dijo al rey de Israel que respondiera conforme a la grandeza del amor de Dios para que sus enemigos pudieran conocer la compasión entre sus captores. Eliseo le aconsejó al rey que alimentara a los arameos, concediéndoles provisión y cuidado, en lugar de asesinarlos. El rey preparó una fiesta para el ejército enemigo y comieron hasta saciarse. “Así que el rey de Israel les dio un tremendo banquete. Cuando terminaron de comer, los despidió y ellos regresaron a su rey. Y las bandas de sirios no volvieron a invadir el territorio israelita” (2 Reyes 6:22-23).

 

La misericordia de Eliseo triunfó sobre el juicio. La gracia derramada nos guiará hacia nuestra victoria. Los enemigos del rey de Israel fueron entregados en sus manos. El rey quería ejecutarlos y destruirlos, pero el profeta lo reenfocó con cuidado para que los bendijera y no los destruyera.

 

La buena voluntad siempre triunfará sobre el mal. El amor siempre producirá un mejor resultado que el odio. Nunca debemos pagarles a nuestros enemigos con el mismo espíritu maligno. Nunca debemos devolver mal por mal, necesitamos aprender a bendecir en lugar de maldecir. No somos de este mundo, entonces no podemos responder en el espíritu de este mundo. Dios es amor, entonces debemos responder en el poder de su fuerza.

 

Barbie L. Breathitt Ph.D.

(www.elijahlist.com)

 

Un nuevo estándar de expectativa: Lleno de su bondad

 

Por Joey LeTourneau

 

 

clip_image002“… El Señor ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de su amor” (Salmo 33:5).

 

¡Amo esta palabra! Qué declaración: ¡La tierra está llena del amor del Señor! ¿Cuán a menudo lo vemos al revés? ¿Cuántas veces esperamos lo opuesto? ¿Predisponemos nuestros ojos para ver lo malo, lo ofensivo o aquello con lo que no estamos de acuerdo?

 

Creo que hay más amor flotando en lo que no se ve cada día rodeándonos y esperando para probar esta verdad y escurrirse hacia todos los que están cerca de nosotros. Existe una gran cantidad de oportunidades que nos están aguardando, esperando por nuevos pioneros que descubrirán todo el bien de Dios que está esperando para revelarlo y exponerlo como realmente es: ¡Un Padre que da vida en abundancia!

 

clip_image004Podemos ver cómo la palabra del Salmo 33:5 se puede ver como algo familiar. Para mí, un día Dios la volvió a traer a la vida de una nueva manera. Cuando la leí esa vez, mientras miraba un partido de fútbol, brotó una nueva visión ante mis ojos espirituales. Su bondad vino a la vida mientras veía un mundo que, para dondequiera que caminara, estaba lleno de burbujas a punto de explotar.  

 

En cada burbuja había una explosión de la bondad de Dios que esperaba para regar la tierra y sanar los lugares secos. Sin embargo, cuán fácil es caminar siguiendo nuestra propia agenda, siendo guiados por los ojos de nuestras propias expectativas, mientras el Padre mira por quienes probarán lo que es real conforme a su voluntad. Si midiéramos todas las oportunidades de la bondad de Dios, entonces debemos cambiar lo que nuestro pasado, nuestros temores y nuestras heridas programaron que debíamos ver. ¡Debemos vivir con un nuevo estándar de expectativa!

 

Un nuevo estándar de expectativa

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:18).

 

Una vez me encontraba en una reunión con un joven en África que se había enterado de una ofensa en contra mía y de mi familia. Mientras conversábamos, comenzó a ver algunas de las mentiras que estaba creyendo del acusador y cómo esas mentiras conformaron su visión de la realidad. Luego dijo algo que me pareció muy interesante: “Bien, me enseñaron que nuestra expectativa es nuestra realidad”.

 

Estaba asombrado, porque lo supiera o no, dio justo en el clavo. Nuestra expectativa le da forma a la realidad en la que participamos a menudo. Conforma nuestras oraciones, nuestras esperanzas, nuestros sueños, nuestras conversaciones y nuestras relaciones. Conforma la manera como interactuamos con la bondad de Dios y cómo la revelamos.

 

clip_image006Necesitamos un nuevo estándar de expectativa y creo que esto es lo que Dios está levantando en cada uno de nosotros ahora mismo. Dios puso a nuestra completa disposición un amor perfecto que aplasta todos los temores, heridas y recuerdos de nuestro pasado que tratan de atormentarnos, limitar nuestra expectativa e impedirnos descubrir la excesiva bondad de Dios.

 

Este nuevo estándar de expectativa nos libera del temor de repetir el pasado en una circunstancia o relación. Nos capacita para seguir caminando un paso a la vez, confiando plenamente en Él, en lugar de temer que las aguas se vuelvan a cerrar sobre nosotros y nos aplasten. Destruimos nuestro temor a las sorpresas negativas al darnos cuenta que con Dios, nuestro Padre abundante, no debemos temer nunca más a las sorpresas desconocidas porque su amor es perfecto y siempre podemos esperar algo acorde.

 

Nuestro presentimiento acerca de lo que viene puede pasar como una nube y ser reemplazado con una anticipación de esa próxima nube de la bondad de Dios que encontraremos, abriéndose para nosotros mismos o para otros. Estamos siendo renovados en nuestra expectativa para sortear los temores que el enemigo quiere que probemos y esperar nuevas respuestas que están definidas por el amor inexpresablemente perfecto, completo y feroz hacia usted y por mí. Esta es una expectativa basada en el perfecto amor.

Debemos tratar con nuestra versión terrenal y frecuentemente corrompida de la palabra “perfecto” para comprender cuál es el nivel de perfección del amor de Dios. Tenemos pocas cosas con las cuales compararlo aquí en la tierra, porque existen pocas definiciones vivientes de la perfección, según los ojos de Dios. Su definición de perfecto nos trae paz y libertad, porque no existe una brecha, hueco o necesidad que nos pueda hacer temer que algo logre atravesar ese perímetro. Su amor nos consume, nos rodea con completa seguridad y establece un nuevo fundamento que nos asegura que no debemos esperar otra cosa que descubrir y traer a la vida su bondad, dondequiera que vayamos y con quienquiera que nos encontremos.

 

Oportunidades para dar vida

“... El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

 

Existen oportunidades para dar vida por dondequiera que vayamos. Este temor que se nutre de sus acusaciones, enmascarándose como un amor imperfecto, les ha robado mucho a los hijos de Dios. Sin embargo, podemos recuperarlo en el Nombre de Jesús. Su bondad está dondequiera que vayamos, esperando ser descubierta para que la podamos probar por nuestra fe y nuestras expectativas renovadas.

 

No necesitamos un ministerio formal organizado o una congregación para vivir ese propósito de vida. No necesitamos un título o el reconocimiento de otros. Dios usa todas esas cosas, pero su bondad no descansa en ellas, tanto como que usted y yo podamos probar esta realidad. Jesús no dijo que vino a fundar un ministerio y lo hizo de la manera más efectiva. Dijo que vino a dar vida y darla en abundancia. Esa también puede ser nuestra visión y su bondad será lo que provea para nuestro propósito en la vida y nuestros encuentros.

 

clip_image008La tierra está llena de su bondad, esperando que la anhelemos, la reconozcamos, la anticipemos y tomemos lo que está oculto dentro de esas burbujas para revelárselo al mundo. Cuando cambiamos nuestras expectativas para anticipar su versión de bien, en lugar de cualquier cosa a la que le temamos, tomaremos las aguas de su perfecto amor y lo veremos transformar a las personas o los lugares más desolados y secos, incluyendo a nosotros mismos.

 

Debido a esta verdad, toda la tierra está lista para la bondad de Dios. ¿Puede verlo? Reciba un nuevo estándar de expectativa, redefinido por el amor perfecto de Dios hacia su vida.

 

Joey LeTourneau

(www.elijahlist.com)