Por Nate Johnston
Palabra profética entregada el 12 de octubre de 2021:
Reivindicación
Ayer mientras conducía
hacia Los Ángeles, tuve una visión de gente de pie dentro del fuego, con la
cabeza baja. Habían soportado una larga temporada de oposición, persecución y
guerra interminable; una temporada donde los robaron, los saquearon y los
despojaron, quitándoles hasta la última pizca de dignidad que les quedaba.
Sentí su dolor y pude oír que decían: “No puedo
caer más bajo que esto. No puedo estar más vacío que esto. No sé cuánto más
podré soportar”.
Son los que se
sienten muy aplastados en su espíritu y lucharon por salir. Son los que se
sienten más allá de la ayuda, viviendo completamente en modo de supervivencia.
Entonces, en respuesta a sus gritos, escuché al Señor que decía: “Estoy a punto de reivindicar a los que pasaron por el
fuego”.
Reivindicar: “Liberar de la
acusación, la culpa, la sospecha o la duda; defender; demostrar o probar la
inocencia; justificar; liberar; recuperar posesiones y títulos perdidos o
robados”.
Este es el movimiento
del Señor para limpiar tu nombre y limpiarte de la temporada detrás de ti,
donde el enemigo buscó arrastrarte por el lodo. Este es el movimiento del Señor
para defenderte, sostenerte y justificarte. Este
es el movimiento del Señor para liberarte de todo lo que te retuvo, te atacó
implacablemente y guerreó contra tu llamado, tu misión, tu mandato y tu unción. Este es el movimiento del Señor para restaurar lo que te robaron de manera lenta y
sutil durante los últimos 2 años.
Entonces lo vi... un
paso de fe inició una transición en sus vidas para pasar a una dimensión de
impacto completamente nueva, cambiando el curso de su legado. Pero la guerra
por ello fue más de lo que habían registrado. A estas alturas, el precio les
parecía demasiado alto. Sólo vieron el fuego de la guerra y la oposición, y no
el terreno que cubrieron y lo que se estableció entre bastidores.
Los justos siempre superan el fuego
Entonces, en mi
visión, miré y vi que Jesús estaba de pie con sus brazos alrededor de ellos,
cubriéndolos de la misma manera que cubrió a los tres hombres justos “Sadrac, Mesac y Abednego”, cuando se negaron
a inclinarse ante la estatua del rey Nabucodonosor y ante las leyes del hombre
en ese tiempo (Daniel 3).
Siento que Dios me lo
mostró de esta manera porque le estaba hablando al remanente que defendió la
justicia en este tiempo y fue avergonzado, ridiculizado y abofeteado por ello,
y luego los enviaron al horno. Este horno contenía los fuegos de la persecución,
enviados por el enemigo para apagar a los radicales y apasionados, haciendo que
se sientan abandonados por Dios, amargados y perdidos, para que pierdan su
lucha. Pero Dios está convirtiendo el mismo fuego que vino contra ellos, en un
medio para forjarlos como armas poderosas contra los planes del enemigo en los
días venideros.
El fuego falso
El fuego del enemigo fue
un movimiento falso, en un tiempo donde Dios envió el fuego de Pentecostés
sobre la Iglesia, para recordarles quiénes son en realidad. Fue una distracción
para poner a la Iglesia en modo de defensa, en lugar de modo de ataque. Incluso
trajo confusión y condenación, haciendo que muchos se sometan al juego de la
vergüenza del enemigo y lo identifiquen como del Señor.
Sí, el fuego del
Señor está limpiando la casa. Sí, el fuego está refinando y purificando, pero
la distinción es esta: “el fuego del Señor te
revive, te libera y te acerca a Él; mientras que el fuego del enemigo trae
muerte, destrucción, opresión y esclavitud”.
Malaquías 3:3 dice: “Se
sentará como fundidor y purificador de plata; purificará a los levitas y los
refinará como se refinan el oro y la plata. Entonces traerán al Señor ofrendas
conforme a la justicia…”.
En la fundición está el trabajo
Pero, como de
costumbre, el enemigo siempre exagera su mano y al final, todo lo que hace sólo
funciona para su ventaja. Siento que vamos a ver a Dios haciendo algo muy
especial y único en este tiempo. Este es un tiempo donde el calor aumentó para
muchos, incluso en los últimos meses. La palabra que sigo escuchando es “fundición”, el proceso de utilizar el calor
para extraer o separar elementos. Asimismo, Dios
está usando esto para extraer cualidades y elementos dentro de ti que no sabías
que tenías. Dios está usando este
tiempo para construir, edificar y hacer que las personas se conviertan en lo
que fueron llamadas a ser. Sin el fuego, nunca lo habrían descubierto.
De esta época saldrán
movimientos que impactarán en la tierra durante generaciones. Surgirán
expresiones y corrientes únicas que fueron “arrancadas”
o extraídas por el calor y la presión. ¡Los
guerreros que antes dormían se pondrán de pie!
Están surgiendo del horno los guerreros marcados por el fuego
Entonces el Señor
dijo: “¡Y ahora voy a usarlos como mi hierro para
marcar!”. No entendí el término “hierro
para marcar”, porque no sabía que existía tal cosa; pero intuí que
era un juego de palabras con “gancho para podar”.
Este término se utiliza unas cuantas veces en la Escritura, pero en concreto,
esto me llamó la atención: “Forjen espadas con
los azadones y hagan lanzas con las hoces. Que diga el cobarde: ‘¡Soy un
valiente!’” (Joel 3:10).
Sentí que el Señor
combinaba el hierro para marcar (usado para marcar profundamente), con el
podador (usado para cortar y purificar), como una herramienta para levantar
guerreros poderosos.
Dios está diciendo
que en esta temporada está usando a los que pasaron por el fuego, como sus “atizadores de fuego”. Ellos rescatarán a los
que se sintieron débiles y quebrados en el campo de batalla, forjándolos como
armas; ¡renovados y bautizados en el Espíritu Santo y el fuego!
Mateo 3:11-12 dice: “Yo
los bautizo a ustedes con agua para que se arrepientan. Pero el que viene
después de mí es más poderoso que yo, y ni siquiera merezco llevarle las
sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Tiene el
rastrillo en la mano y limpiará su era, recogiendo el trigo en su granero; la
paja, en cambio, la quemará con fuego que nunca se apagará”.
Serán los siervos que
la gente podrá testificar que estuvieron ante la misma puerta del infierno y regresaron,
y ahora son los rescatadores de aquellos que caminan hacia el infierno y los
que el enemigo estuvo oprimiendo.
Sacarán a la gente de
las tinieblas y la devolverán a la vida. Reanimarán a los que se sienten
muertos y más allá de toda esperanza, como ocurrió antes con ellos. Serán los
dispensadores del fuego del Espíritu Santo para aquellos cuyas llamas se
extinguieron.
Pero no me siento como un guerrero, sólo me siento quemado
Quiero hablarles a
los que se sienten quemados, como si un veneno hubiera comenzado a entrar en
ellos para contaminarlos. Te sientes quemado de hacer algo por Dios, quemado ante
tus promesas, quemado por creer que volverás a ver algo bueno y quemado de
querer seguir el camino pionero.
Esto te dice el
Señor: “Pero ahora, así dice el Señor, el que te
creó, Jacob, el que te formó, Israel: ‘No temas, que yo te he redimido; te he
llamado por tu nombre; tú eres mío. Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo;
cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego,
no te quemarás ni te abrasarán las llamas. Yo soy el Señor, tu Dios, el Santo
de Israel, tu salvador; yo he entregado a Egipto como precio por tu rescate, a
Cus y a Seba en tu lugar’” (Isaías 43:1-3).
Dios te está llevando
de regreso al momento anterior al fuego, al momento anterior a la temporada
traumática por la que caminaste y al momento anterior a la batalla. Serás como
Sadrac, Mesac y Abednego, cuando salieron del horno de fuego de Nabucodonosor. ¡Saldrás sin oler siquiera a humo!
Al igual que después
de que el fuego quema la tierra y surge una nueva vida, ahora vas a ver la
nueva vida brotando de las cenizas y las ruinas. Una nueva canción va a brotar
de ti. Al igual que un gallo canta para anunciar la mañana, tu espíritu anunciará
el nuevo día con una canción y un himno. Así como el fuego viene y limpia los
escombros, Dios usó el fuego que el enemigo envió contra ti, para limpiar los
mismos escombros que él puso como una trampa a tu alrededor.
Pronto se va a
despejar el humo. Podrás ver lo que antes no podías ver. Pronto verás el camino
hacia adelante y el futuro que estaba velado. Esto no es un callejón sin
salida. La prueba de fuego está llegando a su fin y pronto verás cómo Dios la
utiliza para tu beneficio. Tu pena y tu dolor van a empezar a retirarse de ti,
como una túnica vieja y andrajosa que ya no necesitas. Dásela a Jesús, ahora
mismo. Deja que Él la tome.
Ordeno que el trauma de la temporada te deje ahora, en el Nombre de Jesús.
Que cada lugar agrietado y fracturado de tu alma, tu corazón y tu mente, sea
restaurado. El aceite del Cielo está fluyendo sobre tu cabeza y sacándote del
lugar al que te acostumbraste. Fuego del Cielo cae sobre cada esclavitud y
actividad demoníaca ahora, mientras lees esto. Atamos y enviamos al fuego a
cada demonio que te aflige y atormenta, en el Nombre de Jesús.
¡Ahora sé lleno y
bautizado con el Espíritu Santo y fuego!, en el Nombre de Jesús
Nate Johnston
(www.elijahlist.com)