miércoles, 2 de enero de 2019

“¡Prepárese para rebotar!”



Por Andrew Towe

Cuánto más duro sea el golpe, más alto será el rebote
Un domingo, mientras me encontraba en oración corporativa con los intercesores en mi congregación, pude oír al Espíritu Santo que decía: “Prepárate para rebotar”. Me entregó una visión sobre un balón enorme que era arrojado violentamente contra el suelo con mucha fuerza. Rebotó contra el pavimento, haciendo que el balón se elevara hacia las alturas. Dios me habló y me dijo: Cuánto más duro sea el golpe, más alto será el rebote.  

Muchos de los que están leyendo esto enfrentaron una gran oposición durante el 2018. Los que atravesaron muchas pruebas de resistencia fueron establecidos para la aceleración de Dios en sus vidas que se manifestará en el 2019.

El término “rebote” se define como “la acción o la instancia de rebotar, recuperar, recobrar, repuntar, y como una contracción y un salto repentino”. El plan del enemigo fue golpearlo durísimo para dejarlo sin aliento, para que no pudiera recuperarse. Sin embargo, Dios lo está resucitando. Está soplando su aliento de vida sobre sus promesas aparentemente muertas.

El Espíritu del Señor le dice: “No solo vas a rebotar, ascenderás a un nivel muy alto por la guerra que estuviste enfrentando. Dios usará las cosas que fueron diseñadas para destruirte y te impulsará hacia mayores alturas”

Una contracción y un salto
Mientras meditaba sobre la definición de “rebotar”, la resumí como “una contracción y un salto repentino”. Pude oír al Señor que decía: “Repentinamente te contraerás y saltarás hacia adelante. No habrá más retrasos. Restauraré los años perdidos. Te elevaré. Recuperarás todo lo que perdiste o te robaron”.

Aquellos que celebraron su caída, no están preparados para su rebote. El enemigo no comprendió que cuando incitó a la turba a clamar por la muerte de Cristo, en realidad estaba cumpliendo el plan de Dios. El diablo fue utilizado como un instrumento para ejecutar el plan de Dios para redimir al hombre. Pensó que lo tenía contra el suelo esperando la cuenta, pero está haciendo que cada conflicto lo catapulte hacia las alturas.

¡Prepárese para rebotar hacia arriba desde el lugar de depresión, el lugar difícil y el lugar de dolor! No puede quedar derribado porque Dios determinó de antemano un rebote para su vida. Cuando Dios lo llama y declara que “es su tiempo”, no existe persona, diablo o ataque que lo pueda mantener contra el suelo.

Los que rebotaron
Tome el ejemplo de Pablo. Fue apedreado y una turba que lo odiaba arrastró su cuerpo casi muerto fuera de la ciudad. Sin embargo, sus discípulos lo rodearon y lo llevaron de regreso a la ciudad (Hechos 14:19-20). Estos asesinos deben haberse quedado estupefactos cuando Pablo rebotó. Con seguridad se preguntaron: “¿Cómo puede ser? Le arrojamos piedras pesadas con fuerza y lo lastimaron”. Pablo no perdió un golpe. Partió al día siguiente para continuar con su asignación.

Moisés es otro ejemplo de “rebote”. Luego de haber sido criado como parte de la realiza de Egipto, Moisés visitó a los hebreos y quiso ayudarlos, pero terminó cometiendo un asesinato. Luego de ser expuesto, tuvo que huir por su vida. Vivió escondido durante 40 años en el desierto, cuando repentinamente un día Dios lo visitó. Dios no se olvidó de él. Le dijo a Moisés que regresara a Egipto y liberara a los hebreos. Moisés no quería regresar a Egipto y recurrió a múltiples excusas porque no estaba calificado. Sin embargo, Dios no oyó ninguna de sus excusas.

¡El Señor no cambió lo que pensaba sobre Moisés y no cambió lo que piensa de nosotros! Moisés echó todo a perder cuando trató de liberar al pueblo de Israel antes de tiempo, pero Dios lo hizo “rebotar”. Moisés era el agente escogido por Dios para liberar a su pueblo de la esclavitud.

¿Experimentó angustia en el 2018? ¿Fue rechazado? ¿Los que le dijeron “siempre estaré contigo” le dieron la espalda? ¿Probó el aguijón de las acusaciones despiadadas y las acciones celosas? Todo fue parte del proceso.

Prepárese para experimentar su “rebote” en el 2019. Se levantará y surgirá. Puedo oír al Señor diciendo: “Te estuve preparando para estas situaciones repentinas que vendrán a tu vida durante este año. ¡Recuperarás todo! ¡Rebotarás! ¡Saltarás repentinamente hacia adelante!”.

Los mayordomos abrirán las puertas que Dios creó para usted
El Señor dice que así como ocurrió con José, hará que los “mayordomos” lo recuerden repentinamente. Hará que las personas lo favorezcan con un trato preferencial. Los que se sintieron olvidados o abandonados, deben tomar aliento porque Dios los levantará hacia alturas que nunca soñaron. La tarea de un mayordomo es servir a otro y uno de sus deberes es “abrir la puerta”. Dios está haciendo que su “mayordomo” abra puertas significativas para usted en el 2019. ¡Ahora se están abriendo las puertas que Dios estableció y parecían bloqueadas, atrincheradas y selladas! Dios ya estableció el fundamento para su apertura.

¡Quítese lo viejo y salude lo nuevo!
Cuando José fue llamado a salir de la prisión, se afeitó la barba y cambió sus vestidos. Afeitarse la barba tuvo un gran significado. Los hebreos acostumbraban dejarse crecer la barba y solo se afeitaban como una señal de duelo. Sin embargo, las costumbres egipcias eran todo lo opuesto. Los hombres solo se dejaban crecer la barba cuando estaban de luto o atravesando una gran pena.

¡Dios lo está llamando a quitarse lo viejo y saludar lo nuevo! José también cambió sus vestidos para prepararse para ocupar el lugar de promoción donde Dios lo estaba elevando. José desechó las vestiduras de la prisión y abrazó plenamente el manto que Dios le había entregado.

El rebote que Dios le dará en el 2019 requerirá que deseche las cosas viejas del pasado y se vista con el manto nuevo. ¡En este año rebotará!

Andrew Towe
(www.elijahlist.com)


miércoles, 26 de diciembre de 2018

“Espere lo inesperado en el 2019”



Por Nathan Shaw

Espere lo inesperado. Esta no es solo una frase que suena bonito, también es totalmente escritural. Cada año los eventos inesperados cambian la historia, pero no solo eso, también cambian la vidas de las personas y sus historias. Dios se especializa en lo inesperado.

La vida del profeta Elías es un modelo profético. Desde su comienzo hasta el final, la historia de Elías está llena de eventos inesperados. Santiago hace una declaración osada sobre Elías: “Era un hombre con una naturaleza como la nuestra” (Santiago 5:17). Aun así Dios lo usó para confrontar a los demonios de alto nivel que operaban a través de la reina Jezabel.

Un profeta inesperado y un juicio inesperado
Elías hizo una entrada inesperada en el escenario de la historia y las páginas de la Biblia. No había ninguna representación del primer evento registrado sobre su vida. Salió de la oscuridad y se presentó directamente ante el rey Acab. No tuvo una presentación política. En lugar de ello, desafió osadamente la adoración idolátrica de Baal, declarando: “… Tan cierto como que vive el Señor, Dios de Israel, a quien yo sirvo, te juro que no habrá rocío ni lluvia en los próximos años, hasta que yo lo ordene”. Baal era un principado y el dios de las nubes de tormenta. Las palabras de Elías tuvieron efecto inmediato. Mucho más asombroso fue el hecho que la sequía continuara durante tres años. Luego de desatar un juicio inesperado, Elías fue instruido por Dios para escaparse hacia una ubicación remota.

Provisión inesperada y una fuente inusual
La localización remota donde se escapó Elías fue el arroyo de Querit, un tributario que alimentaba el río Jordán. Aunque Dios proveyó agua para Elías desde una fuente natural, la provisión de alimento fue inesperada e inusual. Los cuervos le llevaban pan y carne a Elías cada mañana y cada tarde. Naturalmente los cuervos son oportunistas y carroñeros. Sin embargo, bajo el mandato de Dios manifestaron generosidad y piedad. Era una fuente de provisión que no se podía predecir. Luego de un período de tiempo el arroyo se secó (1 Reyes 17:2-7). Dios usó este milagro para preparar a Elías para el siguiente.

Un visitante inesperado y un pedido inesperado
Dios instruyó a Elías para que dejara Israel y fuera donde una viuda en Sidón, una ciudad extranjera con dioses ajenos. En realidad, Sidón estaba dominada por la adoración a Baal. Así como Dios le ordenó a los cuervos que proveyeran para Elías, ahora lo hizo con una viuda. Esta mujer no solo era idólatra, también era indigente. La sequía también había atrapado a Sidón. Los recursos de la viuda eran escasos, un puñado de harina y un poco de aceite. Estaba por preparar una comida para sí misma y para su hijo, antes de dejarse morir por inanición. Sin embargo, su historia cambió por un visitante inesperado y un pedido inesperado. Elías le pidió que horneara algo de pan para él primero. El pedido parecía irracional. Elías le aseguró que la harina no escasearía y el aceite seguiría corriendo hasta que volviera a llover (1 Reyes 17:8-16).

Una muerte y resurrección inesperada
A través de las series de eventos inesperados y sobrenaturales ya mencionada, la viuda y su hijo fueron rescatados de una muerte inminente. A la luz de esto, lo que ocurrió a continuación fue verdaderamente inesperado. ¡El hijo de la viuda murió de una enfermedad seria! Elías respondió haciéndose cargo. Tomó el cuerpo del niño muerto, se recostó sobre el cuerpo tres veces y clamó a Dios. El niño volvió a la vida inesperadamente (1 Reyes 17:17-24). Si la viuda no se hubiera afirmado en obediencia como la fuente de provisión para Elías, su hijo se habría muerto sin remedio y el milagro de resurrección subsiguiente nunca hubiera ocurrido. El evento ilustra un principio poderoso: Ser una fuente de provisión inesperada hoy (la viuda horneó pan para Elías cada día), abrió la puerta para la provisión sobrenatural mañana (su único hijo fue resucitado). En el mundo antiguo, el hijo era el único recurso de la viuda para su provisión futura.

Una confrontación inesperada
El rey Acab estaba perplejo. Elías se había presentado ante él al comienzo de la hambruna, pero desapareció durante tres años. Inesperadamente Elías se presentó ante el rey una segunda vez. Le dijo a Acab que reuniera a la nación en el Monte Carmelo, junto a los 450 profetas de Baal y los 400 profetas de Asera. Elías desafió directamente a los profetas falsos: “El que responda por el fuego, ese será Dios” (ver 1 Reyes 18:24). Los profetas de Baal rogaron todo el día para que cayera fuego sobre su toro sacrificado, pero no tuvieron respuesta. Elías hizo su sacrificio y empapó el altar con agua. Cuando rogó que cayera fuego, el animal y el altar fueron consumidos. Los profetas falsos murieron y después de ese evento comenzó a llover (1 Reyes 18:1-46). Ocurrieron tres cosas inesperadas en un solo día: “Elías se presentó ante Acab, descendió fuego del Cielo y finalmente comenzó a llover”.

Una visita inesperada del Ángel del Señor
Cuando la reina Jezabel oyó lo que había ocurrido se puso furiosa y se maldijo a sí misma, si Elías no era asesinado en 24 horas. Elías se escapó lleno de temor. Luego de un día caminando por el desierto, Elías estaba exhausto, derrotado y anhelaba morir. Inesperadamente se le apareció un ángel con una provisión sobrenatural de alimento. La comida que le entregó lo fortaleció para seguir caminando 40 días y 40 noches hasta el Monte Horeb (1 Reyes 19:1-8).

Una visitación y una comisión inesperada de Dios
En el Monte Horeb, Elías tuvo una visitación inesperada de Dios. Durante esta visitación, Dios lo comisionó para ungir a Jazael como rey de Siria, a Jehú como rey sobre Israel y a Eliseo para que ocupara su lugar como profeta (1 Reyes 19:9-18). Jazael, Jehú y Eliseo derrotarían y destruirían a la reina Jezabel y la idolatría que promovió en Israel. Elías llegó al Monte Horeb derrotado, desalentado, desilusionado y desorientado. Por medio de una visitación inesperada, volvió a tener dirección, propósito y visión.

La vida de Elías y la historia están dominadas por lo inesperado. Esto mismo es cierto para todos los que vivimos en el espíritu y el poder de Elías (Lucas 1:17). Elías es un modelo profético para la generación de mensajeros proféticos del tiempo final. ¿Por qué ocurrieron tantas cosas inesperadas en la vida de Elías? La respuesta es simple: Él propósito de Dios era que hubiera un testigo sobrenatural de su gloria en cada generación. Esto fue así para la generación de Elías y también es así para nosotros.

Aquí vemos lo que podemos esperar en nuestros días:
• Audiencias inesperadas con personas en autoridad e influencia.
• Provisión inesperada.
• Demostraciones públicas inesperadas de la gloria abrumadora de Dios.
• Visitaciones inesperadas de Dios y sus ángeles.
• Sin importar cuán imposibles sean las probabilidades o cuán difíciles sean las situaciones, espere lo inesperado.



Nathan Shaw
(www.elijahlist.com)