jueves, 13 de febrero de 2020

“Miss ‘C’ y yo”



Prof. Dr. Bladimiro Wojtowicz

Mateo 25:35-36 dice: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”.

Miss “C”
Miss “C” (este no es su verdadero nombre) es una de las personas que marcaron profundamente mi niñez. Cuando la conocí, ella era una adolescente de unos 15 años y yo un pequeño niño de apenas 5 años. Fue mi primer contacto con la escuela, porque Miss “C” era mi maestra de jardín de infantes. Ambos estábamos haciendo nuestras primeras armas dentro del sistema educativo. Sin embargo, desde esos días el Señor fue tejiendo una relación de confianza mutua que adquirió una mayor solidez con el correr de los años.

El colegio donde asistí para cursar el jardín de infantes y el primer grado de la primaria, era parte de una congregación Bautista que funcionaba dentro del mismo complejo de edificios. Casi todos los maestros que formaban parte del plantel educativo del colegio, también asistían a la congregación. Desde la mentalidad de un niño de cinco años, aprendí que congregarme en la Iglesia los domingos y asistir a la escuela entre semana, eran la misma cosa. Simplemente cruzaba una puerta y pasaba de un ámbito al otro.

La semilla de un ministerio de mercado
En mi concepción de la vida, no había una separación entre la vida dentro de la escuela y la vida en la congregación. Los maestros eran los mismos, los amigos y compañeros eran los mismos y el edificio era el mismo. Más tarde pude darme cuenta cómo el Señor fue edificando en mi vida un ministerio orientado hacia el mercado, desde mi más tierna infancia. Luego mis padres decidieron inscribirme en otro colegio cristiano para completar mi educación primaria y secundaria. Pero nunca perdí contacto con algunas de las personas que formaron mi manera de pensar desde niño, entre ellas estaba Miss “C”.

Miss “C” era una persona con un carácter apacible, una voz muy dulce y un corazón sano. Me enseñó a creer en Dios de una manera natural y espontánea, sin todo el almidón que le sumaban los teólogos de turno a sus enseñanzas. Nunca fui una persona fácil de tratar, porque el Señor me impartió un carácter fuerte, determinado a no doblegarme ante nadie que no fuera Él en persona.

Como ocurre con todas las personas, yo también le pedí muchas veces al Señor que cambiara mi carácter y me entregara uno más “fácil de tratar”. Un día me respondió que Él me había dado ese carácter, porque era vital para desarrollar el trabajo que me había asignado desde la eternidad. Recuerdo que casi todas las personas en autoridad sobre mi vida desde pequeño, se quejaron por mi carácter un tanto “insoportable”. La única persona que nunca se quejó por mi carácter difícil fue Miss “C”.

Tiempos de tribulación
Cuando comencé a cursar el colegio secundario, se mezclaron una serie de situaciones que convulsionaron mi vida. En mi casa mis padres atravesaban una crisis matrimonial, esto se sumaba a mi carácter difícil y a las emociones alteradas que caracterizan la vida de cualquier adolescente. El resultado de esta mezcla un tanto explosiva, fue un muy bajo rendimiento académico en la mayoría de las materias que cursaba en el colegio. El primer año transcurrió sin mayores complicaciones. Pero durante el segundo año las cosas comenzaron a complicarse y ese año terminé con cuatro materias que debía recuperar en el mes de diciembre, porque no había logrado alcanzar los resultados mínimos requeridos por el colegio.

Durante el tercer año, las cosas se complicaron aún más y tuve que recuperar casi todas las materias. Situación que se repitió y se agravó en el cuarto y el quinto año de mi carrera en el colegio secundario. Durante ese tiempo tan complicado de mi vida, mis padres contactaron a Miss “C” para que me ayudara con la cantidad de materias que debía reparar. Esto motivó que tuviera que pasar todas las tardes de enero y febrero de esos años con Miss “C”, estudiando castellano, literatura, historia, matemáticas, física, filosofía, biología, etc. El Señor opera por caminos que resultan completamente asombrosos. Usó la excusa de reparar estas materias, para que yo pudiera “descomprimir” todo lo que estaba atravesando como adolescente y no hallaba cómo manejar.

Una oreja fiel
Comenzábamos las tardes de estudio con una charla que no tenía nada que ver con las materias que estaba preparando. Durante esas charlas se generaba un ambiente de confianza, donde podía discernir la presencia del Señor entre nosotros dos. Allí encontré una “oreja fiel” donde podía confesar todo lo que me estaba pasando, sin temor a ser expuesto o criticado. ¡Cuánto aprendí a valorar esas charlas que teníamos durante las tardes! Realmente esperaba el momento de encontrarnos, donde también estudiaba las materias que debía rendir.

Todos se asombraban porque no podían comprender cómo, en una semana de diciembre y una de marzo, lograba aprobar todas las materias que debía. En algunos casos llegaba a la totalidad de las materias del año. Por la cantidad de materias que debía reparar, había días donde rendía exámenes por la mañana y por la tarde. La presión era intensa, porque no si fallaba en algún examen, corría el riesgo de perder el año. Algunos profesores me decían asombrados: “¿Rendiste una materia esta mañana y ahora estás rindiendo otra materia en la tarde?”. El problema nunca fue la falta de inteligencia, como me decían los profesores en los exámenes. Tampoco iba a revelarles la verdadera raíz de esos problemas.

Manejando las presiones
El Señor armó esa estrategia para formar mi carácter en un área que más adelante, sería uno de los ejes centrales del ministerio profético que me había asignado. Todo profeta debe estar entrenado para manejar correctamente las presiones que surgen durante el ejercicio del ministerio. El error más común de las tinieblas es ejercer presión sobre un profeta, porque esa estrategia solo logrará hacerlo enfocar más en el objetivo que el Señor le marcó.

Aprendiendo a escuchar
Los tres pilares del ministerio profético son: La consolación, la exhortación y la edificación. Sin embargo, esto comienza entrenando el oído espiritual para discernir lo que se habla en el Cielo, pero al mismo tiempo se debe entrenar el oído físico para aprender a oír a las personas con la actitud correcta. La primera parte me la enseñó el Espíritu Santo. La segunda parte me la enseñó Miss “C”, una persona sencilla y paciente que supo cómo tratar a alguien con un carácter complejo como el mío.

En realidad, cuando ella logró atravesar todas las “capas de protección” que yo había colocado sobre mi vida para evitar que mi corazón quedara expuesto, se dio cuenta que tratar con mi carácter no era complicado. Cada vez que nos veíamos para estudiar las materias de turno, comenzábamos con una breve charla donde exponía mi corazón sin reservas para compartir con ella las cosas que no podía conversar con otras personas.

Escuchar
Esas charlas me enseñaron a “escuchar” atentamente al otro. En las nuevas doctrinas de crecimiento acelerado, no hay tiempo para escuchar a otros. Es muy común que los líderes comiencen a escuchar a la gente, pero a los pocos minutos los interrumpen o simplemente sacan un consejo “pre cocido” que recibieron de otros líderes o leyeron en el libro de moda y cortan la conversación. La mayoría de los líderes modernos ya no tienen tiempo para dedicarse a oír atentamente a las personas. El lenguaje gestual refleja la actitud de nuestro corazón hacia el otro. En pocas palabras, demuestra cuánto nos importa la otra persona.

Aconsejar
Luego de oírme con suma atención, (expresando el mismo respeto que demostraría ante la conferencia de un catedrático famoso), hacía una pausa y comenzaba a hacer un resumen de todo lo que le había dicho. No se olvidaba ningún punto, porque para ella todos eran importantes. Recién entonces llegaba el momento del consejo sabio, fundamentado siempre en las Escrituras. En mi rebeldía adolescente, no entendía por qué siempre había que usar las Escrituras como un marco referencial, pero el Señor me estaba entrenando para lo que tendría que enfrentar en el futuro. 

Guardar un secreto
Con los años aprendí que los oídos de Miss “C” eran la “caja fuerte” más segura que conocí. Una persona que supo guardar secretos personales que necesité expresar para ser libre, pero al mismo tiempo supo mantener sepultados en el fondo del mar. Cuánto daño les hacen los líderes inmaduros a las personas cuando les confiesan los secretos de su corazón y luego los ventilan sin el menor respeto por ellas. El nivel de madurez de un líder se puede medir simplemente por su capacidad para guardar un secreto. Hay cosas que las personas comparten con nosotros y luego que se retiran de la oficina, solo podemos “sepultarlas” a los pies de la cruz. Una persona que nos confiesa sus miserias personales, en realidad puso su vida en nuestras manos. Dependerá de nosotros el curso que decidamos darle a esa información.

Corrió agua debajo del puente
Pasaron los años y como suele ocurrir en la vida, nuestros caminos siguieron rumbos muy diferentes. Hoy estoy pisando los sesenta años. Sin embargo, no pasa un solo día sin que recuerde esas tardes de estudio agendadas por el Señor. Soy el fruto de años del trabajo silencioso de Miss “C”. Cada vez que una persona me pide ayuda porque está atravesando un problema, recuerdo la atención, el cariño, el cuidado, la prudencia y la sabiduría con las que me trató Miss “C”. Su trabajo no fue en vano. Todas esas horas escuchando a un adolescente atribulado, prepararon el terreno para que muchísimas personas recibieran la misma atención que ella me prodigó.

Formados junto al fogón
No existen los líderes formados en serie dentro de una máquina industrial. Si en el camino no se les cruza una Miss “C” que les enseñe el valor que tiene una vida para el Señor y cómo prodigarle el respeto que se merece, sería mejor que no se apresurara a ocupar un lugar dentro del liderazgo. Miss “C” fue una de las mentoras que el Señor preparó para mostrarme una faceta de su corazón que hasta ese momento era desconocida para mí. Por las vidas de un ministro pasan muchas personas, pero nunca debemos olvidar que para el Señor todas ellas son únicas e irrepetibles. Impartirles la palabra correcta, catalizará los cambios en sus vidas que los activarán en la vida del Reino de Dios.

En esta década de restauración y restitución, las personas con estas características serán claves dentro del ministerio de reconciliación que el Señor nos impartió. El apóstol Pablo lo resume en el pasaje de 2 Corintios 5:18-19: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación”. Jesucristo le encargó el ministerio de la reconciliación a todos sus discípulos, pero solo calificarán para esta tarea los que hayan desarrollado su corazón piadoso por la gente.

Desde aquí, le mando el mayor de los abrazos a Miss “C”, siempre estuvo y está presente en cada una de mis decisiones, en cada uno de mis libros, en cada una de mis enseñanzas y en el trabajo que desarrollo para edificar la Iglesia. Le agradezco eternamente al Señor la bendición de haberla conocido a tiempo y que fuera sensible a la voz de su Espíritu.

Los amamos y bendecimos,

Prof. Dr. Bladimiro y Magui Wojtowicz

“¡Un año de abundancia! Desatando la perspectiva de Dios”



Por Tom Hamon

Este será un “año de abundancia”. ¡La verdad es que el contrato de Dios con el hombre siempre incluye y aun requiere, fructificación y aumento! Dios inició su decreto para su creación recién acuñada llamada humanidad, diciendo: “Te hice y te llamé para fructificar y multiplicarte”

El mandato adámico en Genesis 1:28
Veamos los mandatos que Dios entregó en Génesis 1:28: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla…”. Este mandato capacitó al hombre para crear riquezas y lo instruyó sobre cómo tomar dominio. Esto continuó en la comisión que Dios le entregó a Noé cuando Él reinició su obra con el hombre.

La comisión de Noé en Génesis 9:7 
En Génesis 9:7, Dios habló diciendo: “Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella”. Dios reiteró y expandió su pacto de aumento con el hombre, haciendo este contrato con Abraham.

El pacto Abrahámico en Génesis 22:17
Génesis 22:17 dice: “… de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos”.  

El mandato de Josué en Deuteronomio 30:16
Dios le entregó a Josué una estrategia para el aumento y la posesión de su tierra. Deuteronomio 30:16 dice: “… porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella”.

Bendición Davídica en Salmos 115:14-16
¡Dios también desata una bendición de aumento! Salmos 115:14-16 dice: “Aumentará Jehová bendición sobre vosotros; Sobre vosotros y sobre vuestros hijos. Benditos vosotros de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. Los cielos son los cielos de Jehová; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres”.
Jesús, la gracia en el Nuevo Testamento, en Juan 10:10
En la gracia del Nuevo Testamento, Jesús cargó un mensaje similar de su corazón para el hombre, cuando decretó que su misión era bendecirlo abundantemente en su vida. Juan 10:10 dice: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

¡El corazón de Dios hacia el hombre siempre ha sido verlo abundantemente bendecido y capacitado para multiplicarse y aumentar! Este es un año para habitar en Él y llevar fruto abundante (Juan 15:5). Algunas personas pueden sentir que aún no experimentaron un aumento en algunas áreas de sus vidas. Pero Dios nos alienta que es tiempo de elevar nuestras expectativas en esta temporada, incluso si no hemos dado fruto en algún área hasta este momento.

¡Dios decreta Isaías 54 sobre muchos de ustedes!
Isaías 54:1-2, 4 dice: “Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová. Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas… No temas, pues no serás confundida; y no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria”.

Impartición de sabiduría para desatar su perspectiva
En el 2020, ¡Dios está impartiendo una sabiduría que desatará su perspectiva en nosotros, más que nunca antes!

La perspectiva de Dios en nosotros incluye nuestros puntos de vista u opiniones que afectan nuestra toma de decisiones y nuestra cosmovisión, nuestra comprensión del mundo que nos rodea y la imagen de nosotros mismos que le habla a la percepción de nuestros llamados, identidades y habilidades.

El plan del enemigo para detener a la Iglesia siempre involucró una estrategia de engaño, es un mentiroso y padre de mentiras. Miente porque sabe que no puede ganar en una pelea frontal contra Dios y su Iglesia. Solo puede prevalecer empleando una estrategia de confusión, hablándonos fuera de nuestra autoridad, fuera de nuestra verdadera identidad y distrayéndonos de nuestras verdaderas batallas.

¡Su identidad determinará su destino!
Su cosmovisión determinará las estrategias que empleará para traer soluciones al mundo que lo rodea. ¡Su punto de vista informará las decisiones que usted tomará, afectando su futuro, el futuro de nuestra nación y el de esta generación!

Este es un tiempo donde Dios impartirá el espíritu de sabiduría y revelación de una manera que comenzará a conformar la visión de la Iglesia, para que podamos ser los formadores de cultura que estamos llamados a ser. Si su visión está obstruida o distorsionada, percibirá erróneamente el mundo que lo rodea y creerá una mentira. Su perspectiva está impactada por su luz, sus lentes o su horizonte.

Su luz
Lucas 11:34-36 dice: “La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas. Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas. Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor”.

Salmos 119:104-105 dice: “De tus mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira. Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”.

Más que nunca antes, necesitamos la luz de la revelación de Dios para ver al mundo desde su misma perspectiva y no solo desde nuestros sentimientos u opiniones. Esta será la clave para nuestra apertura durante este año. Las tinieblas cubrirán la tierra y la oscuridad profunda a la gente, pero Dios quiere levantarse y brillar sobre los suyos. Que la Palabra de Dios sea la lámpara para alumbrar nuestra senda y nuestro propósito este año.

Sus lentes
Si sus lentes están sucios, si están borrosos, si están enfocados en las cosas equivocadas, si están oscurecidos o saturados, entonces su perspectiva estará muy alterada y peligrosamente defectuosa.

Hechos 2:40 declara: “Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación”.

La palabra “perversa” significa que se corrompió o se torció. Dios no quiere que nuestra perspectiva se tuerza para tratar de encajar con la moral y el enfoque de la cultura actual. Dios nos advierte: “¡No se tuerzan! ¡Porque si lo hacen, se hallarán llamando bueno a lo malo y malo a lo bueno!”.

Isaías 5:18-21 dice: “¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta, los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos; ¡acérquese, y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos! ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; ¡que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!”.

Su horizonte
Cómo y dónde está parado, afectará drásticamente su punto de vista. Si usted está demasiado cerca de sus problemas, esto puede bloquear su habilidad para ver el poder o la bondad de Dios. Si usted se llenó de orgullo, puede estar cegado ante la verdad. Cuando usted está acompañado de gente incorrecta, las Escrituras dicen que puede corromper la moral y las buenas costumbres en nuestra vida.

Las Escrituras también dicen que si esperamos en el Señor, nos elevaremos como las águilas. La perspectiva de un águila es asombrosa cuando se eleva por las alturas sobre los vientos. La perspectiva cambia completamente mientras va ascendiendo. Cuando adoramos, cuando oramos, cuando servimos, Dios hace que cambie nuestra visión. Dios cambiará nuestra posición mientras esperamos en Él, para poder comenzar a recibir su punto de vista en nuestras vidas y el mundo.

¡La celebración trae una elevación de nuestra visión! 
No permita que su situación actual afecte su verdadera posición que lo establece en el lugar correcto para ver el despliegue de la gracia de Dios. El apóstol Pablo lo dijo de esta manera en Efesios 6:19-20: “… y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar”.

Estaba diciendo: “¡Por favor oren por mí para que mi condición de estar en cadenas en un calabozo oscuro, no afecte mi verdadera posición o perspectiva de ser un embajador del Reino de Dios, hablando valientemente con autoridad, representando al Rey de reyes!”.

Lo cierto es que, ¡una verdad parcial, es una mentira absoluta! Por eso en los EEUU cuando juramos como testigos, ponemos nuestra mano sobre la Biblia y prometemos “decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”. Su perspectiva revelará qué cree realmente que es la verdad. ¡Su perspectiva determinará lo que percibe, eso determinará qué cree y eso determinará lo que puede lograr y recibir!

El plan del enemigo es pervertir su perspectiva controlando la narrativa, limitando su visión y etiquetando su vida.

Las cosas que lo definan, lo alinearán o lo confinarán
Dios me llevó a la historia de los tres muchachos hebreos que cambiaron una nación y una generación en un tiempo desesperado de sus vidas. Todos estamos familiarizados con la historia de Sadrac, Mesac y Abednego, pero, ¿estamos familiarizados con la historia de Azarias, Hananias y Misael? Por supuesto, son las mismas personas, pero sus nombres famosos los recibieron de sus captores de Babilonia. Sus nombres babilónicos decían que solo eran invitados de Babilonia y su rey, eran “sirvientes de Nebo” y tenían dones como escribas en el palacio real.

Esos nombres eran una verdad parcial, porque eran esclavos de acuerdo a esos propósitos y tareas asignadas. Tenían dones, pero sus amos esencialmente decían: “Estos dones son para servirnos a nosotros y solo son huéspedes del sistema. Deben inclinarse ante el sistema babilónico y conocer su lugar… ¡de lo contrario! Inclínense ante la imagen cuando suene la música, como todos los demás, o sufran las consecuencias severas”.

Pero de alguna manera, estos tres jóvenes tenían una perspectiva diferente de sus vidas. Como puede ver, fueron mentoreados por un hombre llamado Daniel, quien sirvió a Babilonia pero siempre supo que Jehová era su juez. Dejó establecido que si conspiraba contra las leyes contrarias a su fe y las violaba, confiaría su vida y su futuro en las manos de Dios, sin importar cuánta hambre tuvieran los leones que lo querían devorar. Entonces, estos tres jovenes asumieron la posición de no inclinarse ante el sistema, cuando la presión era mayor que seguir a la multitud.  

Determinaron que sus vidas debían ser un testimonio, vivieran o murieran, debido a esta posición. ¿Qué les daba este coraje? Creo que confiaban en el significado original de sus nombres, por encima de las etiquetas que les colocaron en Babilonia. Si hubieran permitido que Babilonia los definiera, entonces Babilonia sería su dueño.

¡Las cosas que lo definan, también lo alinearán y lo confinarán!
Se alinearon con la identidad de Dios sobre sus vidas, entonces se pusieron de pie cuando todos les decían: “¡Inclínense!”Su perspectiva era: “¡Para esto fuimos creados!”Entonces, sus corazones dijeron esto: “Levántate Azarías, porque tu nombre decreta ‘Jehová nos ayudó’. ¡No eres esclavo! Eres un siervo de Dios llamado a marcar una diferencia y Dios te ayudará. Levántate Hananías, porque Dios decretó que ‘Él te favoreció’. Dios abrirá puertas para tu vida y hará un camino donde no lo hay. ¡Tus dones vienen de Él y son para Él! Levántate Misael y sé ‘el que es lo que Dios es’. Estás llamado a ser como Dios en la tierra y representarlo. ¡Refleja su gloria! ¡Debes ser su testigo! ¡Debes ser su gloria! Toma tu justo lugar. ¡Fuiste hecho para este tiempo, semilla real, hecho para aumentar, hecho para gobernar y reinar, hacho para cambiar naciones, hecho para cambiar culturas y hacer una diferencia con tu vida!”

¡Eso es lo que Dios está diciéndole a su Iglesia en este tiempo en la tierra! No permitas que el mundo te defina y te confine. Cree que el Señor te nombró y en lo que te llamó a hacer, ¡porque serás un transformador del mundo!

Tom Hamon