lunes, 27 de septiembre de 2021

“Un nuevo camino ante usted que lo lleva a las casas de gloria”

Por Lana Vawser

Palabra profética recibida el 19 de septiembre de 2021:

Durante las últimas 48 horas, escuché al Señor hablar sobre sus caminos y un nuevo sendero que está ante muchas personas en este momento. El Señor dijo: “Hay un nuevo camino ante ustedes; no se desvíen de él, porque este camino lleva a las casas de mi gloria”. 

En una visión, empecé a ver una comisión del Señor, mientras Él revelaba un nuevo camino puesto ante muchas personas, pero era un camino que requería más enfoque y diligencia que nunca.

Al margen de este camino, muchas cosas intentaban distraer a la gente de caminar por él. Podía ver que las expectativas del hombre y la “multitud”, iban en una dirección diferente. Podía ver la duda, el miedo y la inseguridad. Pude ver la pena, el dolor, el cansancio y el trauma que muchas personas habían atravesado en temporadas anteriores. Pude ver el miedo al hombre y el miedo al cambio. Pude ver la temporada pasada y la atracción por aferrarse a ella. Todas estas cosas intentaban quitarles el foco.

Entendí que para aquellos que querían caminar por este nuevo camino, se requeriría un enfoque osado y obediencia al Señor. Requeriría silenciar todas las demás voces y una determinación para mirar sólo a Jesús, para seguirlo dondequiera que Él los lleve, incluso si otros iban en una dirección diferente, y a pesar de lo que pudieran pensar o decir.

El plantío

Al mirar más de cerca, me di cuenta de que el punto de entrada a este camino era un plantío. Supe que los que deseaban caminar por él debían entrar en este plantío de una manera más profunda; era necesario “morir al yo” de una manera más profunda.

Había una “lucha” en el espíritu, mientras el Salmo 32:8-9 llenaba la atmósfera: “El Señor dice: ‘Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti. No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti’”.

Aunque había un sonido de “morir a muchas cosas” como: la vieja estación, correr con ciertas personas, hacer las cosas de cierta manera, el miedo a perderse, preocuparse por lo que piensan los demás, etc., podía oír el sonido de la vida. El sonido resonaba más fuerte de lo que había escuchado en mucho tiempo.

En medio de esta transición y “lucha” espiritual, esta confrontación con el alma, la carne y el enemigo, donde incluso se requieren conversaciones duras con ciertas personas, apenas podía contener la emoción en mi espíritu. En el caso de los que eligieron este camino, aunque parecía que iban “a contracorriente” en lo natural, yo sabía que en realidad estaban siguiendo la guía del Espíritu Santo. Estaban asociándose con Dios para albergar su gloria y establecer casas de su gloria en toda la tierra.

Mientras esta gente estaba acostada en el plantío, comencé a verlos levantarse con una profunda dependencia de Él, rindiéndose a sus caminos y a su dirección. Me recordó la fuerza de la Sulamita que salió del desierto, apoyándose en su amado (Cantar de los Cantares 8:5).

Siguiendo este nuevo camino en obediencia al Señor, y adhiriéndose a sus caminos, lo está posicionando para asociarse con Él... no sólo en una revelación de su gloria, sino en un movimiento de su gloria, un movimiento que es mucho más grande de lo que podría imaginar o soñar.

Dando su “sí”: El nacimiento de un movimiento

Las personas que entraron en el plantío, que se sentía como un profundo desierto, salieron de ahí con un fuerte “sí”.

Cuando su “sí” se unió al “sí” del Padre, vi nacer un movimiento. Fue como si hubiera un efecto dominó, un momento muy significativo. El efecto dominó de este movimiento estaba naciendo dentro de las familias, las comunidades, las ciudades y las naciones.

El Señor comenzó a mostrarme que la aceleración y la multiplicación que tendrá lugar dentro de estos rendidos, no será contenida y nunca podrá ser fabricada. Es una ola de su Espíritu, fluyendo desde el trono y atrapada por los puros de corazón que están ardiendo con el fuego del “primer amor”; aquellos que están dispuestos a pagar el costo y seguirlo a Él, cualquiera sea su apariencia.

En el plantío, muchos experimentaron la más intensa e implacable oposición, pero también experimentaron el fuego refinador para purificarlos y prepararlos. Ahora su gloria será vista y revelada, y su asociación con el Espíritu de Dios traerá una alegría que no experimentaron antes.

Su sí fue costoso; vino a un alto precio... pero, aunque fue doloroso, fue dado en alegre entrega hacia Él, por adoración y amor a su Amado.

Encontraron una gran alegría al obedecerlo. Aunque nadie supiera nunca lo que estaban haciendo, las diferentes maneras en que estaban extendiendo su Reino, no importaba. No había autopromoción en ellos. No había miedo a perderse. No había necesidad de cubrir todas las redes sociales o gritar desde los tejados para que todo el mundo pudiera saber cómo Dios los estaba usando. Vivían en profunda humildad ante Jesús. El puro deseo de sus corazones era darle a Él toda la gloria y vivir ante la audiencia de Uno.

A través de muchas pruebas y desafíos, salieron tan puros como el oro. Ahora, al salir del plantío y entrar en esta nueva estación, se les confiaba más de lo que jamás habían llevado, caminado o visto.

Visión divina

Comencé a ver que la palabra “sí” cambiaba a la palabra “ojos”. Entonces el Señor dijo: “Ellos me dieron su sí y están recibiendo la vista divina y la visión de lo que estoy haciendo, y voy a hacer en la tierra, de una manera más profunda que nunca experimentaron. Voy a llenar las tinas de sus vidas con revelación, con mucha claridad y sabiduría, para administrar y asociarse con mi Espíritu en lo que haré en los días venideros”.

Continúen por el camino

Amigos, los animo: continúen entregándose de todo corazón al camino por donde el Señor los está guiando. No se distraigan con lo que está al margen. Sigan al Pastor; sigan al León hacia donde Él los conduce. Él los guiará, les proveerá y los sostendrá. Él los está guiando por un camino para asociarse con Él en las nuevas cosas que está haciendo, en un movimiento de su gloria y para vivir su gloria, en formas que ni siquiera pueden imaginar ahora mismo.

Su sí al Señor los está posicionando para conocer su corazón, su voz y su gloria de una manera más grande y con el mayor impulso que jamás hayan conocido.

No hay necesidad de temer; Él está con usted y ha ido delante de usted. Continúe buscando su sabiduría y obedeciendo sus instrucciones mientras camina por este sendero. Permanezca tierno en un lugar de sensibilidad ante Él, mientras Él lo conduce y lo guía en su sabiduría (Santiago 1:5).

No se está perdiendo si va en la dirección opuesta a la “multitud”. Permanezca en su carril; permanezca en el camino por donde Él lo está llevando. Está entrando en una temporada de experimentar el peso y la manifestación de su gloria en formas sin precedentes.

Lana Vawser

(www.elijahlist.com)

 

“¿En qué tormenta se encuentra?

 

Por Lance Wallnau

Amigo, ¿está enfrentando una tormenta? Sé que muchos de nosotros hemos pasado por temporadas en las que parecía que la luz del sol nunca volvería. Lo interesante es que no todas las tormentas tienen el mismo origen o intención detrás de ellas. 

En realidad, hay tres tormentas que podemos encontrar en la vida:

1) La tormenta que Dios envía

2) La tormenta que es resultado de una mala decisión

3) ¡La tormenta que lanza el enemigo!

Cada tormenta se navega de manera diferente. Exploremos este tema y cómo debemos responder.

Tormenta 1

La tormenta que Dios envía es intensa, pero está diseñada para que lleguemos al otro lado, con mayor capacidad y más liberados, que si hubiéramos evitado el mar y hubiéramos jugado por lo seguro.

Dios envió una tormenta para expulsar a Jonás de la resistencia y llevarlo hacia la perfecta voluntad de Dios en Nínive, el mismo lugar que estaba evitando (Jonás 1-4). Desde el vientre del gran pez, Jonás gritó: “¡Los que siguen a ídolos vanos abandonan el amor de Dios!” (El pez lo escupió en el lugar, véase Jonás 2:8-10).

Un ídolo es algo que nos aleja de lo más grande de Dios: su misericordia y su bendición inmerecida. Un ídolo es cualquier cosa que usted ama más que a Dios. Muchas tormentas son enviadas para romper un apego oculto en nuestra vida. Puede ser el miedo al hombre, una adicción, una persona o una influencia que no pertenece allí. El ídolo casi siempre busca algo más que lo que agrada al Señor. Jonás hizo su propia agenda, más grande que la agenda de Dios. Fue liberado cuando cedió y todo el tiempo que estuvo en peligro, el pez lo estaba llevando hacia su destino.

Tormenta 2

La tormenta de las malas decisiones pueden ser elecciones que nosotros hicimos o que otros hicieron y nos afectaron.

Pablo estuvo a punto de ahogarse cuando otros decidieron zarpar, porque deberían haberse quedado en el puerto. Muchos cristianos se sienten francamente frustrados con las decisiones de los líderes en el gobierno, porque saben que el resultado final será la pérdida de la carga (económica) o peor aún, el propio barco del Estado (naufragio). Sin embargo, Pablo oró y ayunó hasta que un ángel se involucró y el barco fue desviado hacia una isla donde pudo hacerse cargo. Desembarcó con seguridad en Roma, alcanzando incluso más territorio del que estaba en el plan original (Hechos 27).

Dios anulará las malas decisiones para hacer surgir la sabiduría y llevarnos hacia donde necesitamos estar. Mire cómo terminó Salomón, el “hijo sabio” de David, de la desastrosa decisión que tomó David cuando se acostó con Betsabé. La tormenta que creamos se convierte en una tormenta en la que está Dios, una vez que lo dejamos tomar el timón.

Tormenta 3

La tormenta que el diablo envía es un ataque diseñado para detenernos, derrocarnos y finalmente destruir el propósito de Dios para nuestra vida.

Cuando Jesús estaba en la barca con los discípulos, se levantó una gran tormenta que amenazaba sus vidas. Ellos eran pescadores experimentados, pero este era un tipo de tormenta que nunca antes habían encontrado. Jesús se levantó y reprendió la manifestación en el viento y el mar, y hubo una calma inmediata (Mateo 8:26).

Jesús desafió a sus discípulos: “¿Dónde está vuestra fe?”. Jesús le habló al viento y a las olas, y se sometieron a su voz. Encuentre la palabra que Dios le está dando en el ataque satánico y háblele a la situación. La palabra de Dios es suficiente para vencer al diablo.

Jesús les habló a las cosas, a los árboles que no producen y a los espíritus invisibles al ojo humano. Los pensamientos se transforman en “cosas” cuando toman el poder del miedo. La enfermedad, el ataque financiero, el robo y la violencia, son obras del infierno. Hable lo que Dios dice y mire cómo el Cielo respalda su pronunciamiento.

Dios está presente en cada tormenta, y cada tormenta será hecha para cumplir la palabra de Dios sobre su vida.

El Salmo 148:8 dice: “… el relámpago y el granizo, la nieve y la neblina, el viento tempestuoso que cumple su mandato”.

El Espíritu Santo conoce el camino a través de cada tormenta, y está dentro de usted. Dios nunca lo dejará ni lo abandonará ante los elementos tormentosos; los elementos deben ceder ante Él.

Las tres tormentas son comunes para el hombre, pero usted, amigo mío, es un recipiente poco común. Las dificultades por las que pasa se convierten en un testimonio para los demás. Usted es un hijo del Dios altísimo que se mueve en las tormentas.

Puede contar con esto: no importa la causa de la tormenta, ¡tenemos un Padre fiel que redime la historia!

Lance Wallnau

(www.elijahlist.com)