jueves, 18 de junio de 2026

“¡Prepárate para el desborde!”

Por Andrew Towe

La marea está cambiando

Escuché al Espíritu del Señor que decía: “La marea está cambiando, donde hubo escasez o limitación, ¡habrá un desborde! Ahora brotará lo que se sembró en oración, espera, fidelidad y obediencia. ¡Esta es tu temporada de revelación!”.

No pienses ni por un momento que Dios no es consciente de todas las estaciones difíciles y ocultas por las que pasaste. También ve que oraste y permaneciste fiel, cuando parecía que nadie se dio cuenta, ni siquiera Dios. A pesar de esta falsa percepción, seguiste obedeciendo al Señor, incluso cuando los resultados se retrasaron. Sí, hubo momentos donde te desesperaste, preguntándote si la semilla que plantaste alguna vez daría una cosecha. ¡Escucha! Dios te habla, diciendo: “¡Me di cuenta y tu trabajo no fue en vano!”.

Gálatas 6:9 declara: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”.

En el tiempo oportuno

Ten en cuenta que la Escritura anterior dice: “a su tiempo”. Dios tiene un tiempo designado para el avance. El Cielo funciona con el tiempo profético, no con la frustración humana. Muchos estuvieron en una temporada de poda, pruebas y preparación, pero el Señor dice que la estación está cambiando. Estos meses de verano (otoño) marcan un cambio divino para muchas personas, desde la resistencia hacia el desborde.

La palabra “desborde” significa “más que suficiente”. Es una abundancia que supera las limitaciones anteriores. El desborde es cuando Dios hace que la provisión, el favor, la influencia, la oportunidad, la bendición y la revelación, superen las expectativas naturales. El desborde no es simplemente supervivencia, ¡es un aumento sobrenatural!

Un ejemplo perfecto del desborde de Dios se encuentra en Hechos 2. Tras el derramar del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, el desborde no pudo contenerse en el Aposento alto. ¡No! Se desbordó sobre los 120 y se desbordó por las calles de Jerusalén. El fuego que cayó en privado se convirtió repentinamente en una demostración pública del poder de Dios. Lo que el Cielo desató en un aposento, empezó a afectar a toda una ciudad.

Cuando Dios envía el desborde, nunca está destinado a quedarse confinado a un espacio pequeño. El desborde siempre se extiende más allá del recipiente original. La unción desbordó en valentía, predicación y salvación. Cuando Pedro se levantó con poder, la Biblia dice que el pueblo “se compungió de corazón” y tres mil almas fueron añadidas a la Iglesia en un solo día (Hechos 2:37, 41). Ese es el resultado del desborde y afecta a todos los que están conectados con él.

El Aposento alto se convirtió en la plataforma de lanzamiento de un movimiento global de Dios. La espera se convirtió en cosecha sobrenatural y su oración en poder. La promesa del Padre se hizo realidad y el desborde fue tan grande que no se pudo detener.

Muchos entrarán en su temporada de alegría

Además, oigo al Espíritu del Señor que dice: “El desborde está a punto de derramarse sobre familias, iglesias y sí, naciones. Lo que hago en ti tocará a todos los que te rodean”. Se avecina un derramar innegable del Espíritu Santo, donde el desborde de Dios romperá barreras, se derramará en las calles y atraerá multitudes de vuelta hacia Él. ¡Llegó la época de la cosecha!

Salmo 126:5–6: “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”.

Fíjate en el patrón divino: “sembrar, llorar, esperar y luego regocijarse”. El Señor dice que hay muchos que entrarán en su época de alegría. ¿Eres uno de ellos? ¿Sembraste, lloraste y esperaste? Si es así, ¡entonces lo único que te espera es la celebración! Las lágrimas que lloraste en privado están a punto de dar frutos en público. Estás a punto de tener un avance visible.

Isaías 54:2: “Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas”.

¿Por qué Dios les dijo que agrandaran primero? Porque se avecinaba un desborde. Dios requiere preparación, antes de que llegue la manifestación. Si estás leyendo esto ahora mismo, entonces Dios te está pidiendo que te prepares para aquello que oraste. Prepara tu fe, tu educación, tus finanzas, tu familia, tu ministerio y deja espacio para el aumento.

Desbordarte en presencia de tus enemigos

El desborde de Dios no es solo para bendiciones personales, es para extender el Reino. La bendición sobre tu vida está destinada a fluir a través de ti hacia los demás. No está pensada solo para quedarse contigo.

El salmista David escribió: “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando” (Salmo 23:5).

Fíjate que David declaró que el desborde ocurriría en presencia de sus enemigos. Quienes se quedaron al margen y apoyaron tu caída, se sorprenderán de cómo Dios puede cambiar las situaciones a tu favor y para tu bien. Tendrán un asiento en primera fila para ver cómo Dios te honra. David entendía que Dios no se limitaba a lo suficiente, operaba en el desborde. La copa desbordante representaba “abundancia, bendición, favor y provisión divina”.

Profetizo: “Viene un desborde de salvaciones, milagros, sanidad, restauración y avivamiento sobre tu vida. Ahora se está derramando aceite fresco sobre tu cabeza. Tuviste hambre y sed de Dios, prepárate para que caiga un fuego nuevo sobre tu vida. Guerrero cansado, este es el momento donde el Fiel se está levantando y despertando dones en ti. ¡Te está entregando nueva fuerza! No te rindas ahora. No permitas que el desánimo te robe en el umbral del avance. El enemigo luchó intensamente porque sabía que la cosecha estaba cerca”.

Oigo al Señor que te dice: “Quédate quieto y mira mi salvación. ¡La marea está cambiando! ¡El desborde ha llegado!”.

Andrew Towe

(www.elijahlist.com)

lunes, 1 de junio de 2026

“¿Te sientes estirado por Dios? Este es el propósito de esta temporada”

Por Jeffrey Hardwick

¿Dios te está exigiendo ahora mismo?

¿Sientes que Dios te está estirando ahora mismo? Puede que estés orando por respuestas a problemas difíciles, pero el silencio se siente ensordecedor. Hay tensión, quizá en tu corazón, en tus relaciones o en tu vida diaria. Sentirte estirado por Dios puede llevarte a preguntar: “¿Por qué me siento así en esta temporada?”.

Ya estuve ahí antes. Como entrenador y profesor de salud apasionado por la longevidad (cuerpo, mente, emociones, espíritu, relaciones), sé que estirar rara vez resulta cómodo al principio. Pero cuando Dios te estira esta temporada, no es para romperte; es para hacer espacio para más de su bondad, su libertad y su propósito en tu vida.

Piénsalo como mi rutina matutina: “empiezo con estiramientos suaves para relajar los músculos tensos”. El tirón puede ser un poco doloroso, pero aporta alivio y flexibilidad durante todo el día. Espiritualmente, ocurre lo mismo. Cuando Dios extiende tu fe, abre espacio para cosas mayores. Como dice la promesa en Isaías 54:2: “Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas”. Te promete expansión. El proceso tiene tres partes clave: “estirarse para liberar, fortalecer para sostener y descansar, donde ocurre el crecimiento real”.

Estiramientos: Suelta y haz espacio

Cuando Dios te estira, el dolor a menudo actúa como una señal de que algo necesita cambiar. Puede que sean áreas donde te aferraste a viejas costumbres, a la falta de perdón o a patrones que ya no encajan con su plan. No toda tensión viene de Él. A veces creamos nuestra propia tensión aferrándonos con fuerza. Pero su estiramiento es suave y con propósito, preparándonos para más.

Tómate un momento y pregúntale abiertamente: “¿Qué está causando este dolor ahora mismo a nivel físico, emocional, relacional o espiritual?”. Escucha con atención, porque de la abundancia del corazón habla la boca (Lucas 6:45). Luego suelta lo que no es su voluntad. Perdona libremente, desahógate honestamente con Dios (derrama lo bueno y lo malo al final del día, eso quita el peso) y obedece esos pequeños indicios que estuviste percibiendo. 

En mi propia vida, el dolor de espalda, cuello y hombro persistió durante años. El Señor me guio hacia ejercicios de estiramiento y el alivio fue increíble. ¡Gracias Jesús! Pero el dolor volvió hasta que Él me mostró el siguiente paso. Recientemente, dos nuevos estiramientos del cuello liberaron la tensión por el exceso de tiempo con el ordenador. Ahora pongo un temporizador de veinte minutos para recordarme que debo moverme y mi cuello se siente más flojo que nunca.

El año pasado solté una profunda falta de perdón desahogándome cada día con Dios. La incomodidad inicial fue real, pero ¿la libertad después? Fue muy liberador para mí. Soltar nos estira, pero abre espacio para lo nuevo de Él. Efesios 4:32: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”. Si te sientes estirado por Dios, escucha su invitación: “Suelta lo viejo”. Confía en Él, está ampliando tu tienda para tu bendición.

Fortalecimiento: Construye tu fe

Estirarse abre la puerta, pero reforzarla la mantiene segura. En una temporada de estiramiento, Dios construye músculo espiritual (confianza más profunda, obediencia voluntaria y resiliencia), para que la expansión dure sin que te pierdas bajo la presión.

Después de soltar, pasa a la acción: “obedece con prontitud, aférrate a disciplinas diarias como la oración y las Escrituras, y mantente flexible con lo que Él pida a continuación (incluso en relaciones o hábitos que necesiten ajustes)”. La duda o la vacilación pueden retrasar tu avance, pero la voluntad aporta fuerza. Mi rutina física lo demostraba: “los estiramientos ayudaban, pero añadir ejercicios de fortalecimiento evitaba que el dolor volviera a aparecer”. Espiritualmente, las instrucciones de Dios eran claras: “Estirar abre, pero fortalecer sostiene”. Lo he visto desarrollarse: “pequeños actos de obediencia conducían a una mayor paz y propósito”.

Proverbios 3:5: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia”. Dios te prepara para lo que viene estirando tu fe en esta temporada. Di que sí. Te está haciendo más fuerte.

Descanso: Confianza donde realmente ocurre el crecimiento

No puedes permanecer estirado para siempre, la tensión interminable no es sana. (Imagina una goma elástica estirada tanto que termina rota). El descanso es el espacio sagrado donde ocurre la verdadera reconstrucción y crecimiento (restauración en cuerpo y espíritu). Descansar significa entrar en una posición de confianza: “Creer en sus promesas, esperar pacientemente y soltar el control”. No es pasividad, es fe activa: “Señor, confío en Ti incluso cuando me siento inseguro”.

Dios me dijo directamente: “Después de estirarte y fortalecerte, descansa”. ¡Entonces los músculos se reparan y crecen! En vida, descansar en Él tras la liberación y la obediencia, traía una paz profunda en medio de la incertidumbre. Aprendí que el crecimiento nos florece en la rendición. Descansa en el Señor y espera pacientemente por Él (Salmo 37:7). Hay un descanso de reposo para el pueblo de Dios (Hebreos 4:9–11). Entrar en su obra consumada lo renueva todo. En tu temporada de estiramientos, descansa en Él. Te sostiene firme.

Sentirte estirado por Dios es su invitación amorosa a una confianza más profunda y un propósito mayor. El dolor es un indicador que apunta al cambio. Elige asociarte con Él (libérate, construye, descansa) y Él traerá libertad, expansión y más de su voluntad.

Deja que Dios te estire esta temporada

La próxima vez que te sientas estirado por Dios, sé dispuesto y flexible. Deja que Dios te estire esta temporada. Confía en su corazón hacia ti, El propósito es bueno. Si esto te animó, compártelo con alguien en una época similar y ora conmigo: “Señor, elijo confiar en Ti en este estiramiento. Ayúdame a soltar, fortalecer y descansar en Ti. Amén”.

¿En qué ámbito de tu vida Dios te estuvo exigiendo últimamente?

Jeffrey Hardwick

(www.elijahlist.com)