viernes, 18 de mayo de 2018

“Dios está sanando al espíritu de orfandad y trayendo unidad a las relaciones”



Por Westley Roderick

Temprano en la mañana del 17 de Marzo, tuve un sueño donde estaba sentado en un restaurante de panqueques con otras dos personas. Una de las personas sentada a mi lado era indistinguible (aunque sabía que estaba allí), y la otra persona era mi amigo Ivan Roman, un profeta real de Medford. En el sueño conversábamos como hacen los amigos luego de comerse algo.

Desde más allá de mi asiento, pude ver a un hombre que caminaba apresuradamente hacia mí, cruzando el restaurante. Cuando me alcanzó comenzó a acosarme e incluso puso sus manos sobre mí, tratando de tener un altercado conmigo. En ese punto simplemente le respondí: “Cuidado, soy un ministro”. En ese momento, su semblante cambió y me dijo que necesitaba oración. Mientras lo ministraba, le pedí al Señor que quebrara cualquier tipo de mentalidad de huérfano y expulsara todo espíritu de orfandad, mientras declaraba sobre este hombre que era amado y aceptado. Durante ese tiempo le pedí al Espíritu Santo que derramara sobre su vida un espíritu de pertenencia, un bautismo fresco de entendimiento que le permitiera ver que era un hijo y no un huérfano.

¡Usted es un hijo y no un huérfano!
Honestamente, lo que ocurrió después fue inesperado. El Espíritu de Dios vino como una bola de demolición y golpeó a este hombre con tanta fuerza que se dobló. Mientras comenzó a caer hacia el suelo, yo seguía sosteniéndolo y proclamando sobre su vida que era amado y aceptado como un hijo y no era huérfano. ¡Necesitaba saber que no había sido olvidado!

Cuando me desperté en la mañana, inmediatamente oí al Señor acerca de mi sueño, un momento de entendimiento si se quiere. Dios comenzó a decirme cómo Él se estaba moviendo en el movimiento de oración por medio del espíritu de adopción, para atraer hacia el Cuerpo a todos los que se sienten huérfanos. El Señor quería que todos los involucrados supieran que no están solos en sus esfuerzos por dar a luz a través de la oración y la intercesión. El corazón del Padre se duele incluso ante el pensamiento de uno de sus hijos que se siente huérfano. Quiere desalojar ese espíritu inundándonos con el Espíritu Santo, el Espíritu de adopción.

Sanidad entre el movimiento de oración y el profético
Aparte de tratar con el espíritu de orfandad, Dios está sanando la relación entre el movimiento de oración y el movimiento profético. Ambos lograron mucho por separado, pero si las dos corrientes se unieran, lograrían mucho más. Si uno puede hacer huir a mil, dos podrán hacer huir a diez mil. Este entendimiento celestial de sinergia muestra la fortaleza de unidad y sanidad.

El Salmo 133:1-3 dice: “¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía! Es como el buen aceite que, desde la cabeza, va descendiendo por la barba, por la barba de Aarón, hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Hermón que va descendiendo sobre los montes de Sión. Donde se da esta armonía, el Señor concede bendición y vida eterna”.

Westley Roderick
(www.elijahlist.com)


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