martes, 19 de febrero de 2019

“Abriendo de par en par las puertas de oportunidad ¡Este es un tiempo de bendición!”



Por Candice Smithyman

En Octubre pasado, Dios me habló que en el mes de Febrero comenzaría a batir las puertas amplias de oportunidades. Quería específicamente que su pueblo atravesara en Enero el proceso de purificación y consagración. Estuve anticipando lo que iba a ocurrir. Recibí reportes que las puertas se estaban abriendo ampliamente por todas partes. La gente está diciendo que Dios se está moviendo mucho y están ocurriendo cosas asombrosas.

En Josué 3:5 vemos este mandato: “Purifíquense, porque mañana el Señor va a realizar grandes prodigios entre ustedes”.

Muchos fueron fieles y Dios hará cosas asombrosas. Sin embargo, creo que hay algo para considerar mientras nos embarcamos en las oportunidades que Él está trayendo. Debemos tener cuidado de poner primero al Señor. Dios no quiere que adoremos el progreso, el aumento financiero o las oportunidades asombrosas. Esas cosas vienen como resultado de la decisión divina de abrir las puertas del Cielo y derramar su bendición sobre nosotros.

Una de las maneras que podemos restringir nuestra carne en medio de todas las bendiciones de Dios, es no olvidar nuestra entrega hacia Él. Dios nos bendecirá, pero no debemos hacer ídolos de la bendición y olvidarnos por completo de Él. Debemos permanecer en un lugar de arrepentimiento y pureza de corazón. No debemos ser adictos al trabajo en todo lo que hacemos o rumiar tanto sobre las bendiciones que dejemos de pasar tiempo con Él.

Una de las maneras que podemos prevenir esto es accionar como Deuteronomio 8:16-20: “… en el desierto te alimentó con maná, comida que jamás conocieron tus antepasados. Así te humilló y te puso a prueba, para que al fin de cuentas te fuera bien. No se te ocurra pensar: ‘Esta riqueza es fruto de mi poder y de la fuerza de mis manos’. Recuerda al Señor tu Dios, porque es él quien te da el poder para producir esa riqueza; así ha confirmado hoy el pacto que bajo juramento hizo con tus antepasados. Si llegas a olvidar al Señor tu Dios, y sigues a otros dioses para adorarlos e inclinarte ante ellos, testifico hoy en contra tuya que ciertamente serás destruido. Si no obedeces al Señor tu Dios, te sucederá lo mismo que a las naciones que el Señor irá destruyendo a tu paso”. 

Recuerde al Señor, su Dios
La palabra “recuerda” en este pasaje, es el término hebreo “zakar”. Significa marcar, recordar o ser reconocido como los hombres. Si queremos mantener nuestra carne en control durante una bendición, debemos aprender a “zakar” al Señor o marcarlo, dándole una ofrenda de primeros frutos. La gente omite con frecuencia este principio, pero no por aquellos que probaron el éxito y vieron cómo interviene en el enfoque de la mente. Es fácil verse atrapados en el hacer diario de la vida, la familia y el ministerio, sumado al ritmo acelerado de la excitación de ser usados por Dios para expandir su Reino.

Aun así, en lo profundo del corazón de cada ministro (y todos somos ministros del Evangelio porque fuimos llamados a ser “embajadores de Cristo” en 2 Corintios 5:20), debe haber un deseo de correr hacia el Rey sin ser molestados, sentándonos en su presencia para sumergirnos en su belleza. Si este no es el deseo de nuestros corazones, algo debe andar mal.

Por favor comprenda que estoy hablando de mis propios escarmientos con el Señor. Cuando las cosas se mueven rápido para mí, debo entregarme como una ofrenda y hacer lo mismo con mis finanzas, para mantener mi propio corazón bajo control. Por eso el inicio del año es tan importante. Eso revela dónde nos apartamos y dónde comenzamos a servir a lo que Dios nos entregó, en lugar de darle la ofrenda que realmente quiere, nuestro corazón.

Denme sus corazones
Esta fue la lección que el Señor les enseñó a los israelitas en el desierto. Fue como si Él dijera (estoy parafraseando): “Puedo darte todo, pero quiero que me busques a Mí en primer lugar. Yo sé que el corazón del hombre es engañoso y orgulloso. Si no estás entrenado para discernir tus fallas, te apartarán de lo mejor (Yo mismo), para irte detrás de otras cosas”.

Una de las formas que personalmente empleo para mantener mi corazón recto, es recordar que no puedo operar en el ministerio sin hacerlo en la sobreabundancia. Necesito estar conectada con Él para que se derrame en toda mí alma. Ese solo se puede lograr honrándolo a Él en primer lugar con mi sustancia. ¿Qué es la sustancia? En hebreo significa riqueza, pero es una palabra que significa todo de usted, como suficiente. Viene de la raíz de la una palabra que significa habilidad, poder, riqueza, bienes, fuerza y fortaleza.

Proverbios 3:9-10 dice: “Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo”.

Bien, como pueblo del Señor estamos llamados a honrarlo. La palabra “honor” viene de la palabra hebrea “kabad” y significa glorificar o hacer pesado. ¿Por qué nos pide esto? Para que podamos ponerlo en primer lugar en la totalidad de nuestro ser, en todo nuestro tiempo, talentos, tesoros y testimonio. Al hacer esto lo pondremos en primer lugar en todas nuestras acciones. Luego no pidió que incluso debemos bendecirlo con los primeros frutos de todo el crecimiento que nos entrega, solo para que no nos enfoquemos en esto. Si hacemos esto, Dios dice que operará en la plenitud de nuestro espíritu, alma y cuerpo, impartiéndonos el vino nuevo o nuevas oportunidades

Entrenando para reinar
El Señor nos está entrenando con Él y esto no tiene que ver con mirar hacia el exterior sino al interior en primer lugar, para darnos todo lo que necesitamos mientras reposamos en Él y en su Persona. Esto mantendrá a todas las personas en un estado de humildad cuando se den cuenta que deben descansar en Dios por todo, incluso cuando caigan en las riquezas del Cielo. Siempre necesitaremos estar enfocados en Él, aún más cuando alcancemos éxitos o victorias.

El Señor desarrolló el sistema, entonces cuanto más nos bendiga, más lo necesitamos. Si elegimos conectarnos más con la bendición, nos disciplinará y nos traerá de regreso hacia lo único que es importante: su Persona.

Sí, las puertas de oportunidad se están batiendo ampliamente en Febrero. Pero no se olvide que esto solo significa que Dios lo está llamando a enfocarse más en Él y menos en la oportunidad con la cual lo está bendiciendo. Aprenda a administrar bien la bendición y recuérdelo con los primeros frutos de usted mismo y todo lo que le entregó. Con toda seguridad es el camino verdadero para honrarlo y agradecerlo, manteniéndose humilde en este tiempo de bendición.

Dr. Candice Smithyman


lunes, 11 de febrero de 2019

“Un tiempo para reposicionarse, realinearse y reenfocarse”



Por Jennifer A. Miskov

Creo que el 2019 será un año marcado por el reposicionamiento, el realineamiento y el reenfoque. Este es un año donde Dios quiere que su Esposa se enfoque con todo su corazón mucho más en lo “único” (Salmo 27:4) y circunscribirnos a la única asignación que Él tiene para nosotros.

Un tiempo para reposicionarse y establecer fundaciones
Muchas personas ahora mismo están en transición. Creo que esta es la obra de Dios y Él nos está reposicionando estratégicamente a cada uno para estar alineados frente a lo que está por derramar. Se siente como si Dios estuviera moviendo nuestras vidas como una pieza de ajedrez y habilitarnos para el próximo gran mover. Para algunos esta movida es física y para otros es un cambio en sus corazones. Incluso las transiciones son incómodas, anímese porque la limpieza y el cambio no durarán para siempre. El Señor nos está reposicionando para jugar un rol clave en este y en el nuevo Gran despertar.

Creo que el 2019 es un año fundacional para muchos donde Dios permitirá que nuestras raíces se profundicen. Quiere reestructurar algunas cosas y luego profundizar nuestro fundamento. Se puede sentir como si el trabajo para establecer los nuevos fundamentos en nuestra vida, nuestra familia y nuestro ministerio, fuera demasiado arduo. Quizá ahora mismo no sea consciente del fruto instantáneo. Sin embargo, será importante darse cuenta que este tiempo para establecer fundamentos será crucial para los próximos 5, 10, 20 o más años. Cuánto más cuidadosos seamos en edificar fundaciones profundas, puras y sólidas, más fuerte y duradero será lo que edifiquemos encima.

Un tiempo para oír y reenfocarse
Estamos entrando en un año estratégico para reenfocarnos en nuestra asignación celestial de Efesios 2:10. Necesitamos posicionarnos para caminar en las obras que Dios ya preparó de antemano para nosotros. Esto no tiene nada que ver con esforzarse detrás de una tarea, sino con desechar todo lo que nos impide correr hacia los brazos de Jesús. En medio de esta carrera, Él nos está invitando a disminuir nuestro ritmo en este mundo ajetreado, para oír lo que nos dice el Señor y reflexionar en lo que Él nos estuvo hablando en el pasado (Salmo 46:10, Proverbios 3:5-6). Cuando hacemos esto, recibiremos claridad mientras profundizamos más dentro del corazón del Señor. Cuando lo buscamos con todo nuestro corazón como nuestra única agenda, veremos soltándose en el plano natural las asignaciones divinas que Él preparó para nosotros.

Dejando ir
Creo que Hebreos 12:1-2 es un pasaje clave para el 2019: “Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios”.

Como estamos rodeados por una gran nube de testigos que sacrificaron mucho y pavimentaron el camino para nosotros (ver Hebreos 11), “despojémonos de todo lo que nos estorba”. Esto implica “todo” lo que estorba, no solo el pecado que nos enreda con tanta facilidad.

Dios nos está llamando a despojarnos incluso de las cosas buenas que no nos acompañarán en este año nuevo. Las cosas que estuvimos llamados a cargar hasta este tiempo, quizá no sean las que debamos desarrollar en la próxima temporada. El Señor nos está invitando a rendir todo ante Él, incluso algunos compromisos, relaciones y planes, para entregarlos en su fuego. Las cosas que permanezcan serán refinadas como el oro y saldrán a la superficie, no tenemos por qué seguir cargando lo que se queme.

Muchas veces lo bueno es enemigo de lo mejor. A veces debemos dejar a un lado la plata para abrazar el oro. Metafóricamente hablando, la plata no es necesariamente mala, pero si llena nuestras vidas demasiado, no habrá lugar para el oro. Podemos perdernos de entrar con todo en nuestras asignaciones para este tiempo. Necesitamos ser guiados por el Espíritu Santo y responder a la misión de Dios sobre nuestra vida, en lugar de ser guiados por las necesidades o incluso por las puertas abiertas. Las puertas abiertas son grandes pero solo podemos cruzar una a la vez y no todas las puertas son invitaciones de Dios o asignaciones para nuestra vida. Por esta razón es tan importante fijar nuestros ojos en Jesús y permanecer cercanos a Él para que sepamos qué camino tomar.

Estas son algunas de las preguntas que debemos evaluar mientras entramos en el tiempo nuevo:
• ¿Para qué nació y qué es lo que Dios lo llamó a cargar en este tiempo?
• ¿Quiénes son las personas que Dios le señaló para unirse en este tiempo nuevo?

• ¿Cuáles son las cosas en su vida que no están alineadas con el propósito de Dios en este tiempo nuevo?

• ¿Qué cosas el Señor le está pidiendo que deje ir, confiando en Él mientras entra en este año nuevo?

Quizá un compromiso o una relación produjo vida en un tiempo, pero eso no significa que seguirá formando parte de su futuro (excluyendo el pacto del matrimonio), aunque no haya nada malo con esa relación. Necesitamos reconocer a Dios y agradecerle por el don de ese tiempo, debemos celebrarlo y confiárselo a Él. Lo animo a recibir un bautismo fresco del fuego sobre su vida para que Dios pueda refinar lo que debe permanecer en este tiempo nuevo (Mateo 3:11).

Manténgase en su carril
Una vez que dejamos ir el peso que ya no necesitamos seguir cargando, podemos correr más rápido en la carrera marcada para nosotros. Es importante permanecer en nuestro propio carril en el 2019, incluso si eso significa decirle no a las otras cosas que son importantes pero no las debemos cargar. En Hechos 6:3-4 había muchas necesidades que suplir, incluyendo ayudar a las viudas. Sin embargo, si los apóstoles continuaban cargando ese peso en su tiempo nuevo, los hubieran desviado de sus llamados. Se aseguraron la atención de las necesidades impulsando a otros para avanzar en esa tarea y ellos ser libres para correr la carrera que Dios determinó para sus vidas.

La vida es demasiado corta como para pasarla cargando los llamados de otras personas y vivir por las expectativas de los demás. Es tiempo para entregarnos de todo corazón al llamado que el Señor estableció en nuestra vida, todo para su gloria (Romanos 12:1-2). Este mundo lo necesita y reclama lo que usted carga. Necesita que se levante y brille para ser la luz en este mundo oscuro en el que está destinado a ser de una manera única (Isaías 60).

Reparando sus ojos
Mientras todos nosotros tenemos asignaciones diferentes, tenemos una misma meta final. En esta carrera debemos: “Fijar nuestros ojos en Jesús”. Jesús debe ser nuestro foco y debe ser nuestro “único objetivo”. Jesús es el camino, la verdad y la vida. Él es nuestro destino y nuestro objetivo, entonces nuestros sueños se volverán realidad.

En el año 1922, Helen H. Lemmel escribió el himno famoso “Pon tus ojos sobre Jesús”. Se inspiró por la vida de una misionera llamada Lilias Trotter y en un poema que ella escribió. Trotter dejó todo a un lado para ser misionera en el Norte de Argelia. Consagró su vida a enfocarse en el rostro de Jesús.

Más allá de cualquier cosa que estemos enfrentando, este mundo, nuestro llamado y nuestra prioridad por encima de todo en el 2019, es la necesidad de fijar nuestros ojos en Jesús y adorarlo, sin importar los sacudones que vengan a nuestra vida. Mientras mantenemos nuestros ojos fijos en Él y corremos la carrera que nos espera con todo nuestro corazón, experimentaremos una aceleración más profunda hacia el corazón de Dios y hacia nuestro destino.

El gozo que nos espera
Mientras mantenemos nuestro enfoque en Jesús, también es asombroso evaluar el hecho que fuimos el gozo que se estableció ante Él y esto le permitió soportar la Cruz. A la luz del precio extremo que fue pagado por nosotros, mientras nos introducimos en el 2019, consagremos el año dejando a un lado todo lo que nos puede retener. Ante toda circunstancia, escojamos correr hacia Jesús donde sea que podamos encontrarlo.

Cuando fijamos nuestros ojos en Aquel que nos dio todo y cuando corremos sin cargas hacia Él con todo dentro de nosotros, sin importar si lo vemos en una tormenta, en un valle o en la cima de una montaña, todo lo demás terminará alejándose. En realidad es simple, cuando Jesús no es solo nuestro “único” sino nuestro “todo” (el deseo que consume nuestra vida), todo lo demás entrará en un alineamiento perfecto con el Cielo (Mateo 6:33). Fijemos nuestra mirada en Aquel que nos ama más de lo que podemos comprender y corramos con una entrega total hacia los brazos de Jesús, con una pasión implacable que no se detendrá ante nada hasta que lo atrapemos a Él.

Bendito sea mientras recibe un bautismo fresco de fuego y enfoque sobre su vida. Que pueda ver a Jesús como nunca antes, para que el oro pueda surgir y brotar en su presencia gloriosa y radiante. Incluso ahora mientras termina de leer esto, tome un momento para volver sus ojos hacia Jesús y contemple su rostro glorioso.

Jennifer A. Miskov