domingo, 4 de septiembre de 2016

“¡Se está levantando el espíritu de Jehú!”


Por Victoria Boyson

Estuvo observando a su alrededor y se preguntó “¿qué les pasa a todos?”. Estuvo viendo las injusticias en el mundo y se preguntó “¿por qué nadie hace algo con eso?”. Está mirando a la sociedad como un niño pequeño en la fábula del “Emperador desnudo”, diciendo “¡en realidad está desnudo!”. Si esto tiene que ver con usted, debe comprender que Dios está despertando el don que depositó en su espíritu. El Señor le impartió el espíritu de Jehú y se está despertando dentro de usted como la justicia de Dios.

En la tierra de Israel, Jezabel y Acab literalmente se estaban escapando de ser asesinados. Inconscientes, creían que estaban por encima del poder de Dios para pagarles conforme a la multitud de sus ofensas. Pero Dios vio su pecado y su respuesta en contra de ellos fue Jehú. Por medio de sus profetas, Dios le advirtió a Acab sobre el juicio que vendría sobre toda su casa debido a la muerte del justo Nabot (2 Reyes 9:26) y de los profetas y siervos del Señor (2 Reyes 9:7). Nabot era un hombre inocente que fue víctima de Acab y Jezabel porque era dueño de una viña que le había gustado mucho al rey. Fue acusado por los nobles mentirosos de Jezabel de un crimen que no había cometido y luego lo mataron.

Corrompida por el poder, esta pareja horrorosa aterrorizaba a la verdadera Iglesia y trataba de aniquilar a los profetas de Dios. Obsesionados con ellos mismos, Acab y Jezabel no sentían temor por sus acciones y presumían de su rebelión contra Dios consumiendo a su pueblo. Con toda confianza, extendieron su adoración a Baal como un intento de corromper la adoración al verdadero y único Dios. En respuesta a su rebelión, como profetizó, Dios ordenó a Jehú para que sea el nuevo Rey de Israel y desaparecer a toda la casa de Acab.

En realidad, cuando Jehú fue ungido como rey sobre Israel dijo: “Destruirás a la familia de Acab, tu señor, y así me vengaré de la sangre de mis siervos los profetas; castigando a Jezabel, vengaré la sangre de todos mis siervos” (2 Reyes 9:7). Entonces, la mujer que parecía invencible e indetenible, la tirana de Israel y una figura abrumadoramente intimidante, sería asesinada de esa manera. Sin embargo, con toda seguridad como ella parecía “todopoderosa” sería difícil matarla, ¿cierto?

Sin el drama de Hollywood, Jehú fue hasta su palacio y mientras ella gritaba una serie de acusaciones denigrantes en contra de su carácter, él le prestó muy poca atención. Cuando Jehú llamó a los asistentes de la reina, simplemente les gritó: “¿Quién está de mi parte? ¿Quién? Entonces se asomaron dos o tres oficiales, y Jehú les ordenó: ¡Arrójenla de allí! Así lo hicieron, y su sangre salpicó la pared y a los caballos que la pisotearon” (2 Reyes 9:32-33).

Así de fácil… la mujer se fue.

Luego de años de la tiranía de Jezabel, ya no podía dañar a nadie más. Había asumido que era invencible, pero cuando Dios decidió que había llegado el tiempo de su destrucción, se fue; simple y absolutamente.

Pongámonos las medias
En el 2007, el Señor me entregó una palabra sobre la “hora de tinieblas” en la cual me explicaba que por un tiempo el enemigo aparecería para avanzar en este mundo y parecería que las tinieblas estaban ganando. En realidad así sería, pero solo por un momento. Durante este tiempo, el Padre removería el velo que el enemigo cultivó ampliamente sobre nosotros y, verdaderamente, se nos revelaría a todos.

A principios de este año busqué al Señor para una conclusión de esta palabra. Quería saber “¿cómo terminaría?”. Me recordó una rima antigua: “Hickory Dickory Dock. El ratón corre hasta el reloj. El reloj se detiene a la una, el ratón se escapa, Hickory Dickory Dock” (melodía de la madre Goose de 1765). El Señor derramó entendimiento en mi espíritu por medio de esta simple rima.

El Señor me mostró eso durante las horas de la noche, el ratón o el maligno del mundo, se siente envalentonado por el velo de oscuridad y, verdaderamente, por unas pocas horas siente que ganó por se pudo trepar a la cima del reloj donde todos pudieran verlo. Sin embargo, cuando el reloj da la hora señalada por Dios y comienza a amanecer, el ratón es atrapado y escapa temeroso por su vida.

Así ocurrirá con nuestro mundo: “El momento de tinieblas está cerca de terminar y la luz de la mañana se está acercando”. El Padre está a punto de patear el reloj y enviar su Reino a dispersar las tinieblas actuales. En realidad, Jezabel tiene su día señalado y no terminará bien para ella. Todos la respetaron y la temieron por lo que podía decir o hacer. Era temida por los profetas del Señor mientras ostentaba su adoración a Baal e instituía a sus falsos profetas en lugar de los verdaderos profetas del Señor. Aun así, en un momento, repentinamente esta mujer que infundía miedo se había ido y todo su poder y su espanto quedaron aplastados bajo las patas de los caballos de Jehú, mientras los perros comían su cuerpo.
Qué final deshonroso para una mujer que tuvo el mundo en sus manos, haciendo que los santos la temieran y desafiando a los profetas con sus amenazas. En realidad fue la hora en la que Dios decretó su final. Fue el momento cuando Dios apareció y manifestó su gran poder sobre aquellos que pensaban que eran dioses y enfrentaron cara a cara al verdadero Dios, sintiéndose omnipotentes en su arrogancia.

¡El momento de Jehú fue la justicia divina de Dios!
Creado por el Padre, el mundo piensa que puede enfrentar cara a cara a su Creador y decidir simplemente que puede inventar a su propio hacedor, afirmando que un accidente de la creación sería su dios. Adorándose a sí mismos, están ciegos al ver a los humanos como si fueran divinos. Aun así, nuestro Padre en su misericordia les permite seguir un tiempo más para ver si se arrepienten, antes de recordarles quién es Él.

Y este es el punto donde nos encontramos ahora mismo...
El espíritu de Jehú se está levantando en medio del pueblo del Señor. Ya no viviremos en temor por lo que la gente piensa de nosotros. Fuimos desgastados por la tiranía de Jezabel y estamos hartos de eso. Considerando que antes nos sentíamos encantados porque los señores aparentemente grandes y poderosos de este mundo nos consideraban, ahora vemos que nosotros siempre tuvimos el poder para gobernar todas las cosas. La justicia de Dios removió el velo del humanismo que nos cegó ante el camino peligroso que estuvimos recorriendo. Luego de controlar y tomar ventaja de esto, hemos decidido que nada es más importante que la verdad de Dios.

El despertar de los amados
La amada del Señor está abriendo sus ojos y despertando a lo que ella es, a quién es su Padre y cómo el enemigo sacó ventaja de ella. Mientras ella clamó al Señor por justicia, Él se movió con rapidez para ayudarla y echar fuera a sus captores y atormentadores. Una vez más Dios la establece en el trono que preparó para ella, convenciéndola de la belleza que solo ella tiene y del Reino que debe gobernar.

Amigo, en realidad el espíritu de Jehú se está levantando… ¡en usted!

Victoria Boyson

(www.elijahlist.com)

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