sábado, 12 de abril de 2008


“El propósito oculto de Dios en la traición es la victoria para ambos bandos”

Por Garris Elkins



“Dentro de cada acto de traición, existe un propósito de Dios esperando ser descubierto”


Mientras lee la siguiente lista de nombres, ¿qué encuentra en común?: Benedict Arnold, Alger Hiss, Ethel y Julius Rosenberg y Judas Iscariote. Todos ellos fueron traidores o traicioneros. Tanto la palabra “traición” como “traidor”, provienen de la misma palabra en Latín. Esta palabra significa “guiar a alguien hacia el enemigo por medio de engaños o deslealtades”. Un traidor es alguien que traiciona una confianza.

Una de las traiciones más gráficas en la historia de la humanidad tuvo lugar durante la Última Cena. Judas traicionó a Jesús en medio de su círculo íntimo. Si está familiarizado con esta porción de la Escritura, conocerá que Jesús estaba pasando un tiempo con Sus discípulos para entregarles las últimas instrucciones antes de ser arrestado y crucificado. El relato de Lucas sobre la Última Cena revela la profundidad de esta traición cuando describe al traidor como “aquel que está sentado entre nosotros como un amigo”. La traición duele porque nos toma por sorpresa. La Última Cena fue en un ambiente íntimo y seguro. No esperamos que una traición suceda dentro de ese contexto. En Juan 13, los discípulos preguntaron: “¿De quién está hablando?”, haciendo referencia a la identidad del traidor. Para los discípulos no tenía sentido que hubiera un traidor en medio de ellos.

Las relaciones de largo plazo son sitios donde asumimos que experimentaremos intimidad y seguridad. En estas relaciones podemos bajar la guardia y ser nosotros mismos. Por eso es tan doloroso y dificultoso reponerse de esta clase de traición. Una de las heridas más profundas de la traición es que muchas veces nos toma por sorpresa. Aún cuando esto suceda, no estamos seguros que comprendemos por completo lo que está sucediendo. Los discípulos tampoco comprendieron. En el relato de Mateo acerca de la traición del Señor, los discípulos preguntaron en grupo: “¿Seré yo Señor?”.

Incluso Judas hizo esta pregunta con la plena seguridad que era el traidor. Judas era un engañador. Era tan bueno en ese rol que robaba los fondos del ministerio y nadie se había enterado. Judas fue el que criticó a María por derramar el aceite y ungir a Jesús, porque Él tenía planes para ese aceite tan costoso. Judas no llegó a ser un traidor semejante en un sólo día. Llegó a ese punto viviendo una vida donde comprometía su integridad paso a paso y día a día.

La traición puede venir en muchas formas. Puede ser un esposo que traiciona el lecho matrimonial. Puede ser un empleado que roba los fondos de una compañía que confió en él. Puede sucederle a un niño que es abusado por alguien que debería protegerlo. Puede ser un amigo que traiciona una confidencia y ventila un secreto.

Para tratar con la traición, debemos comprender la importancia única de esta verdad: “Dondequiera que haya una traición, está el propósito de Dios esperando ser descubierto”. Sin la esperanza de este descubrimiento, seremos devastados por la traición y dejaremos de vivir y comprometernos con la vida que Dios tiene para nosotros. La traición nunca toma a Dios por sorpresa. Su plan para nuestras vidas y ministerios nunca se descarrilan por la traición. El plan de Dios para nuestras vidas sólo se puede descarrilar cuando permitimos que los efectos de la traición gobiernen y reinen sobre nuestras vidas.

El traidor y el traicionado
Existen dos grupos de personas afectadas por la traición: el traidor y el traicionado. Si usted es un traidor, necesita saber que el pecado de traición planea llevarlo hacia algún lugar. Para Judas, Juan 13:30 nos dice que su traición lo llevó “fuera, hacia la noche”. La traición nos volverá a llevar al sitio de tinieblas. La única manera de volver al lugar de luz es a través de la confesión y el arrepentimiento. Confesar es ponerse de acuerdo con Dios en que algo considera pecado y arrepentirse es cambiar por una manera de pensar que nos lleva hacia una nueva dirección para nuestra vida.

Si usted traicionó a alguien y se arrepintió verdaderamente, desde el momento que confesó su pecado ante Dios, salió de las tinieblas y regresó a la luz. Aunque quizá no lo sienta. En lo natural quizá tenga que vivir con la etiqueta de traidor por el resto de su vida en ciertos círculos, pero para Dios fue nivelado y reposicionado. Los traidores restaurados necesitan oír a Dios más que las palabras de aquellos a quienes afectaron. El dolor de la traición puede gritar alto y ser prejudicial para el traidor restaurado. Las palabras que brotan de las heridas y el dolor no pueden definirnos, sólo Dios puede hacerlo.

Para las víctimas de la traición, el espíritu de venganza que se les quiere pegar tratará de engañarlo para llevarlo hacia el lugar oscuro del traidor. Las víctimas de la traición tienen un fuerte deseo de ver el castigo del traidor. La venganza quiere una parte de alguien. El infierno quiere ayudarlo a implementar un plan para castigar al que lo traicionó. Las tinieblas quieren seducirlo para llevarlo hacia la dureza del corazón, donde habita la falta de perdón. No tiene por qué ir allí. La decision es suya.

¿Qué puede hacer usted como víctima de la traición? Puede traer esa traición al Señor y entregársela. Déjesela a Él. Dígale cuánto le duele. Él conoce el dolor de la traición. Confiese sus planes de venganza, castigo y separación. Usted es el único que puede elegir la dirección que tomará su vida. ¿Seguirá al dolor de la traición hacia las tinieblas o seguirá la guía del Espíritu hacia la luz de la Gracia y la misericordia de Dios? La traición lo llevará hacia algún sitio. La elección es suya. La victoria sobre la traición se encuentra en la respuesta del traicionado.

Sobreviviendo la traición con alabanza
Hubo un tiempo en nuestro ministerio cuando mi esposa Jan y yo fuimos terriblemente maltratados por otro creyente. Recuerdo la noche cuando recibimos una llamada telefónica que nos dijo lo que estaba haciendo esta persona y lo que decía de nosotros públicamente. Estábamos a cientos de millas de distancia. Nos sentimos desamparados. Le confiamos a esta persona las vidas de la gente que tanto amábamos. Las palabras de traición nos hirieron profundamente.

Recuerdo que al colgar el teléfono esa noche, tomé a Jan de la mano y le dije: “Necesitamos orar”. Nos pusimos de rodillas y comenzamos a decirle a Dios todo el dolor que sentíamos en ese momento. Sentí como si nuestras vidas se hubieran hundido. Sentí como si alguien nos hubiera atravesado con una lanza envenenada. Nos dolían las vísceras. En uno de esos momentos de impartición sobrenatural, Dios nos entregó uno de los mayores dones de supervivencia espiritual que hayamos recibido. Nos entregó el don de la alabanza y la bendición al enfrentar la traición.

Mientras continuábamos alabando, nuestras oraciones se transformaron en alabanza. Comenzamos a alabar a Dios por quien es Él. Le agradecimos por esta oportunidad de confiar en Él en nuestro desamparo. Le agradecimos a Jesús por este momento doloroso porque nos llevó hacia una mayor dependencia de Él. Luego comenzamos a bendecir a nuestro traidor. Los meses siguientes nos llegaron más llamados telefónicos que venían de creyentes confundidos acerca de cómo esta persona continuaba diciendo cosas horribles de nuestras vidas y ministerios. Pero cada vez que pensábamos acerca de nuestro traidor, elegíamos bendecirlo en vez de maldecirlo. ¡Esto duró 8 años!

Recuerdo la noche que fuimos invitados a la casa de nuestros traidores para cenar y, luego de 8 años, nos pidieron perdón. Con un gran gozo pude mirarlos a los ojos y decirles que los habíamos perdonado ocho años atrás y pasamos todos esos años bendiciéndolos.

La manera como decidamos responder al dolor de la traición determinará la dirección que tomarán nuestras vidas y ministerios. La traición puede ser el comienzo o un final. Hay muchos santos llamados y llenos de dones que fueron traicionados, pero ahora se están alimentando de las raíces de amargura del enemigo y esto quebranta el corazón del Padre. Dios está llamando tanto a los traidores como a los traicionados a salir de los lugares oscuros hacia donde los llevó el dolor y la pena de la traición. Él está llamando a la gente a salir con Su voz de esperanza y restauración. Si hemos sufrido en un lugar de traición, este es el tiempo de comenzar a seguir Su voz. Al final, experimentará el mismo poder de la resurrección y la nueva vida que siguió a Jesús luego de su traición.

Recuerde: Dentro de cada acto de traición, existe un propósito de Dios esperando ser descubierto.

Garris Elkins

1 comentario:

Vic To dijo...

1._ Padre perdonalos porque no saben lo que hacen
2._ el ladron de la derecha......merezco este castigo pero tambien reconozco que este no cometio pecado y me perdono.
3._ como el hijo prodigo......un arrepentimiento y un perdon.....ahi y solo ahi.
Hay reconciliacion.....
Puede ser solo perdon.... si .....
Y no arrepentimiento......en consecuemcia. La carga la lleva el traidor........
El arrepentimiento debe ser como el del hijo prodigo y el corazon del ladron de la derecha. Bendiciones. Shalom