Por Helen Calder
En medio de las
dificultades, en medio de las pruebas (incluso en medio de las restricciones),
hay una ventana de oportunidad.
Ahora mismo, reciba fe y expectativa por la respuesta a su oración; no solo por lo que necesita, también por algunas cosas que estuvo pidiéndole a Dios durante mucho tiempo (por la gente que Él puso en su corazón), porque Él está diciendo: “¡Vuelve a orar!”.
Zacarías 10:1 dice: “¡Pídanle al Señor que llueva en primavera! ¡Él es quien hace los nubarrones y envía los aguaceros! ¡Él es quien da a todo hombre la hierba del campo!”.
En otras palabras, está diciendo que cuando llegue el tiempo de las lluvias de primavera, ¡oren para que se derramen! Este pasaje habla de la oración operando como una compuerta.
¡La compuerta del Cielo está abierta!
Una compuerta, según
el diccionario, es:
• Una puerta
que se puede abrir o cerrar, para admitir o excluir el agua, especialmente la
puerta inferior de una cerradura.
• El último impedimento que retiene el derramar de algo poderoso o substancial.
Esta es una metáfora que describe cómo se desata el poder de la oración. Más allá de cualquier cosa que esté enfrentando, a nivel personal o nacional, ¡hay un punto de quiebre! Ese punto de quiebre es la oración. La oración es una bisagra, transforma los recursos retenidos a su favor, en recursos liberados a su favor. ¡Los ángeles están siendo liberados!
Cuatro claves para acelerar las respuestas a la oración
Recientemente, estuve meditando en la historia sobre cómo Abraham envió a su siervo con la asignación de encontrarle esposa a su hijo Isaac (Génesis 24). El siervo fiel oró para tener éxito y Dios le respondió de manera rápida y poderosa. ¡Fue un caso de aceleración divina!
Aquí encontramos cuatro lecciones que nos enseña esta historia sobre el poder de la oración:
1. Descubra lo que Dios está haciendo ahora
Abraham le entregó a su siervo una instrucción. Era el tiempo de encontrarle una esposa a su hijo Isaac, pero no una mujer local; debía ser de la tierra donde nació Abraham. Fue una comisión seria, atada por un voto y fue una palabra “presente”, ¡porque estaba en el calendario de Dios!
Juan 5:19 dice: “Entonces Jesús afirmó: Ciertamente les aseguro que el hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su padre hace, porque cualquier cosa que hace el padre, la hace también el hijo”.
¡Dios siempre está trabajando para hacer algo nuevo! Podemos tener una revelación de su diario y su tiempo debido, lo que Él está haciendo en su tiempo “kairos”. Pregunte, “Padre ¿qué hora es? ¿Qué estás haciendo?”… luego escuche su respuesta.
Podrá oírlo decir:
• “Estoy impartiendo esperanza en esa situación
problemática”.
• “Estoy tocando ese corazón endurecido”.
• “Estoy preparando una oportunidad para ti”.
• “Estoy preparando una provisión financiera”.
• “Te estoy liberando de esa adicción o de ese recuerdo
doloroso”.
• “Estoy impartiendo una idea en tu mente para impulsar tu
negocio”.
• “¡Estoy desatando favor sobre tu vida desde una fuente
inesperada!”.
2. La oración debe ser su primera respuesta
Cuando el siervo
de Abraham llegó a su destino, lo primero que hizo fue orar. Esto nos recuerda
que entender lo que está en el calendario de Dios para el “presente” es poderoso, pero el poder de Dios
se soltará solo cuando transformamos esa revelación en oración y entramos en
acción. ¡Las compuertas se abrieron! Las piezas cayeron en su lugar. Dios
imparte lo que ya estableció para nosotros, mientras sumamos nuestro “sí” y “amén”
(2 Corintios 1:20).
3. Vea por fe al Reino de Dios en acción
Abraham le declaró
a su siervo: “El Señor, el Dios del cielo…
enviará su ángel delante de ti…” (Génesis 24:7). Mientras Abraham estaba haciendo todo lo que
podía para asegurarle una esposa a su hijo, comprendió que Dios era el
arquitecto y el edificador. Estaba seguro de la fidelidad de Aquel que tenía
una relación personal con él. Dios estaba atado por su pacto para cumplir su
promesa.
Debe conocer y declarar esto: “Mi Padre está en control. ¡El Cielo es mi cuartel y Él está enviando a sus ángeles para que se muevan a mi favor en este asunto!”.
4. Confíe en Dios para un posicionamiento divino
Cuando el siervo
de Abraham llegó a Mesopotamia, se detuvo junto al pozo fuera de la ciudad y
oró. En ese momento, le pidió a Dios por una cita divina. En respuesta a su
oración, llegó Rebeca al pozo en el momento correcto. ¡Ella era la escogida por
Dios! Era su respuesta a la oración.
El posicionamiento divino del siervo, estando en el lugar correcto y en el momento justo, lo llevó hacia una cita divina.
¡Usted fue escogido por Dios y puede confiar en su posicionamiento divino para su vida! Ore y espere que Él actúe. Así como hizo el siervo de Abraham, abra sus ojos y verá su respuesta. No solo eso, se dará cuenta que usted es la respuesta de Dios.
¡Es tiempo para que se revele la Novia!
Helen Calder
No hay comentarios:
Publicar un comentario