lunes, 25 de agosto de 2008

“Las cuatro pruebas para la doble porción de la Unción que estuvimos buscando”

Por Sandie Freed

clip_image002Un aumento en la Unción

En esta estación estamos confrontando estructuras demoníacas que podríamos haber derrotado antes. Cerramos el círculo una vez más y Dios nos está encargando que pongamos algunas cosas viejas totalmente bajo nuestros pies... para hacer morir totalmente las obras de la carne, la tradición y nuestras maneras de pensar. Tenemos la opción de subir y obtener la victoria sobre las cosas viejas que nos impiden avanzar o volver a rodearlas el próximo año y batallar contra ellas una vez más.

Para que la Unción aumente, debemos entender que en este nuevo lugar con el Espíritu de Dios, para aumentar debemos ceder. Una vez más... ceder para aumentar.

¿Qué significa esto con exactitud? Bien, debemos permitir que Dios entre en nuestras vidas como Él quiere. Debemos permitir que Su Espíritu entre en nuestras familias, Iglesias, negocios y gobiernos. Si soltamos el control, habrá un aumento. Todo en la creación fue hecho para fructificar y multiplicarse (aumentar). Si hay áreas que no crecen, Dios juzgará esa área por su Palabra. En otros términos, si el aumento no se está manifestando, Él nos traerá convicción para cambiar y así “permitir que se mueva”. Probablemente, todos hemos tratado con el problema del control a lo largo de nuestras vidas. Nos volvemos temerosos e intentamos controlar el resultado. En la mayoría de los casos, se ha vuelto nuestra manera de vivir... por lo menos hasta ahora.

En este nuevo lugar debe haber una confianza total. Para crecer, debemos ceder y someternos a su plan perfecto. Como su deseo es aumentarnos, seguirá llevándonos hacia las mismas situaciones, para que Él pueda tratar con los problemas de nuestro corazón y con el control. Nuestra supervivencia final requiere que nos rindamos completamente a Él y luego seguir para siempre el fluir de su Espíritu.

En segundo lugar, debemos soltar la mentalidad vieja acerca de cómo pensamos que se debe mover su Espíritu. Obviamente, Él es Dios y puede fluir cuando quiera, pero nuestros niveles de fe tienen mucho que ver con su visitación. Debido a las maneras de pensar y a nuestros juicios, podríamos perder fácilmente la hora de nuestra visitación. Si un cierto fluir no está alineado con nuestra manera de pensar, negamos demasiado rápido la manera como Dios desea ministrar. Recuerde, rechazaron a Jesús debido a su mentalidad religiosa y muchos perdieron el tiempo de su visitación Divina.

La prueba para el aumento de la Unción

Cuando oré sobre un aumento de la Unción, pude oír al Señor hablarme acerca de la Gloria y la doble porción que recibió Eliseo. Eliseo pasó por cuatro tiempos de prueba diferentes. Veamos las cuatro pruebas diferentes y desafiémonos para seguir avanzando en el poder vencedor dentro de nosotros, para poder caminar en ese aumento de la Unción.

La primera prueba: Gilgal

Uno de los significados de la palabra Gilgal es círculo. Como lo declaré antes, esta es una estación donde el círculo se completa. Cualquier cosa que estaba en nuestros corazones que no complacía y todavía no complace al Señor, completó el círculo y el Señor pondrá el hacha a la raíz de esa situación. A menos que determinemos librarnos de las obras de la carne, volveremos a rodear esta montaña una vez más.

El enemigo tiene un plan para continuar “avergonzando” a los hijos de Dios. Este es un viejo truco de nuestro enemigo. A través de la mentira del rechazo, hablará mentiras de indignidad, vergüenza y palabras que lo “disminuyan”. Aunque Eliseo estaba determinado a recibir una doble porción de la Unción, debía ser probado con el rechazo. Cuando se detuvieron en Gilgal, Elías le dijo a Eliseo que permaneciera allí, pero Eliseo insistió que no dejaría su eslabón de destino. Al principio, parece que Elías no deseaba que Eliseo siguiera con él. Realmente le dijo que permaneciera allí y no lo siguiera. Sin embargo, la declaración de Eliseo fue “no te dejaré” (2 Reyes 2:2). Esta es una declaración de pacto del Reino.

Las relaciones de pacto son conexiones Divinas que tienen propósitos futuros para la obra del Reino de Dios. Demasiado a menudo dejamos rápidamente un ministerio que sería un eslabón para nuestro destino. Quizá nos sentimos apartados y rechazados, así que, dejamos un ministerio o relación prematuramente. Bien, por favor entienda que cuando entramos en pacto con el Padre, Él probará nuestros corazones para determinar cuán desesperadamente queremos la Unción. Debemos enfocarnos y poner nuestras caras como el pedernal hacia nuestro destino profético. Debemos “colgarnos” de nuestros eslabones de destino y soportar hasta recibir nuestra doble porción.

Si no pasamos la prueba de Gilgal, volveremos a dar vueltas en círculos una vez más y Dios examinará nuestros corazones. Si los problemas pasados del corazón se relacionaran con la rebelión y la falta de respeto por la autoridad, Él hará cualquier cosa necesaria para encuadrarnos apropiadamente con su Cuerpo, para que podamos pasar la próxima prueba y avanzar hacia nuestro destino.

Muchos nos exigiremos para superar obstáculos y pruebas antes que nuestros mentores nos puedan impartir un aumento de la Unción. Debemos comprender quienes son nuestros eslabones de destino, determinarnos y enfocarnos para permanecer en el Pacto, no importa cuál sea la tribulación. Entonces, cuando llegue nuestra estación para recibir la doble porción, estaremos posicionados apropiadamente para recibir el manto de autoridad y la Unción crecerá en nosotros.

La segunda prueba: Betel

Betel quiere decir “casa de Dios”. En esencia, la casa de Dios está donde se encuentra la presencia del Señor. Uno de los registros más tempranos de Betel en las Escrituras es Génesis 28:16, donde Jacob tuvo un sueño y experimentó una visitación Divina. Él no estaba en una sinagoga o en un templo, estaba en el desierto con su cabeza sobre una piedra dura como almohada y Dios lo visitó en un sueño. Cuando despertó, reconoció que Dios estaba en ese lugar y lo llamó “casa de Dios”. ¿Es posible que Jacob recibiera la revelación profética acerca de la verdadera Casa de Dios? ¿Jacob reconoció que la casa de Dios estaba dentro de él (como templo de Dios) y la revelación lo ministró tanto que dedicó la tierra y construyó un altar?

Cada uno de nosotros “aloja” la Unción. Somos el templo del Señor porque Él vive en nosotros. En ese momento, en ese sueño, Jacob conoció a Dios. Él se había vuelto la casa de Dios. La casa de Dios está dentro de cada uno de nosotros y en este pasaje, está revelando que alojamos su Espíritu dentro de nosotros. ¡Por eso podemos ministrar dondequiera que estemos! Como somos templo de Dios, no estamos limitados a un edificio, escenario o lugar. Debemos ministrar bajo la Unción del Espíritu Santo, guiándonos Divinamente.

¡Los creyentes del Nuevo Testamento ministraron todo el día en sus negocios! Era parte de sus vidas diarias. Incorporaron el ministerio en sus negocios. Simplemente piense en los cambios espirituales que ocurrirían si nos volvemos serios acerca de ministrar a los perdidos. Cuando comprendemos por donde vamos, existe una oportunidad para demostrar el amor de Dios.

Ahora que entendemos que somos templo de Dios, también sepa que cualquier área en nuestro corazón donde la puerta se cierra al Espíritu de Dios, será probada. Se expondrán las motivaciones y las actitudes ocultas mientras la verdad de Dios investiga cada área de nuestros corazones.

En Betel, Eliseo fue probado una vez más. ¿Quiso la doble porción totalmente? ¿Él le dio todo su corazón y su vida al Señor? Había alguna área de rechazo que surgió cuando su mentor volvió a decirle: “Quédate aquí... no puedes venir”. Una vez más, Eliseo respondió con una respuesta de pacto: “no te dejaré”. Debemos perseverar en nuestras posiciones, destinos y llamados asignados.

La tercera prueba: Jericó
Cuando pienso acerca de Jericó, siempre recuerdo los muros que deben caer. Aunque sabemos que los pensamientos pueden ser muros y Dios debe movernos más allá de nuestro pensamiento natural, en este tiempo la palabra Jericó significa mucho más para nosotros. Jericó también se traduce como “enviado”. La palabra apóstol significa “enviado”, esto implica que en este tiempo, debemos ser enviados apostólicamente y con una asignación apostólica. Cuando somos verdaderamente enviados, somos como un embajador “enviado” a representar a alguien en autoridad. Mientras somos “enviados” por el Padre, vamos en su autoridad. La unción sólo puede fluir verdaderamente cuando estamos bajo una autoridad legítima y somos enviados con esa misma autoridad.

Como ministro apostólico, encontré a muchos ministros que no fueron “enviados”. En lugar de haber sido “enviados”, fueron por las suyas, sin rendirle cuentas ante nadie. Esto es muy triste porque a menos que seamos enviados con autoridad, careceremos de la autoridad para ministrar la Palabra. Sin autoridad en el Espíritu, nos limitaremos a predicar un mensaje más, carente de la unción o enseñaremos la Palabra sin ninguna manifestación del Espíritu. Amados, no podemos perder tiempo. ¡Jesús viene pronto!

Seremos probados de la misma manera como Eliseo enfrentó su prueba en Jericó. ¿Estamos esperando ser enviados y perseverando por la plenitud de lo que Dios tiene para cada uno de nosotros? Ser obedientes al “cuando” somos enviados, es tan importante como el lugar “donde” somos enviados. Por lo tanto, es muy importante que seamos obedientes y sólo vayamos donde fuimos enviados para completar nuestra tarea, antes de movernos hacia el siguiente lugar.

Eliseo supo que su destino era recibir la doble porción y, una vez más, perseveró avanzando sobre cualquier impedimento y volvió a escoger permanecer en el pacto del Reino, donde estaba ligado su destino. Aunque Elías trató de convencerlo una vez más de quedarse en Jericó, Eliseo le respondió: “No te dejaré”. ¡Creo que en lo profundo de Eliseo había un gozo silencioso! Finalmente, ¡había un profeta en formación que estaba completamente comprometido con su mentor! Elías podía haber planeado esto por largo tiempo, pensando: “Voy a ver cuánto este joven profeta desea esta unción. Obtener esta unción no es tan sencillo como pudiera pensar… veamos si persevera hasta el final”. El Señor tiene una prueba para cada uno de nosotros… ¿cuánto quiere la unción?

La cuarta prueba: Jordán
La mayor parte del tiempo, pensamos en el Jordán como un lugar donde recibir un bautismo fresco y la separación de cualquier conducta o mentalidad pasada. Una vez más, creo que Dios está soltando una mayor revelación respecto del Jordán y cómo se relaciona con la unción. Como Eliseo deseaba con todas sus fuerzas la mayor unción, el Jordán era muy significativo porque es más que dejar atrás al pasado; también se refiere a ubicarse correctamente para recibir el manto de la unción.

Jordán significa “descender” o “fluir hacia abajo”. Esto realmente me excita mucho, porque la única manera como fluye la unción es hacia abajo (vez el Salmo 133). La unción siempre fluirá desde la cabeza hacia abajo. Si usted está ubicado apropiadamente dentro del Cuerpo de Cristo, si encuentra su lugar y permanece allí, la unción fluirá descendiendo sobre su vida. Finalmente, ¡Eliseo llegó al lugar donde la unción fluyó por completo sobre su vida!

La razón por la cual Eliseo recibió la doble porción es porque Elías le dijo que “si lo veía” ascendiendo al Cielo, recibiría el manto de la doble porción. Esto significa que Eliseo debía mantenerse fiel, determinado y correctamente ubicado para que la unción pudiera fluir verdaderamente sobre su vida. Eliseo atravesó todo rechazo, el posible problema del abandono y toda clase de pruebas, perseverando hasta el final. ¡No dejaría que Elías se fuera con la unción de Dios!

Además, la vida de Eliseo debía estar en unidad con los planes y los propósitos de Dios para que todo esto pudiera ocurrir. Si también estamos en unidad con el Espíritu de Dios, la unción que está sobre Cristo, fluirá sobre nuestras vidas y podremos recibir la doble porción de la unción. La unción de su mentor fluirá desde arriba hacia abajo si se mantiene fiel hasta que su prueba termine. En última instancia, sabemos que Cristo es la cabeza. Sin embargo, cuando nos sometemos a Cristo, también nos sometemos a aquellos que Él estableció en autoridad sobre nuestra vida y estamos en unidad. Sólo en ese momento estaremos ubicados adecuadamente para que fluya la unción.

Cántico gradual de David
Salmo 133:1-3: “¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía! Es como el buen aceite que, desde la cabeza, va descendiendo por la barba, por la barba de Aarón, hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Hermón que va descendiendo sobre los montes de Sión. Donde se da esta armonía, el Señor concede bendición y vida eterna”

¡Aleluya! ¿Está excitado? Bien, ¡debería estarlo! Prepárese y ubíquese porque Dios está a punto de soltarlo de una manera poderosa. ¡Prepárese para la doble porción para que en este año pueda experimentar Cielos abiertos y recibir su doble porción!

En Él,

Sandie Freed

2 comentarios:

josue dijo...

Creo firmemente en la palabra de Dios que dice que al hombre le es vergonzoso dejarce crecer el cabello

!hermano porque lo tiene largo usted?

VIVAMOS LO QUE PREDICAMOS

Roxana dijo...

establesco que su ministerio se extienda por todo el mundo. Que Dios les siga revelando la sabiduria con que escribe.Se lee mucho, pero poco con contenido de Reino y de vivencias como usted(s) lo hacen.
Sean abiertas las puertas para que gente como ustedes enseñen a muchos en la iglesia. Soy de Costa Rica.
revelacionmundial@hotmail.com
Roxanna Reyes,pastor,pr.t