lunes, 2 de febrero de 2009

“2009: El año donde nuestro fruto será manifiesto”

 

Por Sandy Warner

clip_image0022009 es el año donde se manifestará el fruto de nuestras vidas. Hablando espiritualmente, el número 9 representa los nueve frutos del Espíritu. Antes que nazca un bebé se debe plantar una semilla y luego va tomando forma silenciosamente dentro de límites establecidos. Cuando se cumple el tiempo, el bebé rompe los límites y aparece repentinamente. En ese momento de apertura, podemos ver su cara por primera vez. Esa es una buena analogía para el año 2009, representando la manifestación de la semilla que fue plantada y cuidada en nuestras vidas.

Jesús nos dijo que “conociéramos” los frutos. En griego, esto significa estar completamente familiarizado con ello, estar seguro, comprenderlos, resolverlos, percibirlos y saber perfectamente cuál de los frutos estamos produciendo y qué hacer con ellos. El Señor quiere que comprendamos porque el entendimiento es una fuente de vida (Proverbios 16:22).

Sin este conocimiento, estamos viendo a través de un cristal oscuro y sólo conocemos en parte. Pero cuando el Señor hace brillar su luz, podemos ver la cara de nuestro fruto y conoceremos, aún siendo conocidos. La misma palabra griega para “conocer” (Strong: NT 1921) se encuentra en estos dos pasajes:

“Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán (Strong: NT1921)” (Mateo 7:17-20).

“Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido (Strong: NT 1921)” (1 Corintios 13:12).

Mientras vemos repentinamente la cara de las buenas y las malas semillas que cultivamos en nuestras vidas, ¿qué podemos hacer en el 2009 para asociarnos con el Señor? Veamos algunos tips sobre cómo “enfrentar” y “abrazar” ambos tipos de fruto y comprender cómo Dios lo hace.

Vea desde la perspectiva de Dios: beba de su amor

Fruto malo

Cuando el Señor señala nuestro fruto malo, es para liberarnos de la muerte que las malas semillas provocan en nuestra vida. Vea la destrucción desde su perspectiva. Él nos ama demasiado, ¡quiere liberarnos de la destrucción y la muerte!

“Trastornados por su rebeldía, afligidos por su iniquidad, todo alimento les causaba asco. ¡Llegaron a las puertas mismas de la muerte! En su angustia clamaron al Señor, y él los salvó de su aflicción. Envió su palabra para sanarlos, y así los rescató del sepulcro. ¡Que den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los hombres!” (Salmo 107:17-21)

Estoy sufriendo las malas semillas de la aflicción en mi cuerpo que parecen haber llegado al punto de explotar a lo largo de un año. Esa Escritura se transformó en una de mis favoritas. Estoy clamando al Señor en mi dificultad y Él me rescató de la angustia, enviando su Palabra para sanarme y liberarme de todas mis destrucciones. Quiero que todo lo que esté plantado en mi cuerpo, alma y espíritu que está produciendo muerte y destrucción en mi vida, sea cortado y arrojado fuera. No quiero la muerte, quiero la vida abundante. Jesús murió por mí para que pudiera tener vida y tenerla en abundancia (Juan 10:10).

“El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. El asalariado no es el pastor, y a él no le pertenecen las ovejas. Cuando ve que el lobo se acerca, abandona las ovejas y huye; entonces el lobo ataca al rebaño y lo dispersa” (Juan 10:10-12)

Buen fruto

Cuando Él revela el buen fruto que estamos produciendo, la Escritura dice que llevamos fruto para Dios. No podemos producir nada sin habitar en el Señor como nuestra Fuente; pero si lo hacemos, las áreas en las cuales vencemos se transforman en nuestras ofrendas hacia Él. Pensar que le podemos entregar a Dios un regalo, siendo el más rico del universo y dueño de todas las cosas; es un honor tremendo darle algo que realmente ministra su corazón.

“Por eso, si se casa con otro hombre mientras su esposo vive, se le considera adúltera. Pero si muere su esposo, ella queda libre de esa ley, y no es adúltera aunque se case con otro hombre. Así mismo, hermanos míos, ustedes murieron a la ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fue levantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios. Porque cuando nuestra naturaleza pecaminosa aún nos dominaba, las malas pasiones que la ley nos despertaba actuaban en los miembros de nuestro cuerpo, y dábamos fruto para muerte. Pero ahora, al morir a lo que nos tenía subyugados, hemos quedado libres de la ley, a fin de servir a Dios con el nuevo poder que nos da el Espíritu, y no por medio del antiguo mandamiento escrito” (Romanos 7:3-6).

Por ejemplo, si alguien me trata sin respeto y me hiere profundamente, es una oportunidad para vencer esto y llevar buen fruto. Llevo esa circunstancia al Señor, clamo por su ayuda y luego comienzo a derramar semillas de bendición sobre esa persona. A través de mi sacrificio de palabras, hechos y oraciones de bendición y perdón, comienza a crecer el fruto de bondad en mi vida. Cuando se cumpla el tiempo donde ese fruto de bondad esté generando buen fruto, se lo entrego a Dios como un sacrificio de amor por todo lo que sufrí. Sin importar la respuesta que reciba de esa persona, el Señor la recibe en sí mismo porque conoce el dolor por el cual pasé para llevar ese fruto hermoso. Él recibe el regalo de nuestro fruto como algo muy, muy precioso.

Examinando nuestro fruto a través de la Escritura

Vencí una aflicción en mis huesos. ¿Qué hice para cooperar con Dios? Primero, investigué la palabra “huesos” en la Escritura y pude ver una cantidad de revelación y entendimiento acerca de mi vida y mi pasado.

La Escritura me enseñó que un buen reporte y las palabras agradables, sanan mis huesos y el temor del Señor me fortalece. Aprendí que cuando David pecó, fue atormentado en sus huesos toda una noche. Aprendí que el dolor de huesos es un reproche y un castigo, porque también un espíritu quebrantado los seca. Aprendí que si dejo de señalar con mi dedo, el Señor fortalecerá mis huesos. Lo mejor de todo, aprendí que si camino por sendas de santidad, sería sanada (Proverbios 3:8, Proverbios 15:30, Salmo 6:1, Salmo 31:10, Salmo 38:3, Salmo 102:3, Proverbios 17:22, Job 33:19, Isaías 58:9, 11, Hebreos 12:12, Isaías 35).

También aprendí que honrar (estimar y valorar) a mis padres y honrar la Palabra de los profetas para que me vaya bien en mi vida y prosperar (Éxodo 20:12, Efesios 6:3, 2 Crónicas 20:20).

Como resultado de estos hallazgos, comencé a cambiar y decidí hablar bien, sin juzgar a otros y señalarlos con mi dedo. Me resistí a tener comunión con fuentes que no hablaran lo correcto. Aprendí a honrar a aquellos a quienes el Señor estableció en mi vida como sus representantes. Aprendí cómo temer al Señor creyendo en sus promesas de siembra y cosecha. ¿Llegué a eso? No, pero estoy tratando sinceramente y haciendo mi mejor esfuerzo en el temor del Señor.

Aprendí a abrazar su corrección para poder producir el fruto de paz por las elecciones correctas en mi vida. ¿Por qué? Cuando no tomo las decisiones correctas, se produce muerte y destrucción en mis miembros. Cuando tomo las decisiones correctas, se produce un árbol saludable. ¡Quiero una vida saludable!

“El fruto de la justicia es árbol de vida, pero el que arrebata vidas es violento. Si los justos reciben su pago aquí en la tierra, ¡cuánto más los impíos y los pecadores!” (Proverbios 11:30-31)

“En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad. Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella” (Hebreos 12:10-11). Vea también Proverbios 12:12-14 y Efesios 5:9-14.

Examinar las semillas en nuestro pasado para cambiar nuestro futuro

Quise saber de dónde provenían estas semillas de aflicción. El Señor comenzó a señalar a mis antepasados, sus trabajos y personalidades, mostrándome cómo imité ciertas decisiones que no lo honraban a Él. Para equilibrar la balanza, Él iluminó los buenos dones que recibí de mis antepasados, luego me dio un corazón agradecido y creativo, maneras tangibles para honrarlos por haber cultivado esos dones positivos.

Me recordó sueños, visiones y palabras anteriores que revelaron las semillas de aflicción en toda mi vida y cómo todas formaron parte de mi destino para vencer. Me mostró dónde tomé malas decisiones que alimentaron esas semillas y luego me dio ideas para cambiar. Para balancear las cosas, me mostró dónde estaba haciendo un buen trabajo como vencedora, cerrándole los caminos a las tinieblas para poder ser libre, sana y mantener mi salud.

Cuando la aflicción me golpea y el impacto se hizo evidente repentinamente, Él me enseñó lugares donde me estaba corrigiendo porque había resistido su voz y no obedecí a su Palabra. También me mostró lugares donde no había sido corregida, entonces no caí presa de la condenación, sino apoyar mi vida en la luz de su verdad sobre lo que dice la Escritura que Él siente acerca de mí. Él es muy celoso y nos ama apasionadamente y con fiereza; es implacable para ganar cada parte de nuestra vida, aún si tiene que corregirnos y hacernos cirugía espiritual.

Examinar el fruto de lo que decimos

La Escritura afirma que somos conocidos por lo que decimos y comeremos vida o muerte por lo que decimos. Si tememos al Señor, nos daríamos cuenta cuán aterrador es comer del fruto de nuestros labios. La Escritura también promete que los maestros serán juzgados por un estándar más elevado.

Padres, ¿qué les hablamos a las vidas de nuestros hijos? Si hablamos corrección, ¿también hablamos las buenas promesas que vienen por el cambio? ¿Honramos el buen fruto y los cambios cuando los vemos?

¿Hablamos de una manera positiva y útil a las vidas de las personas? ¿Sanamos sus heridas? ¿Vemos el bien en la gente y le hablamos a su potencial?

¿Castigamos a nuestros líderes, naciones, escuelas y ciudades con juicios y críticas? ¿Queremos ser juzgados de la misma manera? ¿Somos agradecidos por lo que tenemos? ¿Oramos por nuestros allegados?

El Señor dice que es un tiempo para temerlo y hablar de una manera correcta. Cuando hablamos, necesitamos equilibrar la balanza entre el bien y el mal, luego inclinarla hacia donde el bien vence al mal (Romanos 12:21).

“Ningún árbol bueno da fruto malo; tampoco da buen fruto el árbol malo. A cada árbol se le reconoce por su propio fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas. El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca” (Lucas 6:43-45).

“Cada uno se llena con lo que dice y se sacia con lo que habla. En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto” (Proverbios 18:20-21).

“Produciré fruto de labios: Paz, paz para el que está lejos y para el que está cerca, dice Jehová. ‘Yo lo sanaré’. Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto y sus aguas arrojan cieno y lodo. ‘¡No hay paz para los impíos!’, ha dicho mi Dios” (Isaías 57:19-21)

Examinar el fruto de nuestras acciones

Cuando crié a mi hijo menor, en lugar de decirle “no” (produciendo oídos sordos), le enseñé a tomar decisiones. Eso detuvo su comportamiento y lo ayudó a ver los resultados, a menudo con el entendimiento de sí mismo y su comportamiento. Lo felicitaba cuando tomaba buenas decisiones. Estaba basada en el sistema de siembra y cosecha. Ese método es exactamente el mismo que utiliza nuestro Padre para criarnos. Debido a las generaciones caídas donde no les prestamos atención a las Escrituras, perdimos entendimiento acerca del fruto de nuestras vidas.

Veamos los siguientes principios y promesas Escriturales sobre la forma como Dios trata con nosotros: “¡Yo, Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras!” (Jeremías 17:10).

“Tú haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos después de ellos. ¡Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre! Grande eres en consejo y magnífico en hechos; tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus caminos y según el fruto de sus obras. Tú hiciste señales y portentos en la tierra de Egipto hasta este día, en Israel y entre los seres humanos; así te has hecho renombre, como se ve en este día” (Jeremías 32:18-20).

“¡Ofrecedle del fruto de sus manos, y que en las puertas de la ciudad la alaben sus hechos!” (Proverbios 31:31)

¿Cómo nos ayuda aceptar que comeremos el fruto de nuestras obras? Aceptar el fruto de nuestras vidas es estar en paz con los caminos de Dios y alentarnos al cambio; por lo tanto, nuestras vidas serán mejores.

“No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:7-10).

En el buen fruto, la Escritura nos promete que cuando damos en nuestros tiempos productivos, luego en tiempos de escasez el fruto de ello volverá cuando lo necesitemos.

Ahora usted tiene abundancia y puede ayudarlos. Luego en otro tiempo pueden compartir con usted cuando lo necesite. De esta manera, se satisfacen las necesidades de todos. ¿Recuerda lo que dicen las Escrituras acerca de esto?

“En las circunstancias actuales la abundancia de ustedes suplirá lo que ellos necesitan, para que a su vez la abundancia de ellos supla lo que ustedes necesitan. Así habrá igualdad, como está escrito: Ni al que recogió mucho le sobraba, ni al que recogió poco le faltaba” (2 Corintios 8:14-15).

Quizá estuvimos atravesando un tiempo de dolor, pero el Señor nos traerá una cosecha de buenos frutos de amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio, a través de los cuales la gente trató con nosotros cuando más los necesitábamos. Experimentaremos estos frutos en nuestras propias emociones durante las circunstancias difíciles (Gálatas 5:22-26). Lo mejor es que Dios acumulará estos buenos frutos sobre nuestra vida por la manera como nos trató durante nuestro tiempo de necesidad.

Mejores elecciones para un mejor futuro

Quizá sintamos que nuestras vidas se están tambaleando en el límite, pero podemos tener el descanso para nuestras vidas haciendo las mejores elecciones para nuestro mejor futuro. ¿Si? Nunca es demasiado tarde para cambiar y Dios nos honrará mientras nos inclinamos, nos arrepentimos y nos sometemos a Él.

“Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!” (Salmo 1:1-3)

Sandy Warner

“Su diestra de justicia”

 

Por Francis Frangipane

clip_image002El juego de la vida

Sueño del 21/12/2008:

“Me encontraba en un aeropuerto esperando para abordar un vuelo retrasado, cuando un grupo de hombres me invitó a jugar naipes. Sin embargo, en la vida real me sentiría muy incómodo jugando cartas por dinero. En el sueño no sólo me unía a ellos, ¡ganaba la mayoría de las manos! De hecho, había acumulado cientos de dólares en pocos minutos. En respuesta a ello los demás jugadores comenzaron a maquinar en mi contra. A pesar de esto, repetidamente seguía en la cima. Aún cuando perdía algunas manos, volvía a ganar mucho más en las siguientes y así cubría mis pérdidas ocasionales”.

“Un amigo mío, que es un hombre de Dios, me vio y me reprendió por jugar. Comprendí su preocupación, pero el juego cobraba una dimensión profética y jugarlo me parecía correcto. El hecho era que, no importara cuáles fueran las cartas que tuviera o cuál fuera la maquinación de los demás jugadores en mi contra; ¡siempre ganaba! Por supuesto, no podía jugar presuntuosamente; debía seguir las reglas y jugar de verdad. Pero pronto me di cuenta que la diferencia entre mis esfuerzos insuficientes y mi éxito asombroso era Dios. El Señor estaba de mi lado, trabajando detrás de la escena y ayudándome a surgir del juego como un campeón”.

Interpretación:

En primer lugar, este no era un sueño donde Dios me ayudaba a jugar naipes. Fue una parábola acerca de ganar en el juego de la vida. Pude ver que aún cuando las cartas estaban marcadas en mi contra, Dios estaba conmigo y así prosperaba inevitablemente. También pude ver que cuando nuestra fe está viva, tenemos confianza: “el barómetro de nuestra fe”. Dios quiere que confiemos en Él, sin importar cuales sean nuestras circunstancias en la vida.

Como puede ver, demasiados de nosotros estamos agobiados con las dudas. Amigos, esto es vital porque nuestro mundo está bautizado con temor y es altamente contagioso. Muchos son tan cautelosos que no se mueven espiritualmente. Viven con un elevado estándar moral, pero más allá de eso, no tienen metas que alcanzar porque no tienen visión. Aún así, en medio de este aumento del temor el Señor desea que incrementemos nuestra confianza. Recuerde, no hablo de arrogancia, sino de confianza. Hebreos dice: “Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada” (Hebreos 10:35).

Para la gente de fe, este es un día lleno de oportunidades. La gente hace preguntas y los campos están listos para la cosecha. Son tiempos cuando el temor hará fallar el corazón de los hombres, “…pero los que conozcan a su Dios se le opondrán con firmeza” (Daniel 11:32). ¡Dios quiere que confíe!

Los vencedores

Como puede ver, hay una diferencia entre conocer doctrinalmente que Dios es por nosotros y creer que el Altísimo está a nuestra diestra. Veamos la promesa del Señor:

“Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa” (Isaías 41:10).

Si confiamos genuinamente en Él, caminamos en humildad y perseveramos en fe, ganaremos la mano, sin importar cuál sea la circunstancia o la conspiración en contra nuestra.

Alguien puede argumentar: “Francis, eres un iluso. Nadie puede ganar todo el tiempo”.

El principio por el cual Dios está con nosotros, donde finalmente ganamos si no perdemos la fe, es una verdad declarada repetidamente a lo largo de toda la Biblia. Pablo escribió: “Sin embargo, gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento” (2 Corintios 2:14). Subraye las palabras “siempre” y “por todas partes”. Recuerde, Pablo escribió 2 Corintios estando prisionero (Capítulo 1). Aún así, en ese mismo contexto dijo: “Dios siempre nos lleva de triunfo en triunfo”.

Cuando le conté el sueño a mi esposa, dijo que estuvo estudiando Romanos 8:28. Este verso dice: “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito”. En la medida que inclinemos nuestro corazón simplemente a amar a Dios, ¡podremos discernirlo operando en nosotros, a través de nosotros, delante de nosotros y a pesar de nosotros! De hecho, mientras recordaba mi vida, encontré que ninguna de las armas forjadas en mi contra prosperaron (Isaías 54). El Señor siempre me guió hacia el triunfo.

Con esto no quiero implicar que nunca fallé o que mis errores son pocos y raros. Fallo a menudo, casi a diario. Hubo momentos donde tuve que pelear por mi vida y otros donde la pelea llevó meses o hasta años. Aún así, Dios siempre estuvo allí; está a mi diestra para limpiarme, restaurarme y llenarme de poder, sin importar cuál sea el desafío. Puedo decir: “Ninguna arma forjada contra mí prosperó”.

Aún en tiempos de duelo, el Señor nunca nos abandona. El salmista escribió: “Cuando pasa por el valle de las Lágrimas lo convierte en región de manantiales, también las lluvias tempranas cubren de bendiciones el valle” (Salmo 84:6). Finalmente, aún la muerte misma será “sorbida en victoria” (1 Corintios 15:54).

Amados, cuando Dios es la fuente de nuestra prosperidad, nunca podremos ser defraudados por el hombre. El que roba nuestro dinero, nunca podrá obtener nuestra riqueza. Mientras la economía del mundo decae y se multiplican los desafíos de la vida; debemos reenfocarnos: “¡Nuestra gran riqueza es Dios mismo!”. No importa las cartas con las que debamos tratar. Nos promete: “¡Te sostendré con mi mano derecha!”.

Francis Frangipane

jueves, 29 de enero de 2009

“¿Ya recibiste los bienes de Dios para el 2009?”

 

Por Al Thomas

clip_image002En Hechos 8 encontramos la historia de Simón el mago. Felipe descendió desde Jerusalén, predicando el Evangelio con señales y maravillas (versos 5-7). Simón también creyó, pero aparentemente no comprendió bien porque después que Pedro y Juan se manifestaron, viendo que la gente era llena del Espíritu Santo, se impresionó tanto que les ofreció dinero a los apóstoles para recibir el poder para hacer esto (verso 18).

Quiero que vea esto: Simón había practicado la magia (verso 9), manipulando a la gente con sus obras de oscuridad, era el candidato ideal para conocer la diferencia entre lo verdadero y lo falso, cuál es el poder que cambia verdaderamente a la gente y cuál el que simplemente la manipula. Conocía cuáles eran las buenas obras por haber tratado profesionalmente con las tinieblas. Ahora había entrado en contacto con el poder real y se había enamorado tanto de él que quería comprarlo. Desde ya que fue severamente reprendido y confrontado para arrepentirse (verso 22).

Este es el punto que la Iglesia necesita ver: Simón reconocía lo real. ¿Y usted? ¿Puede discernir a la gente en su círculo de influencia para poder ministrarlas efectivamente? ¿Tiene con qué? En Marcos 2:1-12 vemos cuatro clases de personas en la Iglesia. ¿Puede ministrar efectivamente a cada una de ellas?

Los hambrientos

Marcos 2:2: “Se aglomeraron tantos que ya no quedaba sitio ni siquiera frente a la puerta mientras él les predicaba la palabra”. Los hambrientos atestaron esa casa, porque todos querían ver a Jesús. El Maestro dijo: “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados” (Mateo 5:6).

¿Tiene hambre o está satisfecho en el lugar donde está con Dios? ¿Quiere más? Esta clase de persona nunca está satisfecha. No están infelices o descontentos; simplemente quieren más del Padre. Rechazan alcanzar un cierto nivel y quedarse allí, cómodos y formando parte del promedio. La gente promedio se conforma con el lugar donde están y no desean profundizar en las cosas celestiales. Pero la persona hambrienta, aunque mantienen sus pies sobre la tierra, tienen un corazón que busca más de Él.

David dijo: “Una sola cosa le pido al Señor, y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y recrearme en su templo” (Salmo 27:4). Pablo dijo: “Una cosa hago…” (Filipenses 3:13). Dwight L. Moody dijo: “Dame un hombre que diga ‘una cosa hago’, y no uno que diga ‘chapoteo en cincuenta cosas’”.

¿Están hablando de usted? ¿Es una persona hambrienta?

Los obstaculizadores

Marcos 2:6: “Estaban sentados allí algunos maestros de la ley que pensaban…”.

Hay muchas maneras en las que podemos ser obstaculizadores. Cuando razonamos carnalmente en nuestro corazón, se puede ver por lo que hablamos con nuestra boca. Proverbios 26:20 dice: “Sin leña se apaga el fuego; sin chismes se acaba el pleito”. Todos nosotros ocasionalmente necesitamos frenar o enmudecer nuestra lengua (Santiago 1:26). Henry Beecher dijo: “El que ama las flores, hallará flores y el que ama la cizaña, hallará cizaña”.

¿Nunca se dio cuenta que nada interrumpe más rápido una conversación que la llegada de la persona de la cual se está hablando? El secreto de una lengua llena de gracia no es el auto control, sino entregarle el control a Cristo. Aquel de quien se describen estas palabras como llenas de gracia (Lucas 4:22), también dijo: “…Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado. Porque por tus palabras se te absolverá, y por tus palabras se te condenará” (Mateo 12:36-37).

¿Están hablando de usted? ¿Es un obstaculizador?

Los desvalidos

Marcos 2:3 dice: “…Entonces llegaron cuatro hombres que le llevaban un paralítico”.

Puede verlos en la Iglesia: los desvalidos. No estoy hablando sólo de lo físico, también a nivel emocional. Algunas son personas de alto mantenimiento. A veces nos preguntamos si alguna vez se acercarán y comenzarán a crecer. Aquí tenga cuidado. Nunca renuncie al cambio en la gente. ¿Recuerda cómo era usted antes de venir a Cristo? ¿Recuerda cuando no respondió al amor de Cristo y cuando resistió su toque? ¿No está feliz que Dios no haya renunciado a usted?

Muchas personas se afligen porque están apresuradas, pero Dios no se apresura. Qué terrible es cuando queremos que otras personas se apresuren y crezcan (o mejoren) etc., pero nosotros no mostramos los mismos estándares. Sea paciente con los desvalidos. (Todos somos desvalidos de una manera u otra, ¿lo sabía?). Judas 22 dice: “A algunos que dudan, convencedlos”.

¿Están hablando de usted? ¿Es un desvalido? Si es así, Dios le dará gracia para aquellos que están en necesidad (Hebreos 4:16).

Los colaboradores

Marcos 2:3-5 dice: “Entonces llegaron cuatro hombres que le llevaban un paralítico. Como no podían acercarlo a Jesús por causa de la multitud, quitaron parte del techo encima de donde estaba Jesús y, luego de hacer una abertura, bajaron la camilla en la que estaba acostado el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico: Hijo, tus pecados quedan perdonados”.

Es importante notar que la palabra “ellos” se menciona cinco veces en estos versos. Ellos son los cuatro colaboradores que cargaron al desvalido hacia donde estaba Jesús. También note lo que dice en el verso 5: “Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico: Hijo, tus pecados quedan perdonados”. ¡Estos cuatro fueron los responsables por la sanidad de su amigo!

¿Está involucrado en el Cuerpo de Cristo? Mientras crecemos espiritualmente, nuestra capacidad para cuidar a otros también debe aumentar (1 Juan 3:16). Si no es así, no estamos creciendo. Martin Vanbee dijo: “El mejor lugar para encontrar una mano de ayuda es al final de su brazo”. ¿Está haciendo algo por alguien? ¿Está aplicando el amor de Cristo de una manera práctica?

¿Están hablando de usted? ¿Es un colaborador?

¿Ya tiene los bienes?

¿Cuál de ellos es usted? ¿Tiene con qué ayudar a cada uno? Nosotros, la Iglesia, somos diferentes al mundo. En el 2009, mientras el mundo ve a la Iglesia en acción, verán:

• Hambrientos anhelando más de Dios.

• Obstaculizadores siendo corregidos y enseñados con amor sobre el valor y el poder de sus palabras.

• Desvalidos siendo ministrados mientras los traen hacia Jesús para ser sanados.

• Colaboradores abundando en compasión y energía para ministrar a cualquiera que esté en necesidad.

Cuando esto suceda, el mundo dirá (como en Marcos 2:12): Esto es asombroso, alabemos a Dios porque “nunca vimos algo así”.

El mundo está esperando para ver si la Iglesia tiene esos bienes.

Al Thomas

“Gracia para avivamientos sostenidos en el 2009”

 

Por Keith Miller

clip_image001Vivimos en una realidad de una gracia increíble, un endoso sobrenatural del Señor, una mayor capacidad para vivir como vencedores y como vencidos. Siento que el Señor nos está llevando hacia un nuevo nivel, elevando la gracia por completo hacia un nuevo nivel. La vida ya no nos dictará nuestras circunstancias, otros tampoco lo harán, tampoco lo harán nuestras realidades actuales. En lugar de ello, nos moveremos y funcionaremos por la realidad invisible del Reino, por este fluir increíble de la gracia irrumpiendo en lo natural.

Impacto para hoy

Ya no seguiremos atados al pasado. Es tiempo de avanzar impactando nuestro presente. Mañana haremos lo mismo. No tendremos que salir de la plenitud del ayer, porque nos despertaremos, seremos llenos del Espíritu Santo de una manera fresca cada día. Así es como quiero vivir el resto de mi vida aquí en la tierra. ¿Y usted?

A veces abandonamos en nuestra desesperación o por nuestros problemas, pero este nuevo nivel nos hará seguir perseverando hasta ver el avivamiento. No retrocederemos nunca más. Si perseveramos en ello, veremos una apertura y no será la misma que en el pasado. No necesitamos el mismo avivamiento. Cuando venga el nuevo avivamiento para hoy, lo estableceremos en la tierra y caminaremos en él todos los días. Debemos orar: “Oh Señor, quiero la gracia de hoy para un avivamiento fresco y perseveraré en ello hasta lograrlo”.

¡Espere lo nuevo y más!

Aunque hubiera experimentado los mayores avivamientos, un millón de ellos, ¡el Señor tiene más para usted! Nunca son suficientes. Siempre debemos tener hambre por más. Debemos “ver” más de lo que vimos hasta hoy. Necesitamos ver un avivamiento sostenido que transforme toda la ciudad por la gloria y el poder de Dios, viendo a una ciudad testificándole a la otra, desatando una reacción en cadena que transformará toda la nación. Necesitamos ver un avivamiento por la salvación de nuestros hijos para que caminen por siempre y para siempre en la gracia, testificando en sus escuelas. Necesitamos ver avivamientos radicales en nuestras finanzas para que nunca más estemos en necesidad monetaria, ¡para poder darles a los pobres y seguir teniendo lo suficiente!

¡Crea!

Para que las cosas sucedan debemos creer todo lo que está escrito en su Palabra. ¡Es vital para un avivamiento lo suficientemente largo como para ver la salvación de todas las naciones!

Cuando se eleve hasta este nuevo nivel de avivamiento para hoy, ¡la gente lo notará! ¡Mis hijos lo notarán! Hace no mucho tiempo, mi hijo Troy me vio ministrar en la televisión y lo primero que dijo cuando regresé a casa fue: “Papá, estás en otro nivel, ¿cierto?”. Troy estuvo conmigo en el ministerio por cinco años y pudo ver los nuevos niveles en los que el Señor nos introdujo. Cuando la belleza de la gloria del Señor está sobre nosotros, nuestros hijos lo notarán. ¡Piense en el impacto sobre nuestros jóvenes! ¡Gloria!

Pida más

Debemos anhelarlo. Debemos desear más. ¡Dios nos ama hambrientos! Sé que estoy pidiendo más en este tiempo que en años anteriores. El año pasado fue bueno, pero hoy sueño cosas mayores. Probé aperturas asombrosas, pero anhelo más. Si pruebo un poco de algo que me gusta quiero más y no desistiré hasta haberlo alcanzado. ¿Y usted?

Niéguese a abandonar

¡No abandone! Diga en voz alta: “¡No puedo abandonar!”. Dios le dará la gracia que lo capacitará para mantenerse y atravesar todo para subir hacia los próximos niveles en su destino divino. Sea cual fuere la realidad de la gracia que esté pidiendo para su vida, ¡Dios quiere soltarla de un tirón para bien!

Beneficios de una apertura sostenida

Los beneficios de buscar la longevidad en lo que Dios suelta sobre su vida lo moverán hacia adelante de múltiples formas. En primer lugar, será:

• una persona que no avanza y retrocede.

• una persona que no se mueve por las palabras de los hombres.

• una persona que no se mueve por sus circunstancias.

• una persona tan arraigada y anclada profundamente en el amor de Dios que no puede ser removida.

Una persona que no puede ser removida, es alguien plantado con firmeza y regado por la gracia del Señor. En pocas palabras, ¡esta es la definición de un vencedor! Pero hay algo más de lo que podemos estar seguros: Estaremos alegres.

¡Exalte al Señor y gócese!

“Que se levante Dios, que sean dispersados sus enemigos, que huyan de su presencia los que le odian. Que desaparezcan del todo, como humo que se disipa con el viento; que perezcan ante Dios los impíos, como cera que se derrite en el fuego. Pero que los justos se alegren y se regocijen; que estén felices y alegres delante de Dios” (Salmo 68:1-3).

Contrariamente a la creencia popular, juzgando por las caras de muchos creyentes en nuestros días, Dios quiere, desea y espera que estemos felices. Desea levantarse a nuestro favor y esparcir a nuestros enemigos. Estaría contento por semejante apertura, ¿cierto? Su presencia trae apertura.

¡No más lamentos!

Todos tuvimos tiempos difíciles, ¿cierto? ¿Alguna vez se despertó en la mañana y emitió un gran lamento? Este lugar de apertura es donde el gozo, la felicidad y la alegría se desbordan, aunque las cosas en lo natural no sean óptimas.

En estos días estoy en el lugar donde me despierto en la mañana y me siento feliz. Donde solía despertarme y decir: “Las cosas están enredadas”, hoy simplemente me río. Mi esposa Janet me pregunta: “¿Por qué te estás riendo?”, simplemente porque estoy feliz.

La alegría tiene una apariencia y es contagiosa. La Palabra dice: “Los justos se alegran”; está justo allí en la Biblia. ¡Escojo ser feliz porque soy un justo de Dios! Que los justos se regocijen y se alegren ante Dios. Sí, regocíjense extremadamente.

Mientras ingresamos en el 2009, ¿por qué no pelear por la apertura que nos hará felices? Cuando la gente está alegre se regocija y en su alegría, ¿por qué no sostener que este será el año de un gozo extremo ante Dios? Un gozo extremo para una apertura extrema, ¡qué combinación!

El pueblo de Dios debe ser feliz. ¿Por qué muchos de nosotros andamos por ahí con caras amargas? ¿Qué sucedería con la Iglesia si este año todos comenzáramos a regocijarnos sobre todo lo que hace Dios, sea grande o pequeño? ¡Hagamos que todo sea grande! No demos nada por sentado. ¿Qué hacer ante sus circunstancias? ¡También debería regocijarse!

Gozo profético

En Joel 2:21, Dios le dice al pueblo por medio del profeta: “No temas, tierra, sino alégrate y regocíjate, porque el Señor hará grandes cosas”. Viene la cosecha. Luego les vuelve a decir a los hijos de Sión en el verso 23: “Alégrense, hijos de Sión, regocíjense en el Señor su Dios, que a su tiempo les dará las lluvias de otoño. Les enviará la lluvia, la de otoño y la de primavera, como en tiempos pasados”.

Dios no dijo: “Déjenme traer la cosecha, la lluvia temprana y la lluvia tardía para que después se regocijen”. Dijo: “Regocíjense, regocíjense”, en primer lugar. Regocijarse es como un decreto profético que da a luz las cosas maravillosas de Dios, trayendo la apertura hacia toda nuestra vida.

En alguna manera, regocijarse establece el gobierno y el señorío del Reino en nuestros corazones para que podamos reírnos sin medida en medio del desastre ante la cara del enemigo y la adversidad para traer apertura, en lugar de permitir que el desorden nos caiga encima, nos asuste y nos deprima.

En este tiempo estamos ingresando en una realidad apostólica que no tiene que ver tanto como un don individual en sí, sino con una unción corporativa sobre la gente, un gozo extremo y una generación alegre que conoce a su Dios, son comisionados y enviados por Él para decretar proféticamente la apertura.

¡Regocíjese! Su Palabra nunca falla

Una palabra de Dios puede cambiarlo todo en un instante. La apertura puede llegar así. Dios anda en las nubes y cuando nos regocijamos ante Él, envía su poderosa voz.

“Canten a Dios, canten salmos a su nombre; aclamen a quien cabalga por las nubes, y regocíjense en su presencia. ¡Su nombre es el Señor!” (Salmo 68:4)

“Cántenle a Dios, oh reinos de la tierra, cántenle salmos al Señor, Selah al que cabalga por los cielos, los cielos antiguos, al que hace oír su voz, su voz de trueno. Reconozcan el poder de Dios; su majestad está sobre Israel, su poder está en las alturas” (Salmo 68:32-34).

Dios cabalga sobre las nubes, en los Cielos de los cielos. Una vez más, nos dice que debemos cantarle a Dios y regocijarnos ante Él. ¿Significativo? Lo sé. Nos regocijamos, su voz truena, espanta a nuestros enemigos y los dispersa.

¿Conoce el sonido?

Su palabra nunca cae al vacío, hace lo que debe hacer y hace lo que dijo que haría. Cada palabra que sale de su boca no regresa vacía, cumple todo lo que a Él le place y prosperará para hacer todo aquello para lo cual fue enviada (Isaías 55:11). Su voz trae apertura. El Salmo 89 nos dice que somos bendecidos si conocemos el sonido de Dios hablándonos. Cumplirá todo lo que dice que hará. No sólo algunas cosas, sino todo. Así sea algo que habló hace 500 años, 100 años, 20 años o ayer mismo; su voz lo cumplirá.

¿Cuando viene la restauración?

El Espíritu Santo vela por cada palabra que Dios habló. Habló palabras sobre ciudades y regiones, ¿sabía que ninguna de ellas cayó al suelo? Las Palabras que Él envió para que se cumplan, nunca regresaron vacías y tampoco lo harán.

La Palabra está allí, el plan está allí y el propósito está allí. ¿Quién se regocijará y soltará el trueno de su voz para espantar al enemigo? ¡Regocíjese! Suelte la voz de Dios. Su voz hará descender la lluvia (Salmo 68:8). La lluvia temprana y la tardía vendrán juntas. La temprana aún no llegó, pero el tiempo está cercano cuando ambas serán una, ¡cuando ambas sean una!

Cuando ocurre una apertura, viene la restauración. Su voz quebrará cada impedimento para su palabra. Cumplirá todo lo que fue profetizado o decretado sobre su familia, aún en generaciones pasadas. Cuando viene la apertura, también lo hace la restauración.

Cuando los molinos de harina están llenos de grano y los lagares están llenos de vino y aceite, Él nos restaurará los años que comieron la oruga, el saltón y el revoltón (Joel 2:24-25). Nos volverá a traer al estado original que siempre estuvo destinado para nosotros. Ahora mismo está buscando alguien que decrete: “Permanece en Mí como lo declaraste”.

Muchas bendiciones,

Keith y Janet Miller

jueves, 22 de enero de 2009

“¡Expansión, nuevos niveles, brillo y favor!”

 

Por John Belt

clip_image001“Ensancha el espacio de tu carpa, y despliega las cortinas de tu morada. ¡No te limites! Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas” (Isaías 54:2)

En el Espíritu las cosas se están acelerando. Este es un tiempo de favor y bendiciones sobreabundantes de Dios en medio de tiempos de prueba. En la medida que nos anclemos a Él, edificando nuestra casa sobre sus Palabras, no fallaremos en descubrir el lugar que Él preparó para nosotros en esta hora.

“Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá” (Juan 15:7)

Canto creciente de Salomón: “Si el Señor no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles. Si el Señor no cuida la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes” (Salmo 127:1).

Vivimos en un tiempo de edificación y expansión. El Señor está edificando la casa. En una visión pude ver a alguien añadiéndole un anexo a la casa. Me sorprendí por la velocidad con la cual lo hacía. En un minuto no había nada y al siguiente estaba allí.

“Vienen días, afirma el Señor, en los cuales el que ara alcanzará al segador y el que pisa las uvas, al sembrador. Los montes destilarán vino dulce, el cual correrá por todas las colinas” (Amós 9:13)

Luego me di cuenta que apenas había espacio suficiente para la expansión. Para lo que Dios estaba a punto de hacer necesitaría una visión mucho mayor y la capacidad de ser flexible para poder seguir ese fluir. Los cambios serán continuos debido al paso rápido y la aceleración del mover de Dios. Esto necesitará integrarse en la fábrica de nuestros pensamientos para que podamos montarnos en él y estar preparados.

“Ensancha el espacio de tu carpa, y despliega las cortinas de tu morada. ¡No te limites! Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas” (Isaías 54:2)

Se sueltan nuevos niveles de autoridad

“Al que salga vencedor le daré el derecho de sentarse conmigo en mi trono, como también yo vencí y me senté con mi Padre en su trono. El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 3:21-22)

La autoridad del Señor se está incrementando mientras lo perseguimos a Él. En conjunción con este territorio expandido de su dominio, se soltará una autoridad para administrar la obra que el Señor está realizando. Con cada cosa nueva que Dios nos garantiza, hay una responsabilidad que viene con el territorio. Se necesita una nueva autoridad, porque con los nuevos territorios vienen nuevos desafíos que sólo se pueden manejar de esa manera.

Se suelta un tiempo del brillo de su gloria

“Mira, las tinieblas cubren la tierra, y una densa oscuridad se cierne sobre los pueblos. Pero la aurora del Señor brillará sobre ti; ¡sobre ti se manifestará su gloria! Las naciones serán guiadas por tu luz, y los reyes, por tu amanecer esplendoroso” (Isaías 60:2-3).

En este nuevo lugar que Dios está edificando, se soltará un brillo de su gloria. Resaltará el brillo de su gloria. En la medida que participemos de su gloria, la reflejaremos. Habrá un brillo sobre nuestros rostros. Así como los hijos de Israel no podían mirar el rostro de Moisés, Dios nos restaurará en un nivel de gloria donde el mundo podrá ver la diferencia. Debido a que el Señor está edificando la casa, nuestras labores no serán en vano y no surgirán de rituales y tradiciones religiosas, sino de la influencia del Espíritu en nuestras vidas.

“Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes” (2 Corintios 13:14)

La comunión con Dios ya no será una tarea porque habremos roto las ataduras con la maldad prevaleciente que trata de mantener al pueblo de Dios en esclavitud bajo una “mentalidad de yugo pesado”. Cuando decimos que la comunión se transforma en un trabajo, estamos bajo un espíritu religioso. Perdimos el “yugo fácil” de Cristo y nos encontramos en un lugar de superficialidad que engendra el “esfuerzo en la carne” para tratar de lograr las cosas. En Él no luchamos en la carne sino en un fluir fácil, porque simplemente descansamos en el Espíritu Santo y encontramos nuestro placer en Él. Nunca es un trabajo cuando nos deleitamos haciendo algo.

Pídale al Señor que suelte aceite fresco sobre su cabeza para remover el peso y las cargas de su mente, reemplazándolas con deseos de gozo al estar con Él. ¡Qué concepto! En ese sitio encontraremos el brillo de su gloria sobre nuestro rostro.

“Pero yo en justicia contemplaré tu rostro; me bastará con verte cuando despierte” (Salmo 17:15)

Un tiempo donde el favor de Dios y su “unción de fama” se soltará de una manera sin precedentes

“Porque tú, Señor, bendices a los justos; cual escudo los rodeas con tu buena voluntad” (Salmo 5:12)

Dios soltará su favor o “unción de fama” sobre su gente. Como nuestros corazones son para hacerlo famoso a Él, soltará esta unción sobre nuestras vidas. Debido a la ausencia de “autopromoción”, Dios promoverá y llevará a su Compañía de José hacia los lugares de prominencia que destinó para este tiempo desde antes de la fundación del mundo.

Las riquezas de los impíos está reservada para aquellos que caminan en integridad ante Él. No gastarán estas riquezas en los deseos de su propia carne, las canalizarán hacia los propósitos del Reino para la gloria de Dios. Él probó los vasos escogidos para este propósito.

“El hombre de bien deja herencia a sus nietos; las riquezas del pecador se quedan para los justos” (Proverbios 13:22).

Estos son aquellos que fueron hallados confiables para manejar las riquezas del mundo. Aquel que fue fiel en lo poco, se le confiará mucho. Los que fueron avaros con las riquezas, no serán los recipientes, sólo aquellos que desean al Señor. Esta no es cualquier riqueza, sino una riqueza especial que fue apartada y “santificada” para el Señor.

Su favor es para toda la vida, rodea a los justos con este favor como si fuera un escudo. Los puros de corazón verán a Dios y se gloriarán en su amor, bondad y gracia.

El tiempo de Dios es perfecto, aunque ofende la mente natural

El tiempo de Dios es perfecto, pero ofende la mente natural. Dios tiene su propia economía y está completamente separada del mundo.

“Cuando el justo prospera, la ciudad se alegra; cuando el malvado perece, hay gran regocijo...” (Proverbios 11:10)

Cuando la economía del Cielo funciona en sus justos y santos, la ciudad se regocija. Esto significa que cuando los justos tocan las realidades celestiales y funcionan allí, el Cielo tiene acceso a la tierra través de las puertas del corazón de su gente. El pueblo de Dios es el canal de bendición por donde fluyen los recursos ilimitados del Cielo hacia la tierra.

Así como Jesús multiplicó los panes, Dios usa a su gente para soltar sus bendiciones y su provisión sobre la tierra. De esta forma, Él tiene toda la gloria. Es más allá de nuestro entendimiento natural (mundano), porque las bendiciones vienen desde una fuente celestial. Por eso es de vital importancia que aprendamos a funcionar por fe confiando en Él, creyendo en su fidelidad y deseando que sea nuestra única fuente sobre la tierra. Es: “en Dios confiamos”.

En su amor sobrecogedor,

John Belt

“2009 será conocido como el año de las festividades”

 

Por Kim Clement

clip_image002Profetizado el 14 de Diciembre del 2008, en Humble, Texas:

Dios dice: “En mi Reino cambio las cosas rápidamente y los hombres no están preparados debido a las suposiciones que fueron plantadas en sus mentes por los medios de comunicación seculares, los pronosticadores de este siglo y la nueva era; estos desplazaron a la voz de mis profetas”.

¿Qué es eso que creemos que el Señor y su Reino no pueden cambiar la economía de estos días? Porque Él dijo esta noche: “Hablo de llaves, la llave de David que se le entregó a una generación. Ya está garantizada y ha sido enviada”.

¿Para hacer qué? Para abrir los misterios de la Escritura, para abrir y revelar los misterios de los cuales habló Daniel y de los cuales habló Juan en la isla de Patmos.

El Señor dice: “Estos misterios están a punto de revelarse para traer grandes tesoros al Reino de Dios y a la tierra. La llave de David es para abrir lo que estuvo oculto para la humanidad”.

Dios dice: “Esta noche deseo oír el sonido de la entrega de mi Pueblo y si lo hacen, (no sólo tú sino los miles que están mirando y aquellos que los observarán), este profeta les dice que Dios quiere que entren en el nuevo año sacudiendo cada estrechez y cada fortaleza del pasado; sacúdelas para que puedas ingresar a un tiempo de festividad”.

Dios dice: “El 2009 será conocido como el año de las festividades. ¿Por qué? Porque estoy adornando una mesa para ti, estoy adornando una mesa para tus enemigos; estoy adornando una mesa de la cual podrás comer”.

Dios dice: “En presencia de tus enemigos adornaré una mesa para que puedas festejar y ellos dirán: ‘No fue como dijeron los expertos, fuimos prosperados y entramos allí con victoria y vigor’”.

“Planté en tu campo cosas que serán descubiertas en el 2009”

Dios dice: “Hay tan pocos que se arrodillan que no pueden ver toda la tierra para ser capaces de tomar de ella los tesoros enterrados que puse allí antes que el hombre colocara su pie sobre la tierra. América, tú que te llamas a ti misma una nación nueva, estabas allí mucho antes de ser una nación y planté en tus campos cosas que descubrirás en el 2009”.

“Planté cosas en tus campos que descubrirás luego del proceso del tiempo y la putrefacción, en el tiempo perfecto, porque la erosión las expondrá. 2009 es el tiempo cuando extraerán algo de la tierra donde caven y encontrarán cosas que quiero que encuentren para producir energía y para la prosperidad de esta nación”.

Dios dice: “¿Realmente crees que permitiré que esta nación siga como hasta ahora? ¡No! Descubrirán en tus campos lo que probará cuatro cosas grandes y ponderosas en mi Escritura, porque la llave de David las abrirá y las descubrirá sobre la tierra. Dirán, ‘Será una fortaleza en contra del ateísmo y los agnósticos’”.

Dios dice: “Verás, como te dije antes, que literalmente habrá científicos que estarán asombrados por lo que descubras en tu tierra. Este es un tiempo muy excitante”.

Dios dice: “No volverás a Egipto, entras en una tierra que fluye leche y miel. Mejor que lo veas, porque si lo ves, te llevaré allí. Comenzará en el nuevo año”.

Dios dice: “Desde el principio te entregué los peces del mar, las criaturas del océano, de la tierra y del campo. Dije que tuvieras dominio sobre la tierra, sobre los peces del mar, sobre las criaturas vivientes y sobre los océanos. Ese dominio ahora será restaurado a la humanidad para que puedan tomar autoridad sobre las criaturas del mar y la tierra, sometiéndolas para traer prosperidad”.

Dios dice: “La tierra espera la manifestación de los hijos de Dios que lo profetizarán, para que puedan sanar su productividad y traer la prosperidad a esta nación que está a punto de manifestarse. Regocíjate, ¡porque este es tu tiempo de gozo!”.

“Habrá una muerte de las deudas para el año 2010”

Habrá algo llamado “El campo Atlántico” y dirán que viene desde el Atlántico. Déjeme llamarlo “El campo Atlántico”. Dios dice: “Mantén tus ojos abiertos espíritu de hombre, porque quiero prosperarte como lo hice con Abraham. Quiero prosperarte como lo hice con Jacob. Quiero prosperarte como lo hice con Isaac. ¿No es que las bendiciones de Abraham vinieron sobre ti por la muerte de Cristo en la cruz? Él se hizo maldición al ser colgado en una cruz para que pudiéramos recibir las bendiciones de Abraham”.

Dios dice: “En este tiempo las bendiciones de Abraham vienen sobre mi Pueblo. Maldito es aquel que es colgado de un madero, pero Él se hizo maldición para que las bendiciones de Abraham pudieran alcanzarnos. Los gentiles que fueron injertados en el árbol, están listos. Abran sus ojos hijos de los hombres, abran sus ojos. Quiero prosperarte y eso hará que mates tus deudas para el año 2010. La muerte de las deudas. No digas que no sucederá, ¡porque así será!”.

Ahora mismo en internet, hombres de negocio, prepárense; pastores, prepárense; líderes y aquellos que están listos para tomar y ofender a los que se rieron de ustedes, Dios dice: “La llave fue entregada para que puedas volver a tomar autoridad sobre la tierra. Porque la tierra y la creación esperan la manifestación de los hijos de Dios; aquellos que tienen el Espíritu y la mentalidad de Reino dirán, ‘No seremos arrastrados hacia el lugar del temor. No seremos arrastrados hacia el lugar de la pobreza. Tenemos la bendición de Abraham’”.

“Por lo tanto, la tierra está esperando para producir. Está esperando por la orden, el tiempo y el perfecto alineamiento de los hijos de Dios. Sin embargo, los demonios vinieron y trataron de esconderlo, pero ¿podrán hacerlo en presencia de los ángeles? El ángel que se presentó ante Abraham fue Cristo, mi Hijo. El Ángel que vino ante Gedeón, el Ángel que vino ante Jacob, ¿entiendes que es el Hijo del Dios viviente?”.

“Este es el día para que mi Pueblo se sacuda el temor, las cadenas y las ataduras. ¿Dónde están los Danieles de este tiempo? ¿Dónde están los Davides de este tiempo? ¿Dónde están las Ruts de este tiempo? ¿Dónde están las Esteres de este tiempo? ¿Dónde están? Los estoy llamando para que puedan tomar autoridad sobre la tierra”.

“Mis profetas deben comenzar a profetizar las curas que vendrán sobre los cuerpos”

“Dirán, ‘No toquen esta planta, es venenosa; contiene un veneno mortal’”. Dios dice: “Dirán, ‘No puedes comer eso, no lo puedes consumir’. Pero aquello que traía muerte por consumirlo, traerá vida y energía. Porque una planta, que vendrá del campo o un árbol venenoso que mata a las personas, traerá la cura para varios cánceres. ¿Por qué te digo esto?”

“Es tiempo para que los profetas pasen por encima de todos estos temores y todas las órdenes que dieron. Mis profetas deben comenzar a profetizar las curas que deben venir. ¿No te dije que fueras y limpiaras la lepra? Hay lepra allí fuera. El Alzheimer es la lepra de nuestro tiempo”.

“Te ordeno que limpies a los leprosos. Luego los profetas profetizarán que de la tierra vendrán las curas y comenzarán a manifestarse. Aún cuando algunas de ellas ya ocurrieron, el año que viene te mostraré grandes cosas porque habrá un avivamiento de sanidad que vendrá desde la tierra. ¡Habrá un avivamiento de sanidad que viene desde la tierra!”. Las bayas venenosas traerán sanidad.

“¡Te llevaré desde una era de oscuridad hacia la luz!”

Te contaré lo que Dios hará este año, encenderá las luces. Dios dice: “Será el fin de la era de la oscuridad. ¡Luces encendidas! ¡La muerte de la deuda! ¡La muerte de la deuda! ¡La muerte de la deuda!”

Dios dice: “Es el final del tiempo de la oscuridad. Entrarás en el nuevo año y repentinamente desde los cuatro rincones vendrá la luz y revelará todas las cosas. ¡Te sacaré de la era de la oscuridad y te llevaré hacia la luz!”.

“¿De qué está hablando? Es una nueva era. Esta es una nueva era: La luz de la revelación de Cristo, la iluminación para eliminar las tinieblas y exponer las cosas ocultas, (la altivez) que controlaron esta nación. Habrá luz como nunca antes. Revelaré las cosas que están preparadas desde hace mucho en la tierra para que ocurran”.

Dios dice: “Porque estoy levantando hijos que manifiesten mi gloria. Traeré hijas que manifiesten mi gloria. Se manifestarán. ‘¿Qué dices? ¿Manifestarse?’. No hablarán acerca de ello. Caminarán dentro de sus edificios y las luces se encenderán. Al caminar por los congresos donde se están discutiendo los progresos y los obstáculos en la ciencia médica, se encenderán las luces. Estos que se manifestarán no necesitarán hablar mucho. Caminarán dentro de los hospitales y las luces se encenderán”.

Dios dice: “Demasiados hombres en quienes confié mis dones de sanidad y milagros se apropiaron del crédito y terminaron arruinados. Lo que estoy levantando ahora es el avivamiento de las tinieblas, porque no puede haber sombras sin luz; la sombra de Pedro caía sobre aquellos que no podían caminar”.

Dios dice: “Con esta luz no habrá necesidad de dar órdenes. La misma sombra que viene sobre aquellos que tienen luz se mostrará sobre ellos, vendrá y esta será la era de la sombra de luz, la sombra de luz. Caminarán y de repente se encenderán las luces, ocurrirán los milagros, la gente cambiará y habrá conversiones. Se pondrán de pie y la luz vendrá. Esta es una explicación de la próxima era del Reino”.

Dios me dijo que una nueva era es el comienzo, la llave de David está garantizada, la era de las sombras de la luz ya llega. No podemos ignorar el hecho que los científicos están limitados por el tiempo y el espacio, tratando de trabajar en todas estas cosas, tratando de encontrar el fin de lo infinito. ¿Cuál es el error de esto? Están tratando de encontrar a Dios, ¿y adivinen qué? ¡Lo encontrarán! Estamos en los tiempos más excitantes. Dios nos introdujo proféticamente en este nuevo año.

Profetizado el 14 de Diciembre 14 del 2008, en Humble, Texas:

“Israel será protegido”

“Oh Israel, Oh Israel, te reuní bajo mis alas. Tratarán de avanzar y se levantarán. Una vez más dirán, ‘Será tu final’. Pero te reuní desde cada nación y aún soy el Dios Altísimo. Suena la trompeta en Sión, suena la alarma. Hay un ejército poderoso que viene. ¡Suena la alarma!”.

“Volvieron a alistarse para la guerra. Dijeron, ‘Debemos arrasar a Israel una vez más’”. Dios dice: “Se reunirán hacia el comienzo del año y lo harán. Los trastornaré y los atraparé. Estableceré emboscadas en contra de ellos así como lo hice en los días de Josafat. Porque se levantaron tres naciones: el monte de Seir, Amón y Moab. Se levantaron y dijeron: ‘Hay una gran multitud de gente que viene contra Israel, contra Judá’”.

Dice el Señor: “Una vez más, te defenderé. Desde la ciudad de Houston el profeta le hablará a la tierra de Israel. Porque aquellos que soportaron la prueba del tiempo y mi Pueblo, no caerán derrotados y humillados. Me levantaré y capturaré a aquellos que planearon en muchas naciones diferentes para hacer lo que hicieron en la India”.

Dios dice: “Esta noche has sonar la alarma, que los poderes de las tinieblas sepan que la venganza es mía, ¡yo pagaré y así será!”

“¡Suena la alarma! ¿Quién se podrá burlar del Señor? ¿Quién se podrá burlar de Él y decir que no puede salvar a su Pueblo? Resistirán. Sucederá que ya no serán hombres, porque los haré temer. No temerán a los ejércitos de los hombres, temerán al ejército de Dios. Y se afirmarán como lo hicieron en aquellos días, comenzarán a sacudirse y no podrán contener sus intestinos”.

Dios dice: “Esto es lo que hablo para el año nuevo. Tu presidente no sólo peleó en los campos de batalla sino en oración”. Dios dijo que le arrojaron zapatos; sí, lo hicieron porque quedarán descalzos. “No podrán contenerlo y tendrán que pararse sobre la arena. Dirán, ‘No podemos seguir caminando’”. Dios dijo: “Esta nación será protegida. Israel será protegida y aún los impíos deben tratar con ello”.

“Ya no tratarán con los hombres. Están tratando con el Señor. Esta noche les hablo a los terroristas de hoy. Les hablo a los terroristas de hoy”.

Kim Clement

miércoles, 14 de enero de 2009

“2009: Año del favor, la gracia y el cambio”

 

Por Carol Kelley

clip_image002Recientemente el Señor me mostró que el 2009 será un año de favor, gracia y cambios. El favor es la gracia de Dios extendida hacia nosotros; gracia es su favor inmerecido. Fuimos salvos del pecado y recibimos una nueva vida por medio de la gracia de Dios, no por nuestro propio esfuerzo (Efesios 2:8-10); y caminamos en nuestra nueva vida en Cristo por medio de la gracia y la fe (Colosenses 2:6-7).

En este nuevo año de cambios recibiremos favor y gracia para ser flexibles, ajustarnos y prosperar en medio de varios cambios. Los cambios en sí mismos no tienen por qué ser algo temido o rechazado, porque el mismo Señor dijo: “¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados” (Isaías 43:19) y “El que estaba sentado en el trono dijo: ¡Yo hago nuevas todas las cosas! Y añadió: Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza” (Apocalipsis 21:5).

Jesús proclamó el año favorable

Jesús proclamó el año favorable del Señor. En la sinagoga de Nazaret, la ciudad donde creció, leyó el pasaje de Isaías 61:1-2: “El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros, a pregonar el año del favor del Señor y el día de la venganza de nuestro Dios”. Luego añadió para asombro de quienes le oían: “Hoy se cumple esta Escritura en presencia de ustedes” (Lucas 4:21).

Asimismo, en nuestros días, Dios está trayendo el cumplimiento de estas profecías delante de nuestros ojos, creando rampas para la segunda venida de Cristo. Él está hablando. ¿Estamos oyendo? Está haciendo algo nuevo. ¿Nos estamos dando cuenta?

Dios le habló a Isaías y a nosotros acerca de su favor: “Los extranjeros reconstruirán tus muros, y sus reyes te servirán. Aunque en mi furor te castigué, por mi bondad tendré compasión de ti” (Isaías 60:10), y “…En el momento propicio te respondí, y en el día de salvación te ayudé. Ahora te guardaré, y haré de ti un pacto para el pueblo, para que restaures el país y repartas las propiedades asoladas” (Isaías 49:8). Pablo nos exhorta a recibir la gracia de Dios, citando este pasaje y añadiendo: “Nosotros, colaboradores de Dios, les rogamos que no reciban su gracia en vano. Porque él dice: En el momento propicio te escuché, y en el día de salvación te ayudé. Les digo que éste es el momento propicio de Dios; ¡hoy es el día de salvación!” (2 Corintios 6:1-2).

¡El Señor quiere extender su favor y su gracia sobre usted ahora mismo! Para aquellos que sólo vieron a Dios como un juez duro en lugar de un Padre amoroso, tiene una bendición especial de sanidad y libertad que está esperándolos. Es suya, ¡pídala y recíbala!

Los Salmos hablan de tiempos de favor para ver las respuestas a las oraciones. David dijo: “Pero yo, Señor, te imploro en el tiempo de tu buena voluntad (o favorable). Por tu gran amor, oh Dios, respóndeme; por tu fidelidad, sálvame” (Salmo 69:13). También habla en el Salmo 32:6: “Por eso los fieles te invocan en momentos de angustia (un tiempo aceptable o favorable; literalmente, “un tiempo cuando puede ser hallado”).

Él es tanto un revelador de misterios (Daniel 2:29, 47), como un galardonador de aquellos que lo buscan (Hebreos 11:6). Dios se permite a sí mismo que lo encontremos (2 Crónicas 15:4, 15). Quiere visitar a su pueblo (Lucas 1:68) con favor y gracia para habitar en nuestras vidas con su Espíritu Santo (Juan 3:34).

Referencias al favor y la gracia de Dios

Hacia finales del mes de Noviembre del 2008, el Señor me comenzó a hablar para prepararme para el 2009. Me instruyó para que comenzara a estudiar el libro de Lucas. Mientras lo hacía, me mostró que el año que viene sería un tiempo de su favor y gracia, así como un tiempo de cambios.

El primer capítulo de Lucas contiene referencias acerca del favor de Dios:

• Zacarías recibió favor y sus oraciones por un hijo fueron respondidas (Lucas 1:13).

• Elizabeth quedó embarazada y dijo: “El Señor me miró con su favor y quitó mi desgracia” (Lucas 1:24-25). La desgracia es lo opuesto a la gracia y el favor.

• María fue llamada “muy favorecida”. Halló favor con Dios (Lucas 1:28, 30).

Dios también reveló su gracia a través de las visitas inesperadas de ángeles:

• Zacarías recibió una visitación del ángel Gabriel (Lucas 1:11-20). Después del nacimiento de Juan, Zacarías volvió a hablar y dijo: “Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha venido a redimir a su pueblo” (Lucas 1:68).

• María también recibió la visitación del ángel Gabriel (Lucas 1:26-38).

• Los pastores experimentaron la visitación de los ángeles (Lucas 2:8-14).

• José fue visitado por un ángel en sus sueños (Mateo 1:20; 2:13, 19-20).

• El Señor envió advertencias a los hombres sabios y a José por medio de sueños (Mateo 2:12, 22).

Dios quiere habitar entre nosotros y no sólo visitarnos ocasionalmente. Quiere habitar en nuestras vidas con su poder y su gracia. Uno de los nombres proféticos de Jesús era Emanuel y significa “Dios con nosotros” (Mateo 1:23; Isaías 8:10). Las visitaciones angelicales son inusuales, poderosas y milagrosas, pero la presencia de Dios en nosotros a través del Espíritu Santo es aún más maravillosa.

Zacarías, Elizabet, María, José, los pastores y los hombres sabios recibieron las visitaciones del favor de Dios y fueron transformados radicalmente. También recibieron gracia para tratar con los cambios y poder ajustarse a ellos. No debemos temer a los cambios, porque Él prometió que estaría con nosotros y nunca nos abandonaría (Mateo 28:20; Hebreos 13:5).

Vienen los cambios para el 2009

El Señor me habló acerca de los cambios el 15 de Noviembre del 2008:

“Los cambios no siempre son malos. Déjame cambiar tu concepto acerca de los cambios. El cambio viene. Soy el Dios del cambio, porque cambio el corazón de los hombres para hacer algo nuevo (Isaías 43:19). Mi cambio no es como el cambio del mundo. Mi paz no es como la paz del mundo (Juan 14:27), porque traigo una paz duradera cambiando los corazones y las almas.

Tengo al mundo en mi mano. Tengo las naciones en mi mano y vuelco el corazón de los reyes (Proverbios 21:1). Tengo tu nación en mi mano. Estoy trabajando en tu tierra para traer mis cambios.

Levanten sus corazones y regocíjense, porque Yo Soy su Dios. Mírenme a mí, no a un hombre o a un partido político. Sigue clamando y confiando en mí”.

¡Que Dios lo bendiga en este nuevo año con su poderosa presencia y habitación!

Carol Kelley

“Estamos entrando en la temporada de la plenitud de las bendiciones de Dios”

 

Por John Mark Pool

clip_image002José: La plenitud de la bendición

“José es un retoño fértil, fértil retoño junto al agua, cuyas ramas trepan por el muro. Los arqueros lo atacaron sin piedad; le tiraron flechas, lo hostigaron. Pero su arco se mantuvo firme, porque sus brazos son fuertes. ¡Gracias al Dios fuerte de Jacob, al Pastor y Roca de Israel! ¡Gracias al Dios de tu padre, que te ayuda! ¡Gracias al Todopoderoso, que te bendice! ¡Con bendiciones de lo alto! ¡Con bendiciones del abismo! ¡Con bendiciones de los pechos y del seno materno! Son mejores las bendiciones de tu padre que las de los montes de antaño, que la abundancia de las colinas eternas. ¡Que descansen estas bendiciones sobre la cabeza de José, sobre la frente del escogido entre sus hermanos!” (Génesis 49:22-26)

De hecho, la plenitud de la bendición de José ya está fluyendo. Lo que dijo Jacob acerca de él es tanto historia como profecía. Jacob le recuerda las dificultades y los fieros dardos de la tentación por las que él había atravesado. Su fe no falló, pero a través de sus pruebas cargó todas sus cargas con firmeza y no hizo nada impropio. Jacob era bien conocido por este mensaje de vida, porque tenía autoridad por haber caminado en esta realidad.

Toda nuestra fuerza para resistir las tentaciones y soportar las aflicciones provienen de Dios; su gracia es suficiente. José llegó a ser el pastor de Israel, cuidando a su padre y a su familia; también la roca de Israel, su fundamento y apoyo fuerte. En esto, como en muchas otras cosas, José fue un ejemplo notable del Buen Pastor y de la Piedra Angular de toda la Iglesia de Dios.

A los descendientes de José se les prometieron las bendiciones, un ejemplo de las bendiciones vastas y eternas que vienen sobre la simiente espiritual de Cristo. Jacob bendijo a todos sus hijos, pero especialmente a José, “quien fue separado de sus hermanos”. No sólo se separó en Egipto, sino por poseer una dignidad eminente y por ser más devoto hacia Dios.

En los días de José era una tremenda bendición multiplicarse a través de la simiente de sus antepasados para aumentar la familia de Dios. Cuando una mujer daba a luz más israelitas, se consideraba como una señal de fructificación.

Estamos ingresando en una temporada donde se manifestará la plenitud de las bendiciones de Dios, mientras abandonamos los dolores de las elecciones pobres del pasado. Déjelos ir, ofrézcalos sobre el altar de la gracia delante de Dios y experimente el refrigerio de las bendiciones fluyendo otra vez en su vida, en la restauración de sus relaciones y en la profundidad de su intimidad con nuestro Padre.

José y Jacob: un mensaje de la gracia de Dios

Cuando José se reunió con sus hermanos por causa de la hambruna, aquellos que lo vendieron como esclavo, Dios extinguió el camino por medio del cual la carne trataba con sus problemas. Este es uno de los mejores mensajes de la gracia de Dios por su propio pueblo que se puedan citar en toda la Biblia. José pudo haber ejecutado a sus hermanos, pero en lugar de ello, mostró una gran misericordia y llegó a ser el redentor no sólo para su familia inmediata, sino para toda la nación de Israel.

Jacob conocía muy bien la habilidad de Dios para transformar la tragedia en triunfo, demostrando que si nos proponemos ver a Dios en el proceso, esto hará que las piedras de tropiezo en nuestros caminos se transformen en las mismas “Puertas de Dios”. Este año permita que las piedras en su camino se transformen en sus “bendiciones de Betel”.

“Cuando llegó a cierto lugar, se detuvo para pasar la noche, porque ya estaba anocheciendo. Tomó una piedra, la usó como almohada, y se acostó a dormir en ese lugar. Allí soñó que había una escalinata apoyada en la tierra, y cuyo extremo superior llegaba hasta el cielo. Por ella subían y bajaban los ángeles de Dios. En el sueño, el Señor estaba de pie junto a él y le decía: Yo soy el Señor, el Dios de tu abuelo Abraham y de tu padre Isaac. A ti y a tu descendencia les daré la tierra sobre la que estás acostado” (Génesis 28:11-13).

“Al despertar Jacob de su sueño, pensó: En realidad, el Señor está en este lugar, y yo no me había dado cuenta. Y con mucho temor, añadió: ¡Qué asombroso es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios; ¡es la puerta del cielo!” (Genesis 28:16-17)

Jacob tuvo que pagar un gran precio por las lecciones valiosas en el camino para transformarse de un engañador en una persona triunfante.

José era sólo un recordatorio, aunque en el final, Dios revirtió todas las cosas para traernos el mensaje para este año: ¡2009 es el nacimiento de nuestra transformación total!

José era el hijo favorito de Jacob. Yosef es la traducción hebrea para José y significa “se incrementa, se aumenta o se llena más”. Mientras se nos revela este tiempo, las mentiras de sus hermanos hacia su padre, nos recuerda que en el 2009 debemos desechar de nuestras vidas todo patrón de pecado de nuestro pasado. Esto traerá la sanidad necesaria para los antiguos caminos de iniquidad que requieren llegar a su fin.

La gracia es suficiente para todas nuestras necesidades. “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9).

No podemos avanzar sin cerrar los asuntos equivocados importantes de nuestro pasado. Esto nos permitirá caminar en la gratitud de la gracia de nuestro Señor, en oposición a vagar por el “desierto de los buenos deseos” para siempre. Debemos ver los deseos de Dios como nuestro estilo de vida y no sucumbir a los esfuerzos humanos de los “negocios”.

2009 será el año donde “terminarán las contiendas” por las relaciones rotas del pasado y una vez más, avanzar en obediencia a Dios para “dar a luz su destino”. ¡Ahora el espíritu de parto se está derramando sobre todos aquellos que están desesperados por dar a luz sus destinos proféticos!

Esta es una imagen real del año 2009, incluyendo la letra “tet”, que representa los “odres nuevos” o también un “vientre fértil”. Tet es la letra hebrea para el número 9 y significa un final, conclusión, plenitud de bendiciones y evangelista. Otro significado para el número nueve es conclusión.

Ahora Dios “José” (Yosef) o alargará nuestras bendiciones hacia su plenitud. Estamos tanto en un tiempo cronos como kairos. Nuestro cronos será un tiempo de plenitud si queremos permitir que el espíritu de parto provoque el tiempo kairos ordenado por Dios para dar a luz lo antes posible.

2009 es el tiempo donde usted y su familia serán animados por Dios para olvidar el pasado, abrazando la plenitud de sus bendiciones y llevar este mensaje al mundo herido.

¡2009 es un año de cosecha evangelística!

El año 2009 será el comienzo del mayor tiempo de cosecha sin precedentes que esta nación y el mundo hayan conocido. Debemos estar listos para esa cosecha. La siega es lo mejor para aquellos que prepararon sus redes. Ahora debemos ver cómo se eleva el mover de Dios. El mundo que nos rodea está experimentando esto de una manera que muchos americanos jamás vivieron.

Aparte tiempo para seguir al Señor mientras lo guía hacia una mayor profundidad de intimidad con Él y las ovejas de su prado. Él cuida a todos en su creación. Él nos hizo para glorificarlo en toda la tierra. 2009 será un año que comenzará de muchas maneras excitantes. Comience a agradecerle al Señor por todo el amor, la gracia y el cuidado que nos brindó; es mucho más de lo que podríamos desear.

¡2009 será un año para alabar y agradecer!

“Entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre” (Salmo 100:4)

El rey David nombró a los Levitas para que ministraran en oración, gratitud y alabanza en 1 Crónicas 16. El corazón de este capítulo es la gratitud. Comenzando en el verso siete, David recitó su propio “salmo de gratitud al Señor”. Los versos siguientes revelan una Hermosa canción de gratitud a Dios. La verdadera adoración a Dios surge desde corazones agradecidos.

Sentimientos como la envidia, la amargura, la hostilidad y el orgullo, descalifican a cualquiera de la adoración genuina. La gratitud abre la puerta del corazón hacia Dios de tal manera que el individuo se libera para adorarlo en verdad. En cualquier parte de la Escritura se revela este espíritu de gratitud como vital para nuestra experiencia de adoración.

El rey David vivía de prueba en prueba, eso implica que su final llegaría si se entregaba a un sentimiento de derrota. Sin embargo, como tenía el mismo sentimiento de fidelidad de José y Jacob, no le dio lugar a la destrucción. Alabar y adorar ante el Dios Todopoderoso, no era sólo un bálsamo sanador para sus almas atribuladas, también era un arma de alabanza en contra de las maquinaciones del enemigo. Sí, incorporar la alabanza es un arma letal en nuestro arsenal espiritual.

“Convertiste mi lamento en danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de fiesta, para que te cante y te glorifique, y no me quede callado. ¡Señor mi Dios, siempre te daré gracias!” (Salmo 30:11-12).

Sea como David y desarrolle el espíritu de gratitud que lo salvó de sus enemigos. “Guíame, pues eres mi roca y mi fortaleza, dirígeme por amor a tu nombre. Líbrame de la trampa que me han tendido, porque tú eres mi refugio. En tus manos encomiendo mi espíritu; líbrame, Señor, Dios de la verdad” (Salmo 31:3-5).

Muchas batallas vendrán a nuestras vidas en los próximos años, porque Dios está por sacudir nuestra nación como nunca antes, pero aprenderemos en este tiempo de prueba a “confiar nuestro espíritu en las manos del Señor”.

En realidad tuvimos un año donde nuestra fe fue probada, aunque eso es lo que nos fortalece como cristianos. El rey David lo dijo de esta manera: “Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas” (Salmo 34:19).

Este es el tiempo para acercarnos al corazón del Señor y agradecerle por todo lo que hizo por nosotros. Este es el tiempo para decretar y perseverar a nivel personal y familiar hasta experimentar la plenitud en el 2009 y más allá; ¡la plenitud de las bendiciones!

Siempre una voz para nuestro Señor,

John Mark Pool